Código Rosa, relatos sobre el acto libertario de abortar

Por Laura Charro desde Rosario

Dahiana Belfiori presentó en la ciudad de Rosario su libro “Código Rosa, Relatos sobre abortos”, de la editorial La Parte Maldita, y como iniciativa de la Colectiva Feminista La Revuelta de la ciudad de Neuquén. Allí se reflejan experiencias ficcionadas basadas en entrevistas reales a mujeres que abortaron con pastillas y que fueron acompañadas por las Socorristas en Red.

 

Durante el año 2013 llegaron a las manos de Dahiana casi treinta entrevistas realizadas por la Colectiva Feminista La Revuelta a mujeres a las que habían ayudado y acompañado a abortar. La propuesta fue generar nuevas narrativas, nuevos relatos que muestren y cuenten, desde la ficción y la sensibilidad de la autora, distintos casos de distintas mujeres unidas por una misma decisión y situación: la experiencia del aborto con el uso de Misoprostol (medicamento que provoca el aborto de forma segura).

Las experiencias son diversas, algunas mujeres abortan solas en sus casas, otras acompañadas por alguien de su confianza, algunas mujeres ya tienen hijxs, otras aun no lxs desean. Algunas son católicas, otras no. Algunas decidieron luego de vivir la experiencia, comenzar a ser socorristas, otras saben de la importancia de dar testimonio para ayudar a todas.

Socorristas, aborteras y feministas

En la ciudad de Neuquén, desde el 2001, un grupo de mujeres feministas, activistas y militantes a favor de los derechos de las mujeres y las luchas de los pueblos mapuche por el derecho al territorio y en contra de la histórica opresión capitalista, formaron la Colectiva Feminista La Revuelta. Esta iniciativa devino en acción socorrista, en acción cuerpo a cuerpo entre mujeres que deciden abortar y otras que deciden acompañar a esas mujeres poniendo, también, el cuerpo.

Socorristas en Red hoy tiene veintidós grupos en todo el país y un horizonte claro: la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito, que agrupa a cientos de militantes en la Campaña Nacional de pañuelos color verde. En el año 2014 se sistematiza toda la Red y se obtiene un número de 1650 mujeres socorridas y se intenta derribar así mitos en torno al aborto como, por ejemplo, creer que sólo abortan adolescentes, cuando en realidad son en su gran mayoría mujeres de entre 25 y 35 años quienes deciden realizar esta práctica, creer que no abortan católicas, cuando la gran mayoría manifiesta serlo.

Un libro activista

Dahiana Belfiori es de Rafaela, provincia de Santa Fe, pertenece a la Enredadera Colectiva Feminista y es también socorrista, además de escritora. Sus diecisiete relatos ficcionados y plasmados en “Código Rosa…” se gestaron a partir de tomar las particularidad y singularidades de las voces de esas mujeres y construir escenarios y personajes posibles que las entrevistas no ofrecían. Dahiana manifiesta que fue una “decisión política, ética y estética de La Colectiva, por instalar otras narrativas en torno al aborto, eligiendo el discurso literario. (…) Las experiencias socorristas colocan a las mujeres acompañadas en una situación de aborto distinta a las mujeres que abortan de otra manera: disminuye la carga de drama y aparecen otros aspectos como la alegría, la felicidad, el humor y, sobre todo, el alivio.”

El nombre Código Rosa proviene de una anécdota contada en el libro -basada en una llamada que llega a la Red- pero también hace alusión a “ese código mínimo pero vigoroso que regulariza aquello que sigue estando fuera de la ley (…) creamos el código, lo interpretamos, lo compartimos y lo hacemos visible”.

La acción de abortar y socorrer se transforma en una micro revolución, un acto de libertad en sororidad frente a un Estado que se niega a ser laico, se niega a tratar la ley de Despenalización del Aborto en Argentina, permite que el cuerpo de las mujeres continúe en disputa como territorio que nos es ajeno, con una soberanía no alcanzada. Los relatos de “Código Rosa…” nos insisten, con poesía literaria, belleza y anécdota, en la importancia de decidir sobre nuestro territorio-cuerpo, sobre nuestra propia vida y reflexionar sobre nuestro ser mujer: diverso y nunca obvio.

Pensar en qué se necesita para ser socorrista genera en Dahiana estas palabras nacidas de su propia experiencia: “sólo el deseo de acompañar a otra y su deseo, en cualquiera de sus decisiones: continuar un embarazo o interrumpirlo. Es una sororidad que se construye y nos ayuda a revisar los propios prejuicios en el acompañamiento. El feminismo es un modo de habitar el mundo y tenemos desde la acción socorrista una disposición a construir y habitar otro feminismo, vamos aprendiendo mucho en la práctica.”