Cuba, el paso de “Laura” y de cómo el país vive una tormenta.

La temporada de tormentas llegó al caribe en medio de la pandemia con la tormenta Laura. Una crónica de cómo se vive y se preparan en Cuba para un fenómeno de este tipo. Fiel a su política, los cubanos y las cubanas, ponen el foco en la prevención.

Por Nuria Barbosa León

Laura, una tormenta tropical que hostigó a Cuba en la última semana de agosto del 2020, tocó tierra por primera vez al este de Baconao,  Santiago de Cuba, en la noche del domingo 23 y caminó rumbo al occidente por toda la costa sur del archipiélago.

Luego penetró por segunda vez, por las inmediaciones de punta La Capitana, municipio de San Cristóbal, Artemisa, cerca de las ocho de la noche del lunes 24. Una hora después salió al mar por las inmediaciones de Puerto Esperanza, municipio de Viñales, Pinar del Río, hacia el Golfo de México y enfiló al sur de Estados Unidos.

Los daños más cuantiosos estuvieron en el sistema eléctrico, con una afectación de 1 157 megawatts y las provincias más perjudicadas fueron Pinar del Río y Santiago de Cuba. En el caso de la vivienda, los perjuicios mayores se produjeron en unos 2000 techos, con algunos derrumbes totales.

El plátano, la yuca y el maíz resultaron ser los cultivos que más sufrieron,  fundamentalmente en las provincias de Artemisa y Mayabeque.  El impacto de las lluvias, benefició a  81 embalses del país con un aumento de los niveles y, de manera general, se incrementaron las presas en 200 millones de metros cúbicos de agua, lo cual favoreció a Santiago de Cuba, Guantánamo, Pinar del Río y Granma.

El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, indicó que, aunque las afectaciones por la tormenta tropical Laura resultaron menores de lo esperado, “tenemos un grupo de daños que no son para subestimar” por tanto puntualizó: “Tenemos que trabajar con el concepto que hemos estado defendiendo de que todo lo que se recupere tiene que quedar mejor que como estaba antes”.

Durante la trayectoria del evento meteorológico se protegieron 435 000 personas; de ellos 33 200 en centros de evacuación, el resto en casas de familiares y amigos. Con posterioridad un maratón de recuperación se desplegó para restablecer el servicio eléctrico y de la telefonía, cosechar e incrementar la producción de alimentos y dar respuesta a las afectaciones de la vivienda y de otros inmuebles.

Una intensa ofensiva por la recuperación logró en pocas horas la higienización comunal y la rehabilitación de los servicios en el menor tiempo posible, a las 48 horas se devolvió el servicio eléctrico al 99% de los clientes afectados y en la telefonía al 98%.

Los cubanos y cubanas nunca dan la bienvenida a un huracán, pero ante su presencia se preparan para mitigar los daños bajo el precepto: “Es mejor precaver que tener que lamentar”.