Bolivia: ¡que la única manada seamos nosotras!

En diciembre una joven fue violentada sexualmente por cinco varones que la dejaron al borde de la muerte. Su madre radicó la denuncia y están detenidos. Sin embargo son hijos del poder y van a juicio de forma separada. Uno de ellos fue declarado inocente en una sentencia que niega la existencia de la violación y la gravedad del hecho delictivo. Hoy habrá plantón feminista para exigir justicia, rechazar la impunidad y cuestionar la cultura de la violación.

Por Carolina Méndez Valencia desde Bolivia / Foto: María José Yabeta

Fue el viernes 14 de diciembre del año pasado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Una joven de 18 años fue invitada por sus supuestos amigos a festejar un cumpleaños pero en el lugar, que es una discoteca con cabañas privadas, se emborracharon y consumieron drogas. Eran seis, cinco varones (uno menor de edad) y ella. Alejandro Saavedra Saavedra, Alejandro Castro Pinto, Junior Rosales Franco y Jorge Andrés Justiniano Parada.

Luego sabremos, por la declaración de ella, que cuando estaban en el lugar, le dieron una pastilla con la promesa de que se le iba a pasar el alcohol. “Te vas a sentir mejor. Nosotros ya la tomamos”, le aseguraron.

El olor a marihuana los delató así que el guardia de seguridad del lugar se inmiscuyó en la cabaña y les pidió que se largasen. Todos subieron a bordo de la vagoneta y se fueron al motel Deluxe, ubicado en el sexto anillo de la zona norte.

Lo que pasó allí, y cómo pasó, continúa siendo un misterio a medias. Cuando la policía fue a recabar pruebas, la habitación ya había sido usada siete veces por lo que no se pudieron decomisar toallas, sábanas o basureros. Ella sólo recuerda los primeros diez minutos y a los jóvenes no les da la gana de contar lo que le hicieron. Se negaron a declarar cuando se hizo la inspección ocular y la reconstrucción de lo sucedido. Lo cierto es que entraron juntos a una suite lujosa y salieron dispersados una hora después. Lo cierto es que entraron todos bien y ella salió al borde de la muerte con lesiones graves.

Según las investigaciones, el menor fue enviado a pagar la hora del motel y cuando retornó a la habitación no lo dejaron entrar. “Mejor ándate, algo salió mal”. Así que se fue, solito y a pie, sin mirar atrás. Minutos después, tras él salieron dos más, corriendo. Escapando de la brutalidad cometida. Quince minutos más tarde, salió la vagoneta llevando a dos de ellos y a la joven convulsionando.

La dejaron en una clínica a cuatro cuadras y se marcharon, desvinculándose de todo. Negándose a hacerse cargo.

El informe forense elaborado por la Dra. Verónica Justiniano, aquella noche, reporta que la joven sufrió violación agravada con lesiones graves y gravísimas. Ella fue abandonada a su suerte en emergencia de la Clínica Ucebol desde donde fue derivada a la Clínica Figueroa debido al cuadro crítico que presentaba. Tenía dificultad para respirar por presentar estridor de laringe, edema en ambos ojos y golpes en todo el cuerpo.

Trascendencia mediática y una sentencia fuera de época

El hecho salió a la luz tres días después. Los medios de comunicación fueron revelando que se trataba de familias con amplio poder adquisitivo lo cual significaba una lucha de poderes, influencias y dinero. Uno de los implicados es hijo de, en ese momento, una funcionaria municipal, mano derecha del actual alcalde de la ciudad.

La convulsión mediática no sólo fue a raíz de la atrocidad cometida contra la joven, sino también por los reiterados intentos de las familias de los acusados por defender lo indefendible. En ese afán, la madre de uno de ellos dijo “no fue violación, sólo fue anal”, además “ella es una drogadicta”.

Colectivos feministas y población en general, sentimos la indignación al ver cómo se intentaba socapar el delito minimizando el hecho, negándolo, culpabilizando a la víctima e incluso a su madre “porque no la cuidó”.

La madre de la víctima sentó la denuncia contra los cinco implicados y tras audiencia cautelar, los cuatro mayores de edad fueron enviados al Penal de Palmasola mientras que el menor, ingresó a un centro de corrección para adolescentes.

Desde entonces, los procesos han sido separados. Por un lado, el caso del menor con mayores reservas y por otro, el de los adultos. El juicio oral contra el menor inició el 13 de mayo y concluyó el 28 de junio de este año. La jueza Shirley Becerra, a quien las feministas venían denunciando de estar parcializada, absolvió al menor de los cargos declarándolo inocente.

Lo terrible de esto es que tras la sentencia, el abogado y la madre del menor, afirman que se demuestra no sólo que él no participó de la violación, sino que la violación nunca ocurrió. Aludiendo que todo fue un invento para perjudicarlos y que las lesiones fueron por las drogas, desacreditando –y atacando- a la médico forense que certificó el estado de la joven aquella noche.

“Hermana no estás sola”

Desde que el hecho salió a la luz, tomamos las calles y la Fiscalía más de una vez. Hemos acompañado audiencias y hemos sufridos insultos y agresiones por ello. Por pedir justicia. Por exigir que el caso no quede en la impunidad. Que no se compre detrás de la puerta la conciencia de los actores llamados a defender a las víctimas.

Por eso hoy, convocamos nuevamente a una movilización para protestar contra la justicia patriarcal que libra de culpa a los violadores. Será en la Plaza del Estudiante en Santa Cruz de la Sierra. Hacemos un llamado para que nos acompañen en esta lucha por justicia para que el día de mañana, nadie tenga miedo de denunciar por temor a que no le crean.