Celina Esteban: “Para mí es un orgullo convertirme en la primera jefa trans”

Hablamos con Celina Esteban, la primera mujer trans en ser elegida jefa de residentes en un centro de salud de la Ciudad de Buenos Aires. Dialogamos sobre las dificultades que atravesó y atraviesa pero también, especialmente, sobre la alegría por este triunfo histórico.

Por Agustín Bontempo e Ignacio Marchini

Escuchá la entrevista completa:

Hace unos días se hizo público que Celina Esteban, una mujer trans de Ituzaingó que trabaja como enfermera, fue elegida el viernes pasado como jefa de residentes del Centro de Salud N° 7, perteneciente al hospital Santojanni, en el barrio de Villa Lugano de la Ciudad de Buenos Aires. Un hecho histórico porque no hay antecedentes de una situación similar.

En Antes que se acabe el mundo, el programa de Marcha en Trilce Radio, hablamos con ella sobre cómo llegó a ser jefa de residentes, cómo se construye la salud pública desde una perspectiva LGTBIQ y las dificultades que atraviesan los y las trabajadoras de la salud pública.

¿Qué dificultades atravesaste y atravesás para llegar a este cargo?

Para mí todo empieza a partir de la Ley de Identidad de Género. Fue un antes y un después en mi vida porque la pasé muy mal en la primaria, me discriminaron mucho. No solo los compañeros sino también los docentes. Lo mismo la secundaria, la cual tuve que dejar en varias oportunidades. A partir de que salió esa ley pude hacer mi cambio de nombre y ahí pude acceder a la secundaria sin que haya burlas sobre mi nombre y, además, la terminé con gente adulta más enfocada a estudiar y estuvo bastante bien.

Después empecé a estudiar enfermería en la escuela Cecilia Grierson, me recibí en 2017 y automáticamente después de recibirme ingresé a las residencias mediante un concurso. Quedé en uno de los primeros lugares, después de tanto estudiar, y quedé en la residencia de atención primaria, que la estoy haciendo en el centro número 7 de Villa Lugano. Si bien me eligieron, la residencia se alargó un poco por la pandemia y seguimos bajo la jefatura actual, creo que en agosto tomaría el cargo.

¿Qué es para vos construir la salud pública desde una perspectiva LGTBIQ?

Me encanta. Lo que yo me propongo es captar a la población trans que está tan dejada a un lado. Esto pasa, por ejemplo, con los nombres. A mí me pasó varias veces siendo paciente que me llamaban por mi nombre registral o me maltrataba el personal de salud. El centro de salud donde trabajo es muy inclusivo y van a ser muy bien recibidos. Para mí es un orgullo convertirme en la primera jefa trans. Creo que esto debería ser más común y no una noticia pero estoy contenta igual.

Para llegar a la jefatura tuviste que presentar un proyecto que está vinculado con las personas trans y la perspectiva de género en salud, ¿cómo es eso?

Sí, porque el año pasado se había hablado de realizar la hormonización en mi centro de salud. Lo harían las médicas, obviamente, pero nosotras asistiríamos. Estaría bárbaro porque sería una manera de captar a la población trans también, de que se acerquen interesadas en ese tema y podamos hacer todo lo que hacemos desde enfermería, como testeos rápidos de enfermedades de transmisión sexual, talleres de educación. Y se van a encontrar con mucha contención.

Desde tu experiencia, ¿se cumple el cupo laboral travesti-trans, decretado el año pasado?

No tengo conocimiento de nadie que trabaje en el sector público que sea trans, la verdad. Yo diría que no y creo que, de todas formas, la sociedad tendría que cambiar y las personas tendrían que ingresar a un lugar por sus capacidades y no por su condición sexual.

Hace poco mencionaste en otra entrevista que los y las enfermeras no son reconocidas como profesionales. ¿Qué implica este no reconocimiento?

Esto pasa por un nivel económico, no nos quieren reconocer porque tendrían que aumentarnos el sueldo y esto no le conviene al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Es en el único lugar en el que no somos reconocidas como profesionales. En todo el país sí, menos en Capital Federal. Y no porque digamos que ser administrativo sea malo, para nada. Pero nosotras somos profesionales.

Como trabajadora de la salud, ¿cómo es la situación en relación al covid19 y qué panorama ves en lo inmediato?

La gente se está empezando a cuidar más porque tenemos menos demanda. Nuestro trabajo, más que nada, es hacia la comunidad. Hacer los talleres, llevar la salita a los comedores comunitarios o hacer las postas de salud son actividades que se vieron afectadas por la pandemia pero se sigue atendiendo en el centro de salud. En relación al covid, no hisopamos en el centro porque el Gobierno de la Ciudad puso postas donde los derivamos. Lo que sí hacemos es el seguimiento de los casos confirmados y de los contactos estrechos.

Si bien tu historia es noticia, vos decías que tendría que ser lo normal y no la excepción.

Sí, yo entré por un concurso. Quizás si hubiera tenido una entrevista no me hubieran tomado. Dejame decirte que desde la parte jerárquica del hospital se sienten ofendidos y me están complicando mucho las cosas. Me enteré hoy que quieren realizar notas en contra de mi persona. Ahí mismo se van a poner en evidencia quiénes me discriminan. Les quiero decirles, si están escuchando, que mi descargo va a ser con testigos si quieren hacerme algo. Es momento de terminar con esta gente, no puede haber profesionales que discriminen. Si discriminan así a una colega no me quiero imaginar el trato con una paciente trans.

Antes que se acabe el mundo se emite todos los jueves de 19 a 20 horas por Trilce Radio, con la conducción de Agustín Bontempo e Ignacio Marchini y la producción de Maru Waldhüter y Macarena Martínez.