Alto precio para un apagón

Una matriz energética distorsionada con pocos actores que ganan mucho e invierten poco.
El domingo pasado toda la Argentina, afectando incluso países vecinos, sufrió un apagón energético que paralizó el abastecimiento del país. Aunque las razones técnicas aún están bajo estudio, los últimos informes de la represa Yacyretá han desvinculado a la empresa de su responsabilidad, ubicando la raíz de la falla inicial en los cables de alta tensión que transportan la energía desde Yacyretá hasta el sistema interconectado argentino, donde la energía eléctrica se distribuye por todo el país. ¿Quiénes son los responsables del transporte de energía eléctrica? El tramo específico que va desde Yacyretá hacia el sistema interconectado depende de dos empresas que están encargadas de construir y mantener las líneas: Isolux y Yacylec. Yacylec pertenece mayoritariamente al Grupo Socma, de la familia Macri, mientras que Isolux está asociada a los recientes escándalos por los parques eólicos. Estas dos empresas conectan Yacyretá con el sistema interconectado que es manejado por una sola empresa en todo el país que es Transener.
Transener, al igual que una de las distribuidoras regionales de la provincia de Buenos Aires (Transba), y algunas de las empresas distribuidoras como Edenor, son propiedad del grupo Pampa Energía. Este grupo, del empresario Marcelo Mindlin, está fuertemente vinculado a la familia Macri. De hecho, son quienes compraron la empresa Iecsa al primo del presidente, Ángelo Calcaterra, cuando esta se vio en conflicto de intereses por la asignación de obra pública. El grupo Pampa Energía es el tercer grupo en el mercado energético de todo el país, detrás de gigantescas empresas como YPF y Shell, los actores de vuelo internacional. Es una empresa de capital nacional que además ha liderado el ranking de ganancias en los últimos 3 años en el mercado energético.
Según un informe de Cammesa del 18 de abril de este año, tanto Transener como Yacylec, las empresas responsables de conectar Yacyretá con el sistema interconectado, no han logrado resolver el mantenimiento de una de las tres líneas que hacen esta conexión. Esto hace que, en caso de un aumento de la demanda, las otras dos líneas sean sobrecargadas y tengan posibilidades de fallas. De hecho, un informe del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC) señala que no se han construido nuevas líneas y torres desde que asumió Cambiemos, lo cual obliga a recargar la tensión en aquellas líneas existentes. Esta línea en particular se haya en reparación desde hace varios meses, y la falta de inversión para sostenerla es la causa de que se haya pasado de un accidente puntual a uno generalizado.
¿Por qué se le pide más energía a Yacyretá? Porque se pretende aprovechar la energía barata de la hidroeléctrica en este momento en que las lluvias son altas. Al no poder utilizar mayores recursos de esa represa, el gobierno tiene que seguir utilizando, como hizo el gobierno anterior, el gas más caro disponible en el mercado que es el gas natural licuado, que debe descomprimirse y tiene un costo muy superior en dólares respecto de las demás fuentes de gas y es mucho más caro que la hidroeléctrica aun en épocas de falta de lluvia.
Este escenario de falta de inversión es responsabilidad tanto de Yacylec como Transener, ambas directamente vinculadas al gobierno y sus funcionarios. Pero esta falta de inversión se da además en un escenario signado por los tarifazos. La facturación de las empresas de gas y energía eléctrica desde el 2015 al 2018 se multiplicó por diez, pasando de 39 mil millones de pesos a 399 mil millones de pesos. En particular, las ganancias de las empresas eléctricas, de acuerdo a los cálculos de la Izquierda Diario, utilizando datos del mercado de capitales, han aumentado en el tramo de generación un 155%, mientras que en el transporte un 491%. Es decir, el segmento transporte, el que falló, ha tenido ganancias de casi un 500% más. Transener en particular ha aumentado sus ganancias desde el 2015 al 2018 en más de un 4000%, pasando de 67 millones de pesos a 3000 millones de pesos en 2018.
Aun con estas gigantescas ganancias la inversión no ha mejorado. Esto ha afectado severamente a las clases populares. Con aumentos en la boleta de energía eléctrica que van del 1000 al 2400%, el peso del conjunto de tarifas en el salario, según cálculos del Instituto CIFRA, ha aumentado del 2 al 13% del salario en promedio.
En definitiva, el apagón del día domingo, más allá de las razones técnicas, demostró que el abrumador tarifazo ha afectado duramente nuestros bolsillos pero que no se tradujo en un mejor servicio. De hecho, lo único que ha hecho es apalancar las ganancias del sector y permitir que se fuguen a los bolsillos de los dueños. En el caso de Transener, en el año 2019, repartió dividendos a razón de 19% por acción, superando con creces el promedio de los últimos años que era alrededor de un 8%. Esas mayores distribuciones de ganancias y dividendos quedan en las manos de muy pocos actores que están aprovechando sus vínculos con el Estado para hacernos cargar con los costos de esta crisis y mal servicio.