Dos días, una noche

Dos días, una noche

Por Mariano Negro. Los hermanos Dardenne y un paso por la clase obrera de la mano de Marion Cottillard. Marcha te adelanta los pormenores de este film aún sin fecha de estreno en nuestro país.

Marion, bella Marion, si algo te faltaba en tu carrera como actriz para coronarte con el respeto y la adoración de los tuyos, más que con el aburrido transitar de las alfombras rojas de Hollywood, era interpretar el papel de una mujer de la clase trabajadora. Con largos primeros planos y mucha fuerza interpretativa, con ojos tristes y cansados que te suspenden en el tiempo pero que resurgen con sutiles sonrisas que dan retoques de esperanzas, Marion Cottillard logró componer un excelente personaje en la última película de los hermanos Dardenne.

Bélgica. Sandra (Marion Cottillard) se despierta de la siesta porque la llama su compañera de trabajo y le dice que si hablan con el dueño de la fábrica éste sería capaz de volver a hacer la votación. Medio atontada por el violento despertar -y por las pastillas que toma para luchar contra la depresión- Sandra no le cree pero igualmente decide ir a hablar con él. Se lo cruzan al salir de la empresa y les dice que sí, que se va a votar otra vez para que todos puedan elegir entre la continuidad de su puesto de trabajo o el bono de fin de año -en la primera elección el capataz de la empresa había amedrentado a varios para que votaran por el despido de Sandra, 16 a favor y 3 en contra, por lo que esta vez el voto tendría que ser secreto-.

Es en ese preciso instante cuando nuestra protagonista se da cuenta que sólo tiene dos días y una noche para convencer a sus compañeros y compañeras de que su puesto es más importante que el bono. 

Con el apoyo de su marido (Fabrizio Rongione), y atravesada por la vergüenza y la culpa, Sandra empieza a recorrer la ciudad buscando las casas de sus compañeros. A veces los encara apenas los encuentra, pero en otros momentos prefiere esquivarlos, sabe que tiene que hablar con ellos pero no los quiere poner en un lugar incómodo. Está más preocupada por sus reacciones y miradas que por su situación laboral.

Pero eso va a cambiar con el transcurrir del film. El personaje que interpreta Marion Cottillard va a ir reflotando su dignidad con cada prueba que le toque pasar. No hay mejor sanación para la tristeza que salir al mundo de la acción.

De esta manera, los hermanos Dardenne van armando una película sencilla, basada en charlas fugaces pero con una intensidad y una entrega que uno no sabe si está viendo un drama o un thriller.

La historia se sigue entremezclando entre la depresión que atormenta a Sandra con la realidad social y económica de un sistema productivo en decadencia. La perversa posición en la que el dueño de la empresa pone a los trabajadores con la votación es solo una muestra del capitalismo Europeo actual, donde lejos quedaron los beneficios del tan mencionado “Estado de bienestar”. Sin embargo, lo más interesante de la trama es observar las distintas reacciones que van teniendo los trabajadores ante el pedido de Sandra. Padres y madres de familias, trabajadores inmigrantes precarizados, jóvenes, todos tienen motivos que justifican el cobro del bono de 1000 euros. Porque al parecer, la solidaridad de clase no es algo innato y espontaneo, sino algo que se construye lenta y tenazmente.

 

Ficha técnica:

Título:   Deux jours, une nuit

Dirección: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Fotografía: Alain Marcoen

País: Francia

Año: 2014

Género: Drama, thriller

Duración: 95 minutos

Idioma: Francés