Bielsa, así en el fútbol como en la vida: estamos locas, y somos un montón

El ascenso del Leeds a la Premier League nos lleva a un repaso de la ideología bielsista. Porque hoy es triunfo, pero no siempre lo es. Sumamos las voces de Mónica Santino, Ayelén Pujol y Miguela La Cruz a esta locura colectiva.

Por Nadia Fink y Lisbeth Montaña

El viernes pasado, el Leeds United logró el ascenso a la Premier League después de 16 años. La ciudad celebra y ama a quien logró posicionarse como uno de los pocos Directores Técnicos que tiene fans propios, el rosarino Marcelo Bielsa.

Vayamos a los números: el Leeds tuvo nuevo récord de 87 puntos en su campaña. Si se suman las dos temporadas, el equipo estuvo apenas tres veces afuera de las tres primeras ubicaciones. Fue líder en 35 fechas, segundo en otras 35 y tercero en 17. Sin embargo, más allá de los números, Bielsa genera pasiones y rechazos; en idéntica proporción al lugar de poder que ocupa quien habla de él.

Haber recorrido las campañas de sus equipos, escuchar cada conferencia de prensa para saber qué tenía para decir, tomar sus frases y replicarlas en situaciones cotidianas, estar seguras de que el fracaso es otra cosa y que los resultados llegan “con la nobleza de los recursos utilizados”; es a lo que nos estuvimos dedicando desde hace años. Y somos un montón.

“El bielsismo es una corriente ideológica-político-futbolera contracultural”

Al momento de hablar de Bielsa, las voces coinciden: no se trata sólo de una manera de ver el fútbol, sino la vida. Y hacia allá vamos en cada uno de los recorridos, recuerdos y actualidades.

Ayelén Pujol es periodista deportiva. Marca su fanatismo por Bielsa desde la adolescencia: “Coleccionaba todos los recortes de diarios que salían de él. De hecho, una vez le mandé una carta escrita de puño y letra cuando asumió en la Selección, donde, incluso, le discutía algunos pensamientos teóricos”.

Lo siente como alguien “raro” en el mundillo deportivo, pero también en lo cotidiano de las sociedades actuales: “Él tiene una forma de ver el fútbol que, para mí, habla también de una forma de mirar el mundo, la sociedad, y la forma en la que vivimos. Propone valores que, en general, no son los que triunfan”. Pero la clave está en que, muchas veces, llega al triunfo y deja una escuela inolvidable para quienes supieron compartir tiempo con él. “En general, pareciera que el sistema nos dice que con esos valores no ganás, que para ganar hay que hacer trampa, hay que pensar en el resultado, hay que pasar al otro por arriba”. Por eso, afirma Pujol: “Me parece, incluso, una corriente ideológica-político-futbolera contracultural, completamente contracultural”.

Mónica Santino es ex jugadora de fútbol y actual directora técnica. Su génesis bielsista empieza en 1998, cuando llegó a dirigir a Vélez, equipo del que ella es hincha: “Vélez venía de una estructura muy Bianchi, luego con Piazza, y con una manera y un elenco estable de jugadores muy formateados a lo Bianchi. Entonces, la llegada de Bielsa al principio fue muy resistida, pero ese Vélez ganó el campeonato y jugaba muy bien al fútbol. Y también empecé a escucharlo porque decía cosas muy interesantes. Y en el tiempo me fue enamorando, creo que no sólo por la manera de jugar de sus equipos, sino por todo lo que representa y por cómo se para”.

Que Mónica utilice el término “como se para” no es azaroso. En el equipo “La Nuestra”, que ella dirige en la Villa 31, tienen un lema: “me paro en la cancha como en la vida”, y rastrea lo que significa un partido y las repercusiones de plantarse en lo cotidiano de otras manera, a partir de trasladar ciertas características del juego: levantar la cabeza, jugar colectivamente, distribuir la pelota, asistir a una compañera, construir jugadas de a muchas para llegar al gol y, por supuesto, lo lúdico siempre.

Por eso siente que el “Loco” es un fiel reflejo de esa frase: “Me llena de orgullo que levante las banderas del fútbol que levanta, pero por sobre todas las cosas las banderas de la vida. Y lo que significa el fútbol como herramienta transformadora y entender un juego que tiene que ver con la vida misma”.

Miguela La Cruz es periodista deportiva. Y santafecina. Cuando se refiere a Bielsa no deja de sorprenderse de que sea un DT, y tenga fans propios: “eso es una locura en el mundo en que acostumbramos amar jugadores; el tipo es DT y somos sus fans. Y nos levantamos para verlo, no importa la hora en la que juegue”.

Claro que coincide en esto de que el bielsismo es una forma de mirar la vida y de llevarlo a la acción. Y que resulta una rareza, aun más, en el mundillo deportivo actual: “es una bocanada de aire en un mundo del fútbol donde es todo mercado marketing, estrellas, colores, luces, campeonatos y victorias. Y él atenta contra todos esos valores hegemónicos que son horribles, que solamente destruyen y que hacen que el fútbol sea una cuestión de dinero y poder y de millonarios corriendo atrás de una pelota. Bielsa hace que todo eso parezca ridículo”.

Y cierra con una idea contundente: “Para mí Bielsa es una manera de reconciliarme con el mundo del deporte”.

El camino ascendente

Cuando  el Leeds estaba a punto de lograr el ascenso en la temporada 2018-2019, cuando ya había pasado el famoso empate que Bielsa pidió a sus jugadores porque el gol que le habían cobrado no era lícito, cuando ya había sido acusado por espiar entrenamientos de equipos rivales (una obsesión que le queda desde siempre, aunque antes fuera ver horas y horas de partidos de rivales próximos en VHS), esbozamos unas líneas de una nota que nunca publicamos. Vaya a saber si que no se consiguiera el ascenso o las derrotas consecutivas de los últimos partidos no nos amainaron el ánimo a nosotras. Tal vez caímos en el dilema éxito-fracaso. Tal vez no queríamos enfrentarnos al: “habla muy lindo pero no logró los resultados”. Por eso este ascenso nos da la posibilidad de hablar y de pensar como lo hicimos siempre respecto de Bielsa, pero con el resultado a la vista, también permite que nos escuchen. Que para quienes van por el mundo haciendo cuentas, sea momento de cerrar la boca un ratito.

En ese entonces, hacíamos el recorrido corto de su llegada al Leeds, proveniente de Francia. Y es una historia que vale la pena traer, porque también lo pinta de cuerpo entero. No había sido fácil el arribo al fútbol inglés, al que llegó después de haber pasado cuatro temporadas en el fútbol francés, tres de ellas con el Olympique de Marsella, equipo donde despertó amores infinitos por parte de la hinchada y en donde también marcó una impronta importante  al convertirse en uno de los técnicos más ganadores, además de imprimirle su estilo de ir al frente, salir jugando y de potenciar el mayor esfuerzo físico de los jugadores en cada partido.

Luego pasó al Lille en la  temporada 2017, equipo donde generó una revolución futbolística en términos de relevos generacionales y donde obtuvo grandes resultado al principio de su era. Pero no todo es fútbol y recibió una terrible noticia: Luis María Bonini se estaba muriendo. Se trataba de su cómplice y compañero de batallas en Newell’s, Vélez, el Atlas, el América de México, la selección Argentina, la selección de Chile y en el Athletic de Bilbao. Bielsa decidió viajar a Chile para despedirse de su gran amigo, sin embargo los directivos del club no le dieron permiso. Por supuesto, desobedeció, y así sentenció su despido del club francés.

Así, llegó la posibilidad de poder dirigir en el fútbol inglés: recibió ofertas del Everton, del Chelsea  y también de la selección mexicana. Ninguna de ellas lo convenció, porque no le garantizaban que su proyecto futbolístico pudiera implementarse; es decir, poder tomar el manejo total del equipo y su cantera para transformar las divisiones menores, juveniles, y así conformar un proyecto futbolístico que le permita tener el mejor equipo titular a futuro.

El único equipo que ofreció darle esas garantías fue uno de la segunda división inglesa de larga tradición, el Leeds United Association Football Club, un equipo en el que había salido campeón el gran Eric Cantona en la temporada 1991-1992 y donde se formaron futbolistas de la talla del defensor Rio Ferdinand y el delantero irlandés Robbie Keane .

Ya lo sabemos, la última vez que el Leeds había estado en la Premier fue hace 16 años atrás, luego descendió a la tercera división, y llegó su debacle económica donde por poco desaparece como club. 

A ese equipo llegó Bielsa. En los primeros partidos de prueba se encontró con un equipo físicamente quedado, sin muchas fuerzas para asumir el reto de los 42 partidos, con un estadio vacío y una hinchada enojada con el equipo.

Por estos días, los hinchas de la ciudad nombraron una calle con el nombre de Marcelo Bielsa, hicieron monumentos improvisados y gritan: “Vamos, Leeds, carajo” en un español atravesado que emula aquella frase de Bielsa cuando salió campeón por primera vez con Newell’s en 1990.

“Acepten la injusticia que todo se equilibra al final”, le dijo a sus dirigidos en el Olympique de Marsella, pero vale para hoy. Paciencia y trabajo constante parecen ser la clave si lo dejan hacer con tiempo y respetan sus ideas. Pero esta nota no pretende ser, a todas luces, una mirada exitista y porque no queremos faltar a la premisa Bielsista, cerramos recordándoles, recordándonos, una de las frases más contundentes del DT: “Como primera medida yo creo que éxito y felicidad no funcionan como sinónimos. Hay gente exitosa que no es feliz y hay gente feliz que no necesita del éxito. Y la obligación que tiene todo ser humano es rentabilizar sus opciones para ser feliz. Entonces nosotros deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito es una excepción, no es un continuo. Los seres humanos de vez en cuando triunfan, pero habitualmente se desarrollan, combaten, se esfuerzan… y ganan de vez en cuando, muy de vez en cuando”.