Auricular prepara su primer Long Play

Por Maii Kis

´Infinito´, es el nombre del sucesor de ´Auricular´, el E.P. que la banda porteña lanzó a las redes en 2014. “Este nuevo disco tiene que ver con la constancia. Nos costó mucho encararlo y por eso tiene que ver con el reinventarse ante cada circunstancia”, afirmó Luis, baterista de Auricular, en comunicación con Marcha. La banda se va a estar presentando el 2 de marzo junto a Cuerpo y a Frank Berlín & Los Poetas Malditos en Casa Colombo (Gallo 557).

Auricular, fue formada en 2013 y está compuesta actualmente por tres músicos que se autoatribuyen un espíritu inquieto. Lucas Lescano en guitarra, Marco Pallaro en bajo y Luis Herrera en batería. Por primera vez, los tres estarán a cargo de ponerle el cuerpo y la voz a un material sonoro. La preparación no fue fácil. Se produjeron mutaciones en la conformación de la banda y el hecho de que estos sean los primeros pasos como trío, hacen de la grabación toda una nueva experiencia. Sin embargo, no se pierde lo que consideran importante: generar, mediante la música, atmósferas y llevar a quién escucha al mayor nivel posible de intimidad y aislamiento.

Los shows en vivo son una puesta en escena en la que las luces acompañan los sonidos y se logra apelar a diversos sentidos. Por eso, es muy importante que la persona que hace la iluminación (Rodrigo) se repita en cada presentación.

Auricular se sustenta de manera independiente y maneja su propio presupuesto, lo que hace que todo sea más lento. “Ponemos la plata nosotros y eso suele costar mucho porque no podemos vivir de la banda, todos tenemos nuestros otros trabajos, pero tratamos de ponerle ganas e invertir todo lo que podemos en el proyecto”, afirma el Luis.

En la composición del nuevo material, que se viene preparando desde 2015, predomina la electrónica. Teclados, sonidos reales procesados y pistas distorsionadas, reemplazan lo que antes fueron estribillos repetidos y formatos canónicos.

Auricular, continuará este año produciendo atmósferas y apelando a los sentidos para quienes quieran escucharlos por parlantes, en vivo o, como el nombre lo dice, por auriculares porque, como reflexiona Luis, “La música ayuda a estar de mejor humor o a estar más conectado cuando uno está de mal humor, como para conocer el sentimiento y después poder salir de ese negativo”

 

Pueden escuchar Auricular en  

https://open.spotify.com/artist/6IB2uMBJtLtD5pHCFCHBiT

 

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Discos: Naturaleza Sonora

Por Angie Ferrero

Tangrama, ensamble de músicos cordobeses, presentó su tercer disco, Naturaleza Sonora, una fusión de jazz y música popular latinoamericana de Brasil, Uruguay, Perú y Argentina, con composiciones originales que buscan transmitir la esencia de nuestra Madre Tierra desde el centro del país.

Así como una semilla cobija en sí misma un brote de vida, un disco puede resguardar el sonido de la naturaleza: el canto de la tierra, el susurro del viento que cuenta secretos a las montañas y desde allí, se esparce sobre los valles, las sierras, los ríos; su voz busca alcanzar nuestras raíces y transmitir con su ritmo dulce, la sangre, el lenguaje y el alma latinoamericana.

Tangrama, ensamble musical de Córdoba integrado en la actualidad por diez músicos, presentó a fines del año pasado, su tercer disco Naturaleza Sonora grabado en Namasté Estudio, Córdoba.  

La grabación, no sólo contó con la participación de músicos invitados, sino también con poetas y fotógrafos que se unieron con su arte para hacer brotar del disco las voces y la música popular latinoamericana fusionada con los sonidos del jazz.

En un recorrido de ocho composiciones originales -bajo la dirección y arreglo de Pablo Rojas- la poesía de las letras se entremezcla con la voz dulce de los distintos instrumentos que entretejen las canciones: un saxo (Masai Méndez Fontus), un clarinete (Nicolás Savina), una trompeta (Agustín Basualdo); una flauta traversa (Juan Herrera), la guitarra (Pablo Rojas), la batería (Mateo Marengo); teclados (Nicolás Gianfelici), el bajo (Julián Reynoso), el eufonio (Pablo Cergneux) y la voz de Airena Ortube Podda.   

La participación de Magnolia Cuarteto de Cuerdas, Esteban Gutiérrez (percusión), Clara Presta (acordeón) y Mauro Ciavattini (saxo), hacen de Naturaleza Sonora, un disco que transmite un canto que se nos hace propio.

Tangrama, con la intención de lanzar un disco por año, nos deja esta tercera propuesta atravesada por paisajes en el que los árboles crecen y el agua corre entre las voces y la música que nos llama con un mensaje, el de cuidar a nuestra madre tierra en un sentido homenaje hacia aquellos que se dedican a proteger el poco verde que nos queda.

Naturaleza Sonora está lleno de aire, de barro, de arcilla; de agua, de montañas, de árboles: disco semilla.

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Paloma Iturri: “La música es muy importante para luchar contra el machismo”

Por Maii Kisz

Bestia es un trío musical en el que el juego es la herramienta fundamental para la creación sonora. Tras haberse presentado en el Centro Cultural Matienzo y a pocos días del show en el emblemático teatro Margarita Xirgu, la cantante y tecladista Paloma Iturri dialogó con Marcha.

La banda se completa con Verónica Gerez (Ukelele y voz) y Sofía Roma (beatbox, trompeta y sintetizadores). “Cuando el público escucha el nombre Bestia, cree que va a ver es una banda de hard rock. Pero van y estamos nosotras tres en el escenario y es todo lo contrario, es una disociación de lo que te podés imaginar con el nombre y lo que somos después en vivo”, afirma Paloma.

– En 2016 grabaron su E.P., en 2017 sumaron una gira por Europa ¿Habían pensado alguna vez lograr todo esto?

Paloma (P): La verdad que no. Bestia nació muy espontáneamente. Con Vero (Ukelele y voz), no nos conocíamos mucho, nos encontramos por gente en común y nos juntamos como para a hacer un proyecto y laburar directamente en la música. Cuando nos encontramos, enseguida nos amamos y enseguida quisimos ser pareja musical. Nos adoptamos mutuamente, cada una con sus cosas. Nos fuimos comunicando y conociendo mediante la música y de a poco entendimos que esto podía ser.  Cuando empezamos el proyecto musical, no sabíamos en qué iba a decantar, incluso ahora nos sigue sorprendiendo, pero fue muy loco todo lo que nos fue pasando.  El año pasado se sumó Sofía (beatbox, trompeta y sintetizadores) y así Bestia nos va sorprendiendo. Va mutando, se va transformando, va creciendo y vamos generando un grupo de laburo hermoso, lleno de amigos muy talentosos por todos lados que también se comprometen. Estamos muy contentas con eso.

– Y este año viene prometedor también. Vuelven a España, por ejemplo…

P: Un flash. La verdad que el año pasado nos recibieron muy cálidamente, son muy divertidos y nosotras la pasamos muy bien. Conocimos un montón de gente y nos abrieron las puertas de los lugares con muy buena onda. Queremos volver, pero primero se viene el show en el Margarita Xirgu, el 1ero de Marzo y antes de eso, vamos a abrir el show de El Kuelgue, el 23 de febrero en el Konex. Después sí, España.

– Ustedes se autodefinen como un trío femenino …

P: Si, somos muy femeninas las tres desde nuestro punto de vista de lo femenino y creo que es muy power de mujer Bestia. Como que estamos ahí siempre muy presentes nosotras. Lo decimos en nuestra definición, pero también se ve fuerte en este momento en el que nos paramos ahí y decimos “acá estamos”. El ámbito de la música es muy machista. Obviamente tampoco hay que generalizar, hay mucha gente que no lo es. Pero rotando por diferentes lugares nos pasó mucho con sonidistas, que se acerquen a preguntar a ver qué necesitamos o que nos discutan cosas de sonido que nosotras quizás ya estamos acostumbradas a hacer o a proponer.También hemos tenido muchos comentarios del estilo de: “ay las chicas con el ukelele”.  Pero son prejuicios, porque después de que nos escuchan esos comentarios se revierten y nos vienen a decir: “Che la verdad que me re gustó”.

– ¿Qué pasa con las letras de las canciones?

P: La verdad que hacemos lo que nos sale, porque somos así. Las tres tenemos una postura bastante firme respecto a esto y nos molesta un montón ciertas cosas de la sociedad y la cultura contra las cuales nos ponemos firmes e intentamos luchar.

– En esa lucha, ¿Qué lugar ocupa la música?

P: Un montón. Sobre todo ahora que hay muchas bandas de mujeres que están buenísimas que se presentan, ponen su lugar. Y está todavía eso de la cultura de antes de “ay bueno sos una minita, no sabés nada”, pero hay un montón de mujeres que estudian, en conservatorios, en escuelas. La música es muy importante para luchar contra el machismo y pararse en esa postura de: “eu, no es una cosa de hombres solamente, no todo es algo de hombres”

– ¿Cómo fue la experiencia de tocar en el TEDx-Woman?

P: Estuvo buenísimo. Fue una sorpresa, muy rápido todo. Nos dijeron que existía la posibilidad de que quedemos Seleccionadas para tocar y de un momento a otro nos avisaron que quedamos. Y fue muy enriquecedor porque había un público muy amplio, gente de todas las edades. Nos pasa mucho que la música que hacemos le gusta un poco a todos. A la gente grande porque es como que le da ternura. A la gente más joven, por el beat box. Tedx nos generó un público muy diverso que no estamos acostumbradas a tener.

– Si tuvieras que definir Bestia en una palabra ¿Cuál sería?

P: Amor

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Joselo Calmora: “El arte es parte fundamental de la lucha de los pueblos”

Por Maii Kisz

La banda Pinta Descalzo se encuentra en plena presentación de “El timón del futuro”, corte de difusión que adelanta lo que será su tercer disco de estudio. A poco de haber iniciado el año de shows, el cantante de la banda dialogó con Marcha acerca de este nuevo trabajo.

El timón del futuro es el corte de difusión del tercer disco de Pinta Descalzo. La banda, integrada por Joselo CalMora (voz y guitarra), Eva Panambí (coros), Víctor Amoedo (primera guitarra), Ezequiel Ochiuzzi (bajo) y Leo de la Torre (batería), continúa trabajando en el nuevo material para que esté listo a mediados de este año.

“A fines de 2017 empezamos una etapa compositiva con Pinta Descalzo y decidimos antes de fin de año presentar el primer adelanto del disco que estamos preparando para 2018, nos parecía que lo teníamos que hacer porque habíamos atravesado un año difícil y nos pareció que era un buen momento”, cuenta Joselo.

-La fecha que eligieron para sacar un tema que dice “Más mundo para crear y la desigualdad se divierte en tus narices” fue el 20 de diciembre.  ¿casualidad o causalidad?

Joselo (J): -Cuando decidimos que “El timón del futuro” sea presentado a finales de 2017 se sucedieron una serie de cosas en la coyuntura de nuestro país, como fueron las jornadas del 14 y 18 de diciembre, que a algunos de nosotros y nosotras nos movilizaron muchísimo. La letra de la canción habla de no bajar los brazos, de animarse, de ir para adelante, de tomar en nuestras propias manos nuestro futuro. A partir de eso, decidimos simbólicamente presentarlo el 20 de diciembre. No fue ninguna casualidad, sino que es una cuestión que tiene una coherencia con toda la historia de la banda, sus ideas, su mensaje; con toda la coyuntura nacional y a la vez con nuestro compromiso con la lucha de trabajadores, trabajadoras y todo el pueblo argentino. Nos pareció que era el momento para expresar nuestra palabra y aportar nuestro pequeño granito de arena contra el neoliberalismo y el capitalismo en general.

-¿Cuántos granitos de arena a la sociedad creés que se aporta desde el arte?

J: – Yo creo que el arte ocupa un lugar muy importante en la sociedad, privilegiado y de ahí que hay una batalla cultural permanente entre las expresiones que surgen de los sectores más relegados y populares de la sociedad y los productos que permanentemente tiran al mercado los sectores capitalistas. Es decir, existe un arte que es del pueblo, que es la voz del pueblo, que nace de las expresiones culturales más afincadas a nuestras raíces, a nuestra historia, a nuestro padecimiento; por otra parte, existen estos productos que lo que intentan es tapar todas esas expresiones y llenar nuestras cabecitas de productos vacíos, que tratan de eludir un montón de realidades que tiene el pueblo. Por eso me parece que es una batalla desigual, pero es una batalla que hay que dar continuamente porque seguramente el arte es parte fundamental de la lucha de los pueblos y lo que corrobora estas cuestiones es el ataque permanente de los gobiernos, más particularmente del gobierno macrista, a los sectores populares, al fomento del arte, incluso a los distintos medios alternativos, medios populares.  Asi que, yo creo que no solamente nosotros pensamos que el arte es algo importante, sino que el enemigo capitalista y empresarial sabe que es importante y hace del arte un producto. Pero además tiene una misión estratégica que es la de banalizar nuestras expresiones artísticas para su cometido, todo va de la mano.

-En esa puja derecho-mercado, ¿Se encuentran con tensiones particulares en el mundo de la música?

J: -Sí, sin ningún tipo de duda. Nosotros lo discutimos permanentemente. Por un lado, estamos plantados frente a la sociedad con una propuesta, un mensaje, creemos que ocupamos un rol; y por otra parte es nuestro trabajo, es en lo que nosotros invertimos tiempo de estudio, de ensayo, invertimos en instrumentos, en sonido y demás. Con lo cual, no es que nosotros tenemos una posición rígida sobre tener algún tipo de contrato con alguna discográfica o algo por el estilo, sino que tenemos una serie de principios que nos rigen a la hora de pensar cuál es el límite que nosotros ponemos a esto. Es decir: tenemos un mensaje, tenemos una propuesta y no puede ser manipulada por ningún tipo de interés económico. Eso seguramente complica bastante las cosas, pero es el límite que nosotros ponemos para llegar a firmar algún tipo de contrato, si en algún momento se da. Pero no es que tenemos una posición independentista en la cual nos negamos a formar parte de la realidad, sino que entendemos que si se produce algún tipo de acuerdo, tiene que ser un trampolín para llegar a muchos más oídos y que nuestro mensaje llegue a muchos más lugares. Queremos siempre mantener un piso de dignidad en el cual nosotros podamos sostener nuestra obra y si eso no puede ser porque no encaja en el mercado, seguiremos de manera independiente, con todo lo que eso conlleva.

 

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La Chusma Rock: “Si el rock molesta, es que lo estamos haciendo bien”

Por Sofía Ordynans

La Chusma Rock despide el año esta noche, desde las 21.30 en Casa Colombo, Abasto. Antes de la presentación, dialogaron con Marcha acerca de estos diez años de música. 

En la colorida terraza de su sala ensayo ubicada en Villa Crespo, el compositor y guitarrista Cholo Sileoni y el bajista Tano Fioramonti de La Chusma Rock, nos reciben con -agradecida- birra fría, en un atardecer que cae en la ciudad.

La Chusma es banda de rock, pero también de todo género que haya surgido alegre y contestatario: en sus sonidos se mezclan el reggae, el punk, hip hop, murga y ritmos urbanos, con letras que reivindican el amor, la amistad y la resistencia, haciéndole frente al llanto y la tristeza con acción y comunión entre individuos, rescatando raíces latinoamericanas en las que la naturaleza y el vínculo humano “es fundamental”.

Surgidos en 2006 en el barrio de Flores, el Cholo, el Tano, Lelo, Coyo y el Ruso están transitando sus 10 años de trayectoria que los encuentra, según ellos -y aún- “dándole como niños” porque “el rock te mantiene, la cultura, el arte, estar en conexión con eso, es como que te mantiene bien, activo, alejado del cáncer”. Desde Marcha, nos reunimos con ellos antes de su presentación en Casa Colombo, Villa Crespo.

-¿Como sintetizan los diez años de La Chusma?
Lelo: -Con constantes cambios pero más organizados. Se incorporó Max que es el manager y amigo que nos ordena bastante pero seguimos con cierta locura, gente que viene y va, incorpora su magia, la traen, la llevan, nos la deja. Los que estamos desde el primer momento siempre con ideas nuevas, intercambiando opiniones, generando lo que se puede que esta muy difícil todo lo que es la música, el rock, que está bastante bastardeado. Seguimos dándole como niños, desde hace diez años.

-Sus tres EPs están vinculados a los pueblos originarios y la protesta social ¿como comienzan a aparecer estos conceptos en sus trabajos?
Cholo.: -En “Nalai-Mapu-Uhj”, el tercer disco que estamos grabando – y que compila los 3 EPs- la idea fue incorporar a las comunidades, conceptos y filosofías de ver el mundo: Nalai quiere decir “Sol” en Toba, Mapu es “Tierra” en mapuche, y Uhj quiere decir “Luna” en Maya. Siempre tratamos de estar en contacto con nuestro alrededor, por más que nuestro linaje sea europeo está bueno saber qué dicen los vecinos. También por las giras que hicimos por Ecuador, Perú.

Tano.: -Es parte de la banda saber que quizá en vacaciones nos vamos a algun lugar por américa con los equipitos a batería, a tocar ahí, en la calle. Somos una banda que viaja mucho y eso repercute en los EPs, que son una reafirmación de lo que es la banda.

C.: -Es también cambiar un poco de lenguaje. Me tocó estudiar sociología en la UBA y es como que occidente siempre está ahí, sometiendo. Yo suponía que era una sociología universal y la verdad es que era una sociología alemana básicamente, no se escuchan otras voces y me pregunté “¿y la sociología aymara? ‘Y no, eso no, me contestaron’”

Eso “no es ciencia”.
C.: -Claro, no es ciencia. Y estuvo bueno atravesar eso, porque por yo esperaba otra cosa, escuchar otras voces que creo que tienen mucho más para decir hoy sobre el espíritu, más profundas que las palabras que nosotros usamos; es la única manera de poder sobrevivir en el contexto y que no nos hunda el cemento. Y eso lo ves en los viajes, nos llama mucho la atención y creo que es importante compartirlo.


-¿Cómo es ser independiente hoy? ¿Pueden vivir de lo que hacen?
C.: -No, es super difícil, todo nos cuesta: hacer gorras, calcomanías, volantes. La verdad es que no vemos nada, al contrario, ponemos todo.

T.: -Lo que notamos son unas cuantas trabas que se dan en esto. Tiempo antes no había tantas productoras metidas en el medio que te alquilan las fechas, antes arreglabas con el dueño, era otra cosa. Y también por lo que te imponen los lugares. Esta bien, entras si querés entrar, es una decisión de la banda, pero por ejemplo La Chusma le dedica mucho tiempo a los ensayos, hay mucho compromiso, entonces vos querés sonar bien, querés un lugar copado, y después esta el fotógrafo, el stage, el sonidista; todo es una suma de cosas. Creo que igual es la realidad de la mayoría de las bandas under, pero tener esa parte independiente esta bueno, es el camino que elegimos.

C.:- Ahora se incorporó Max, el manager, y a veces también contratamos prensa para que haya movimiento para que la rueda empiece a girar y nos permita proyectar cosas que tenemos pensadas hacer y no podemos porque no tenemos una moneda. Hemos tocado en Niceto alguna vez, lugares que no tienen mucho que ver con nosotros ni nuestro espíritu, pero también sabemos que la música es un mercado y que si podemos llegar a solventarnos con eso y que la rueda empiece a girar… Y porque esta bueno delegar, a veces organizarnos es difícil, y eso también nos enseña, tratamos de lograr un espacio donde nos cuidamos cada vez más, y la banda es eso, es nuestro lugar, como nuestra caja de cristal.

T.: -Si, el factor humano es fundamental, algo re lindo que tenemos desde la secundaria, son muchos años de conocerse y de cuidar la relación, sabiendo que una banda es un conjunto de gente con su vida y sus humores.


C.: -Y sigue el sueño, el espíritu está ahí, la juventud también la inventa uno, uno es viejo cuando quiere, y el rock te mantiene, la cultura, el arte, estar en conexión con eso te mantiene bien, activo, alejado del cáncer.


-¿Que les parece la situación que están viviendo muchos músicos que se ven implicados en denuncias por violencias hacia las mujeres?
C: -Lo que está sucediendo con la ola feminista, que las mujeres tengan más voz, es necesario y fundamental. Era hora de que empiece a suceder, que se empiece a escuchar esa voz. También es muy delicado porque algunos terminan no siendo como se creía que eran, y empieza a haber una cuestión mediática en la que es hasta difícil de hablar porque no cabe duda, no podes violar a una mujer, a un nene, si lo hiciste sos un hijo de puta, no hay otra alternativa. Pero también empieza a haber una cuestión que se traslada a todos lados, y en donde en las escuelas, por ejemplo, no podes tocar un nene porque parece que lo vas a violar, empieza a haber una psicosis permanente y creo que eso es parte de lo que genera la cosa mediática, de pelearnos los hombres con las mujeres, los ricos con los pobres, todos contra todos.


T.: -Está buenísimo todo este colectivo y movimiento que está sucediendo que antes, lamentablemente, era impensado y que sucedió un poco en todo el mundo, de denunciar, está buenísimo. Cada uno sabe lo que hace dentro de ciertos ambientes donde la exposición también es eso, ahí sos vos realmente, bueno, ¿como sos realmente?.

C.: -Que se empiece a ver, que se visibilice. Justo el otro día hablábamos de las películas de porcel y hoy decís: ¿qué locura no? Antes no lo decíamos, y no nos parecía mal porque también está en la educación, no me daba cuenta de cosas que hoy está bueno que la mujer tenga la voz para decir “che, son unos giles, mira lo que estaban haciendo, estaban equivocados, estaban en cualquiera”. Que caigan todos los giles, de todos los sectores.

-¿Cómo notan la escena musical actual teniendo en cuenta que vienen de la generación post cromañón?
C.: -Fue un momento triste para el rock y la comunidad under en todo sentido y creo el mismo sistema lo usó para su favor, siempre ganan ellos, son muy perversos y avaros; pasó cromañón, el rock de luto y los chabones hicieron un mercado de eso, solo podíamos tocar en lugares con menos estructura, y, los lugares chicos de los que vienen los compañeros que están en esa parte del arte, fueron cerrados con la excusa de que se puede prender fuego. Fue un luto tremendo porque no solo se murieron pibes que podríamos haber sido nosotros, sino que además se elitizó el under. Nadie quiere que se prenda fuego un lugar, pero tampoco lo legal hace que no se prenda, es raro. Cromagnon género leyes que son antirock, antiurbano, en contra de la gente y la cultura, entonces siempre ganan ellos.

T.: -Es un día que nadie se va a olvidar, lo sufrimos todos como público, como músicos, y como todo ese ambiente en el que crecimos, no por entrar en esa de “fue por esto, fue por aquello” yo voy más allá, lo tomo como el oportunismo del poder; a base de la muerte crear y censurar y hacer un montón de cosas, es atroz.


C.: -Si, y es que siempre se busca un culpable, y la verdad es que nos pudo haber sucedido a nosotros que vamos con buena voluntad a hacer cultura, a tocar, no queremos plata, ni poder, queremos compartir un mensaje de justicia y colaborar con el mundo desde ese lado que nos sentimos cómodos. Después obviamente, si buscas un culpable van a agarrar  a los giles, pero una banda no sale a matar gente, a recortar presupuestos, no sale a sacarle la plata a los jubilados, ni la comida a los nenes. Una banda comparte, más si sos del rock, porque en la Creamfield mueren pibes todo el tiempo que están re drogados, y también habría que plantearse porqué la juventud se droga tanto en lugar de echarle la culpa. Siempre es más fácil echarle la culpa a los más vulnerables, a los pobres, a los jóvenes, y a los rockeros también. Capáz que tienen bronca porque queremos ser felices o libres, y ellos no saben como hacerlo, no sabrían ni como empezar porque su vida es miserable y eso habla bien del rock, porque si les molesta es porque algo bueno debemos estar haciendo.

http://lachusma.com.ar/

https://www.facebook.com/pg/LaChusmaOficial/about/?ref=page_internal

https://www.youtube.com/user/sarrrrna

Evento del show: https://www.facebook.com/events/514342488922369/

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Adrián Berra: “Hay una idea de crecimiento conjunto”

Por Laura Cabrera @LauCab/ Fotografía: Irish Suarez

El músico Adrián Berra dialogó con Marcha acerca de su tercer disco, “Mundo debajo del mundo”, que, como sus trabajos anteriores, se trata de una producción independiente. La búsqueda musical, el camino independiente y el intercambio entre músicos, los ejes de este andar que, tal como dice Berra, le da la posibilidad de “ser el propio dueño de tu tiempo”.

Adrián Berra eligió ser músico. De todas las formas posibles, eligió también que ser músico iba a ser un trabajo que iría por el camino de la autogestión, de lo independiente, un camino en donde él junto a un equipo puedan disponer de sus propios tiempos y en donde lo individual quede de lado. “Hay una idea de crecimiento conjunto”, sentencia Berra al hablar de cómo se da esta relación laboral que ya lleva años de música encima. Pero podría aplicarse también a la idea del circuito musical independiente en el que hoy un músico puede acceder a nuevas tecnologías para dar a conocer su música, para compartir con otros y otras.

Adrián Berra es el músico que este año se encuentra presentando su tercer disco de estudio, titulado “Mundo debajo del Mundo”, que según el propio artista tiene un mayor trabajo desde lo musical. Lo cierto es que se trata de un disco que logra un equilibrio entre letras cálidas y cercanas  y las melodías suaves.

Es que las diez canciones de Mundo debajo del Mundo proponen algo más que sonidos y buenas letras, proponen desde esa base de lo cercano e identificable la posibilidad de mirarse a uno mismo, de buscarse, de encontrarse o perderse más allá de eso que creíamos que era lo que nos componía como personas. La magia de Mundo debajo del Mundo es el poder viajar hasta ahí donde nada se ve a simple vista.

Con miras a seguir presentando este último disco por el país y con la posibilidad de llevarlo a más países de Latinoamérica, Berra dialogó con Marcha acerca de este trabajo, que a su vez es el resultado de todo un camino recorrido.

-Mundo debajo del Mundo es un disco que hace referencias en sus letras al presente y al futuro, es un disco que no mira para atrás, es de alguna manera esperanzador, llama a moverse, ¿cuánto hay del pasado en esas letras que miran hacia adelante?

– Yo lo veo más como un disco que en sus letras mira para adentro. No sé si al tiempo lo pondría linealmente en una línea de tiempo sino que creo que mira para abajo, profundiza en la visión de las cosas. Me parece que es como un parar la pelota y repensar. Más que nada porque creo, que a diferencia de otros discos que hice, no sé si piensa en lo que debería ser o en lo que creería que sería, sino que me parece que es un replanteo.

-En este hacer constante, da la sensación de que todo lo que decís, cantás, escribís, forma parte de una búsqueda constante de uno mismo, de una misma, desde el interior, ¿cómo se lleva esa búsqueda a lo musical?, ¿qué cambió en vos musicalmente a lo largo de estos años?

-Creo que musicalmente en estos años lo que cambió en mí fue la búsqueda. Pude conectarme mucho más con la parte musical. El primer disco es mucho más letrístico y éste es un poco más de texturas musicales, de pasajes  musicales. Me parece que lo que cambió fue el enfoque, la música, que es la que viste a las canciones. Me parece que tuvo un poco más de lugar. Y es verdad que a lo largo de los años la visión de uno en general de las cosas van cambiando y entonces los enfoques van siendo distintos.

-Pensar en la idea de un “mundo debajo del mundo” puede ser positivo o negativo, porque por un lado es esto  de que “lo que no se nombra también existe”, es eso que vive en el silencio, algo que llama a la búsqueda pero que a la vez en el mientras tanto permanece oculto, ¿cómo entendés vos esta idea?, ¿cómo se hace desde la música para dar nombre a eso que permanece por debajo del mundo?

-Me parece que si algo tiene este disco es justamente que no llega a ninguna conclusión sino que deja abiertos esos planteos, porque “Mundo debajo del Mundo” quizá para alguien sea negativo por la palabra “debajo” y para otros quizá lo que está oculto es algo escondido y para otros algo que está por salir. Una planta, por ejemplo, tiene una semilla debajo de la tierra y puede ser que brote algo buenísimo y no por eso tiene que estar ahí tapado o reprimido. Por eso es un concepto amplio el que tiene el disco. Abordo el concepto desde distintas maneras, por ejemplo en “Luna” en donde nombro a la luna de distintas maneras sin decirle luna hasta el final, o “Mundo debajo del Mundo” que sí habla de dos mundos especialmente y en esa canción sí aborda que hay un mundo que está como latente abajo, que quiere salir, es como el verdadero mundo de uno. Y arriba está el mundo que se ve. En esa canción sí plantea el mundo que vemos y el que no vemos, que para mí muchas veces es el que habla realmente de nosotros, no el que mostramos.

-Tus tres discos editados son producciones independientes, de la misma manera tu música circuló a lo largo de todos estos años por espacios alternativos pero también en grandes salas. ¿Qué te lleva hoy  a seguir tomando la decisión de ir por el camino del circuito independiente para editar y también a la hora de tocar, más allá de tener la posibilidad de hacerlo de otra forma?

-La posibilidad o la idea de seguir por un camino independiente tiene que ver más que nada con ir tomando la decisión que uno tiene ganas, lo que uno desea en ese momento. Mi proyecto es independiente, así mismo tengo un proyecto de trabajo en el cual somos muy unidos y vamos tomando decisiones juntos. Eso es lo que más me seduce de seguir  trabajando independientemente, de ir dando los pasos con los que nos sentimos cómodos e ir conquistando lugares con el tiempo y en el tiempo justo, no antes. Y poder tener la decisión de hasta dónde uno se involucra, en qué momento uno necesita parar, necesita viajar y seguir armando las canciones en otros lados. Es la posibilidad de ser el propio dueño de tu tiempo.

– ¿Cómo ves hoy el escenario musical independiente y la convivencia entre músicos en festivales y espacios de intercambio?

-Es muy rico a nivel país y a nivel mundial porque a donde vas conocés gente que hace música increíble y que tiene  la posibilidad de mostrarlo gracias a internet y a los medios de comunicación que hay, a las posibilidades de grabarse. Hay muchísima gente que hace cosas muy interesante en esta idea también de fusión, de gente que hace cosas originales y que lo que hace lo hace muy bien. Me parece que ahora hay también una idea de intercambio de los músicos que no sé si antes existía pero en la época que me toca vivir hay una idea de crecimiento conjunto, y eso está buenísimo.

-En 2018 continúa tu gira por Latinoamérica, ya comenzó este año, ¿cómo va a seguir?

-Queda seguir presentando el disco en las provincias argentinas a las que no hemos llegado por tiempo, como en la Patagonia, en Mendoza, en la Costa. Y después seguir para Chile, ver si sale Perú. Hay planes a confirmarse pero siempre con la idea de tocar estas canciones nuevas.

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Discos: Gurí

Discos: Gurí

Música 3 noviembre, 2017 0

Por Laura Cabrera @LauCab

El cuarteto uruguayo Ricacosa cruza el charco para presentar este sábado 4 de noviembre en la sala Caras y Caretas “Gurí”, su cuarto disco de predominantes tangos, milongas y valses.

Darle Play a Gurí es dar inicio a un mundo de nostalgias, de historias de la vida cotidiana, de sonidos frescos, de esos que hacen que quien escuche sienta ganas de mover el cuerpo al ritmo de melodías que nos llevan hacia los inicios de estilos como el tango, la milonga, los valses. El Cuarteto Ricacosa demuestra en Gurí lo hermoso de lo simple, del sonido de las guitarras como instrumento predominante, de las voces características del estilo y alguna que otra intervención  de percusión.

A lo largo de los doce temas que componen el disco, entre ellos “A Mario Nuñez”, “La Fulana”, “Serenata Oriental” y “Alma de Botón”, este cuarteto conformado por Matías Romero (guitarra), Camilo Vega (guitarra), Martín Tejera (guitarrón y voz) y Sebastián Rey (guitarra y voz) hacen hablar a las cuerdas, que en varias oportunidades son únicas protagonistas de temas que no necesitan de voces ni de otros instrumentos, que cantan por sí solas transportando a quienes escuchan a paisajes de ciudad, a otras épocas.

A mitad de disco y rompiendo un poco con la estructura en la que cuerdas y voces masculinas ofrecen una lista musical exquisita, llega “sueño de tango”, en donde la voz femenina de Giovanna Facchinelli viene a marcar la diferencia como voz protagonista, al igual que “Habanera de monte vi” en donde la presencia de una cantante no pasa desapercibida.

Puede que lo interesante de Gurí más allá de sus letras, sus ritmos y su calidad musical sea el rescate histórico de la música tradicional que comparte el país vecino con Argentina, el rescate de identidad musical desde el aspecto más puro, desde los ritmos antiguos y genuinos. Da la sensación de que Gurí es un disco que llega para salvar de alguna manera a esos sonidos que en la actualidad pueden escucharse por debajo, fusionados con otros estilos. Ahí también está su riqueza.

Antes de la presentación en Buenos Aires, los integrantes del Cuarteto Ricacosa dialogaron con Marcha sobre este disco y el género musical en el que se mueven.

Cada disco tiene un porqué,  una razón particular más allá del hecho se sacar un disco, ¿de dónde nace Gurí?

Martín Tejera: -Gurí nace de una espera en la cual pasó de todo. Sus canciones son testimonio de aprendizajes, vivencias y por sobre todas las cosas son fruto de las puertas que los discos anteriores nos abrieron, de información que nos aportaron amigos, y sonoridades que se nos pegaron en el camino.

Gurí es un disco clásico,  un disco que rescata las raíces del tango, de la música rioplatense. En el sentido musical eso está claro. Ahora, ¿a qué le canta Cuarteto Ricacosa?

Matías Romero: – El  Cuarteto  Ricacosa le toca y canta a la tierra donde germinó. Intentamos aprender y sostener los ritmos antiguos y los gestos musicales genuinos de esta parte  del mundo, dando aporte nuevo, con las  influencias de nuestra generación pero intentando que suene  auténtico y corresponda el legado antiguo. Nuestra música celebra el mestizaje criollo, lo  nativo,  lo europeo y lo afro. Todo esto converge en el trazo de nuestro pincel.

Tres discos después y con una trayectoria musical que lleva varios años, ¿qué continúa intacto a lo largo de cada material discográfico y qué consideran que tiene de novedoso Gurí?

Sebastián Rey: – Lo que continúa intacto de los discos es la frescura de las composiciones propias, y el disco Gurí particularmente es el disco que contiene más temas nuestros.

En la actualidad el tango es un género que volvió,  un género musical que las nuevas generaciones de músicos rescatan bastante en la escena argentina, ¿sucede lo mismo en Uruguay?

Sebastián Rey: Sí. Está latente en Uruguay también por la necesidad  del rescate de nuestra cultura. Hace unos diez o quince años, los que componemos nos pusimos a rever de alguna manera este asunto del tango y el folclor como verdaderas formas tradicionales y a agregarle nuevos componentes.

Gurí se presenta por primera vez en Argentina, aunque el disco ya se puede escuchar, ¿cuáles son las expectativas de esta visita?

Martín Tejera: – Mi expectativa es reafirmar que nuestro trabajo es correspondido. Tenemos con Argentina mucho sentir en común. Más allá del tango, el público de ese lado del río nos ha hecho sentir siempre que tenemos que volver y traer cosas nuevas, esa exigencia es sagrada para nosotros y esta vez podría decirse que hicimos los  deberes como pocas veces lo hemos hecho. La expectativa es confirmar que los toques van a estar buenísimos y dejar nuestras canciones sonando en el silbido.

¿Cuándo?

Sábado 4 de noviembre/ 21 hs.

Sala Caras y Caretas. Sarmiento 2037, CABA.

 

 

 

 

 

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Discos: Arreando Lunas

Discos: Arreando Lunas

Música 26 octubre, 2017 0

Por Angie Ferrero

El músico, compositor y cantante Pablo Fauanz presentará su nueva placa discográfica este jueves 2 de noviembre desde las 21 en Hasta Trilce. Antes del estreno, un repaso por su obra. 

Pablo Fauaz, es un compositor, guitarrista y cantante de Buenos Aires. Musicalmente, se formó desde sus ocho años de manera autodidacta para luego perfeccionar sus conocimientos en el Conservatorio Provincial de Morón y contar con el apoyo de Quique Sinesi, Armando Alonso, Roberto Calvo y Aníbal Arias. Asimismo, estudió composición y canto, mientras de forma paralela, participaba como instrumentista y colaborador en distintas agrupaciones y producciones discográficas.

Cuando se sintió listo, decidió despegar de nuestro suelo argentino y realizó giras por distintos países dando conciertos y masterclass. Entre ellos, Estados Unidos, Canadá, Perú, Brasil, Chile y Uruguay. Siempre inquieto, se sumó con su voz y su guitarra en diversos festivales de nuestro país y el mundo.

“Alumbrando”, fue su primer disco editado como solista en el año 2012. Este álbum, fue galardonado por su composición con el primer premio en el Festival Folclórico de la ciudad de Marcos Paz. Durante el año 2013, realizó diferentes presentaciones de éste su primer trabajo, en diversas salas de la Ciudad de Buenos Aires y en el interior del país.

En la misma línea de premios y reconocimientos, Pablo Fauaz junto al poeta Alberto Ortiz, dieron a luz la composición “La zurda del mundo” que forma parte del libro Letratango y recibió en el año 2015, un reconocimiento especial por “Quien bese tus huellas”, Premios Nacionales del Ministerio de Cultura.

Con su trayectoria y calidez, el próximo jueves 2 de noviembre desde las 21  y en el restaurante Hasta Trilce, Pablo Fauaz, nos espera para presentar su nuevo y segundo trabajo “Arreando Lunas”. Este nuevo álbum, cuenta con doce composiciones de su autoría y la participación de destacados músicos invitados que lo acompañan en este  renovado camino que recorre el músico y compositor junto a su guitarra y sus coplas.   Chacareras, cuecas, zambas, chamarritas, tonadas y candombes, prometen ser las protagonistas de este evento bien argentino.

*Allá por el 2012, “Alumbrando”, fue el primer disco editado como solista del compositor, cantante y guitarrista Pablo Fauaz. Su segundo disco, “Arreando lunas”, será presentado el próximo jueves 2 de noviembre a las 21 horas en Hasta Trilce (Maza 177, CABA. Entrada general: $150. Reservas en www.hastatrilce.com.ar).

Evento en Facebook: https://www.facebook.com/events/1953905194847581/

Temas en Youtube:

https://www.youtube.com/watch?v=SH56xezJcmM

https://www.youtube.com/watch?v=AHbzAJOXWos

 

 

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Discos: La destrucción total

Por Laura Cabrera @LauCab

Luego de los cortes “Siempre con vos” y “Tranqui”, Nacho Rodríguez se encuentra presentando su primer trabajo como solista, un disco con una amplia variedad instrumental y poesía en clave romántica.

Luego de la experiencia grupal junto a Onda Vaga y Nacho y Los Caracoles, entre otras bandas, Nacho Rodríguez se renueva y explora mezclas sonoras en su primer disco solista: “La destrucción total”. Si hay algo de lo que se escapa este disco es de la destrucción, ya que en melodías y poesía está más cerca del amor, de las conexiones, del desahogo para dar lugar a la sanación de todo eso que nos hace mal en la vida diaria. Este, el primero y muy lejano a la destrucción, es un disco con vibra positiva.

A lo largo de las doce canciones que componen este trabajo (entre ellas “Siempre con vos”, “Sol”, “El verano” y “Cerro Colorado”), la voz y la guitarra de Nacho están acompañadas por Facundo Flores en batería, Jano Seitún en bajo, Juanfa Suárez en trompeta y Manuel Toyos en rhodes, además de los invitados como Moreno Veloso (en “Me perdí), Pedro Sá, guitarrista de Caetano (en “Cerro Colorado), Javier Casella de Bajofondo (en “Solita” y “El verano”), Catalina Recalde (en “Tranqui) y Clara Trucco (“Solita”), de Fémina.

Si hablamos de la poesía encerrada a lo largo de los 44 minutos de disco, es imposible que todo esto no suene a ternura entre la voz suave de Nacho y las letras que hablan de desamores, de cuestiones que se terminan, que no fueron. Es un disco que va desatando historias tristes y otras esperanzadoras entre melodías alegres, como equiparando cuestiones, como si realmente en lo malo estuviese también lo bueno, como si fuera tan solo cuestión de saber escuchar.

Si hay algo que distingue a este disco son sus melodías relajantes y el amplio abanico instrumental que hacen de cada tema un ambiente único que conecta con el siguiente. Y en la historia de tanta perfección, el disco que fue grabado en tan solo tres días llevó una preparación de dos años, periodo de maceración suficiente como para entender la calidad y variedad musical y sonara de La destrucción total.

 

 

 

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Violeta Parra: tras los pasos de una artista nómade

Por Nadia Fink

Desde el 4 de octubre de 2016 hasta hoy, artistas chilenos de diversas disciplinas impulsaron más de 300 actividades culturales para homenajear la figura y obra de Violeta. A cien años de su nacimiento, recordamos parte de la vida de la cantora de los pueblos. 

Esa que anda lento levantando polvo en los caminos del Chile profundo, la que lleva la guitarra al hombro, la misma que supo tomar las voces de los que no tenían voz, para hacerla grito y devolvérselas al pueblo. Esa es Violeta Parra.

…que me ha dado tanto…

Cuando Violeta llegó a la comuna de Barrancas en 1952, conoció a doña Rosa Lorca, “una fuente folklórica de sabiduría”. Mujer campesina, curandera, partera y arregladora de angelitos; acompañaba y asistía en la vida y en la muerte y le relataba gustosa sus versos…

Un poco por consejo de su hermano, otro poco porque todo lo que latía empezaba a asomar con fuerzas, Violeta decidió meterse campo adentro, en el Chile profundo, casa por casa, para recopilar todas aquellas canciones tradicionales que pasaban de boca en boca y que se estaban perdiendo, porque se iban muriendo los más viejos o porque las memorias fallaban y era difícil encontrar a quienes las recordaran completas. Con 36 años arranca la Viola el camino que la llevará al cariño y al reconocimiento del pueblo.

La vieron tocar puertas, primero hacia la zona central de Chile, donde tomó el canto a lo humano y a lo divino (ambos forman el “canto a lo poeta”, son décimas acompañas por guitarra o guitarrón y difieren en su denominación por la temática de sus composiciones), luego en la zona más austral, en Chiloé, aprendió las canciones más ligadas a lo ancestral, a las fuentes indígenas; y la última etapa fue la de más al norte, donde el folklore se distingue por las quenas y los charangos. Quince años iba a durar su recorrido, más de 200 canciones fueron aprendidas y registradas, primero en un rústico cuaderno, luego en una especie de magnetófono; todo a pulmón, sin contar con subsidios ni apoyo alguno de parte de funcionarios o instituciones. Anquilosados en archivos estáticos, no fomentaron la difusión del arte vivo del pueblo chileno.

Violeta Parra nació un 4 de octubre de 1917 en San Fabián de Alico, un pueblito del sur de Chile y pronto se mudaron a Chillán con la familia. De su madre, costurera, heredó su lucha por el amor, la condición de nómade y la habilidad con las manos. De su padre, profesor, las ganas de que lo aprendido circule, el desprecio por las instituciones y el alma bohemia. De ambos, una tendencia innata que traen los Parra por la música, el canto, la poesía; el arte. “Parra eres y en vino triste te convertirás”.

Tenía ocho años cuando encontró el cajón donde guardaban las llaves del lugar secreto que escondía la guitarra del padre. Folklorista aficionado, cantaba y tocaba la guitarra acompañado por su esposa en cuanta fiesta y reunión surgiera, pero sólo entre familiares y amigos, nada de querer ganarse la vida con la música.

La Viola la descubrió como se descubren las cosas prohibidas: desde la fascinación, desde la curiosidad, se fue apropiando de sus formas. Sentada en una sillita, con la guitarra que le sobraba por todos lados, rasgó las cuerdas durante días, mientras imitaba las posturas de su padre y cantaba las canciones que le escuchara a su madre en las jornadas de costura. La sorprendieron recién el día en que ya las tocaba y cantaba enteras. Semilla que empezaba a germinar en la Viola: autodidacta empedernida, nunca se ató a reglas ni a partituras ni a estudios para componer su arte. Así aprendió, sola, y en plena fusión con los instrumentos, muchos años más tarde, a tocar arpa, piano, guitarrón, charango… Tal como escribió en una carta a su amigo Patricio Manns: “Destruye la métrica, libérate, grita en vez de cantar. (…) La canción es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta. Odia la matemática y ama los remolinos”.

La infancia de Violeta, tercera de diez hermanos y hermanas, se movía entre la pobreza y la libertad. A Malloa iban los niños Parra para quedarse por unos días, zona campesina en la que vivían las Aguilera, unas primas lejanas que estaban un poco mejor económicamente. Fue allí donde empezaron a esparcirse las semillas, un poco al voleo, que brotarían más tarde y que guardaban latentes todas las expresiones de arte popular que iba viendo con sus ojos grandes la niña Violeta: cerámica, tapicería, pintura, figuras con alambre, canciones y cantos con guitarra, todo estaba allí, al alcance de las manos torpes y la curiosidad intacta. “Ya después cuando fue grande seguro que se acordó y así fue desarrollando todo tal como lo había visto de niña”, dice su hermana Hilda.

¿Qué otra cosa es la infancia que el lugar al que se vuelve, una y otra vez, a medida que crecemos? Para algunos, la patria; para casi todos, el instante en el que queda arraigado lo más inocente visto y sentido, y que luego puede llenarse de significados y de palabras cuando la capacidad de abstracción y de transmitir el arte se agiganta; para Violeta, sin dudas, el momento en el que vio y palpó lo que iba a ser materia de su arte tan polifacético durante todo su camino.

Cuando al padre de Violeta lo echaron del trabajo, no volvió a emplearse. La madre hacía lo que podía con la costura, pero fueron los niños los que empezaron a cantar por monedas, quedarse con alguna que otra guitarra de la cual los dueños se olvidaran, recorrer la zona en algún circo familiar para ganarse la vida.

Nicanor, como hombre mayor de la familia, se había trasladado a Santiago para estudiar. Violeta fue la primera en tomar la decisión de ir hacia allá. Partió sin decir adiós, como lo haría muchas veces más en su vida. Armó una pequeña valija, se vistió de domingo un día de semana, con la falda larga cortada y cocida a partir de las cortinas nuevas, se colgó la guitarra y se fue a la pensión en la que casi seguro estaba su hermano. Poco tiempo después, se le sumaría el resto de la familia: otro dolor de pueblo vivía Violeta en sangre propia, el traslado del campo, del pequeño pueblo a la ciudad, con el desarraigo a cuestas y la incertidumbre del trabajo y la vivienda.

Violeta de greda, en tu textura porosa fuiste absorbiendo el sentir del pueblo, su dolor y su festejo…

…con él las palabras que pienso y declaro…

Después de tocar en la calle por monedas, el dúo que formaron con Hilda empezó a recorrer los boliches de los barrios populares, Matucana, Quinta Normal, las canciones a la moda de la época, las que se escuchaban en la radio antes de que llegara a ella Violeta con su folklore auténtico: boleros, rancheras, corridos, pasodobles. Boliches frecuentados por hombres rústicos, que buscaban un respiro después de las duras jornadas de trabajo, que aplaudían con manos ajadas y rostros curtidos, aflojaban las penas y terminaban aullando emocionados las canciones románticas. En uno de esos lugares conoció a su primer marido, un maquinista de tren con quien tuvo dos hijos, Isabel y Ángel. Poco importan acá los entramados sentimentales de esta historia. Sí importa que Luis Cereceda era hombre celoso, de tradiciones fuertes, de mujer en su casa y se salió con la suya sólo por un tiempo. La fuerza creadora de Violeta, las ganas de andar, de perderse, de escuchar, de cantarse, latían con mucha más fuerza que cualquier atadura que le impusieran, aunque fueran las de su esposo y padre de sus hijos, en una sociedad chilena de mujeres sin palabra. “La única ventaja mía –aseguraba– es que gracias a la guitarra dejé de pelar papas. Porque yo no soy nadie. ¡Hay tantas mujeres como yo en cualquier comarca de Chile! Ellas pelan el ajo todo el día; la vida es muy difícil. Lo que pasa es que ellas se han quedado cocinando y cuidando a sus hijos y yo me he largado a cantar con lo que sé”. La Violeta cortó las cuerdas, soltó amarras después de diez años y se liberó del mandato de tantas mujeres oprimidas por el trabajo en el hogar, sirvientas de sus maridos y de sus familias enteras. Liberó en ese gesto, a muchas de las mujeres sin voz.

Violeta de barro, que renace y se transforma en cántaro firme que lleva el agua para que otras bocas puedan beber y soltar el grito…

…me ha dado la marcha de mis pies cansados…

Juan de Dios Leiva también es de la comuna de Barrancas. Su historia llega profundo en Violeta, y es ella quien relata el encuentro: “´On Leiva: 85 años, chacarero, cantor y tocador de la comuna de Barrancas, Santiago. Es un anciano delgadísimo, erguido y huraño. No quiere hablar con nadie. Cuando le pedí que me enseñara sus cantos, me respondió: ‘Yo juré no cantar más en mi vida porque Dios me llevó a mi nietecita regalona. Y la noche terrible que tuve que cantar para ella la tengo anudada en el pecho y la garganta’. On Leiva rompió su juramento cuando le dije que la patria necesitaba sus cantos. Tomó la guitarra, la afinó y tocó los primeros acordes del acompañamiento del canto a lo divino, a la modalidad de los cantores de Barrancas. Como en un gemido le salieron las primeras palabras”.

Durante la infancia en Malloa, ninguno de los Parra quería perderse la oportunidad de acudir a las fiestas campesinas: allá iban los hermanos y se quedaban cantando unos días. Es que en el campo se festeja todo. Ante las jornadas de trabajo que se extienden, que se hacen duras, la opresión y la exigencia por parte de los patrones, la dificultad de rebelarse; las cosas sencillas de la vida no se dejan pasar y se celebran; en esas fiestas mezcla religiosa y pagana, nacidas del cristianismo y de lo más ancestral de los pueblos originarios, en las que se venera a dios, a la virgen, y con ella a la madre, a la tierra; pero también a los ciclos de la vida, a la uva, a la cosecha, a la trilla. “Porque los pobres no tienen/ adónde volver la vista/ la vuelven hacia los cielos/ con la esperanza infinita/ de encontrar lo que su hermano/ en este mundo le quita”.

Años más tarde, con unas cuantas recopilaciones a cuestas, Violeta llega a la radio con un ciclo en el cual podía empezar a hacer escuchar lo que iba juntando por los caminos. “Así canta Violeta Parra” fue diseñado por ella como un programa temático, en el que en cada emisión se hablaba sobre, por ejemplo, la trilla, el velorio del angelito, las fiestas a las que Violeta asistía ahora de grande. Alguna vez la acompañaban al estudio alguno de los cantores con los que había establecido un vínculo más estrecho; otras veces, llegaba a las casas y convencía a los habitantes de que salieran a la calle y ahí nomás armaban una fiesta que transmitían en vivo. Eso lo permitía, sobre todo, la llegada que Violeta tenía en la gente. Su hijo Ángel recuerda un programa sobre “La cruz de mayo”, una fiesta pagano-religiosa donde se mixturan las creencias más arraigadas en el pueblo de la zona central. Allí, el símbolo de la cruz cristiana coincide con algunas de las creencias indígenas de que es “el madero sagrado”: representa el árbol de la vida, de las flores y de las frutas. Dentro de los rituales que se realizan en honor a la cruz, se manifiesta agradecimiento y se hacen peticiones relativas a la necesidad de lluvia para los campos; se rinde homenaje a la naturaleza y se da la bienvenida a una época que se espera con buenas cosechas. “¡Lo hicimos todo en la calle! Invitamos a la gente de la cuadra para que participara, instalamos fogatas y un grupo de cantores iba casa por casa, cantándole a todo el mundo. Y el programa se grababa ahí mismo, en directo, mientras mi mamá hacía el mote con huesillos (bebida típica de verano)”.

El velorio del angelito se desplegó en otro programa. Allí fue Violeta, ante la mirada azorada del personal de la radio, a transmitir el rito en vivo, con un muñeco disfrazado, con doña Rosa Lorca y otras comadres: era costumbre, ante la muerte de un niño (que por su corta edad y su pureza, seguro se iba al cielo) un velorio lleno de cantos y festejos, vestido el niño para la ocasión con alitas y colores en la celebración que duraba un día.

En su recorrido, ahora, donde llegara ya la estaban esperando. Violeta era esa señora que cantaba en la radio, “a lo divino”, que empezaba a devolver al pueblo lo que estaba dejando de cantar porque no encontraban el eco. Alberto Cruz, de 35 años, le contó a la Viola en Salamanca: “En una cantina la radio estaba cantando un verso por el fin del mundo. Entonces dije yo: ‘Ese verso lo cantaba mi padre’. Y corrí para la casa a dar la noticia: ‘En la radio están cantando a lo divino’, les dije a todos. Desde entonces, les estamos cantando a los angelitos otra vez”.

El folklore que se emitía por la radio en esa época, antes de la Violeta, era de un Chile de “postal”, no de gente del campo, sino de gente que admiraba la vida de campo. Entre bucólicas y exaltadoras de la patria, estas canciones bonitas y bien arregladas, como “Mi banderita chilena”, “Chile lindo”, “Si vas pa’ Chile”, le iban sacando el gusto a la propia gente por sus canciones tradicionales, auténticas. Violeta no era la primera en hacer este relevamiento antropológico; algunas otras personas ya habían hecho un trabajo de recopilación del folklore, casi siempre como parte de estudios académicos, que habían sido registrados en ensayos o en libros que dormían en las bibliotecas de universidad. Pero Violeta no se había quedado en una simple acumulación de canciones y versos estáticos; ella había ido a buscar el folklore, lo había recopilado, escuchado, interpretado, aprehendido, y se lo devolvía al pueblo en cada interpretación. Ese fue el valor más grande de la Viola. Como menciona Gastón Soublette, el musicólogo que trabajó con ella en una de sus etapas de compilación: “Tomó lo que antes había sido objeto de investigación más o menos privada y se lo devolvió a la gente”.

Violeta de tierra, caminadora de todos los caminos, desanda los sueños y las palabras y deja su huella por donde pisa…

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