Córdoba: entre los incendios y la desidia provincial

En Córdoba desde hace más de 10 días los incendios en el noroeste de la provincia no se detienen y se destruyen las zonas de monte nativo y su fauna autóctona. El Estado provincial otra vez tarde.

Por: Luz Ailin Baez y Vivian Palmbaum Foto: Ariel Luna

Córdoba vuelve a ser noticia por los incendios que no cesan. Más de 12.000 hectáreas quemadas en más de 10 días de intenso fuego en el norte cordobés. Las noticias recién comienzan a dimensionarse, más allá del contexto local. Las radios y  medios comunitarios siguen siendo quienes cuentan lo que los medios masivos silencian. Así lo contaban desde el Informativo Farco: el domingo 23 la jornada fue crítica con vientos intensos, evacuaciones y quema de casas, con rafagas de 50 km por hora”. Uno de los frentes que se abrió fue hacia la localidad de Charbonier, donde se realizó la evacuación preventiva en la localidad. 

Por otra parte, Roxana Montenegro, jefa comunal expresó a Radio Garabato, “es impresionante estar en la localidad de Charbonier, el humo, el viento está rotando permanentemente, el viento cruzaba la ruta 17 hacia Capilla del Monte, pasado media hora volvía a rotar, y el viento que vuelve a Charbonier”, donde   las y los habitantes hacían guardias para que no cruce la ruta 38. Montenegro reportaba “en Escobas hay otro foco también activo, con temor que cruce la ruta 38. El domingo 16 de agosto se contabilizaban unos 130 evacuados, la mayoría de Capilla del Monte, y siete casas quemadas”. “Se quemó mucho monte nativo, es muy triste lo que estamos viviendo.”, lamentó Montenegro.

“Es necesario modificar la legislaciones permisivas vigentes, modificar las leyes de uso del suelo y que haya un nuevo ordenamiento y una nueva visión estratégica para planificar nuestros territorios en un contexto climático y en una profunda crisis de la industria del turismo”, expresaban desde la radio Muchas Voces de Capilla del Monte. 

En declaraciones para Marcha, un periodista de Capilla del Monte, explicó que desde el barrio Faldas del Uritorco, situado justo abajo del Uritorco (el cerro más grande de Valle de Punilla),  “en este momento se realiza un plan de evacuación en el barrio, si bien el fuego todavía está más al norte, el viento norte lo está trayendo para este lado y está a seis kilómetros. Tanto el pronóstico como la situación actual son de vientos con rafagas fuertes de norte a sur, por lo que se está implementando este plan de evacuación”. 

Sobre el origen de los incendios, trascendió que una persona habría reconocido ser el autor: según el medio digital Mirá el Norte, de Dean Funes, se trataría de Raúl Norberto Castro (39), un peón de Villa  Albertina, localidad situada a 40 km de Capilla del Monte. El hombre fue detenido el sábado 15 de agosto a la madrugada muy cerca del origen del fuego y unas horas más tarde recuperó su libertad. Ante la Justicia reconoció que inició la catástrofe por una encargue de otra persona. “La disminución del viento permite el trabajo con los aviones hidrantes. Las pérdidas de monte nativo son incalculables, el 100% en zona roja de máxima protección”. Resulta curioso que hayan detenido a un peón rural enviado a quemar pastizales mientras su patrón que está en libertad. 

Desde ese momento el fuego no se detuvo: en algunos momentos parecía más controlado pero siguió prendido. La  jornada del 24 de agosto fue muy complicada por el viento norte girando constantemente haciendo muy dificil el trabajo de bomberos y sobre todo la planificación y la posibilidad de apagar el incendio.

“Una de las cuestiones que se han visto como pasa siempre con los incendios en Córdoba, es la poca infraestructura para combatir incendios. Los aviones hidrantes son pocos (apenas cuarenta) para la magnitud que toman los incendios en el monte nativo con la cantidad de material que tenemos”, expresaron para el mismo medio.

Para Capilla del Monte Noticias, desde Defensa Civil explicaron que hay 140 bomberos trabajando en la zona, 50 bomberos en Copacabana, 40 en Casa Grande y 60 en La Calera. Asimismo  informaron que han podido retornar a sus casas unas 184 personas. 

Desde las zonas como Copacabana denunciaban el abandono del gobierno provincial que hasta el momento no había enviado ni bomberos de otras jurisdicciones, ni aviones hidrantes al tiempo que en los medios se proclamaba lo contrario. Las y los pobladores afirmaban que las respuestas de Defensa Civil ante el pedido de ayuda fueron irrisorias, como mover los camiones hidrantes costaba mucho dinero y el gobierno no tenía mucho presupuesto. Solo el día 22 de agosto una camioneta de Dean Funes se aproximó a la zona en tareas de reconocimiento, luego que ardieran miles de hectáreas con animales. 

La superficie de monte nativo que ardió -declarado zona roja- es enorme junto a los animales que quedaron atrapados en el fuego. Entre las especies perdidas están las palmas nativas o “caranday” que además es parte del sustento de las familias que viven del tejido de la hoja de palma. 

Las y los pobladores de Copacabana denuncian que el gobierno provincial recién comenzó a ocuparse de la grave situación el domingo cuando las ráfagas de viento hicieron inocultable los incendios.  El mismo gobierno provincial cuyo Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba aprobó hace apenas 4 años un proyecto de ordenanza que obligaba a los edificios a contar con techos cubiertos con vegetación, conocidos como “techos verdes” con el objetivo de paliar la situación de contaminación en el centro de la provincia. Maquillaje político y saqueo a mansalva del monte autóctono.

Desde la Brigada Vecinal de Villa Giardino denunciaron: “Como pobladorxs que vivimos, cuidamos y precisamos de nuestro monte, exigimos al Gobierno de la Provincia de Córdoba: veracidad en la información proporcionada a la población,  recursos disponibles y constantes para la prevención y manejo del fuego, recursos para reparar los daños materiales de los y las pobladores y resguardar la calidad y protección legal de esas tierras”. En tanto que la Universidad de Córdoba expresó en un comunicado que los ejemplos del “desmanejo” y la falta de ordenamiento territorial significan pérdidas irreparables en muchos casos:

“Sobran los ejemplos en las últimas semanas, Cerro Negro, Copacabana y Villa Albertina 15.000 ha en un solo evento, sumándose a los siniestros de la Quintana, Tanti, Calera, Tulumba y Alpa Corral, la destrucción del monte nativo de las denominadas zonas rojas, comunidades encerradas por mineras como Casa Bamba, más de 200 productores y productoras que perdieron todo. Esta situación se suma a las comunidades sin asistencia y en situación de aislamiento por parte del Estado, sin ningún equipamiento de salud o de asistencia social, deterioro de los caminos rurales, deterioro ambiental por el avance de desmontes en plena pandemia y falta de equipamientos para afrontar la temporada de incendios. Desconocimiento por parte de los estados de las poblaciones que exigen la protección y promoción como áreas campesinas para la soberanía alimentaria”, se pronunció la institución.

¿Es casual que los incendios se repitan cada año en la provincia de Córdoba? ¿ Es casual que los incendios en Córdoba se estén produciendo justo mientras se suceden las quemas en el Delta del Paraná? ¿Cuándo será titular el nombre de quien mandó al peón a iniciar el incendio? Ciertamente cuando los negocios inmobiliarios y agrarios dejen de ser la prioridad.