Agricultura: un campo en disputa

Por Vivian Palmbaum / @vivi_pal

En las últimas semanas venimos asistiendo a una diversidad de situaciones que ponen de manifiesto las dificultades que atraviesa la agricultura, en manos de pequeños productores, mientras la población aumenta el riesgo de contaminación. Distintas iniciativas de organización muestran que aún contra los gigantes, apañados por el Estado, es posible luchar de manera organizada. 

La agricultura sin la dependencia de agroquímicos es totalmente posible y además muy rentable. Así lo plantean con énfasis desde la Red de Comunidades y Municipios (RENAMA) que fomentan la agroecología. El pasado fin de semana cumplió un año y lo celebró con un encuentro en la localidad de Lincoln, donde se llegaron desde distintos lugares para debatir sobre otra manera de cultivar y de cuidar la vida.

Además, con el destino de visibilizar la gravedad de una situación que afectan directamente a la vida, se realizó una nueva edición de la Marcha Mundial Contra Monsanto el pasado 20 de mayo. Mientras tanto, desde las políticas públicas se alientan a las grandes corporaciones, que incluso tienen un lugar en la TV Pública y hasta en el INTA se ha indicado no usar la palabra agrotóxico. Una  política nacional vampirezca que mientras hace crecer a las corporaciones, le chupa la vida a las personas.

RENAMA

El viernes 12 y sábado 13 de mayo, en la localidad de Lincoln, Provincia de Buenos Aires, se reunieron distintas organizaciones, municipios, defensorías, público, investigadores/as, médicos/as, abogados/as ambientalistas, ingenieros/as agrónomos, productores y otras agrupaciones bajo la consigna: “Tenemos un motivo común: la salud, el campo y la vida”.

Con distintas mesas y paneles se realizó un intenso debate, con presentación de experiencias y propuestas diversas en torno a la Agroecología como una posibilidad concreta de producción. También estuvieron presentes mesas acerca de la salud, las cuestiones relacionadas a lo legal, entre varios paneles propuestos para los dos días.

RENAMA es una organización incipiente que viene alentando y difundiendo una realidad contraria a las políticas públicas: es posible producir de manera agroecológica y además es rentable. Tal como ellos lo expresan: “RENAMA es un colectivo de personas que logra demostrar que la agricultura extensiva (y la no extensiva también) sin usar pesticidas es posible, y es rentable”. Una red nacional de municipios y comunidades que fomentan la agroecologia, con el propósito de ofrecer una herramienta de gestión y producción alternativa, ya probada y con resultados exitosos en diversas partes del mundo y del País.

Un nuevo encuentro que muestra la necesidad para la vida humana: producir lo que consumimos de otro modo que no sea el envenenamiento progresivo.

¿Qué tiene que ver Monsanto?

Monsanto, una corporación que se expande a costa de la muerte de las personas, fue encontrada culpable por el Tribunal Internacional de La Haya, del delito de Ecocidio, de afectar el derecho a un ambiente sano, a la salud, a la alimentación y a la libertad para la investigación científica. Un juicio impulsado por organizaciones y llevado adelante por un tribunal integrado por cinco juristas internacionales.

Este 20 de Mayo se realizó la Marcha Mundial Contra Monsanto con múltiples actividades destinadas a exponer y visibilizar la grave situación, auspiciada por distintas organizaciones que han entendido que no solo se trata de una cuestión de la ecología. Una corporación emblema del modelo extractivista que desprecia la vida humana para hacerse de ganancias y que además tiene políticas extorsivas hacia los productores, amenazados para cobrarles regalías por la patente de las semillas, por pooles de abogados y alentados desde el propio Estado Nacional que lo patrocina.

INTA prohíbe

Otra de las políticas que se promueven desde el Estado acaba de difundirse. Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA), el Ingeniero Agrónomo Hernán Trebino, Director del Centro Regional Buenos Aires Norte, ordenó a través de un comunicado que “Deberá practicarse una abstención irrestricta del empleo de el término agrotóxico, ya que su empleo implica una posición valorativa negativa”. Además, agregó que se debe emplear productos fitosanitarios o agroquímicos en vez de agrotóxicos. La capacidad de asombro crece a cada minuto, una decisión institucional que pone en tela de juicio la ética profesional de las y los trabajadores de la institución.

Esta política de silenciamiento en favor de las corporaciones ya se está extendiendo hasta a la educación. En el cuaderno de un chico de escuela primaria de Totoras, provincia de Santa Fe, se puede ver una foto con el logo del INTA, donde se habla de fitosanitarios y se les enseña que no se llaman agrotóxicos, con trabajos alusivos. Las y los Vecinos Autoconvocados de la Ciudad están organizándose y denunciando estas acciones, que silenciosamente intentan borrar la responsabilidad del Estado, aliado a las corporaciones para favorecerlas.

También merece mencionarse como el propio Estado municipal en Totoras viola un amparo judicial que hizo lugar al establecimiento de un límite agronómico, para proteger a la población.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), con mucha demora ha comenzado a reconocer el daño que produce el uso de agrotóxicos. Los médicos de los pueblos fumigados también se vienen organizando para denunciar lo que se percibe en su vida cotidiana: muerte, enfermedad y malformaciones que se expanden como una plaga, algo que hasta hace poco tiempo no sucedía. Una ecuación que incluye en su primer término la expansión del monocultivo sojero y el uso de agrotóxicos para aumentar el negocio, cuyo resultado es la contaminación que llegó incluso a la cuenca del Río Paraná y hasta el SENASA encontró sus rastros en productos de origen animal.
Agriculturas familiares en extinción

Otro aspecto son las políticas públicas dirigidas al sector de las agriculturas familiares. Apenas comenzado el mes de mayo, con el Decreto N° 302/2017,  se eliminó la Secretaría de Agriculturas Familiares. Una formalidad que en la práctica vienen denunciando desde las economías regionales a lo largo y ancho del país, al que se suman los pequeños productores de las agriculturas familiares. Mientras el Estado apela a la formalidad de la modificación del organigrama ministerial, que permite desentenderse del conjunto de las problemáticas para dividirlas burocráticamente, se multiplica la organización de los diversos sectores que representan al gran conjunto de pequeños productores. Un funcionario poco idóneo parece ser la mejor justificación para transformar las políticas que se dirigen a una actividad que se realiza a pequeña escala pero que produce ingresos para miles de familias.

En la práctica la Secretaría ya había sido desarticulada, sin dar ningún tipo de respuesta a las problemáticas de los pequeños productores que se quejaban amargamente, afectados por el conjunto de medidas económicas que beneficiaron a las grandes corporaciones y terratenientes con quitas de retenciones, subsidios y favores financieros a su medida. Mientras que los pequeños productores, mucho de los cuales vive en condiciones de extrema precariedad, vieron afectados sus costos por la dolarización de sus insumos, el aumento de los servicios y las políticas abusivas de los grandes monopolios que concentran la comercialización. Las imágenes de verdurazos en Plaza de Mayo, parecen bastante elocuentes.

Entre los antecedentes del depuesto Secretario de Agriculturas Familiares, Oscar Alloatti, se puede leer en el portal de Chacra: “Vivían en una casa (estilo) chorizo, de barro, techo de paja, tenían 8 vacas y 10 caballos en un campo arrendado, en Entre Ríos”. El funcionario también fue secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe en el período 1999-2003, con Carlos Reutemann como gobernador. Luego hizo comunicación con Luis Landriscina en Tv y radio, lo que finalizó en 2009. Hasta asumir el actual cargo y ya jubilado, conducía un programa de TV rural semanal “Ñu porá” (campo bueno) y cubría todos los rincones del Litoral.

Organizarse

Con políticas públicas que promueven a la gran corporación Monsanto, se regula a favor de los grandes terratenientes mientras empobrece y abandona a los pequeños productores y a las economías regionales, el campo y la agricultura sufren un proceso de concentración y especulación. El gigante Monsanto es promovido por las políticas públicas que le conceden hasta un programa en la tv pública y el paquete incluye la promoción de un cambio en el uso de la lengua. La Argentina es hoy el país donde se realiza el mayor uso de agrotóxicos a escala global, un gran laboratorio.

Sin embargo las comunidades se oponen con organización, tal el caso de distintas iniciativas colectivas como RENAMA, la Marcha Mundial Contra Monsanto, la Red de Médicos de Pueblos Fumigados y muchas otras iniciativas como la de los Vecinos Autoconvocados en Totoras, que encuentran su fuerza en juntarse, organizarse y luchar para preservar la vida. Cabe preguntarse ¿de donde se extraerían las ganancias si no hay vida humana?