Ayotzinapa: los sueños de Alexander y la criminalización de la protesta

Ayotzinapa: los sueños de Alexander y la criminalización de la protesta

Por María José Giovo. En medio de una gran conmoción, despidieron los restos de Alexander Mora, el primer identificado de los 43 estudiantes desaparecidos. Mientras tanto, al tiempo que se multiplican las protestas, el Congreso mexicano avanza en aprobar una normativa antimarchas.

Mientras Enrique Peña Nieto ultimaba los detalles de su discurso de apertura para la XXIV Cumbre Iberoamericana que inició este lunes en Veracruz, se confirmaba la peor noticia: el temor a que los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre hayan sido masacrados creció con la identificación de los restos de uno de los jóvenes. Se trata de Alexander Mora, quien tenía 21 años, vivía en una casa de techo de chapa, con piso de tierra, con dos de sus hermanos y su padre. Quería ser maestro en una escuela de Ayotzinapa. Hoy, su cara recorre las redes sociales y se transformó en un ícono de la lucha estudiantil de México que exige incansablemente justicia por los normalistas desaparecidos.

Mora fue el único identificado por el laboratorio de la Universidad de Innsbruck a partir de la extracción de ADN nuclear a los restos. Pero “los estudios de la universidad continúan” con otras técnicas forenses, señaló Murillo Karam, el fiscal de la causa.

Las 17 muestras de restos óseos enviadas a Austria fueron halladas por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en un basural de la comunidad de Cocula, ubicado en el estado de Guerrero, al sur del país.

Por su parte, Peña Nieto decidió hacer un impasse en su agenda diplomática y emitir un escueto mensaje a la familia de Alexander: “Expresar mi más sentido pésame y acompañar, como lo vinimos haciendo como autoridad, a todas las familias que pasan por este momento de dolor, particularmente a los padres de Alexander Mora”.

Lejos del palacio presidencial, en su humilde rancho del estado de Guerrero, la familia de Alexander improvisó una despedida para el joven. Vecinos y compañeros llegaron a la precaria casa, donde se preparó un pequeño altar con velas, varias fotos del estudiante y una remera de fútbol, su gran pasión. Pero a El Pericón, una empobrecida comunidad montañosa de 1800 habitantes, no llegó ningún representante del gobierno. Todos acompañaron a Peña Nieto en la previa de la Cumbre Iberoamericana donde, frente a varios empresarios, el mandatario insistió en que México es un país pujante sinónimo de innovación. Sin embargo, en los últimos dos meses, y a raíz del conflicto por los normalistas, México se transformó en sinónimo de criminalización de la protesta social.

Congresistas antimarchas

Como un manotazo de ahogado por la crisis que presiona cada vez más la gestión del mandatario mexicano, el partido oficialista PRI junto con el PAN y el PVEM aprobaron la semana pasada una reforma a los artículos 11 y 73 de la Constitución para que el gobierno Federal, los gobiernos de los estados y los municipios expidan leyes en “materia de movilidad universal que permitiría a la autoridad impedir la libre manifestación en las calles”. Pese a la formalidad del texto, lo que se busca con esta medida es ponerle fin a las múltiples protestas que se repiten a diario en todo el país desde la desaparición de los estudiantes.

El PRI y el PAN desempolvaron el pliego que fue aprobado desde el pasado mes de abril en la Comisión de Puntos Constitucionales y generaron en el Pleno cameral el rechazo y la crítica abierta de los partidos Movimiento Ciudadano, PT y PRD, quienes advirtieron que el texto que elaboró el panista Marcos Aguilar Vega criminalizará la protesta social, en momentos en que mayor cuidado debería tener la autoridad para garantizar la libre expresión y manifestación de los ciudadanos.

Los diputados que respaldaron el contenido de la iniciativa adicionaron el artículo 11 de la Constitución, al sostener que “el Estado garantizará el derecho de toda persona a la movilidad universal atendiendo a los principios de igualdad, accesibilidad, disponibilidad y sustentabilidad”. El proyecto deberá ser enviado al Senado para su aprobación final.

La iniciativa no amedrentó a los familiares de los normalistas desaparecidos. Y el macabro final de Alexander sólo ha impulsado su pedido de justicia. “Si piensan esos asesinos que al haber coincidido uno de nuestros muchachos con el ADN sólo vamos a llorar, no es así. Nuestra jornada de lucha continuará hasta encontrar con vida a los 42 que faltan”, sentenciaron.