Catástrofe y poesía (o las muchas maneras de morir)

Reseña del Libro “Hojas que caen sobre otras hojas” de Miguel Sardegna

Leer más
Cadáver exquisito, la civilización trastocada en barbarie

Una breve reseña del libro de Agustina Bazterrica, Cadáver exquisito.

Leer más
La voz más distante o el lenguaje de las pérdidas

Una lectura sobre el poemario de Eugenia Cabral

Leer más
Libros: 2666, dentro del éxtasis literario

Por Leandro Segado.

Al terminar de leer 2666 surge una necesidad de poder hacer algo con esas casi 1200 páginas de texto. Para empezar, buscar en el WhatsApp a sus amigues o a quienes uno considera que pueden haberlo leído e intercambiar miradas, pareceres. Por último, intentar volcar unas pocas líneas que puedan acomodar las ideas.

Cuánta energía, medida en tiempo, pero también en esfuerzo físico (al tener que sostener el libro, cuando no hay mesa para apoyarlo) y mental se invierte en leer este libro. Mucha. Cómo escribir ¿una reseña? sobre un novela tan gigante -en páginas, en tramas, en personajes, en la incomodidad que le genera al lector leer uno tras otro, los cientos de femicidios que se narran-. Gigante como Archimboldi, personaje principal de la novela, o eje común que concatena sus partes. Tomando una idea borgeana, la de la falsa invención de fuentes y autores pero bajo una forma verosímil, Bolaño va construyendo a Benno von Archimboldi, prolífico escritor desaparecido de la escena… y de la geografía, si bien tiene nominaciones al premio nobel de la literatura en distintas oportunidades, que es buscado por cuatro críticos literarios (siendo una de ellas, mujer).

Pero ¿Quien es Archimboldi? ¿De donde salio este escritor?. ¿Dónde está? Algunas pistas indican que está en el inhóspito desierto mexicano, frontera con el Imperio…

La amplitud temporal y geográfica de la novela también es bastante grande: desde la Primera Guerra Mundial,  la revolución rusa y su burocratización, pasando por la brutalidad de la Segunda guerra mundial y la forma industrial de acabar con los cuerpos de los judíos a través de los campos de concentración nazi, hasta la frontera mexicana con Estados Unidos de finales de siglo XX, donde se expresan relaciones de explotación capitalista dependiente, siendo la fuerza de trabajo y la vida misma gastada en maquilas. En este último escenario, Santa Teresa, ciudad ficticia, que se la puede relacionar fácilmente con Ciudad Juárez, es donde transcurre la narración de cientos de desapariciones de mujeres, resultando femicidios con signos de violaciones sexuales. Esta crudeza que incomoda mucho al lector, inclusive al grado de considerar dejar de leer la novela, no es nada más ni nada menos que un espejo de la mera realidad de esa ciudad. Según Wikipedia entre 1993 y 2012, hubo 700 femicidios sólo en esa ciudad. De hecho tiene una entrada “Femicidios en Ciudad Juarez”.

Estos femicidios ocurren en un país altamente patriarcal como lo es México, le ocurre a trabajadoras con pocos o nulos derechos laborales. Del otro lado de la frontera, la mirada subjetiva de Fate, un afrodescendiente con conciencia de la opresión que vive en tanto trabajador y en tanto negro, aporta otra perspectiva, otro cachetazo de esta realidad injusta en la que vivimos.

Estructura

En el documental Roberto Bolaño: el último maldito, Bolaño expresa que después de “La invención de Morel” de Bioy Casares, ya no se puede sostener una novela tan sólo por su argumento, sino que hay que jugar con la estructura, con distintas voces dentro de la historia. Esa estructura, entonces, es la que observamos en en 2666 y en Los detectives salvajes, novela que ganó el Premio Herralde y el Premio Rómulo Gallegos, considerado por muchos, uno de los premios más importante de América Latina, otorgado por el Gobierno de Venezuela, desde 1964, cada dos años (en Argentina los premiados fueron Ricardo Piglia por “Blanco nocturno” en 2011 y Mempo Giardinelli por “Santo oficio de la memoria” en 1993).

2666 fue una de sus obras póstuma (Bolaño falleció en 2003, y la novela fue publicada en 2004), junto con otras ocho, y fue pensada por su escritor para ser publicada en cinco tomos, desde una racionalidad económica, para que con la publicación de cada tomo, sus hijos pudieran ir cobrando los derechos y no pasar ninguna necesidad, como sí las pasó él y su compañera durante muchísimo tiempo. Esta planificación, hasta el mínimo detalle de pensar cómo, cuándo y a qué precio se deberían vender las partes, nos muestran un Bolaño en tanto trabajador,, y que más allá de haber sufrido una enfermedad hepática hasta su muerte, nunca paró de escribir: un día antes de su fallecimiento se encontró con Jorge Herralde y le entregó los manuscritos de “El gaucho insufrible”.

Concluyendo, podemos decir que, desde nuestro humilde lugar de lectores, enfrentarse a la tarea de transitar por estas miles de páginas, de decenas de personajes, ciudades, ríos, bosques, castillos, femicidios, interiores de cárceles, poetas revolucionarios, traidores, enamorados/as, congresos literarios, boxeadores, drogadictos, violentos, religiosos, entre otros elementos de este gran mosaico, constituyen, tomando prestada la expresión a Bolaño, un éxtasis literario, del cual no se sale indemne.

 

Leer más
Palabras y dibujos, un collage para hablar de marxismo

Por Francisco Farina @Panchofarina y Laura Cabrera @LauCab

En los próximos días la editorial El Colectivo, de Buenos Aires y el Fondo Editorial El Perro y la Rana, de Caracas, lanzarán el libro “Marx populi. Collage para repensar el marxismo”, de Miguel Mazzeo, con ilustraciones de Martín Malamud. El texto y las imágenes proponen una reflexión sobre el marxismo a 150 años de El Capital,  100 de la Revolución Rusa, 50 de la caída de Ernesto Che Guevara y 200 del nacimiento de Karl Marx. A modo de adelanto, seleccionamos algunos fragmentos. 

Siguiendo la lògica “collage” que caracteriza a este libro, Marcha dialogó con Miguel Mazzeo quien eligió responder a través de fragmentos -en forma de adelantos de todo el material- del libro. Y con la libertad que nos caracteriza, Malamud prefirió contarnos cómo nació su trabajo a través de la experiencia personal e hizo hincapié en la relación de las partes dentro de esta obra compuesta y colectiva. “Como ilustrador siempre pienso en un diálogo entre textos e imágenes donde ambos contribuyan a una obra final. Esta idea fue absolutamente concretada en este caso”, explicó.

-150 años de El Capital, 1OO de la revolución Rusa y 50 años de la caída del Che, momento más que importante para repensar la historia. ¿Cómo se da el anclaje entre estas tres temáticas y Marx?

 – En 2017 se cumplieron unos cuantos aniversarios vinculados al marxismo. Hablamos de cifras redondas, por supuesto. Cifras capaces de hacer sonar algunas campanas doradas y de activar los dispositivos de la evocación. De algún modo, todos los aniversarios están hilvanados por la conmemoración de los 100 años de la Revolución Rusa. Hacia atrás y hacia adelante, la Revolución Rusa instituye un horizonte de sentido que comprende los 150 años de El Capital de Marx, los 80 años del fallecimiento de Gramsci, o los 50 años de la caída de El Che, pero también la producción de algunos textos claves para el pensamiento emancipador como Las tesis de abril o El Estado y la Revolución de Lenin.

Casi toda la política emancipatoria del siglo XX, casi toda la estrategia socialista radical, cabe en el horizonte de sentido (político) y en la constelación cultural que instituyó la Revolución Rusa: liquidación de la servidumbre asalariada y de cualquier tipo de servidumbre y poder popular: poder de los soviets, de los comités de fábrica, soldados y campesinos, de las milicias obreras, de todos los movimientos populares y organizaciones de base en lucha. Sus derivas soviéticas y dogmáticas, toscas y esquemáticas, no alteraron los alcances de esta afirmación. Por otra parte, estas derivas no deberían esgrimirse como argumentos para negar los avances populares auspiciados directa o indirectamente por la Revolución Rusa en el mundo entero y durante varias décadas.  

(…)

Se nos imponen algunos interrogantes: ¿el ritual monótono de las efemérides, no consiste acaso en una ratificación de los usos y costumbres como forma de garantizar la voluntad de los muertos? ¿Este tipo de ritual, no inhibe acaso los procesos de autorreflexión y reevaluación mientras rinde tributo a la banalización del marxismo y favorece su composición como teoría cómoda y lengua muerta? ¿Con tanta repetición, no se corre el riesgo de desarrollarle al marxismo algunas patologías autoinmunes, según la expresión de Jacques Derrida? ¿No será que la izquierda dizque radical, por motivos diversos, se siente más cómoda en las prácticas conmemorativas? ¿Revolución permanente o conmemoración permanente? ¿No será que muchos y muchas marxistas de este tiempo prefieren los ejercicios evocativos inofensivos y relajados a los oficios más intensos y riesgosos? ¿No será que una parte importante de las organizaciones de la izquierda, ante el agotamiento de una matriz política centenaria y ante una crisis del capital de dimensiones sistémicas y civilizatorias, no sabe hacer otra cosa que anclarse en las viejas certezas y apelar a los remanidos recursos litúrgicos? ¿No será que nuestras representaciones del capitalismo y, por consiguiente, del marxismo, son anacrónicas? A veces, las conmemoraciones ocultan limitaciones, petrificaciones y abdicaciones; en fin: disonancias cognitivas. O amnesia. En Espectros de Marx, Derrida decía: “Se acepta la vuelta con tal que no vuelva la revuelta”. 

(…)

Porque el marxismo no fracasó desde el punto de vista epistemológico, más allá de que los últimos treinta años no hayan sido precisamente de auge paradigmático. Por supuesto que no estamos considerando al rudimentario marxismo de manual, con sus apologías dogmáticas y sus severas limitaciones epistemológicas. Ese marxismo sí que fracasó en toda la línea: contribuyó en forma pareja a la indiferencia política y a la irresponsabilidad política. Estamos hablando de otro marxismo, afincado en lugares de saber relativamente marginales, fundado en estrategias teóricas muy diferentes. Esta afirmación no pretende negar el desarrollo y la pervivencia en este último marxismo de algunos costados contaminados por los principios epistemológicos del enemigo. Pero el marxismo, sobre todo el marxismo de Nuestra América, viene avanzado en la crítica (autocrítica) a estos tópicos, al tiempo que viene deslastrándose de esos costados. Insistimos: no cabe hablar de taras epistemológicas.

(…)

Lo que no funciona bien en el marxismo, sus principales dolencias, remiten a discursividades, rituales, prácticas e inscripciones institucionales; a sus vínculos con la sociedad civil popular, el mundo del trabajo y la naturaleza; a los procedimientos para incidir en la lucha de clases en el contexto del capitalismo neoliberal y el nuevo imperialismo, y para conformar un bloque histórico de las clases subalternas y oprimidas. Por carácter transitivo también funcionan mal las “liturgias” y el “sacerdocio”. ¿Cómo debería ser hoy una política inspirada en el marxismo? ¿Cuáles serían las exhortaciones performativas más competentes para pasar de la enunciación a la acción en este, nuestro tiempo? ¿Qué recursos del marxismo resultan imprescindibles para la preparación colectiva de un proyecto liberador/emancipador? ¿En qué aspectos se deberían poner de manifiesto tanto las continuidades como las rupturas respecto de la tradición marxista precedente? Nos referimos a una política y un proyecto con posibilidades de arraigarse en el mundo de los y las de abajo, capaz de encontrar los lenguajes que contribuyan a su masividad y eficacia performativa, capaz de poner “en movimiento una potencia práctica”, como decían Marx y Engels en La Sagrada Familia de 1844.    

Entonces, el problema a dilucidar es cómo el marxismo puede servirnos de base para impulsar, articular y proyectar una práctica política emancipatoria en nuestro tiempo; o cómo podemos recomponer la “unidad paradigmática” entre teoría y práctica, proposiciones generales y acciones concretas, pensamiento y política, concepto y poder; o cómo reconstruir la autoridad y legitimidad de sus lugares de enunciación, o cómo el marxismo puede contribuir a crear las condiciones adecuadas para que la lucha de clases se constituya en materia para la política. Decimos: dilucidar para reparar. Esos son los déficits que, hoy por hoy, más nos importan.

(…)

En 2018, con más precisión el 5 de mayo, se cumplirán doscientos años del nacimiento de Marx. Jacques Derridá decía que los “Estados Generales”, son convocados cuando una crisis convoca a la deliberación colectiva. Él partía del sentido que los Estados Generales adquirieron a partir de las circunstancias que los instituyeron como la antesala de la Revolución Francesa, y se refería específicamente a unos Estados Generales del psicoanálisis. ¿Estaremos frente a una oportunidad para plantear la necesidad de convocar a los Estados Generales del marxismo? ¿Podremos recurrir a la historia para “dar magnificencia a las nuevas luchas y no para parodiar las antiguas”, tal como planteaba Marx en el Dieciocho brumario de Luis Bonaparte (1851-1852)? 

Esperamos que la conmemoración del bicentenario del natalicio de Marx sea una buena oportunidad para debatir sobre posibles  renacimientos. 

(Fragmentos del Capítulo 2

“Efemérides marxistas” o el marxismo como problema.)

-Más allá de esto, nuestro contexto histórico actual nos interpela, ¿cuál es la vigencia de Marx hoy?

Va de suyo que consideramos históricamente agotada a la vieja conciencia política que supo producir el marxismo. (Lo mismo cabe decir en relación al horizonte instituido por la Revolución Rusa). Concretamente: esa vieja conciencia política ha perdido el poder de seducción que otrora ejercía sobre intelectuales y militantes sociales y políticos del mundo entero. Ha perdido su antigua capacidad de crear sujetos políticos. Desde la perspectiva del poder dominante, dicha conciencia política, ha perdido algunas posiciones como expresión de lo diabólico. Aunque la posibilidad de articulación de marxismo y polis sigue intacta. Como sigue íntegra la aptitud para constituirse en paradigma donde confluyen el pensamiento crítico y la política radical. En buena medida depende de la vocación militante por desarrollarle nuevas “encarnaciones” y una nueva conciencia política, de recuperar sus aptitudes de crear sujetos políticos sobre bases nuevas, distintas al “progreso” entendido como el desarrollo de las fuerzas productivas y a la democracia reducida a las políticas del “como si”. Creemos que esa vieja conciencia política –junto al viejo arsenal simbólico– puede servir para luchar contra la inhumanidad de las clases dominantes, principalmente para resistir (en un sentido acotado que refiere más a la preservación de una posición adquirida que a la “creación”). Pero el punto es que ya no alcanza para inspirar trayectos emancipatorios, desbordes democráticos y vocaciones constituyentes, en fin: sujetos políticos, discursos utópicos y programas activos de transformación radical de la realidad que remitan a lo que Walter Benjamín llamaba “verdades épicas”. Tal vez las “efemérides marxistas” de 2017 y 2018, y las de los próximos años, contribuyan a discutir estos tópicos. 

La pregunta por el sentido del marxismo podría formularse apelando a modos más indirectos: ¿es posible una existencia humana digna y una autorrealización plena bajo la ley del capitalismo? ¿Pueden los grupos sociales explotados y oprimidos del planeta satisfacer su interés existencial en los marcos de esa ley? ¿Cómo contribuir a que estos grupos (incluidos todos nosotros y todas nosotras) vivan sus existencias limitadas y hasta miserables y espectrales como contradicción lacerante y no como parte de lo instituido y naturalizado como “lo real”? ¿Cómo contribuir a que los y las de abajo desarrollen un interés antagónico al interés por lo que es y lo que está? ¿Puede haber caminos hacia el futuro en el marco del capitalismo y el mundo burgués?  

El marxismo sigue siendo uno de los antídotos más intensos y eficaces contra la reificación de las relaciones humanas, contra el proceso de desencantamiento del mundo, contra la universalidad totalitaria y la esclavitud ideológica impuestas por el mercado. También es un antídoto frente a un conjunto de supuestas heterodoxias que impulsan proyectos que no buscan otra cosa que fortalecer las estructuras y los imaginarios capitalistas (capitalismo “regulado”, capitalismo con “rostro humano”, o similares); que promueven políticas tendientes a neutralizar los desequilibrios constitutivos de la dinámica objetiva del capital, en especial la desigualdad. Más allá de la complejidad de los recursos teóricos y retóricos puestos en juego, no hacen más que reeditar viejos reformismos ignorando resignadamente la unidad estructural que, como ya señalamos, caracteriza al sistema capitalista. El propio Marx, demostró la inviabilidad sistémica de estas alternativas. ¿Alguien conoce un antídoto mejor? El marxismo sigue siendo un insumo indispensable para intensificar los flujos de lo que late y vive, para que los seres humanos puedan realizarse plenamente y reapropiarse del mundo escamoteado, para conjurar todo lo que el mundo tiene de atrofiado y para que el mundo no le quede tan grande e inabarcable a la verdad y a la belleza. El marxismo fue, es y será imprescindible en toda experiencia popular contrahegemónica, que anticipe otra sociedad posible y que ponga en marcha un proceso de control del trabajo sobre el capital.

(Fragmentos del capítulo 15

Los sentidos del marxismo)

Malamud y el diálogo inevitable entre textos e imágenes

¿Qué hechos puntuales podemos ver ilustrados?
Malamud: -Una vez hechos los dibujos, me siento un espectador más y me alegra a veces encontrar algún sentido en el que no había pensado. Como tal espectador, creo que en los dibujos hay una intención de expresar la esperanzadora conjunción de lo visceral, lo plural, lo popular, lo vivo, lo emotivo por un lado; y lo racional, lo abstracto, la potencia del pensamiento por el otro. También expresan los peligros de que ese segundo aspecto deje de dialogar con el primero y se convierta en rigidez, dominación y muerte.

Pensar la historia en imágenes y de ahí darle el toque creativo, ¿qué estilo toman estas ilustraciones?
Malamud: -Personalmente tengo un gran interés por los temas desarrollados por Miguel en estos textos. Los leí en profundidad, diría que me sumergí en cada capítulo, y a partir de allí hice una lista de las frases que me resultaban más significativas y de las preguntas que me surgían. Eso iba depurando en una única frase que era la que más me impactaba. También leí los capítulos en voz alta y los grabé. Me ponía a dibujar escuchando el texto con una particular atención en la frase elegida. La idea del dibujo se iba desplegando allí mientras lo voy haciendo. Pretendo no pensar en el estilo, creo que el estilo es inevitable y aparece más claramente cuanto menos uno piense directamente en él.

El libro está compuesto por 15 capítulos cortos, cada uno de ellos con su correspondiente ilustración.

  1. Marxismo para náufragos.
  2. Efemérides marxistas” o el marxismo como problema.
  3. Los mil y un marxismos.
  4. La idea de necesidad histórica y otras asperezas similares.
  5. Tensiones. Releer el marxismo desde Marx.
  6. Marx y Felipe Varela. A 150 años de El Capital y de la batalla del Pozo de Vargas.
  7. Desgarros y contradicciones.
  8. Elogio de la anormalidad.
  9. Sobre los modos de implantación del marxismo
  10. El marxismo del Che.
  11. La revolución contra El Capital. 
  12. Marxismo y autodeterminación.
  13. La Revolución Rusa y sus derivas.
  14. ¿Sueñan los proletarios con revoluciones eléctricas?
  15. Los sentidos del marxismo.

Cuenta además con una bibliografía general, un prólogo de Aldo Casas y un epílogo de Hernán Ouviña. 

 

Leer más
Un profundo silencio

Un profundo silencio

Libros 13 marzo, 2018 0

Una lectura sobre La casa de la puerta amarilla, de Juan Pablo Gómez.

Leer más
La soledad son los otros

Por Cezary Novek

Reseña de Alguien con quien hablar, primer libro de Celina Abud. 

Etimológicamente, la palabra “tríptico” proviene del griego “triptychos” y significa “plegado en tres”. La palabra surgió en la edad media y refería originalmente a una tableta de escritura romana antigua, conformada por dos paneles a los lados de un panel central. Fue un formato muy usado en la pintura flamenca entre los siglos XV y XVII, así como en la joyería hasta nuestros días. Básicamente, define un conjunto de tres obras articuladas en tres partes y que, por lo general, al plegarse sobre sí mismas, dejan ver otra obra. Es el tríptico el formato que eligió Celina Abud para su primer libro de narrativa, Alguien con quien hablar (Crack Up, 2017). Se trata de tres historias independientes entre sí pero que pueden leerse en conjunto como ensayos sobre el choque entre soledades.

El primer relato, ¿Hace cuánto que no nos vemos? Trata sobre una mujer, Florencia Allister, cuya voz nunca escuchamos pero que es recreada por el testimonio de otras personas que la conocieron. Agujas es el diálogo entre dos compañeros de estudios que están realizando una tesis en Comunicación Social. Uno de ellos tiene veinte y algo de años y el otro anda por la cuarentena. Las disgresiones teóricas se convierten en un ejercicio narrativo basado en el diálogo argumental sobre lo efímero y lo permanente. El último relato, que lleva el mismo título que el libro, mezcla lo biográfico con la ficción y cuenta la historia sobre una chica judía que comienza a pegar stickers de Hello Kitty sobre las esvásticas talladas con una llave en el interior de un ascensor del barrio de Once. Esta situación será el disparador de una búsqueda personal que la llevará a entrevistar a un rabino progresista y a un escritor obsesionado con el nazismo.

La mixtura de recursos narrativos que atraviesa las tres historias busca salir del relato convencional, como una manera de expresar la búsqueda de una narrativa pura, en la que el gusto por contar una historia trascienda el estilo, la temática o el género. Hay un juego con el lenguaje que es elegante y que tal vez tenga relación con la formación musical de Abud, ya que jamás distrae ni estorba lo que está relatando pese a cambiar de registros, voces y puntos de vista.

Se desprende del conjunto una tensión entre el adentro y el afuera, la incomunicación real con la ansiedad de transmitir sin filtros en la era de las redes sociales. El hilo conductor entre los tres relatos largos o nouvelles está tendido entre lo que queda y lo que se desvanece, lo trivial y lo elemental. El aburrimiento de los personajes que habitan un mundo muy parecido al nuestro, en el que cada individuo busca proyectar su contenido hacia los demás y hacerse escuchar  termina ahogando su voz en un mar de monólogos para quedarse vacíos por dentro después de haberlo contado todo a la nada misma de la multitud anónima que es el otro. Los tres relatos del tríptico se articulan para ofrecernos una mirada sobre la vida contemporánea de los adolescentes tardíos, plagada de inquietudes sobre la información, el tiempo que se escurre, el dolor y el ruido que saturan los escasos momentos de silencio con una insoportable sensación de soledad que apenas se puede evadir transitando bares cuando cae la tarde.

Celina Abud

(Buenos Aires, 1978) Periodista egresada de TEA, escritora, cantante y compositora. Es redactora de salud en el diario Ámbito Financiero y también realiza entrevistas de fondo a escritores y perfiles de artistas para la web del mismo medio. Además, colabora regularmente en diferentes revistas y portales de la Argentina y de Latinoamérica. En 2016, su cuento “Llaves para un apóstol” obtuvo una mención en el Concurso Nacional Universo Hermanas Ocampo. Alguien con quien hablar es su primer libro.

Leer más
Lo que no se deja arrastrar

Por Cezary Novek/ Foto: Estanislao Santos

Una lectura sobre Confluencia, primera novela de Inés Kreplak. 

Al igual que la autora, la protagonista de Confluencia (Alto Pogo, 2017) se llama Inés. Inés recibe dos malas noticias: la enfermedad terminal de su madre y el diagnóstico de la esclerosis múltiple. Estas dos enfermedades, la terminal y la autoinmune, la propia y la ajena, serán los ejes sobre los que navegarán las historias de otro escenario: El Tigre. De esta manera, la crónica descriptiva sobre la vida en la isla y las historias de sus habitantes se van desplegando como un abanico  que se alterna intermitentemente con la ficción del yo. Ambos recursos y géneros se van imbricando en un mismo caudal narrativo que justifica, acaso explica, la metáfora pluvial del título. Del otro lado está El Tigre como reverso natural de la jungla de cemento. La isla tiene su historia, sus dramas, sus peligros y su manera particular de ser hostil. Es un territorio cambiante, agresivo, escenario de suicidios célebres y retiros personales. La misma Inés busca en la extrañeza del territorio un objeto de estudio que le permita reinventarse, reflejarse, contarse a sí misma mientras escribe sobre otra gente y otro lugar. Una forma de darse a conocer hablando de los otros, de la cual se desprende otra dualidad que atraviesa la novela: lo propio y lo ajeno. ¿Cuál es la finalidad o el tema de esta novela además de mostrarnos un territorio inhóspito? Tal vez se trate de una búsqueda, la búsqueda del autoconocimiento y la búsqueda de la sanación o, al menos, del alivio al sufrimiento de existir. Por esa misma razón, por tratarse de una prospección, es que la novela trata en esencia, sobre el movimiento continuo. Y, una vez, más, acaso explique la metáfora del título con la imagen del agua de río que, como su protagonista, está a veces cristalina, a veces turbia, crecida o debilitada. Pero siempre en movimiento.

El estilo de Kreplak es austero incluso en los pasajes más emotivos. Sabe narrar el sufrimiento, la melancolía y la nostalgia por el pasado sin derrapar en la conmiseración ni la autoindulgencia. Su voz es la de un narrador contenido, parco, que busca tomar la misma distancia tanto de lo que odia como de lo que le causa indiferencia. Al retratar a su generación tal y como se ve objetivamente, algunos momentos pueden interpretarse como retratos mordaces o comentarios cínicos sobre poses o modas culturales. Pero la sensación se disipa al saber que a la protagonista no la mueve ningún tipo de animadversión para con el prójimo. Ella sólo busca conocimiento. Vaciarse para poder llenarse de nuevo. Entender y entenderse.

La inmersión en las vidas ajenas trae el conocimiento. Y para Inés esto significará aprender a mirarse a sí misma y a su entorno de una manera diferente, renovada. Ejercer el extrañamiento para con todos los elementos que conforman su identidad y su estilo de vida. De esta manera, al reconocerse desde el extrañamiento podrá depurar lo superfluo y entregarse a la alquimia del yo absoluto, como bien podría sintetizar la imagen del río como agente purificador según Zbigniew Herbert “para llegar a la fuente hay que nadar siempre contra la corriente. Todo lo que se deja arrastrar río abajo no es más que un desperdicio”.

Inés Kreplak

(Buenos Aires, 1987) estudió Letras en la UBA. Coordina un taller literario y varios proyectos de promoción de la lectura. Entre otros, fue curadora de la colección de narrativa contemporánea Leer es futuro, del Ministerio de Cultura de la Nación y fundadora de la primera Biblioteca al Paso. Publicó algunos relatos en medios. Confluencia (Alto Pogo, 2017) en su primera novela. 

 

Leer más
Evita, esa mujer, antiprincesa y libre

Por Vivian Palmbaum @vivi_pal

La editorial Chirimbote lanzó la Antiprincesas 7: Eva Duarte. Entrevistamos a Nadia Fink, escritora y una de las creadoras de este sello que trabaja en sus textos para lograr una mirada distinta hacia las mujeres de nuestra historia, siempre haciendo hincapié en producciones para niños y niñas.

“¡Viva el cáncer!, escribió alguna mano enemiga
en un muro de Buenos Aires. 
La odiaban, la odian los biencomidos: por pobre, por mujer, por insolente. 
                                 Ella los desafía hablando y los ofendía viviendo. ”      

(Eduardo Galeano en Memorias del Fuego)

               .

Evita es la última producción  de la serie Antiprincesas que vió la luz este año. Con este libro se intenta recuperar  la figura de Eva Duarte y poner en valor el trabajo de una mujer luchadora que se enfrentó a todos los prejuicios de la época, por ser mujer política y pobre.  Contra las habladurías y prejuicios y con los límites de una historia destinada a las niñas y niños, esta producción está contada desde una perspectiva de libertad y con un gran trabajo de indagación y consulta histórica y militante. Nadia Fink y Pitu Saa con la cooperativa editorial Chirimbote lanzaron esta valiosa producción.  

Evita es la última producción de la editorial Chirimbote, una historia para niñas y niños, la Antiprincesas #7, a la que antes precedieron Eduardo Galeano, Juana Azurduy, El Che, Alfonsina Storni, Otra Caperucita y el Gauchito Gil.

Tal como  se menciona al inicio del libro, “en este camino de huellas de mujeres reales que seguimos desandandando, esta vez nos encontramos con Evita: Eva Duarte, una mujer política, una figura trascendente de la historia”.

Entrevistamos a Nadia Fink, periodista, editora y escritora que nos respondió algunas preguntas que permiten acercarse a la producción periodística de Evita.

-¿Cómo llegan a este personaje y porque lo toman?

-El personaje nos interesaba, pensamos en la colección Antiprincesas desde una perspectiva popular y vimos que hasta el día de hoy Evita sigue siendo una figura rescatada, destacada, recordada. Teníamos ganas de abordarla. Venimos de la izquierda y siempre fue una figura que nos incomodó mucho, pero cuando últimamente subimos un flyer para recordar un aniversario de su historia, fue tal la respuesta que tuvimos : gorila, amenazadora, comentarios muy misóginos que nos hicieron pensar que era bueno hacerla,  pensarla. Como decimos  al comienzo del libro, nos llama la atención cómo es agredida por todo lo que hace y que suele pasar con las mujeres políticas, sin que haya un sustento que demuestre cosas concretas, sino son todas apreciaciones sobre la forma en que se viste, la forma en que habla, si es machona y todo esto nos pareció bien desandarlo porque tiene que ver con hoy también.

-¿Cómo llegan a la selección de lo que quieren contar?

-La selección se hace después de un trabajo muy arduo. Con Pitu (Saa) vamos y venimos con las ilustraciones, se nota al inicio que había ideas tiradas y Pitu hizo diez Evita para arrancar el libro, una cosa diferente a lo que pasó con otros libros;  porque también queremos que cada uno cuente de una manera distinta, según el personaje que abordamos.

-¿Cómo abordaron la investigación?

-La investigación fue la más ardua de todas, porque además de abordar documentación y ver documentales, también me acerqué a militantes e historiadores “evitistas”, más que peronistas, que han investigado la historia de ella.  El historiador Miguel Mazzeo fue de gran ayuda porque guió las lecturas, porque hay mucho sobre Evita y sabemos que los puntos de vista marcan muchísimo la forma en que se aborda un personaje. Una vez que hubo suficiente material leído,  el eje fue sobre las habladurías sobre Evita, una mujer profundamente política e incómoda, para la sociedad de la época y para esta sociedad.  Después fuimos puliendo todo lo que a la infancia no le concierne, porque hay muchísimo más que se pueda decir de ella, pero no podemos plantear ciertos puntos de debate sobre ella para la infancia, ahí también se hizo una segunda pulida.

En relación a la investigación,  Nadia Fink,  además,  aclaró que no tomaron tanto las películas, donde se ficciona la figura de Evita, porque están bastante tergiversadas algunas de las ideas que querían transmitir.  Nadia además nos contó que el libro tuvo muchísimas miradas previas, unas doce, entre las que también está incluida la familia,  para ir puliendo el texto definitivo.

El libro tuvo esa pregunta inicial sobre qué leer y  tuvo muchísimas miradas, también lo vio la familia, creo que doce y ahí me valí de muchas compañeras y  compañeros que hemos ido conociendo en el camino, donde la mayoría tiene gran cariño por Evita,  pero lo ve desde una perspectiva de izquierda; fue super interesante traer a esta figura profundamente popular, que hizo muchísimo por desandar lo que le estaba vedado a las mujeres, lo que eran las primeras damas en ese momento y Evita fue muchísimo más que eso, si bien fue ella al lado de Perón, y no podemos dejar de decir esto.

-¿Que quedó afuera cuando seleccionaron que material abordar?

Evita tuvo una vida, política, brevísima, seis o siete años, donde hizo muchísimo, y donde cerramos y dejamos la pregunta abierta: ¿Qué hubiera pasado si Evita hubiera vivido más tiempo, si hubiera finalmente compuesto la fórmula Perón – Perón, si tal vez ese techo de cristal,  del que se habla con respecto a las mujeres, no se lo hubiera puesto su compañero de vida y de lucha, que era Perón? Otra de las cosas que dejamos afuera en relación al viaje a España,  por supuesto que Franco era un dictador, y la ida de Evita y las fotos al lado de él generaron muchísimas suspicacias y muchísimos rechazos,  vistos desde hoy.  En ese momento había que pensar también las alianzas geopolíticas de Argentina, había que pensar el rechazo que había a EE.UU  y  que era necesario generar nuevas alianzas para ser proveedores y  exportadores;  la miseria en la que estaba sumida la España de Franco;  y entonces Evita va y la mayoría del tiempo estaba al lado del pueblo , que es lo que no se cuenta,  pero nos pareció que ese aspecto no estaba destinado para la infancia.

“No faltaron las mentiras y los chismes para ocultar lo que fue. Pero Evita habla por sí misma, con el amor entero que le tenía el pueblo”, se dice en este Antiprincesa.  Mujer, actriz,  trabajadora y política con un origen popular. Reconocida por escuchar las necesidades de los más humildes, a quienes se sentía hermanada y pionera en reconocer los derechos de las mujeres, facilitando el derecho al voto femenino en el año 1947. “Donde hay una necesidad hay un derecho” es quizás su frase más reconocida.   Una figura que generó polémicas y rechazos, tanto que aún después de muerta su cuerpo fue maltratado, mancillado y desaparecido por los enemigos de la cultura popular, que ella había contribuido a poner en primer plano.  Evita, Antiprincesa #7 parece una interesante contribución para que niñas y niños puedan acercarse a la historia contada de manera sencilla, para tratar de forjar infancias más libres de prejuicios.

 

Leer más
#VivasNosQueremos, un solo grito en campaña gráfica

Por Vivian Palmbaum @vivi_pal/ Foto: Editorial Muchas Nueces

El viernes pasado se presentó el libro #VivasNosQueremos- Campaña Gráfica, material de ralización colectiva y anónima que recoge las producciones de distintos sectores y regiones nuestramericanas. Un grito que se unifica para crear sentido y llegar a las calles porque, tal como expresó una compañera del  Colectivo Mugre de México, “las calles también son nuestras y tenemos derecho a caminar sin miedo” y “porque Vivas nos queremos, una apuesta a la vida entre tanta muerte”.

Un grito fuerte y visible al alcance de cualquiera

Así es la consigna desde donde nace la iniciativa colectiva de una campaña gráfica dirigida a visibilizar el derecho de las mujeres a no ser violentadas, para derribar la cultura machista y patriarcal que constituye el sentido común, desde el cual las mujeres son violentadas, asesinadas y maltratadas. El viernes pasado, en el Espacio Mu,   se hizo la presentación del libro #VivasNosQueremos – Campaña Grafica. Natalia, Carolina, Florencia, Gaby, Florencia, Alejandra, y Ángeles fueron las encargadas de presentar la cuidada elaboración del material que reúne la campaña gráfica compuesta de estampas y grabados que intentan plasmar un mensaje que esté en las calles, para replicar, para concienciar, para darle fuerza a las mujeres en la vida cotidiana.  Se trata de una producción editorial conjunta y compartida por los colectivos Muchas Nueces, El Colectivo y Chirimbote junto a la campaña #VivasNosQueremos.

“La campaña comenzó en el 2015, es anónima y por eso las imágenes no están firmadas y la idea es reproducir una imagen en xilografía, grabado, en blanco y negro con la frase Vivas Nos Queremos y  salir a la calle. La idea del libro fue reunir todo el proceso desde el 2015 hasta ahora”, se explicó al inicio de la presentación.

#VivasNosQueremos es una campaña gráfica que nace en México como una iniciativa de poner el cuerpo en la calle.  Con un mensaje visual que enviaron las compañeras de la colectiva Mujeres Grabando Resistencias (MUGRE) se describió la iniciativa.  Un relato en donde se fue trazando la genealogía de esta campaña que hoy se recoge en la edición de la campaña gráfica en formato de libro. Una acción nacida en México, que surge en el año 2012 en el espacio de una escuela popular, donde estas mujeres coinciden y escuchan las resonancias comunes acerca de que “vivimos como mujeres en una ciudad tan caótica y violenta, con colonialidades, como es México, donde el número de feminicidios viene aumentado terriblemente” .  Así fue que tomaron el grabado como lenguaje que permite plasmar un mensaje en las calles, retomando la tradición del grabado mexicano como parte de las luchas populares y de contenido social.

Ante  esta dificultad de enfrentar la vida cotidiana y por la ausencia de espacios, para expresar la solidaridad con las luchas de mujeres en México y en el mundo, para enfrentar la exposición mediática que objetiva el cuerpo de las mujeres.   “Frente a esta negativa visual nuestro sentido es generar imágenes desde un sentido propositivo, apostándole a la vida. Así surge la campaña gráfica #VivasNosQueremos. Las calles también son nuestras y tenemos derechos a transitarlas y habitarlas día a día”, indicaron quienes impulsan este proyecto.  Repartir estos carteles para que sean pegados en cualquier lugar del mundo, sin ningún costo, porque la idea es que la gráfica hable por sí misma.  La campaña se fue expandiendo,  tomó contacto y enlace con otras experiencias en otras regiones: “Que tengan eco en piases tan distintos como Argentina, nos hace saber que no estamos solas, que venga lo que venga vamos a trabajar juntas”.

También la campaña toma la problemática del femicidio como riesgo laboral, y la imagen de Laura Iglesias que forma parte de la campaña. Laura Iglesias fue  la trabajadora social del Patronato de Liberados, asesinada en plena actividad laboral. Una de sus compañeras relató cómo fueron encontrando la solidaridad entre mujeres, con la imagen de la compañera asesinada como bandera de lucha contra la precarización laboral y las condiciones riesgosas  que aún no se modifican.  “Una imagen que pone sobre la mesa, el femicidio en el ámbito laboral y las condiciones en que aún siguen trabajando sus compañeras y para poder acercarse a otras compañeras”. “Que su imagen sirva para seguir construyendo solidaridad entre las compañeras, para ser parte de algo más colectivo. Para que las condiciones laborales tengan una perspectiva de género, para cuidarnos entre nosotras”, indicaron.

De la presentación participó la licenciada Silvia Dolinco, con “ideas en borrador dichas en voz alta”, tal como expresó. Dolinco como historiadora puso en valor las genealogías que pudo ir encontrando en el libro. Así  mostró  que “estas imágenes hechas por mujeres y publicadas por mujeres” son un hecho inédito que le da continuidad a la idea de lxs artistas del pueblo o clubes de grabado.  Al mismo tiempo señaló que el tratamiento de estas imágenes como públicas, de libre uso, patrimonio de todes se asemeja a la idea de imágenes viajeras. Entre otras cosas le dio gran valor al poner el cuerpo de las mujeres: mujeres imprimiendo, que pasan de la acción en el taller a la salida en la calle. Poner el cuerpo como acción manual y física del realizar. A la vez que destacó la imagen colectiva, hecha de símbolos, imágenes y palabras y la presencia de esa alianza de clases sociales del mayo francés que se puede encontrar en la tradición del grabado, obreros, artesanos, artistas. Imágenes públicas que se expresan en el grabado: del taller a la pared, del taller al libro impreso, del libro impreso a la red.  Fue parte del valioso aporte de la historiadora del arte.

Para finalizar, otra de las artistas participantes subrayó “el poder multiplicador” de estas imágenes, y explicó el “valor del desplegable”, que es parte del libro,  que intenta  multiplicar el concepto, sacarlo del libro para que esté pegado  en el taller, para que ayude a poder llevar adelante esta tarea, para que cualquier persona que no lo haya hecho antes pueda hacerlo a partir de estos símbolos imágenes, palabras y poner el cuerpo, hacer y salir a pegatinar estas imágenes, es una invitación que trae el libro para seguir haciendo, cualquier persona que no sepa hacerlo a partir de estas imágenes pueda hacerlo.

“Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte”. Con esta frase, Minerva Mirabal respondía a las amenazas del régimen del presidente Trujillo.

Desde 1981, cada 25 de noviembre, se levanta la voz para recordar que las mujeres rechazamos la violencia de género. La determinación de ésta fecha fue elegida en Colombia, en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en conmemoración del asesinato de las hermanas Mirabal, Minerva, Patria y María, a manos de la dictadura de Leónidas Trujillo en República Dominicana. Conocidas como “Las Mariposas”, estas mujeres nacidas en una familia acomodada en la provincia dominicana de Salcedo, con carreras universitarias, casadas y con hijos, contaban en el momento de su muerte con cerca de una década de activismo político.

Desde 1981 la fecha de su muerte se convirtió en un día señalado en Latinoamérica para marcar la lucha de las mujeres contra la violencia, realizándose el primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en Bogotá (Colombia).

En dicho encuentro las mujeres denunciaron los abusos de género que sufren en el nivel doméstico, así como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura y la prisión por razones políticas.

En 1999 la ONU lo convirtió en un Día internacional.

Para conmemorar esta fecha #Vivas Nos Queremos – Campaña Gráfica, una producción editorial colectiva, un material de trabajo compartido y para compartir, para hacer visible lo que aún está invisible, que nos ayude a multiplicar y a cuidarnos de manera colectiva.

Leer más