Brasil, victoria de la ultraderecha con hondas significaciones

Por Redacción Marcha | Foto Ignacio Aronovich

A pesar de la intensa campaña que promovieron y realizaron amplios sectores de la población brasileña. representada fundamentalmente por  organizaciones sociales y políticas, no hubo sorpresa por el triunfo del fascista Jair Bolsonaro, que ganó la segunda vuelta frente a Fernando Haddad. Entrevista con Fernando Romero Wimer.

No hubo batacazo. Pero en esta oportunidad, que no haya resultado inesperado es mucho más grave que en cualquier otra situación. El candidato del Partido Social Liberal,  exponente del fascismo en Brasil, Jair Bolsonaro, se impuso en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales con el 55,6 % de los votos, frente al 44,4 % de Fernando Haddad, candidato del Partido de los Trabajadores (PT), así lo revelan los primeros y contundentes resultados.

Tal como veníamos señalando, la campaña de Bolsonaro estuvo claramente marcada por sus posiciones xenófobas, machistas y ultra militaristas. Este posicionamiento, construido a lo largo de sus 20 años en la función pública, se vio fortalecido por una fuerte campaña de intimidación y agresividad, noticias falsas. un intenso trabajo en las redes sociales y ejerciendo presiones,  que daban cuenta de su poder real sobre los aparatos del Estado. A esta lista además se suma el poder de las iglesias evangelistas y conservadoras que terciaron en favor del electo presidente.

Las campañas para derrotar al fascismo y la violencia, encabezadas por colectivos feministas y las diversidades junto a organizaciones sociales y políticas, que se desplegó principalmente en las calles,  no fue suficiente para contrarrestar el discurso mediático que respaldó al candidato de la ultraderecha.

Un resultado favorecido por la persecución política y judicial contra Luis Ignácio Lula Da Silva, principal referente del PT. El máximo aspirante a la presidencia, favorito en las encuestas, es aún víctima de una campaña de criminalización y persecusión judicial y mediática, que lo mantiene preso.

La victoria de Bolsonaro tiene hondas significaciones, no solamente para un país como Brasil, atravesado por la desigualdad y la opresión,   sino para toda la región, donde se vienen imponiendo regímenes neoliberales, sostenidos por un fuerte aparato represivo.

Desde Brasil, dialogamos con Fernando Romero Wimer, profesor de la Universidade Federal de Integraçao Latino-Americana (UNILA), que hizo unas   reflexiones iniciales, a pocos minutos de concerse el resultado electoral.

-¿Cuál es la primera apreciación que se puede hacer de este resultado?

Esta ultra derecha brasileña construyó sus apoyos electorales a través de un discurso misógino, homofóbico, racista, anticomunista y con abierta simpatías a la política represiva de la última dictadura militar.  A esto se agregan las políticas favorables, que pronunció. en relación a la apertura al capital estadounidense y la promoción de un modelo de relaciones de inserción internacional semejante al modelo israelí. Además en sus discursos enfatizó que las relaciones internacionales van a estar dependiendo fundamentalmente de lo que a Brasil le aporte valor agregado. Entiéndase que,  en este sentido, la integración latinoamericana va a tomar un modelo de articulación según los mandatos del capital. Por lo tanto, todo lo construido en los últimos años en plano político y social latinoamericano, también va a ser borrado.

-¿Qué tipo de gobierno estará encabezando Jair Bolsonaro?

En las primeras expresiones con posterioridad al triunfo electoral, Bolsonaro,   se declaró partidario de realizar un gobierno constitucional y democrático. Sin embargo,  hay que tener en cuenta los posicionamientos expresados con anterioridad por el candidato, por lo que la tendencia es que estaremos frente a un gobierno de mano dura, represivo, contra los movimientos sociales y la izquierda.

Por otro lado, se avizora un enorme retroceso en materia de derechos sociales y laborales y seguramente las empresas estatales y el capital nacional encontrarán un avanzada del capital imperialista sobre Brasil.

¿Cómo evalúa la campaña realizada por la fuerza ganadora?

Un fenómeno que me parece a considerar es el que hizo la fórmula presidencial ganadora de las redes sociales. Los seguidores de Facebook y de Instagram de Jair Bolsonaro superaron ampliamente a los seguidores de Fernando Haddad. Ni hablar del uso de los envíos de mensaje de whatsapp, que fueron decisivos en el primer turno y la cantidad de vídeos que hacía, de mucho tiempo, que la propaganda de Bolsonaro tenía subidos en youtube. En ese sentido desde mucho antes del inicio de las campañas electorales estaba montado un verdadero ejército de militantes de Bolsonaro en las redes sociales,  que volcaron, en este plano al menos, decisivamente el voto a favor del candidato de ultra derecha.

¿Qué puede extraerse de la lectura de los resultados electorales?

El 10% del electorado no eligió a ninguno de los dos candidatos. Los votos en blanco y nulos expresaron al 10% del electorado, por lo que millones de electores no se pronunciaron por ninguno de los dos candidatos.

¿Qué evaluación hace de la elección de Haddad?

En este sentido la fuerza derrotada,  en este escenario, deberá pensar y reflexionar sobre los programas, sus alianzas electorales, y sus alianzas políticas y sociales, más allá de lo electoral. Deberá también revisar profundamente lo que son sus prácticas de concesión al capital, y a las fuerzas de derecha y a las fuerzas conservadoras pero fundamentalmente pero lo que se deberán repensar son las prácticas. con un trabajo de base que necesita ser ampliado.  Buena parte de esta elección se decidió por un voto anti PT, como en otros contextos y otras identificaciones políticas se asumen como el conjunto de la izquierda o del progresismo y frente a prácticas cuestionables obtienen también un alto índice de desaprobación por parte de la población. Buena parte de las periferias de las ciudades y del interior de los países muchas veces queda en mano de las fuerzas conservadoras. Buena parte del voto conservador, que impulsó el evangelismo,  promovió el voto a Bolsonaro.

Sin embargo, no puede desoír que los 45 millones de votos que recibió la fuerza que representan Haddad y Manuela Dávila expresan que buena parte de las y los brasileños estaba contra el candidato Bolsonaro. Por lo tanto las posibilidades de avance de una política de retroceso en cuanto a derechos laborales y sociales y la apertura indiscriminada al capital extranjero encontrará una fuerte resistencia social y popular.