El día que China también gritó “sí, se puede”

Por Juan Carlos Travela*

Con la presentación del Mate 9, el Huawei chino se planta fuerte en la guerra de los smarthphones. Con números que avalan el optimismo de la empresa, su CEO, Ricard Yu, afirma que van a superar a Apple en 2018 y de la mano de Messi pretenden conquistar el globo. ¿Qué lecciones podemos tomar en los países periféricos?

El sí, se puede es un eslogan de lucha de varias décadas de antigüedad, y está asociado básicamente a grandes objetivos en estado de adversidad. Entre los políticos que lo han utilizado en sus campañas podemos destacar a Obama en 2008, o recientemente Mauricio Macri en 2015. Sin embargo, este eslogan ha traspasado el plano político. Se lo ha escuchado hasta en estadios de fútbol y hoy podemos utilizarlo para hablar incluso de desarrollo económico y tecnología de punta.

Si hay algo que está extensamente asociado a la mala calidad de un producto, es que la procedencia sea de China. Existen razones justificadas para este concepto negativo para con las manufacturas chinas y es que, durante muchos años, este país se ha dedicado a copiar productos y, aprovechando su escala y condiciones de producción, venderlos a un costo muy bajo.

Sin embargo, en contra del viejo dicho hazte la fama y échate a dormir, China continuó trabajando en pos de desarrollar sus capacidades, superar las imitaciones, y convertir su industria en una innovadora, capaz de competir con las marcas líderes a nivel mundial.

En este sentido, una de las batallas que está disputando a capa y espada es la de los Smarthphones. En esta industria que hoy lidera Samsung, Huawei es su principal referente, y la única marca en el top 3 de ventas a nivel mundial que crece de forma constante. El último año aumentó su participación en el mercado en un 1,3%, frente a la caída de Samsung y de Apple, que alcanzaron el -3% y el -1% respectivamente. En términos absolutos, hablamos de 33,6 millones de celulares vendidos, todavía lejos de los 44,5 millones de Apple, o los 75,3 millones de Samsung. Sin embargo, tras la presentación del Mate 9, el CEO de Huawei, Richard Yu, afirmó que esperan desbancar a Apple del segundo lugar en el año 2018. La confianza en el producto es tal, que la empresa ha contratado a Lionel Messi como embajador de la marca en un contrato millonario, a otras figuras del mundo del espectáculo a nivel mundial. En el plano argentino, los dos equipos más importantes de fútbol, Boca y River, llevan su sponsor.

¿Hacia un nuevo paradigma?

Los cambios en el comercio internacional a partir de la globalización y la revolución tecnoindustrial, que se acelera en los años 80, junto a los cambios profundos en la política económica china tras la muerte de Mao, una década atrás, fueron el escenario propicio para la creación y el despegue de esta empresa. Junto a otras firmas de renombre internacional como Chery, Goldwind, etc. Huawei mantiene estrechas relaciones con el aparato gubernamental, ya que, desde sus inicios, el gobierno chino impulsó el desarrollo de la compañía otorgándoles contratos nacionales. Hoy en día, los factores de éxito son múltiples, siendo el más genuino su inversión en investigación y desarrollo, que alcanza el 14% de su facturación y la convierte en una de las empresas a nivel mundial que más invierte en actividades de innovación.

El desarrollo diferencial que alcanzan las capacidades tecnológicas e innovativas de las empresas explican la competitividad y los patrones de especialización en el comercio internacional de un país, lo que a su vez es responsable de los ingresos y, al fin y al cabo, del acceso a los bienes necesarios para la vida de toda una nación. Sin embargo, aquí debe darse otra discusión: la desigualdad puertas adentro.

China presenta índices de desigualdad mayores a los de los países capitalistas avanzados y condiciones laborales típicas de países capitalistas donde la acumulación se asienta en alta explotación del trabajo. Este es el escenario en el que crece Huawei. Si bien la existencia de firmas altamente innovadoras permite mantener aumentos de salarios constantes sin poner en riesgo la competitividad, y son estas la que empíricamente pagan mayores salarios, Huawei declara en su portal, en forma reiterativa, que nunca sus sueldos están por debajo de las leyes de salario mínimo locales. En este sentido, si bien la firma está presente en 155 países, 116 mil empleados se encuentran en China, lugar que presenta el 79.81% de su plantilla, y justamente se caracteriza por la presencia de mano de obra altamente calificada y de bajos salarios en relación a la media internacional.

Contexto nacional

A diferencia del gigante asiático, Argentina presenta características diferentes. Podemos mencionar el régimen político, el nivel de salarios superiores a la media regional, cuestiones impositivas, capacidad logística y, sobre todo, un mercado interno sustancialmente menor para dar los primeros pasos. Sin embargo, el sueño por recorrer el sendero de la industrialización como camino hacia una mejor calidad de vida siempre está, y es por eso que es fundamental estudiar estos recorridos.

Volviendo a los teléfonos móviles, la industria argentina radicada en Tierra del Fuego y tiene una participación del 95% sobre el total de dispositivos en el país. Sin embargo, la baja escala de fabricación dificulta la posibilidad de ubicar la producción en eslabones de mayor valor agregado en la cadena de valor global, lo que nos obliga a permanecer en el ensamblaje, y esto está asociado a dificultades estructurales de nuestra economía.

Superarlos no es tarea sencilla, y así como hablamos de China, podemos mencionar a todos los países que se han desarrollado de forma tardía durante el siglo XX, en estos procesos de industrialización e inversión en innovación que han tomado décadas de esfuerzo continuo, donde nunca está garantizado el éxito. Los costos, los largos periodos de retorno de las inversiones y la velocidad de los cambios tecnológicos son algunos de los obstáculos que constantemente aparecen en la ruta hacia el desarrollo y que deben tenerse en consideración al momento de emprender ese duro viaje.

Por último, crecer a tasas chinas tiene un costo adicional que no aparece en la bibliografía económica y que es, a entender de este periodista, más importante ya que pone en peligro las condiciones de hábitat en el país y disputa el sentido de avanzar hacia la industrialización.

Hoy China presenta uno de los países en peores condiciones de hábitat y con el ambiente más contaminado del mundo y es que, como afirma el reconocido economista argentino, Antonio Brailovsky, “Las condiciones ambientales de un país están vinculadas con el estilo de desarrollo y las sucesivas fases de desarrollo por las que este país atraviesa”.

El presidente chino Xi Jinping ha sido claro cuando en marzo de 2015 aseguró sancionar “Con mano de hierro a cualquier infractor que destruya la ecología o el medio ambiente, sin excepciones”, pareciendo ser este el nuevo grito de sí, se puede de la sociedad china.

 

*Licenciado en Comercio Internacional.