Chubut: “No hay ningún fundamento para no continuar garantizando derechos”

Por Laura Salomé Canteros /Foto: Oswaldo Ameg Ramos

Comenzó el juicio oral contra la médica procesada por haber sido quien garantizó el derecho al aborto de una joven que falleció en Chubut. Desde una declaración conjunta espacios de la medicina general, de mujeres y feministas exigen el desprocesamiento de “Abril” y la investigación para el esclarecimiento de las causas de la muerte de “Maira”.

“Maira” vivía en El Maitén, tenía 17 años y en diciembre de 2015 decidió, en ejercicio de su soberanía, interrumpir su embarazo. Se encontró en el centro de salud con “Abril”, médica residente que la recibió, informó y garantizó el acceso a su derecho según el protocolo de atención vigente en la provincia del Chubut. Una práctica que es no punible desde 1921 en el país, que está avalada por convenciones y tratados internacionales de jerarquía constitucional, aclarada por la Corte Suprema en el “Fallo F.A.L.” y defendida de forma cotidiana por espacios de mujeres, feministas, de derechos humanos y la medicina general que acompañan este injusto proceso que arrancó en Esquel.

“Exigimos al Tribunal el desprocesamiento y absolución de Abril, la médica procesada por garantizar un derecho, e instamos al poder judicial de Chubut a investigar las causas de la muerte de Maira, la joven de 17 años que ejerció la soberanía sobre su cuerpo- territorio”, dicen desde una declaración conjunta la Comisión Nacional de Residentes de Medicina General, la Federación Argentina de Medicina General, la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Una vez más historias de mujeres que se vuelven “casos judiciales”, ambas atravezadas por la criminalización del aborto y la capacidad de integrantes del poder judicial de poner sus interpretaciones por sobre las garantías y las decisiones de las mujeres. Muertas y (queriendo volverlas) presas de un Estado presente solo para penalizar y criminalizar las decisiones sobre la salud y la libertad.

Una acusación “totalmente injusta”

“Esperábamos esta respuesta de los Tribunales”, afirmó “Abril”, la médica criminalizada al comenzar hoy la jornada del juicio en diálogo con Radio Nacional, “lamentablemente fue todo como pensábamos y transcurrió este año y medio de lucha, tenerme que defender por una acusación totalmente injusta. Seguiremos dándole batalla y defendiéndonos y saldrá la verdad cuando deba ser”, afirmó.

Cuando se le preguntó si tras el juicio hay un mensaje político para obstaculizar el acceso a derechos para las mujeres, “Abril” respondió: “si, por supuesto, hay una discusión politica porque sino no tendría sentido esta causa”. Reafirmó lo que sus colegas en lucha dicen, que el procedimiento se realizó en conformidad con los protocolos, “tenemos todas las prubas y la convicción, y a su vez, no hay ninguna prueba en contra de lo que pensamos y vivimos” y finalizó, “no hay ningún fundamento para no continuar garantizando derechos, sigamos adelante”.

El cronograma fue y es cargado en Esquel y se prevén cinco jornadas de testimoniales más los días de alegatos y sentencia. En relación a lo que ya aconteció, el primer día del juicio, lunes 31 de julio, el abogado defensor de “Abril”, Edgardo Manosalva, realizó el pedido de recusación por parcialidad al juez José Colabelli, quien en 2012 había sido sancionado por el poder judicial de la provincia del Chubut por negar a una niña el derecho a un aborto no punible, priorizando “sus convicciones personales por sobre el derecho provincial, nacional e internacional”. El pedido fue rechazado y ese día brindaron su palabra la madre y el padre de “Maira”.

El martes, miércoles y hoy brindaron testimonio médicas/os de El Maitén y Esquel respectivamente quienes dijeron estar al tanto de los protocolos, mientras que para mañana se prevén las declaraciones de la médica que realizó la necropsia y los médicos forenses. Para la semana que viene, lunes 7 y martes 8, serán los testimonios de testigos de parte de la defensa, de “Abril”, que incluye a la perito en la causa y médica tocoginecóloga Stella Maris Manzano.

Más que un juicio. Más que un intento de condena

Como en cada historia que los feminismos eligen, la de “Maira” y “Abril” es paradigma. La criminalización de una médica que actuó bajo la ley y la de una joven que decidió sobre su cuerpo. A “Abril” la acusan de ser la responsable de la muerte de “Maira” pero la carátula -y por lo tanto la investigación- no es por “mala praxis” sino por “aborto punible”. Una decisión que lleva a juicio al eslabón más débil de la cadena de la institución médica en una práctica que fue supervisada. Y en esa operación, el intento de disciplinar a todas las mujeres y las y los médicos.

Quienes acompañan a “Abril” reconstruyen la historia tras escucharla una y otra vez contarla. “Maira” le dijo en su consulta que estaba dispuesta a interrumpir la gestación “de cualquier forma”. Y como tenía más de 14 años le explicó que sólo era necesario su consentimiento, sin necesidad de hablar con su padre, madre ni con ninguna otra persona. Tras informarle cómo es el procedimimiento y que la interrupción legal del embarazo (ILE) se enmarcaría en la “causal salud ampliada”. “Maira” le dijo que quería que fuera dentro del hospital por lo que “Abril” avisó a su encargado y tras recibir el consentimiento informado firmado por la joven se realizó la práctica con medicamentos.

Según quienes acompañan a “Abril”, integrantes de la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir el procedimiento “fue exitoso”. Relatan que se le otorgaron a “Maira” pautas de alarma y control clínicoy la orden para realizar una ecografía de control post aborto de acuerdo al protocolo para 15 días después. Cuentan que cuatro días después la joven consultó para realizar un control, ocasión en la que no se evidenciaron signos de infección ni de sangrado excesivo. Al otro día consultó por un dolor abdominal. Se la examinó, y como presentaba buen estado general, se le administró medicación para el tratamiento sintomático y se le dio el alta con pautas de alarma.

Unas horas después, ese mismo día, 5 de diciembre, “Maira” estuvo con dolor abdominal generalizado. Se le estudiaron posibles causas, relatan, no encontrándose diagnóstico etiológico de la condición. Como continuaba deteriorando su estado general se la derivó al Hospital de Esquel donde fue intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones, no pudiéndose encontrar la causa de su deterioro clínico. “Maira” continuó con importante deterioro a pesar de las intervenciones realizadas y falleció al día siguiente.

“Según las pruebas que existen en la causa no es posible afirmar que haya una línea que conecte la interrupción del embarazo con la muerte de Maira, y por lo tanto, con la práctica médica de Abril”, dicen desde la declación conjunta, “la causa presenta irregularidades en la investigación, tales como pericias mal hechas y otras desestimadas porque no concuerdan con lo que el fiscal sostiene, como toxicológicas no realizadas, tendientes a culpar en lugar de intentar esclarecer la muerte de Maira”.

“La mayoría de las jurisdicciones del país aún no cuentan con una normativa que asegure, de modo efectivo, el ejercicio del derecho al aborto que las mujeres tienen desde 1921. Chubut es una de las que sí y en defensa de políticas públicas que favorecen el acceso a las mujeres a sus derechos es que se vuelve importante repudiar desde todos los sectores la judicialización y el intento de condena de Abril”, dicen desde la Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir.

De la lucha contra la desinformación

El Estado que omite sus responsabilidades institucionales e históricas, las influencias en los poderes de los sectores conservadores y el desparpajo de los grupos antiderechos han salido a la ofensiva. Y en la historia de “Abril” y “Maira” no es excepción. Están organizados, pero para negar derechos. Nuestros derechos. Sus herramientas no son nuevas y están prestas para operar: el aparato represivo y punitivo en manos de las fuerzas y el poder judicial para golpearnos, encarcelarnos y hacernos callar. El heteropatriarcado institucionalizado y con poder para disciplinar el poder de los feminismos.

En la lucha por la despenalización y legalización del aborto por libre decisión de las personas gestantes, la batalla cultural, o la llamada “despenalización social”, es clave. Y la ganan ampliamente con sus argumentos los feminismos en lucha. Sin embargo, por estos días del juicio Esquel está empapelada con la imagen de “Maira” y la frase “murió a causa de un aborto legal”. Una contra- campaña que solo trae a la sociedad desinformación y caos para el terror. Una combinación más que conocida de la ultra derecha.

Por eso desde las organizaciones que reclaman el desprocesamiento de Abril y la investigación de las causas de la muerte de Maira, se organizan para relatar las historias desde sus propias palabras poniendo como siempre, el cuerpo al acompañamiento en la presencia en el juicio que se realiza en esa ciudad convulsionada además por las represiones a los pueblos mapuches, diciendo claramente: “garantizar derechos no es delito”.