Cantar para pedir justicia

Cantar para pedir justicia

Música 25 septiembre, 2017 0

Hace algunos días se dio a conocer vía redes sociales “¿Dónde está mi hermano Santi?”, tema en clave de reggae con una letra escrita para Santiago Maldonado por su hermano, Germán, y a la que le pusieron voz cantantes como Miss Bolivia, Teresa Parodi, Palo Pandolfo, Liliana Herrero, Guillermo Fernández, entre otros y otras referentes de la música popular.

¿Dónde está Santiago Maldonado?, se pregunta gran parte del país. Y también lo pregunta Taty Almeida (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) en la introducción de ¿Dónde está mi hermano Santi?, canción cuya letra fue escrita por Germán Maldonado, hermano de Santiago. Liliana Herrero, Miss Bolivia, Palo Pandolfo, Bersuit, Dolores Solá, Teresa Parodi, Horacio Fontova, Gastón Gonçalvez y Nonpalidece, Fósforo García (Pez) y Guillermo Fernández, son algunos de los músicos que le ponen voz a un tema emocionante por su contenido y por la unión de esas voces que se entrecruzaron desde distintos estilos musicales en un punto en común: un pedido de justicia.

A lo largo del tema que suena en clave de reggae con algunas variantes de rap el pedido es claro: “Devuélvanlo”. Pero también es poético y esperanzador, con frases como “Esperamos que regreses (a tierra)/ Con nuevas formas de cultivar/ Traerás semillas de otros planetas/ Y el pueblo sus frutos consumirá”.

Esta canción habla de la lucha de Santiago, la de los pueblos masacrados, el pedido de justicia por los 30 mil desaparecidos, la lucha de su familia por encontrarlo. Emocionan las voces de todos y todas al final del tema, cuando repiten sin cansancio “¿dónde estás, Santiago?”, hablándole directamente a él, como esperando una señal o que finalmente se tomen las responsabilidades necesarias para resolver qué pasó, dónde lo llevaron, o cómo y cuándo lo van a devolver.

Desde aquél primero de agosto en el cual se desató la violenta represión por parte de Gendarmería en la Lof en resistencia Cushamen (Chubut), no solo la familia de Maldonado se dedicó a buscarlo, sino que miles de personas se sumaron con el pedido en las calles, en las redes sociales, en sus lugares de trabajo y, en esta oportunidad, en la poesía y con la música como una trinchera, la misma compartida mientras salen estos párrafos junto a la pregunta ¿dónde está Santiago Maldonado?”.

 

¿Dónde está mi hermano Santi?

(letra publicada por Germán Maldonado)

Un Primero de agosto

Gendarmería irrumpió

en la Pu Lof Cushamen

y a Santi se lo llevó.

 

Dónde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuelvanlo

 

Ahora viaja por el cosmos

En una nave motorhome

Con sus nuevos amigos

Peleando en la Pu Lof de Orión.

 

Su lucha aún no está concluida

Pero tiene una nueva misión

De unir a la galaxia

para una vida mejor.

 

Donde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuelvanlo.

 

Donde está mi amigo Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuélvanlo.

 

Esperamos que regreses (a tierra)

Con nuevas formas de cultivar

Traerá semillas de otros planetas

Y el pueblo sus frutos consumirá.

 

Donde está mi hermano Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces devuélvanlo.

 

Donde está mi amigo Santi

Digan quién se lo llevó

Si fue la Gendarmería

Entonces desapareció.

 

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Constelaciones en la noche de Buenos Aires

Por Laura Cabrera @LauCab/ Fotos: Seba Klein

Con un Luna Park agotado, el músico Lisandro Aristimuño presentó su último disco, “Constelaciones” junto a artistas invitados y una propuesta musical que volvió los inicios del artista y la vez demostró la madurez musical de quien lleva siete discos editados y un camino recorrido por centros culturales, dos Gran Rex y este primer Luna.

Pensar en cómo empezar a contar lo que pasó el sábado pasado en el Luna Park es pesar en empezar a contarlo por el cierre, con Lisandro sobre el escenario, saludando a quienes estuvieron en ese estadio repleto y dejando un mensaje de apoyo a la música independiente, a la autogestión y a la música argentina. Es que de ahí parte la historia de Aristimuño: de las pequeñas salas, de compartir escenarios con músicos de ese palo, de tocar en lugares pequeños, siempre con la misma energía. Y ahí estaba, presentando Constelaciones en el Luna, casi como si esta acción fuese también parte de la poesía que abre la puerta al mundo Aristimuño, ese en donde la sensibilidad desde lo musical pasa por el cuerpo de quienes escuchan y se conectan a algo que en el mundo real (el que en esta oportunidad estuvo afuera del Luna Park) no se puede encontrar.

Pasadas las 21.30, Lisandro salió al escenario con “Rastro del percal”. Así se iniciaba un show en donde se sintieron la fuerza de la banda, los aportes brillantes de los invitados e invitadas y los momentos de Lisandro solista, todo esto en poco más de dos horas en las que las emociones podían sentirse en el aire. No faltó en ese tiempo la mención al Sur y a Azul, su hija, ambos presentes en muchos de sus temas. Pero tampoco faltó el compromiso social como artista y el no poder dejar de preguntar dónde está Santiago Maldonado, justo al inicio de “Green lover”, tema dedicado a las Abuelas de Plaza de Mayo.

La presentación de Constelaciones contó además con momentos en los que grandes de la música nacional se subieron al escenario. Las primeras en hacerlo fueron Hilda Lizarazu y Fabiana Cantilo, quienes sumaron sus voces al alegre “Voy con vos”, cuarto tema de la noche. A mitad de show fue Javier Malosetti quien se sumó con arreglos en bajo al nostálgico “Good morning life”, primer corte de difusión de este último disco. Pero la sorpresa de la noche se dio al momento en que Fernando Ruiz Díaz (Catu Pecu Machu) apareció en escena para cantar “Para vestirte hoy”, rompiendo por completo con el show, cambiando la energía por el estilo rock que lo caracteriza, generando el quiebre en el momento justo, demostrado también la grandeza de un músico que deja todo el protagonismo a su invitado.

Así como pudieron escucharse variantes de “Tu corazón”, “Blue”, o “How Long” (en donde Rocío Aristimuño se llevó todos los aplausos, luego de su zapateo estilo flamenco), también hubo lugar para el Lisandro de los tiempos en los que el número de público era menor, en donde una guitarra y su voz eran todos los instrumentos. Así sucedió en “Me hice cargo de tu luz”, “tu nombre y el mío” y “canción de amor”, temas en los que no sólo cambió la atmósfera por la de un concierto más íntimo, sino en donde además se dio la mayor interacción con el público, entre chistes e historias de la poesía encerrada en cada letra.

¿El cierre? Lento y relajado con “Respirar” y “Canción de amor”, explosivo con el último de la noche: parches y cuerdas a fondo para “Elefantes”, uno de los más fuertes del antecesor, Mundo Anfibio.

Más allá de la inmensidad del Luna, de la popularidad alcanzada por Aristimuño y sus resultados reflejados en la cantidad de público, el músico demostró que todo sigue igual, que su música es esa que habla de las realidades cotidianas, de las identidades, amores, emociones, de todo eso que la disfunción narcotizante o esa idea de estar conectado con el mundo, hace que en el día a día quede en el olvido. Es que el mensaje parecería ser siempre el mismo: la música nos acerca a eso que suena a lo que más queremos, a lo que nos emociona y nos conecta. La música nos hace viajar.

 

 

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Discos: Caracas

Discos: Caracas

Música 11 agosto, 2017 0

Por Laura Cabrera @LauCab

 La banda platense Pérez presentará hoy en el Club Matienzo su último disco, “Caracas”. Este material compuesto por once canciones fue editado de forma virtual y puede escucharse por streaming en diferentes plataformas musicales.

Comenzaron a tocar en 2008. Desde ese entonces hasta hoy, pasaron Pérez (2010), Canciones para autopista (2014) y La hora de los pájaros (2015).Hoy presentan Caracas, disco compuesto por once temas en los que, tal como los mismos músicos indican, fueron creados en su totalidad por todos los integrantes de este quinteto. Partiendo de esta participación conjunta, este nuevo material, que fue editado de forma virtual y puede escucharse por streaming en diferentes plataformas musicales, presenta una variedad de sonidos que demuestran el nivel de exploración de esta banda que apuesta por la fusión de estilos.

Antes de la presentación de esta noche en el Club Cultural Matienzo, Marcha entrevistó a Darío Sagasti, cantante de Pérez, quien contó el proceso de creación de este disco y habló además de la escena musical platense que, sin dudas, va en crecimiento.

 -Caracas tiene variedad, tiene músicos invitados y tiene en un mismo trabajo diferentes estilos musicales, de una cumbia hasta sonidos electrónicos, por ejemplo, ¿cómo nace esta idea de concentrar en un mismo disco tanta variedad? 

-La variedad se dio espontáneamente; es el resultado de la experimentación en la sala de ensayo y de  nuevas inquietudes. Vamos probando con otros instrumentos, con otras texturas, y así van surgiendo las cosas. Nos vamos copando con distintas cosas, nos entusiasmamos y le metemos para adelante. Quizás esa variedad se note más en este último disco, pero nos comportamos así desde el principio. Pienso que hay un acuerdo tácito en Pérez, y es dejarnos llevar por lo que no salga, sin importar lo que salga; vale todo lo que se salga de adentro.

-Dos años después del último disco nace Caracas, ¿cómo fue este camino?, ¿qué diferencia a Caracas de los otros tres?

-Fue un camino de mucha entrega y mucho trabajo. Hicimos varios demos, hubo mucha experimentación. Usamos más instrumentos: sintetizadores, más guitarras, percusión, máquinas de ritmos,y esto modifica la composición y la producción de las canciones. Además hay músicos invitados: Kubilai Medina, Germán Tschudy y Neco Marcenaro. También participaron más ingenieros en el proceso de grabación; como todos los discos, Caracas fue grabado por Hernán Ascóniga, pero esta vez la mezcla la hizo Juan Armani y el mastering, Carlos Laurenz. La suma de todas estas personas, músicos e ingenieros que trabajaron con mucha entrega y amor, sin dudas enriqueció el disco.

-Existe una “contradicción” por llamarla de alguna manera, entre las letras que van entre tristes y nostálgicas y melodías alegres y bailables, como si esas melodías fueran un bálsamo, una alternativa a la tristeza. Esto sucede en casi todo el disco, como dejando un mensaje oculto, ¿hay algo de eso?

-Pienso que en las canciones, la letra y la melodía sólo funcionan juntas; es cierto que pueden transmitir cosas por separado, pero nosotros las concebimos juntas, como un cuerpo. La contradicción, la ambigüedad que notás en las canciones, nos representa. Supongo que estamos atravesados por todo: la alegría y la tristeza, la vida y la muerte… que en el equilibrio conviven las partes.

-Este sábado se presenta el nuevo disco y además Pérez sonará con nueva formación, ¿qué cambios musicales se dieron a partir de esto último?

-El sábado presentamos el disco con una nueva formación: Matías Zabaljáuregui, el guitarrista, decidió tomarse un descanso después de grabar Caracas. Entraron Gastón Le (Un Planeta) y Germán Tschudy (El Gobierno Invisible) así que ahora somos un quinteto. Estamos contentos, ensayando mucho y ya empezamos a componer canciones nuevas con la nueva formación. Hay cambios en los arreglos y en la interpretación. Y todo está envuelto por esa alegría y ese entusiasmo que aparece cuando empezás a tocar y experimentar con personas copadas.

-Surgieron en La Plata, ciudad que no deja de crecer musicalmente y de donde salieron bandas que hoy pisan fuerte, ¿cómo ven ustedes la escena local?

-Hay una movida muy copada. Quizá es la escala de la ciudad, o que sea una ciudad universitaria, habrá un montón de razones, pero lo cierto es que está buenísimo. Hay un montón de bandas zarpadas y un circuito cultural alternativo muy sólido, que puede sostenerse aún si el contexto político es desfavorable, incluso si es atacado por el poder.-

 

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En propias manos: Pablo Reartes trío

Por Angie Ferrero

El Programa Apoyo a la Edición Musical de Córdoba 2016, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, premió a la agrupación musical Pablo Reartes Trío por su disco “En propias manos”: jazz desde el centro del país, al alcance de la mano de todos.

El circuito de jazz en la ciudad cordobesa crece día a día. No son pocos los bares y centros culturales que dedican gran parte de su agenda a este género, término que parece ser chico, por el alma y la historia que guarda en sí misma esta música.

Pablo Reartes Trío, es una agrupación musical cordobesa de jazz  que fue conformada en el año 2009. Sus integrantes son Pablo Reartes (composición, guitarra eléctrica y acústica); Javier Pérez (bajo eléctrico y contrabajo) y Manuel Cerviño (batería).

Su disco “En propias manos”, fue premiado por el Programa Apoyo a la Edición Musical de Córdoba 2016, perteneciente a la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba, y fue grabado y editado en vivo, a principios de este año en MAYA STUDIO. En la grabación, el trío contó con la participación de Sergio Audisio y la música de su flauta traversa como invitado en los temas 3 y 6.

Para la selección, el jurado destacó haber tenido por criterios, la consideración de la calidad integral de la propuesta, la originalidad, composición, instrumentación e interpretación vocal – instrumental.

Con diez cortes, Pablo Reartes Trío, nos deja -en la palma de nuestras manos- un disco de jazz que revela influencias de nuestra música latinoamericana, el blues, el rock y el folcklore. Con toques de bosanova y funk, en el cierre y como bonus track, suena una dulce canción de cuna.

Las composiciones que integran “En propias manos”, son todas originales y de la autoría de Pablo Reartes. Este disco, fue resultado del trabajo de muchos años y distintos proyectos cumplidos por los integrantes del trío cordobés que quisieron acercar a los oyentes, una fusión de jazz que guarde lo artesanal y la energía que transmite la música en vivo.

Pablo Reartes Trío, tras la grabación y edición del disco, ha hecho diversas presentaciones en bares, centros culturales y espacios públicos, entre ellos, la explanada del Buen Pastor, respaldados por la premiación que los honra y el aplauso del público.

En propias manos, es un disco para disfrutar de principio a fin, música que acompaña, que se siente, que se hace presente, que tiene alma.

https://pabloreartestrio.bandcamp.com/album/en-propias-manos

 

https://twitter.com/PRT_JAZZ

 

https://www.facebook.com/Pablo-Reartes-tr%C3%ADo-404424169919724/

 

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Tarea fina

Tarea fina

Música 7 julio, 2017 0

Por Sofia Ordynans

La Joven Guarrior es una orquesta, una familia, compuesta por 14 músicos y actores versátiles que rotan roles, e instrumentos. Abordando temáticas que van desde el amor y la tradición, hasta la política y la historia, la ironía y el humor funcionan como recursos permanentes que cohesionan un relato compacto e irreverente, pero también profundo y sensible. Desde su creación en 2007 editaron tres discos, trabajando actualmente en la finalización del cuarto. Alquimistas de los formatos, y los géneros, surfearon fórmulas que fueron desde el acústico más despojado, hasta el despliegue escénico con el cual sienten que sintetizan su trayectoria hoy: “Perros de la Belleza”, con dirección de Juan Parodi.

En esta entrevista, Lautaro Pane y Juan Isola, dialogaron con Marcha acerca de cómo funciona ese mundo fusionado que es La Joven Guarrior.

– ¿Cómo es el proceso de ensamble de todos los elementos escénicos que utilizan en vivo?

L: Sucedió de una forma que nunca nos hubiéramos imaginado que podría llegar a ser, porque si bien es de una complejidad terrible, es increíble como Parodi  tiene la facilidad de lograr callarnos a todos que somos niños insoportables, somos muchos, y es un quilombo. La presencia de Juan vino a ordenarnos y además la manera de proponerlo que tiene es muy amable. Estamos predispuestos  a laburar con él,  y realmente las ideas que tiene son aciertos indiscutibles. El tipo viene y te dice “bueno, ahora vos vas a entrar por el costado, vas a tener una sirena de ambulancia en la mano, y vas a caminar muy lento entre los músicos en total oscuridad. Vamos a probarlo”. Y también tenemos la suerte de poder ensayar en el Espacio Sísmico, con la libertad de poder estar horas en una sala grande, algo fundamental que no podríamos realizar en cualquier sala de rock. Entonces, vos entras por un costado con la sirena, el otro aparece con una máscara por otro lado, y ya lo ves escénicamente. Parodi es un tipo que tiene una habilidad y un ojo estético tan afilado que para mí lo que hace es meter golazos visuales. El loco con tres o cuatro cositas que acomoda, de repente te hace una obra pictórica con nosotros que somos los mismos 15 boludos de hace diez años y nos desencaja, porque de repente no podemos creer lo que está pasando, en qué momento sucedió. Fueron tres ensayos. En tres ensayos te diste vuelta; tipos que quizás vienen más de lo musical que de lo teatral están parados en su eje, con presencia, con la cabeza para adelante con cara de “estoy dejándolo todo” y es como un compromiso que la banda le confía de una forma maravillosa.

Mientras conversamos en el Espacio Sísmico, escucho personas yendo y viniendo, armando escenarios, preparando la sala, la cocina, la barra. Y es que el Sísmico es un teatro independiente fundado por Juan Isola y su hermana Sol, hace ya 3 años, en el que trabajan, producen y circulan contenidos culturales, desde obras de teatro, hasta talleres de arte para chicos. La oferta es larga y ancha, siendo un espacio en el que además, gran parte de la banda trabaja para su mantenimiento y funcionamiento.

–  ¿Cómo es que se da la confluencia de disciplinas teatrales, musicales, escenográficas a lo largo de su historia?

L: Hay algo muy lindo que dijo el Pastor, que es que en cualquier grupo donde hay más de tres hombres juntos reina la inmadurez, la idiotez, lo lúdico y en alguna forma lo teatral. Si bien gran parte de nuestras canciones tienen un deje de ironía, la poesía del Pastor como la del Perro Viejo (Juan Isola) es especialmente irónica. Eso te instala en un lugar que no siempre es de humor, pero sí histriónico. Cuando el Perro -músico y actor- se une a la banda allá por el 2008, esta cualidad surge naturalmente y hace más dinámicos los shows. Muchas veces cuando vamos a ver un espectáculo nos quedamos con las ganas de que los músicos cuenten un poco más quiénes son, de dónde vienen, qué les pasa o qué pensaron cuando escribieron tal canción. Hoy en día pasa de todo y no podes obviar lo escénico, somos cuerpos dentro de un escenario que estamos expresando algo, y sería una picardía desde nosotros no tener la posibilidad de hacer una referencia escénica teatral.

– ¿Cómo surge la idea de elaborar espectáculos que no se atan estrictamente al lanzamiento de un disco?

L: Nos dimos cuenta que la Guarrior muchas veces termina siendo más aceptada en los escenarios que en los reproductores, sea por lo escénico o por la puesta. Hay algo que nosotros contamos en el escenario que en el disco no lo contamos porque no es el lugar, y menos en el que estamos trabajando ahora. Los otros discos los hicimos en estudios de amigos con buenos equipos pero en casas, y ahora estamos en un estudio de verdad. Integramos al sonidista Fede Nicolau y a un productor para que busque una sonoridad que nosotros antes no teníamos, ahora que la formación está más pulida. Si bien somos eclécticos y los géneros que abarcamos también, la carrera discográfica nos separa de lo escénico porque ahí tenemos otra forma de transmitir lo que hacemos.

– Y dentro de lo escénico también hay diferencias, dado que no es lo mismo presentarse en el teatro Caras y Caretas que en Uniclub, como han hecho

L: Ni hablar. Esa fue una de las inquietudes a la hora de convocar y que nos convoque Juan Parodi. Queremos trabajar un espectáculo para un teatro que podamos repetir y donde sucedan cosas que no van a pasar en una trasnoche borrachos agitando, y la verdad es que el resultado de PDLB es muy emotivo. Logra momentos de belleza muy emocionante y fuerte, el final es muy conmovedor. Las canciones solas no te llevan a ese lugar, las canciones son de una forma y la puesta que Juan pensó para esto te lleva a otro lado.

– Actualmente están en proceso de grabación del cuarto disco

J: Aparentemente ya lo terminamos, pero yo no soy del área disco. Tenemos “distribución internacional del trabajo”.

–  Se manejan de manera independiente y autogestiva, entonces  ¿Cómo se organizan?

J: Tenemos una división en la que ahora generalmente nos llamamos “Honorables Comisiones” para que ese honor, porque lo hacemos ad honorem, tenga valor cuando se lo refregas en la cara al otro compañero (risas). Hemos mejorado un montón y ahora tenemos una división de la parte gráfica, audiovisual, de subsidios, de producción específica de cada una de las fechas, la parte de producción general, la de logística y traslados, la mantenimiento y compra de cosas nuevas, el tesorero, y obviamente la parte artística que también se divide, a veces en la de arreglos, otras veces en composición, la de teatro, la de escritura o la de ensayos, la del disco. Pasa que el disco es itinerante porque aparece y se desarma. Si bien hay gente que está pensando en los discos, como puede ser el Pastor, el Cacha o el Ingeniero, que están siempre con todo lo que significa la grabación, yo toco un poco más de oído.

La Joven Guarrior:

Integrantes: El Pastor (Gonzalo Gamallo) – Voz y guitarra / El Perro Viejo (Juan Isola) – Voz / El Gasista (Andrés Fayó) – Guitarra, clarinete, y charango / El Pochoclero (Lucio Margiotta) – Percusión, guitarra, y voz / Ze Pequenho (Lautaro Pane) – Percusión, bajo y voz / El Nuevo (Iván Tkachuk) – Bajo y percusión / El Ingeniero (Hernán Schnaider) – Percusión y bajo / El Empleado del Mes (Manuel Lugea) – Percusión / Junco (Alfredo Gadyi) – Trompeta / El Minero (Bernardo Fay) – Saxo y armónica / El Lider de los Wichis (Jose W. Aguilar) – Quena y flauta / El Delegado (Eduardo Baeza) – Trombón y bajo / El Capitán (Santiago Dinelli) – Voz y performer / El Perro Nuevo (Facundo Livio Mejías) – Performer / El Corresponsal (Jorge Corsi) – Fotografía y performer

Staff Técnico: El Fontanero (Federico Nicolao) – Sonido / Cristian Domini – Luces / Batman (Román Tkachuk) – Stage / El Operador (Gabriel Campana) – Stage Manager

Asistente de Dirección: Gustavo Fernández / Visuales: Iván Fund / Dirección Artística: Juan Parodi

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#ROCKPORANI: Música y solidaridad

Por Eliana Toledo

Analía Boccomino, cantante de Seda Carmín, fue diagnosticada hace un año de Hodkin, enfermedad que forma células malignas en el sistema linfático. Para costear su tratamiento, la banda de la cual forma parte y músicos invitados organizaron un festival. Será este viernes 7 de junio en el Teatro Woodstock Oeste, de San Justo.

Analía Boccomino es definida por sus compañeros como el “motor de seda”, recordando los principios de la banda en Lugano, por el 2005, cuando un grupo de amigos decidió juntarse para “zapar”, esa manía de los músicos de dejarse llevar por la arbitrariedad del sonido retumbando en el aire.

La locura exasperada por el rock ´n´ roll y la adrenalina corriendo como sincronizada en las venas de cada integrante hizo que cada uno apretara el acelerador a fondo, sin pestañear, y si alguno se atrevía a cuestionar si la velocidad no sería un lobo disfrazado de cordero aparecía Ani, con sus ojos color cielo, tarareando al unísono: No da para frenar.

Así la banda creció. Creció y no paró. Desde la fuerza integrada colectivamente por el talento y la amistad que iba más allá de lo que reflotaba en sus memorias, el amor por la música se transmitía de tal manera que cada vez que tocaban creaban esa aura hipnótica que hacía que quien los veía, no apartara los ojos de aquella rubia que vestía colores exuberantes y una voz que arrasaba con las sombras de cualquier espacio donde estaba.

“Ani es la energía de seda, es alguien que te motiva todo el tiempo”, cuenta “Peluka” -seudónimo del guitarrista de la banda que se ganó por la intensidad de su cabellera- y a la vez alude que el festival “surgió entre amigos y con la idea apoyarla sentimentalmente y acompañarla”.

Una vez que salió la fecha del festival, no tardaron en llegar las voces de músicos amigos que se suman como ellos bien saben: subiéndose al escenario y quebrantando los sentidos con un riff que nunca falla. Es así que empezaron a visibilizarse las manos de intérpretes como Luli Bertoldi (Eruca Sativa), Jorge Rossi (Los Gardelitos – Intoxicados), Fachi (Motor loco – Viejas locas), Beto Olguín (Los Perez García), Juan y Manu (Sueños de pescado), Libre el Jabalí y demás bandas que ponen el hombro para que a Analía no se le ocurra ni por un segundo mirar hacia otro punto que no fuera la puerta de salida para volver a su mundo de armonías.

“A través del rock le devolvemos a Analia todo lo que ella dio en este tiempo, no económicamente, sino en términos de fuerza”, confiesa Peluka y es así que no sólo son los músicos los que van a “aguantar los trapos”, si no el público cuyo rol en este papel es uno de los más importantes: demostrarle a Ani que el que abandona no tiene premio.

El show será este jueves desde las 21 en Woodstock. Juan Manuel de Rosas 2964, San Justo. Anticipadas a $150. $200 en puerta.

 

 

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Canciones como señales de lo que nos rodea

Por Laura Cabrera @LauCab

Halo Bestia es el primer trabajo discográfico del dúo SeraArrebol, compuesto por Nacho Vidal y Nadia Larcher, quienes luego de diez años de experimentación musical llegan a los escenarios con este material no sólo para unir sus voces sino además para plantearse  cada sitio como espacio de indagación sobre el rol social, cultural y político de los y las artistas.

Diez años pasaron desde el inicio de la amistad entre Nacho Vidal (voz y guitarra) y Nadia Larcher (voz). Diez años en donde el haber compartido una “trayectoria sonora” dio lugar a la formación del dúo Seraarrebol, que recientemente dio a luz Halo Bestia, su primer disco, compuesto por diez temas en los que predominan las raíces folklóricas entre melodías cálidas y la referencia a paisajes en temas que de tan descriptivos se presentan casi como pinturas. El disco, que fue lanzado formalmente el mes pasado, cuenta con la presencia de artistas invitados que suman belleza al secreto de esta obra: “La simpleza que logra una síntesis”.

A poco de la primera presentación oficial, el dúo dialogó con Marcha acerca de este trabajo y sobre cómo funciona Seraarrebol en la escena artística del país, tanto desde lo musical como desde otros roles.  

-Halo Bestia se presenta como algo simple, dos voces, una guitarra, pero esa simpleza fue lograda mediante un trabajo que incluyó invitados, ¿cómo fue esta primera experiencia de Seraarrebol?

NADIA: -Si, Seraarrebol nace como un dúo de voces y guitarra. Hemos trabajado así durante tres años. Pero, a medida que avanzamos con el disco entendimos que las canciones necesitaban nuevos sonidos y esa idea se consolidó con la invitación de  Andrés Beuwsaert, Mariano Agustoni, Mariano Cantero, Andrés Marino, Christine Brebes, Jordi Rossi, Matías Zapata y Sebastián Valsechi, quienes nos ayudaron a hacer crecer las canciones y a lograr que el disco también sea una instancia de creación. Es por eso que el proceso duró dos años. Es interesante pensar que la simpleza no es lo menos si no lo que logra una síntesis. Anhelamos haberla logrado.

-Este disco tiene un estilo bien marcado, ¿cómo lo definirían ustedes?

NACHO: -No sé cómo sería definirlo en términos de estilo. Sí hay una búsqueda en lo universal, pero con los pies sobre este suelo, el suelo donde crecemos, soñamos, amamos, danzamos y trabajamos… Hay una predisposición, aunque hay algo inevitable en esto, a la universalidad. Pero al caminar uno va pisando un suelo y ese suelo define en cierta medida los pasos y nos exige estar atentos. Sentimos que estas canciones y el modo de abordarlas, lo están. No porque debieran estarlo, nosotros las lanzamos al diálogo con las músicas que suenan y que resuenan en cada uno, ojalá convivan y enriquezcan lo que nos rodea y un poco más allá.

-La poesía es propia. Ustedes hablan de canciones inspiradas en paisajes, aunque en casos como el de “Muerte fabulosa de los caballos” se describe una situación, se cuenta una historia, ¿cómo surgió toda esa búsqueda hecha canción?

NACHO: -El poema Muerte fabulosa de los caballos preludia a “Halo bestia”, una música que surgió de la mano de una métrica predispuesta al verso. Esos versos cantados en jitanjáfora fueron entregados a Juan Andrés Despouy, quién terminó diciendo: “Si dejo correr al silencio / y me siento a verlo pasar / tal vez mi canto lo diga / con palabras simples como el pan / pero a lo simple lo pierdo / y sin pan no se puede hablar.” Este Juan, compañero de caminos y sueños, publicó “Muertes fabulosas”, el libro que alberga estas muertes, y entre la “Muerte fabulosa de los números”, por citar algunas, aparece la de los caballos. Ese poema acompaña hace muchos años los recitales de Seraarrebol.

-Si bien Seraarrebol ya lleva varios años de experiencia, ambos cuentan con un camino musical transitado antes de este dúo, ¿qué buscaban musicalmente cuando comenzaron a componer juntos?

NADIA: -Buscábamos un espacio de creación donde trabajar sobre nuestras intuiciones y sobre todo, aprender. Somos amigos hace mucho tiempo y estos años de trabajo nos han servido para plantearnos diálogos musicales pero también políticos y culturales. Cuando comenzamos este proyecto también comenzamos a discutir nuestro rol de artistas en esta ciudad y en el país, en el ámbito de la cultura y la sociedad. Con Seraarrebol comenzó una trayectoria sonora pero también un espacio de indagación.

NACHO: -Convertirnos en una sola voz.

 

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Cafundó: sobre “el poder” liberador del tambor

Referente del samba reggae que recupera los toques folklóricos de Bahía, la banda presentó su segundo disco y primero en vivo: una versión propia de “Survival” de Bob Marley. Sobre la percusión, que se hace fuerte en su faceta colectiva.

Por Noelia Leiva @LeivaMNoelia  // Fotos Bren Fahey PH y Cafundó

“We’re the survivors, yes. The black survivors!”, canta Bob Marley desde uno de los íconos de la resistencia a las violencias. Sobreviviente y “poderoso” como ese mensaje es, para Cafundó, el tambor en clave de samba reggae. Por eso, su primer álbum en vivo, “Survival”, recoge los orígenes del folklore afro instalado en el sur de América con un aporte propio de percusión y voces, para contagiar a cada cuerpo con el swing del batuque. Se presentó el sábado último en el teatro porteño “Caras y Caretas”.

El hombre de Nine Mile no pisó Bahía, pero las historias de las luchas en sus composiciones sí navegaron el océano hasta Salvador donde otros testimonios se contaban con la misma efervescencia. Esa simbiosis que recuperó Cafundó en su formato de banda a través del samba reggae se plasmó en noviembre de 2016 sobre el mismo escenario donde siete meses más tarde se presentó su primer live set y segundo disco, tras “Cafundó + 10 Orquesta” de 2014. Ezequiel Szusterman, director general del proyecto que ya lleva 9 años, le contó a Marcha sobre los por qué de la idea y los alcances de la percusión que, “sobre todo en momentos difíciles”, convoca a lo colectivo.

-¿Por qué el primer disco en vivo de Banda Cafundó tiene que ver con Marley?

-“Survival” es la unión entre el samba reggae y Bob Marley, que en los ’80 estaba en plena ebullición con la reivindicación de la cultura negra y explotaba en Salvador (Bahía, Brasil). Para eso Bob fue importantísimo, como así para nosotros que estudiamos y nos nutrimos de esta música. El disco se grabó en 1979, el mismo año en que se formó Olodum (banda fundacional del samba reggae). Nosotros le dimos nuestra manera de tocarlo.

-¿En qué consistió el trabajo musical previo hasta lograr el producto para grabar?

-El proyecto se fue dando.  Queríamos hacer este disco, lo charlamos y el proceso fue el de preparar los arreglos, tocarlos en vivo antes de grabarlo y, cuando sentimos que había que dajarlo, decidir grabarlo. Ese trabajo llevó casi dos años en los que tomamos temas del disco de Bob, los versionamos y los hicimos a nuestra manera (bloque percusivo incluido).

-Si tuvieras que resumir en una palabra cómo percibirse la presentación en sociedad del material, ¿cuál sería?

-Sentimos felicidad, sobre cualquier otra palabra que se pueda mencionar. A diferencia de la grabación, la presentación tiene la ayuda de que ya venís tocando hace más tiempo y no tenés la tensión de que se está grabando, que, por más que lo quieras eludir, existe. Se disfrutó más. Y sentimos una energía muy copada de parte de un público familiar que nos gusta mucho. Cafundó es apto para todo público porque el samba reggae es un género que no divide. Aunque cada vez hay menos géneros que dividen, antes si te gustaba el rock no te podía gustar la cumbia, por ejemplo. Ahora no. Y el tambor es poderoso.

Desde los primeros ‘toques’ de 2008 en una plaza de la capitalina Paternal hasta el presente, la “potencia” que moviliza a los y las integrantes de Cafundó no cambia: “El tambor permite juntarse con otras personas, se puede hacer grupal y rápidamente ser disfrutado”, describió Szusterman.

Las muchas historias que llevan a alguien al ritmo de los surdos y el repique no sólo se encuentran en el escenario sino también en talleres en la Ciudad de Buenos Aires, Monte Grande, San Isidro y La Plata. Además, supieron participar en cursos en barrios populares de la Capital Federal, como Zavaleta. Son cerca de 500 los alumnos y alumnas que concurren y que cierran cada año con una clase abierta y multitudinaria bajo el sol en Figueroa Alcorta y Pampa. Esa diversidad “es tanto social como de edades, de maneras de pensar, de ideologías”, enfatizó el músico. “Cuando suena la música y el tambor se manifiesta, nos unimos todos”, celebró.

-Desde que comenzaron a trabajar hasta ahora, ¿consideras que creció la difusión del sambareggae?

-Sí, sin dudas. Cuando empezamos a tocar en Capital, había dos o tres grupos. Éramos realmente pocos. En los últimos dos años, somos al menos 20, y también hay en los alrededores (a la Ciudad porteña). Queda pendiente unirnos y conocernos más pero seguro que creció exponencialmente.

¿Por qué creés que sucedió?

-Me parece que el tambor en general viene ganando lugar en la sociedad por un montón de factores. La necesidad de cosas que nos junten con otras personas es uno, así como las ganas de hacer música, que muchas personas las usan como manera de canalizar situaciones. El tambor permite tocarse de manera grupal y, a diferencia de otros instrumentos, rápidamente podés sentirte cómodo y disfrutar de sacarle un sonido. Tiene que ver también con algo social: cuando más nos sentimos oprimidos por las cosas que pasan a diario, más necesidad tenemos de juntarnos y hacer cosas que nos hagan bien. Tocar música es algo que muchas personas elegimos para pasar esos momentos duros.

‘Nosotros somos sobrevivientes’, dice Marley desde la versión de Cafundó. Y en esa senda, el arma que rompe las cadenas es una: “El tambor es liberador”.

 

“Survival” – Ficha técnica

Voz: Eduardo Solís.

Repique: Ezequiel Szusterman y Lautaro Garro.

Redoblante: Nicanor Faerberg y Pablo Belmes.

Surdos: Ramiro Pérez Daveggio, Martina Lafluf, Diego Gosiker, Miguel Villaveirán y Joan Bergunker.

Bolashao: Ariel Morgenlender.

Surdos de fondo: Jonatan Stahl, Rodrigo de la Mano y Joaquín Castán.

Congas, timbal y accesorios: Nicolás Arianna, Ezequiel Malec, Lucas Wilders.

Accesorios, coros y voz 10:  Matías Fernandez Levi.

Guitarra, coros y voz en 09: Martín Lijalad.

Guitarra: Hernán Milstein.

Coros y voz en 11: Ivonne Guzmán.

Coros y voz en 02 y 11:  Virginia Marques.

Coros y voz en 11: Laura González.

Director general: Ezequiel Szusterman

Producción musical: Martín Lijalad

 

Próximas fechas:

.Fiesta Cafundó con talleres en vivo y banda invitada – Niceto – sábado 15/7 – 24:00

.Septiembre: gira Cafundó en España

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Discos: La síntesis O’Konor

Por Laura Cabrera / @LauCab

El tercer larga duración de la banda platense El Mató a un Policía Motorizado es el resultado de una nueva búsqueda musical y poética. A lo largo de diez canciones, el amor, las sensaciones comunes, teclados y melodías arpegiadas conviven en medio de historias recurrentes en la vida cotidiana de cualquier persona.

A simple vista, las guerreras que se ven en la tapa parecen custodiar un universo que esconde un misterio detrás de esa galaxia fucsia. Y puede que sí, que La síntesis O’Konor esconda algo al sacar el disco o a darle play en cualquier otra plataforma. “Lo que buscamos siempre es un concepto que no remita a nada en particular sino a algo misterioso y secreto. Nos gustaba mucho ese concepto de ‘la síntesis’ como una especie de fórmula que el tal o’konor conjugó. Después queda a criterio de cada uno lo que significa ese halo de misterio”, reveló en diálogo con Marcha Manuel “Pantro” (guitarrista de la banda), casi como anticipando esa historia con multiplicidad de sentidos.

Es que escuchar La síntesis O’Konor  es ir descubriendo tema tras tema a una banda que se posiciona de otra manera, que siempre pisó fuerte en la escena indie local y que decidió dar el salto desde allí, ampliar el universo musical y experimentar también nuevas formas de grabación, tal como sucedió en este disco que fue grabado en los estudios Sonic Ranch de Texas, camino que los sorprendió con nuevas posibilidades. “Fue una experiencia que estuvo buenísima. Era la primera vez que hacíamos algo así y la verdad que los equipos y los instrumentos nos daban el pie para ampliar nuevos horizontes en cuanto a lo musical, así que si bien teníamos más o menos armadas las canciones para no desaprovechar el alquiler del lugar, cuando llegamos ahí nos encontramos con muchas posibilidades para ampliar un poco esa búsqueda” contó Pantro, quien además destacó que el resultado final deja ver una “clara diferencia en cuanto a calidad de sonido”, lo cual se suma a otras tantas diferencias de este material.

Este disco también es una sorpresa desde la poesía de una banda que tiene a sus seguidores acostumbrados a girar sobre frases cortas y contundentes que se repiten una y otra vez, entre temas en donde predomina lo musical por sobre lo poético. La síntesis tiene otra lógica: “El Tesoro”, “Ahora imagino cosas”, Las Luces”, “Fuego” entre otros títulos que componen este larga duración, representan una búsqueda poética nueva en donde las letras más elaboradas se equiparan a las melodías, logrando así un equilibrio que sólo sale de  línea con “La síntesis O’konor” (bellísimo instrumental) y “Excálibur”, que condensa sentimientos en una frase.  ¿El punto en común? La sensibilidad, el amor, la nostalgia.

Podría decirse que a lo largo de los más de diez años que pasaron desde el debut de esta banda, este disco representa también una “síntesis” de lo vivido musicalmente, de la necesidad de marcar una madurez musical, un salto tecnológico y una diferencia a nivel instrumental.  “Hay un cambio en cuanto a la búsqueda musical que estábamos teniendo. Dejamos de lado la cuestión de las guitarras más distorsionadas, los acordes más en quinta y ahora estamos arpegiándolas. Pasó igual con los teclados, que aparecen desde otro lugar con mayor presencia, con otras texturas, otros colores, con las estructuras de las canciones. Tratamos de buscar cosas diferentes que nos gustaban y terminó decantando en las canciones de la síntesis”, explicó el guitarrista.

 Quedarse en la escena local, ampliar el universo musical

Lejos de olvidar los lugares en los que crecieron como banda, La síntesis O’Konor o lo que fue su adelanto trajo entre sus temas “El Tesoro”, primer corte que se presentó meses antes que el disco. El corte se difundió rápidamente por YouTube y se convirtió en uno de los preferidos de sus seguidores y seguidoras.

Pero El Tesoro fue también la carta de presentación a un público masivo, algo así como la puerta de entrada al mundo de El Mató a un Policía Motorizado para quienes aún no conocen la banda. “Lo de El Tesoro fue bastante sorpresivo, lo empezaron a pasar por La 100. Está bueno, es divertido, no era algo que buscamos pero se dio así y se disfruta”, comentó Manuel. “De repente vas a la verdulería y escuchás la canción al lado de otras más del ‘mainstream’ y la verdad que eso está buenísimo”, finalizó.

Este 27 y 28 de junio, la banda cierra las presentaciones en Buenos Aires (en su serie de shows en Niceto Club) para comenzar una gira que los verá por Costa Rica, México y España durante julio y agosto.

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Discos: Raíz canción

Por Angie Ferrero

El 29 de abril en La Cúpula del CCK, la cantante Patricia Zappia y el compositor, contrabajista y cantante Pablo Tozzi, presentaron su disco de música popular latinoamericana “Raíz Canción” que cuenta con la participación de destacados músicos invitados.

Patricia “la piojo” Zappia, es una cantante que hizo de su carrera un camino atravesado por  distintos ritmos. Entre ellos, podemos mencionar el jazz, la bossa nova y la música afroperuana.

Pablo Tozzi, compositor, contrabajista y cantante, formó parte de quintetos, tercetos y orquestas que lo llevaron a realizar giras por el mundo. Latinoamérica, fue uno de sus destinos.

Cada uno de ellos, supo compartir escenario y grabaciones con notables y reconocidos músicos de nuestras tierras.

Los mapas trazados por sus trayectorias, los llevaron a reunirse en este dúo y hoy nos dejan en la palma de la mano “Raíz Canción”, un disco que guarda la memoria de nuestra música popular y  nos abraza con las cuerdas de una guitarra, la dulzura de una flauta, el vozarrón de un bandoneón.

“Raíz Canción”, es un viaje por Latinoamérica que cobra vida con su poesía, con sus lenguas, con sus amores. Las voces en dúo de Patricia Zappia y Pablo Tozzi, nos cuentan las historias que nos atraviesan y nos identifican, nos acercan paisajes, distintos sabores, nostalgias.

El río corre, fluye entre montañas y llanuras, así como las pistas de este disco que se tiñen de color, de bolero, de grito de libertad; se viste con la luz del sol y la fuerza de la noche, testigos de nuestros susurros, esperanzas y batallas cotidianas.

“Raíz Canción”, es un disco que se nos hace nuestro como las mañanas, la chicha, las vidalas, el tango; la vida misma que zarandea la pollera al ritmo de las voces de Latinoamérica y nos hermana.

 

Enlaces:

https://pablotozzipatriciazappia.bandcamp.com/releases

 

 

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