Córdoba: “Uno de los mayores obstáculos es el marco de clandestinidad”

 
Hay una provincia del país, donde el Protocolo ILE estuvo suspendido siete años tras el amparo de una ONG. A este contexto de restricción del acceso a la salud se sumó, desde marzo, el aislamiento obligatorio por la pandemia. Cómo es abortar en territorios conservadores. Responde: Socorro Rosa Córdoba.

Por Laura Salomé Canteros y Ana Paula Marangoni | Arte: Iván Barrera

“Somos Socorro Rosa Córdoba, una colectiva feminista y autogestiva que brinda información acerca de cómo realizarse un aborto seguro con pastillas y acompaña a las personas que desean interrumpir su embarazo”. Así, les integrantes de esta colectiva de acompañamiento se presentan, y responden nuestras preguntas que abordan la problemática del acceso a los derechos sexuales y (no) reproductivos durante la pandemia de COVID- 19 y de forma histórica.

Sobre el marco de clandestinidad, el peso de dobles y triples jornadas sobre quienes acompañan, sobre quiénes abortan y la necesidad de construir mundos vivibles, voces colectivas para el ejercicio de soberanías desobedientes. Desde los territorios y para el especial “¿Quién defiende a lxs Defensores?”.

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¿Cómo es abortar en Córdoba?

Tan diverso como los modos en que se pueden entramar variables como la ubicación geográfica, la capacidad económica, la edad, entre otras. No es el mismo acceso en zona rural que en la ciudad, en un barrio céntrico periférico, si se cuenta con dinero o no, si se está acompañada, o si se aborta sola y a escondidas. Se viene tejiendo una red de espacios, tanto públicos como privados, que buscan garantizar el acceso al aborto seguro. Sin embargo, esos contactos son escasos y aún hay personas sometidas a maltratos, desinformación, criminalización y prácticas inseguras.

El Protocolo de ILE en la provincia de Córdoba estuvo suspendido desde 2012 hasta fines de 2019 por un amparo presentado por la Asociación Civil católica ortodoxa “Portal de Belén”. El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba se tomó siete años para considerar la cautelar presentada por la ONG como inadmisible. Y que fue gracias a la lucha territorial de los movimientos feministas que empujaron durante esos años para su aplicación. Rige en la actualidad en nuestra provincia, el Protocolo elaborado por la misma en 2012, no habiéndose adherido aun al Protocolo actualizado a nivel nacional. Aun así, estos sectores antiderechos tienen lugar en la justicia, tal es el caso en que la jueza federal, Cecilia Madariaga Guilardi de Negre, dio lugar a un amparo presentado por esta misma ONG y ordenó la suspensión de la venta de misop200 bajo receta en farmacias.

¿Cuándo y cómo surgió la colectiva y por qué?

Socorro Rosa Córdoba surge en 2012, cuando un grupo de militantes feministas, a partir de la cantidad de consultas que recibían personalmente sobre cómo y dónde abortar, decidieron formarse y organizarse para empezar a compartir información sobre cómo interrumpir un embarazo de manera segura con pastillas; y además de compartir información, empezó a acompañar esos procesos de las personas que llegaban en busca de ayuda.

Entonces surge “Socorro Rosa Córdoba”, con su nombre inspirado en nombres de feministas italianas que entre las décadas 60 y 70 se organizaban para resolver situaciones similares.

¿Cuáles son los principales obstáculos para la tarea de acompañar?

En el contexto actual, hay un obstáculo muy evidente, en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio, que es la imposibilidad de circular y encontrarse en espacios públicos para tener talleres, que es el momento en el que brindamos la información, cara a cara, de manera presencial. Previo a este contexto, uno de los mayores obstáculos es el marco de clandestinidad que rodea al aborto y que dificulta las dinámicas sociales vinculadas al acontecimiento.

Además, la persecución y el hostigamiento de grupos antiderechos nos lleva a pensar de manera permanente, estrategias de cuidado para prevenir y protegernos, a nosotres y a quienes acompañamos, de sus acusaciones y maltratos. Otro obstáculo es la precarización y sobrecarga a la que estamos sometidas; en rutinas cotidianas signadas por la precarización laboral y las tareas domésticas, hacernos de tiempo para organizarnos y acompañar, es un verdadero desafío.

¿Cuál es la principal demanda, relacionada con la garantía del acceso a los derechos sexuales y reproductivos, que le harías a las y los responsables políticos de tu provincia?

La principal demanda es que dejen de violentarnos y de impedirnos el acceso a derechos que nos garantizan una vida digna; que dejen de obstaculizar la posibilidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos y maneras de ser y vivir; que podamos parir como queremos; abortar como queremos; cuidarnos con el método anticonceptivo que queremos y que se garanticen los recursos y leyes para poder efectivizarlo. En nuestra provincia, exigimos que se brinde la información necesaria, los recursos e insumos para acceder al aborto seguro y a los métodos anticonceptivos como política pública universal, independiente de la voluntad del equipo de profesionales.

¿Es la ESI de cumplimiento efectivo en las escuelas de tu provincia?

Son pocas las instituciones que garantizan la aplicación de la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) en nuestra provincia. Muchas impiden su aplicación y se manifiestan en contra, aglutinadas en el eslogan “Con mis hijos no te metas”; y otras utilizan el marco de la ESI para bajar contenidos que son contrarios al espíritu de la Ley, como en escuelas que celebren el “día del niño por nacer” y que se oponen a la Ley de Indentidad de Género, reniegan del Matrimonio Igualitario y prohíben el uso de lenguaje inclusivo. En los colegios en los que se busca respetar la Ley, es difícil encontrar iniciativas comprometidas y transversales. A veces las instituciones obstaculizan su implementación o las plantas docentes manifiestan no estar preparadas para ejecutarlas. Así, la aplicación de la ESI queda en la voluntad, posibilidad y creatividad de cada docente en particular.

Si pudieras identificar las tres principales causas por las que las personas gestantes abortan, ¿cuáles serían?

Las personas que deciden abortar, se encuentran motivadas por situaciones muy diversas, difíciles de encasillar. La situación económica; la falta de trabajo o vivienda; salario por debajo del mínimo necesario para vivir; el proyecto de vida, estudiar, viajar; encontrar un trabajo deseable; de tener otres hijes y no querer volver a maternar; la ausencia de compañía a la hora de compartir la responsabilidad de la crianza (quién aporta el esperma se borra), suelen ser algunas de la principales causas que motivan la decisión de interrumpir un embarazo en quienes acompañamos.

¿Por qué eligen acompañar y porqué piensan que es una práctica feminista?

Acompañamos a personas que deciden abortar porque creemos que es un acto políticamente potente en contra de la clandestinidad del aborto y a favor de la libertad y la autonomía corporal. Compartir la información que existe, socializar la experiencia acumulada y hacerla pública, es una forma de lucha contra la imposición de silencios y tabúes. Creemos que esta práctica es feminista porque opone al poder unilateral del modelo médico- hegemónico patriarcal que gobierna y legisla sobre nuestros cuerpos de manera autoritaria, otras lógicas basadas en los cuidados, la contención, las redes de solidaridad, la independencia.

Creemos que las vivencias de sufrimiento que rodean a los abortos se vinculan a condiciones de criminalización y condena social; y que por eso, habilitar mecanismos de escucha y de sostén colectivo, puede hacer de las interrupciones, experiencias que empoderan y brindan autonomía sin hostilidades ni prejuicios. Nos proponemos desdramatizar el aborto sin banalizar la carga que socialmente se le asigna, lo pensamos como experiencia que puede relacionarse al deseo, a la elección, a la sensación de alivio, libertad y al ejercicio de la autodeterminación.

Con resguardo de la identidad, ¿cuál fue la historia donde más les alegró ser acompañantes de las decisiones soberanas de otras y otres?

Una de la que más nos alegró fue la de una enfermera, que tenía miedo de poner su vida en riesgo al abortar de manera clandestina tras ver cómo se moría una joven en la guardia ginecológica por un aborto mal practicado. Nos alegró también acompañar a una adolescente que se encontraba en una relación de noviazgo violenta; a una señora, madre de tres hijes, cuyo embarazo ponía en riesgo su salud e interrumpirlo le garantizaba poder seguir compartiendo la vida junto a quienes quería. Nos alegró acompañar a personas migrantes; y cuando nos tocó acompañar a ex estudiantes de las escuelas en las que algunas de nosotras ejercemos la docencia.

¿Reconocen alguna historia en su provincia que sea representativa de los obstáculos, dificultades y/o actores y poderes que impiden el derecho al aborto? ¿Podrían contarla? ¿Por qué es para ustedes una historia o situación emblemática?

Existen varias historias emblemáticas en las que se interpusieron poderes eclesiásticos gubernamentales para impedir el acceso al aborto. Sin embargo, a nosotres nos interesa destacar todas aquellas vivencias cotidianas e imperceptibles que sufren las consecuencias de la clandestinidad, atravesando padecimientos innecesarios, junto al miedo y el dolor; en donde los poderes que se interponen son múltiples y a escalas micro, como puede ser la pareja, la escuela, el hospital, que al final encarnan de manera local, los planteos morales de grandes instituciones como la iglesia. Por eso, colaboramos en que sean menos traumáticos y dificultosos.

¿Por qué el aborto tiene que ser legal, seguro y gratuito?

Es necesario que el acceso al aborto sea legal, permitido y garantizado por el Estado; gratuito, accesible para todas las personas más allá de su posición de clase; seguro, ultilizando métodos probados y eficaces; y libre, sin trabas ni restricciones o juicios estigmatizantes.

Esto ayudaría a terminar con las muertes evitables, daños físicos y malestares psicológicos vinculados a la criminalización de la práctica, formalizaría el derecho de las personas con capacidad de gestar a decidir sobre su cuerpo sin coerciones ni tratos hostiles, habilitaría la maternidad como elección, surgida del deseo y no como destino impuesto cuya evsaión debe ser castigada; y permitiría la construcción de nuevas subjetividades respecto del aborto alternativas a la culpabilización y la victimización.

Todos estos cambios, sin embargo, no se producurían de manera automática ya que así como toda Ley es resultado de largos procesos históricos de lucha, su implementación debe ir acompañada de condiciones materiales que garanticen su funcionamiento como partidas presupuestarias, iniciativas para la formación profesional, aprobación de los medicamentos recomendados para prácticas seguras, campañas de concientización, etc.

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