¿Agua para la vida o para los negocios?

A mediados de abril se lanzó la Campaña Plurinacional en Defensa del Agua[i]. Una iniciativa federal en la que confluyen organizaciones, asambleas y colectivos territoriales que vienen resistiendo y defendiendo sus territorios del saqueo, el envenenamiento y la depredación. Entrevista con Marta Maffei.

Por Vivian Palmbaum / Foto por El Regional de Villa María

La Campaña Plurinacional viene realizando semanalmente conversatorios, donde también se hicieron parte académicos y representantes de la ciencia digna, docentes, pueblos originarios y habitantes de distintas latitudes de nuestro país.

Entrevistamos a la educadora Marta Maffei, una de las referentas de la Campaña. Ella es una histórica militante y dirigente docente, reconocida por haber enfrentado las políticas neoliberales del consenso de Washington y haber formado parte de la Carpa Blanca, que le pusieron el cuerpo para resistir las políticas del FMI de destrucción de nuestro sistema educativo. Fue diputada nacional entre los años 2003 y 2007,  autora de la ley de glaciares entre otros tantos proyectos que marcaron la agenda medioambiental del país.

-¿Porque es tan importante luchar en defensa del agua?

-La vida terrestre está adaptada al agua dulce que no llega a ser el 3% de toda el agua planetaria, algo más del 97% es agua salada. En ese medio se desarrolla la vida oceánica o marina (paltas, animales, organismos, adaptados al agua salobre). Esa vida marina ha sido el origen de la mayoría de las formas de vida que luego evolucionaron como organismos terrestres o anfibios y es nuestra gran fuente de oxígeno.

Pero los humanos y millones de especies terrestres, vivimos en total dependencia del agua dulce. Todos nuestros cuerpos son, entre un 60 y un 90 por ciento, agua. Es por tanto un bien escaso, indispensable para toda vida y todas las vidas. Es la clave de nuestra subsistencia y la de todos los ecosistemas terrestres. Sin agua no hay vida. Y acceder al agua está indisolublemente ligado a la capacidad humana de cuidar y proteger el agua para todos.

Un tercio de la población mundial, más de dos mil millones de personas, padecen insuficiencia o mala calidad de agua. El agua está en directa conexión con la salud y la pandemia ya se encargó de hacernos comprender ese vínculo.

Por eso defender el agua es defender la vida y la salud. Hemos peleado años para que el acceso al agua potable sea considerado un derecho humano esencial.

-¿Qué podemos vislumbrar detrás de la apropiación de este recurso indispensable para la vida?

-La destrucción de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, el calentamiento global, la contaminación, se aceleran con emprendimientos sostenidos en el uso intensivo del agua como el fracking, la megaminería, la agroindustria, las repesas. Todos en franco litigio con la necesidad de asegurar el acceso universal y uso sostenible del agua para el funcionamiento de los ecosistemas y la vida de todos los seres que los habitamos.

La manipulación de la tierra por parte de los grupos económicos pone en jaque la provisión de agua segura para los pueblos, para el saneamiento ambiental y para la vida de los ecosistemas.

Si seguimos con este modo antropocéntrico de habitar el planeta solo podemos esperar dolor.

-¿Por qué en la región Nuestra Americana es tan importante la lucha por el agua? 

-Nuestra América está fuertemente golpeada por el extractivismo, el saqueo, la destrucción de ecosistemas y el endeudamiento externo que es también una presión constante para liberar los territorios a favor de las demandas corporativas. Sobran ejemplos desde la tala indiscriminada de bosques y selvas, los incendios, la pérdida de humedales, la explotación comercial de los cursos de agua, tierras arrasadas, suelos desertificados, sequías e inundaciones imparables.

Nuestros pueblos lo saben y resisten. Disputan el agua, su agua para vivir. Saben que, cuando pelean un bien indispensable y escaso como este, la disyuntiva es cada vez más rigurosa: agua para la vida o agua para los negocios.

Las estrategias, los tiempos de las luchas tienen las urgencias que ni la política ni la academia parecen tener. Nuestra gente disputa espacios vitales contra enemigos poderosos. Enfrenta el despojo avasallante de sus bienes y sus territorios. Tienen tiempos cortos para ponerle freno a la ambición y pocos aliados fuera de sus propios vecinos.

Tienen heridas, las normas que le otorgan la palabra son perversamente conculcadas, por eso las resistencias sociales más o menos organizadas, se acompañan de la porfiada observación de la realidad, de miradas comprometidas, de experiencias negativas y solidaridades entre excluidos. Son su defensa visceral ante la mentira y el atropello. Sus sentires son muchas veces la única herramienta que el poder no puede arrebatarles. Y dan pelea por su agua, por sus territorios, por su derecho a vivir sus vidas.

Más de la mitad de los crímenes de luchadores ambientales en el mundo, ocurren en Nuestra América. Hasta el 2018, de los 164 asesinatos mundiales, 83 ocurrieron en nuestros territorios. Pero todos estos años no han sido solo resistencias, han construido conocimientos enriquecedores, densos, surgidos a la propia comunidad. Conocimientos que históricamente han sido negados, invisibilizados o subvalorados por el “conocimiento oficial” lineal con los intereses corporativos, la tecnocracia estatal, la ciencia y la tecnología puestos al servicio de la dominación.

-¿El campo de las luchas ambientales está muy fragmentado? ¿Cuál es la salida?

-La fragmentación es parte de la multiplicidad de frentes abiertos por la ambición y la voracidad del capital. Pero las luchas armonizan y van directo a la construcción de nuevas miradas, nuevos actores, nuevas articulaciones. Los caminos populares son diversos pero confluyentes, son los alertas hacia un imprescindible cambio de paradigma forjado por las gentes que terminan viendo lo mismo, sufriendo lo mismo y resistiendo lo mismo de mil maneras distintas, para recuperar la armonía, la justicia social y ambiental en sus relaciones con la naturaleza, el buen vivir, la economía, la política y la cultura.

Nuevas lecciones contra las privatizaciones, la mercantilización y el despojo de las aguas y los bienes de los pueblos.

Nuestros pueblos saben que no es tiempo de ser auto-complacientes y en las luchas han aprendido mucho de las formas de cooptación, de las mentiras del trabajo, el crecimiento, el desarrollo y todo el palabrerío esgrimido. Son aprendizajes claves para resistir, para poder re-existir. Muchos de esos luchadores nos enseñan a ser como el agua: transparentes y en movimiento. A no someternos, a no resignarnos, a no naturalizar, a ser libres, a buscar nuestro cauce.

-¿Una consulta popular por el agua sería un modo de construir conciencia?

-Desde el espacio”Gane Quien Gane”, un grupo de amigos de distinta procedencia pero con largo historial en el campo de las luchas populares (compañeros del SERPAJ, Diálogo 2000, CTA, ONGs ambientalistas, científicos) nos hemos fijado como objetivo central dar visibilidad a la problemática socioambiental que nos atraviesa, con total autonomía de cualquier color político. Para articular las luchas, informar y comprometer a la sociedad en busca de soluciones concretas: políticas, sociales, económicas, culturales, para salir de la contaminación, el saqueo y la destrucción de los ecosistemas en que estamos inmersos.

En el grupo, decidimos dedicar este año 2021 a la “Campaña plurinacional en defensa del agua para la vida”. El agua nos atraviesa y atraviesa también a la mayor parte de las problemáticas que señalamos.

Estamos trabajando, valiéndonos de las herramientas que nos permite la pandemia, para visibilizar los conflictos del agua: conferencias, charlas sobre Represas, Hidrovía, Megagranjas, Megaminería, Litio, Agroindustria, agrotóxicos y transgénicos, Mar, pesca y soberanía, Hidrocarburos, Fracking.

Vamos realizar una consulta popular que ayude a socializar la problemática, sus causas y soluciones a tomar conciencia del riesgo, desplazando la indiferencia o la naturalización del desastre.

Esperamos realizarla antes de las elecciones de medio término e involucrar a la mayor parte de la población.

 

[i] Podes seguir la Campaña Plurinacional en Defensa del Agua por las redes facebook, twitter e instagram