Chubut: a nuestras conciencias no las van a poner en cuarentena

 “La mayor dosis de pobreza e injusticia agregada por el capitalismo neoliberal legitiman y fortalecen aún más nuestra misión”,

Shafick Handal

La provincia de Chubut continúa atravesando graves dificultades estructurales que encubre la pandemia. Esta semana, los directores de todos los hospitales renunciaron mientras trabajadores y trabajadoras de la provincia continúan sin cobrar en tiempo y forma sus sueldos al tiempo que aumenta el control de las fuerzas represivas sobre los sectores más vulnerables. Un testimonio en primera persona.

Por Romeo Mejía* |Foto: Anibal Aguaisol

A pesar de la actual pandemia por el COVID-19, ya la Provincia del Chubut viene viviendo hace un poco más de dos años una epidemia por parte del gobernador Arcioni y su Ministro de Seguridad, Federico Massoni.

La epidemia de corrupción, miseria, demagogia por parte de un gobierno inhumano, represor, que hace un poco más de dos años incurre en reiterados retrasos en el pago de haberes de las y los trabajadores públicos. El año pasado prácticamente no hubo clases en las escuelas, no se cuentan con los insumos necesarios en los hospitales y en los CAPS (Centros de Atención Primaria de Salud o “Salitas”), así como tampoco son suficientes los recursos humanos, que ahora mismo se ha agravado por el avance del SARSCOV-2.

Cuando empezó el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, Chubut parecía un país aparte con un cuasi “estado de sitio”, con claras violaciones a los derechos humanos y constitucionales del pueblo. Te demoraban si andabas fuera del horario establecido, con varios casos de torturas psicológicas. Así le sucedió a una compañera, en un hecho totalmente irregular: la demoraron fuera de su casa cuando volvía de su trabajo en un centro de salud, en el que desarrolla tareas esenciales, lo que obligó a dejar solo a su hijo menor de edad. Una vez en la comisaría, la obligaron a desnudarse y a hacer “sentadillas”, denigrándola totalmente, un hecho que paso casi inadvertido en los medios a nivel nacional.   

Desde el Ministerio de Seguridad, Massoni estigmatiza a los barrios populares de la ciudad de Trelew, dejando en evidencia que el verdadero “distanciamiento social” es entre ricos y pobres, ya que no hizo lo mismo con los barrios donde realmente hay casos positivos y sospechosos de COVID-19. Así fueron aislados los barrios INTA, Moreira, Amaya, sin que hubiera evidencias de casos positivos, con barricadas y retenes policiales que recuerdan los antiguos guetos en los territorios nazis, mientras que, por ejemplo, en un edificio de apartamentos de cierto poder adquisitivo donde había un caso positivo no fue aplicada la misma metodología y solo fueron a “entrevistar” a las personas ahí domiciliadas.

Desde el gobierno provincial se fortalece a las fuerzas de seguridad. Hace poco hubo una filtración de un audio: “Metan gente en cana”. Era el jefe policial Paulino Gómez, director de Seguridad de la Policía de Chubut, que responde a las órdenes de Massoni. En otras declaraciones también defendió a las fuerzas de seguridad y denigró a las y los trabajadores afectados por ser personal esencial expresando que “los únicos que han estado en primera línea de fuego en ésta pandemia han sido las fuerzas de seguridad”.

¿Dónde quedamos lxs médicxs, enfermerxs, choferes de ambulancia y todos aquellos que estamos en la Salud, si además no contamos con los Equipos de Protección Personal correspondientes y ponemos en riesgo nuestras vidas, nuestra salud y la de nuestros seres queridos? ¿Dónde quedan los y las docentes que están pendiente de los chicos enviando clases virtuales y por planillas ya impresas para aquellos y aquellas que no cuentan con el acceso a internet?

El gobierno sale en defensa de sus cuerpos represivos, que han cometido graves violaciones a los derechos humanos, que incluso han sido repudiados por Amnistía Internacional.

Existe un malestar social generalizado, amplificado por el no pago de haberes con un retraso de hasta tres meses en alguno de los casos, con un gobernador bien custodiado, con políticas pro-minería, aún sabiendo que existe una ley que impide la misma, votada por el pueblo. La situación obligó esta semana a una renuncia masiva de los directivos de los hospitales públicos de casi la totalidad de la provincia.

En los barrios populares es donde más queda en evidencia la verdadera pandemia, la de la desigualdad social. En los barrios populares las fuerzas de seguridad han cercado con retenes y barricadas: en la Biblioteca Popular 22 de Agosto del Barrio Moreira 3, en Trelew, donde llevamos adelante una práctica de salud comunitaria y solidaria, pasamos de asistir con comida a 50 familias a un poco más de 120, donde incluso se tiene que asistir a docentes que no cobran su sueldo y no cuentan con lo necesario para llegar a fin de mes.

El hambre, la desigualdad social, la miseria humana y la injusticia han quedado como nunca de manifiesto en ésta pandemia, para la que no existe mejor definición que el de “distanciamiento social”, mientras que lo que se necesita para que prevenir el contagio es un “distanciamiento físico”.

Como contrapropuesta, desde las organizaciones construimos solidaridad, humanismo, altruismo, el sentimiento de amor de aquellos y aquellas que creemos que un mundo mejor es posible, de quienes construimos Patria bajo el principio de que Patria es Humanidad. A nuestras conciencias no las van a poner en cuarentena, no las van a aislar.

*Médico recibido en ELAM, residente en Puerto Madryn, coordinador de Tatu Patagonia y referente del Instituto Shafick Handal en Argentina