A través de un vidrio esmerilado

Un hombre es asesinado metafóricamente por su amante, quien le ha quitado su muerte. La busca en sueños como quien corre desesperado por un inmenso laberinto compuesto de habitaciones cuyo nivel de absurdo supera siempre a la anterior. Una lectura de Los soñantes, de Augusto Munaro (Paradiso Ediciones, 2019).

Por Cezary Novek

Se trata de la última novela de Augusto Munaro, que se expresa como un continuum onírico plagado de accidentes caleidoscópicos que se suceden a ritmo de montaña rusa en una prosa deudora de la lúdica de Macedonio Fernández y el retorcimiento poético de Oliverio Girondo. La historia se construye en base a la improvisación constante y está narrada en un solo párrafo sin cortes, como si la novela se hubiera desarrollado en un rollo de papel sin fin o como si fuera un inmenso videoclip surrealista contado en segunda persona. El surrealismo es una presencia fuerte que ya se sospecha desde la ilustración de portada, una obra colectiva realizada a la manera de cadáver exquisito por Valentine Hugo, André Breton, Tristán Tzara y Greta Knutson, en 1933.

Autor prolífico, tienen en su haber más de una docena de publicaciones de diferente índole (biografía, narrativa, novela, miscelánea, etc.). Los soñantes se constituye como un furibundo torbellino pop que despide chispas y vértigo como un tobogán interminable. Ya en el prólogo de Mariela Laudecina se compara el paisaje del texto de Munaro con el universo pesadillesco de David Lynch. Y es que Los soñantes es un camafeo literario que se puede leer como novela pero también como un largo poema en prosa sobre un viaje alucinado, un compendio de alegorías sobre las relaciones humanas así como también puede interpretarse como una pintura verbal que nos muestra un paisaje lleno de recovecos, claroscuros y formas vivas que bullen en permanente tensión mutua.

La contratapa de Blanca Lema compara el afán descriptivo de Munaro con el estilo de Ballard, capaz de rellenar un volumen entero con la narración de la fascinación morbosa que le produce la desintegración de las cosas. Aunque la realidad es que Los soñantes tiene más de ilusionista que juega a las escondidas con el lector, proponiendo atajos y pasadizos que desconciertan a la vez que emana una suerte de calor protector, de ternura hacia sus personajes, como diciendo: “les haré de todo pero no los voy a lastimar”.

En esta novela, Munaro estira los límites formales de la nouvelle en un juego frenético y delirante que lo vuelve cercano espiritualmente a Geroges Perec y a César Aira, pero también a las tramas enfermizas pero encantadoras de Amélie Nothomb.

Augusto Munaro

(Buenos Aires, 1980) Narrador, poeta, traductor y periodista. Publicó los libros Ensoñaciones: Compendio de Enrique de Sousa (RyC editora, 2006), El cráneo de Miss Siddal (Pánico el Pánico, 2011), Recuerdos del soñador evasivo (Alción editora, 2011), Cul-de-sac (Ediciones La Carta de Oliver, 2012), Todo sea por excepción (Letra Viva, 2013), Gesta Cornú (Editorial Lisboa, 2013), Breve descripción de una sepultura (Tinta China, 2013), Noche soleada (Ediciones la yunta, 2014), Camino de las Damas (Expreso Nova Ediciones, 2014), (Hna. Paula) (Alto Pogo & Milena Caserola & El 8vo. loco ediciones, 2014), Vida de Santiago Dabove (Iván Rosado, 2015), Islandia (Voria Stefanovsky Editores, 2015), Agnès & Adrien (Colisión Libros, 2016), A la hora de la siesta (Borde Perdido, 2016), Arletty (Julieta Cartonera, Francia, 2016), El baile del enlutado (Gigante, 2017), La página infinita (Clara Beter ediciones, 2017), Celuloide (Minibus Ediciones, 2018), El busto de Chiara (Taller Perronautas, 2018), Sacramento. Los días salvajes (Oficina Perambulante, 2019) y Las cartas secretas de Georges de Broca (Huesos de Jibia, 2019).

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