El Hogar Eva Duarte “es un lugar para vivir”

En plena pandemia, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció el cierre del Hogar Eva Duarte. Un lugar menos donde refugiar a las jóvenes que sufren violencia machista.

Por Vivian Palmbaum |Foto: Nadia Petrizzo

La pandemia que obligó al aislamiento obligatorio puso en evidencia el aumento considerable de mujeres víctimas de situaciones de violencia de género. Se multiplicaron las campañas para intentar contener y responder a situaciones que ponen en peligro la vida. Sin embargo, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, al tiempo que enuncia acciones de asistencia implementa políticas públicas que implican el vaciamiento de programas para contener la violencia de género.

Esta semana se anunció el cierre del Hogar Eva Duarte. Una medida que vulnera derechos de niñas, niños y niñes y adolescentes y vuelve a victimizar a quienes sufren la violencia en carne propia. El gobierno de la Ciudad quiere mudar el Hogar Eva Duarte, la única institución dependiente de la Ciudad donde se alojan y acompañan a adolescentes madres y/o embarazadas con sus hijes, que han atravesado situaciones de violencia de género, en contextos de vulnerabilidad social. Así lo dieron a conocer las trabajadoras del Hogar en un comunicado.

El Hogar funciona desde hace más de seis años en el barrio La Paternal, en un predio que comparte el Hogar San Martín, donde se alojan personas adultas mayores y que encuentra allí un argumento para desactivar la única institución que gracias a sus trabajadoras contiene una población de jóvenes mujeres, adolescentes y/o embarazadas, junto a sus niñes.

Las y los trabajadores del Hogar Eva Duarte se enteraron de la decisión que tomó la Lic. Jazmín Lerner a cargo de la Subsecretaría de “Fortalecimiento Personal, Familiar y Comunitario” del cierre y la próxima redistribución de población y trabajadoras.

Desde FM La Patriada conversaron con Florencia Alvarez, trabajadora del Hogar Eva Duarte y delegada de ATE del area de Promoción Social, entrevistada por Lucho y Vuelvo repatriado dió detalles sobre la situación.

Para poder comprender un poco la magnitud de la situación, Alvarez explicó que conforma un equipo de trabajo de 30 trabajadoras, que en lo cotidiano acompañamos a estas jóvenes, “acompañamos lo que se relaciona con la crianza de sus bebes, niñes y acompañamos un proceso de maternaje y contención, construir un hogar para estas jóvenes”. Explicó que el Hogar “no es un espacio de transito, sino un lugar donde las chicas que llegan encuentran un lugar para vivir, encuentran una red, encuentran lazos afectivos, vínculos habilitantes y se quedan a vivir aca”.

En esta institución, única en en la Ciudad, las jóvenes se quedan hasta que cumplen 18 años, momento en el que se produce su egreso o porque tienen algún proyecto personal. Allí llegan por intermedio de las Defensorías, porque han sufrido situaciones de violencia de género en contextos de vulnerabilidad social y hay organismos que determinan que no pueden seguir viviendo en donde son victimizadas y vulneradas, así lo la trabajadora del Hogar. “Es el único Hogar en la Ciudad y que depende de la Ciudad de Buenos Aires y puede alojar a jóvenes y adolescentes en esta situación, embarazadas o con sus hijes. Es el único lugar que existe”.

Tal como explica Florencia Alvarez, la llamada mudanza en realidad implica el cierre del Hogar y “no hay ningún motivo legal, ningún riesgo, ninguna linea que baja del Ministerio de Salud para que nosotras seamos sacadas de este dispositivo. Tampoco nos ofrecen ningún espacio concreto para que nosotras sigamos trabajando”. El Hogar, tal como relata Alvarez también se construyó como fruto de la lucha de las trabajadoras que lograron esta locación, luego que este Hogar que funcionaba en otro espacio, también fue mudado y se perdió.

La cuarentena también reveló la pandemia de la violencia de género donde se repiten y multiplican las situaciones donde las mujeres son violentadas. Por ello se implementaron dispositivos de emergencia que ayuden a contener y evitar la vulneración, el maltrato y la muerte. Una situación que parece que solo es un enunciado para el Gobierno de la Ciudad. “Desde que comenzó el aislamiento obligatorio a nosotros nos habían quedado algunas chicas a fuera del Hogar, que estaban viviendo aca y que por distintos motivos al comenzar la cuarentena no estaban dentro del dispositivo. Dado que estaban en situación de riesgo empezaron a pedir de volver al Hogar y nosotras estábamos guardando su vacante y el espacio para que regresen, pero esta posibilidad de su reingreso nos viene siendo negada desde hace dos meses”. Alvarez relato que el argumento era que compartían el predio con el Hogar San Martín donde hay una población de adultos mayores, que se considera grupo de riesgo, si bien no comparten ningún ámbito físico.

Para evitar cualquier riesgo habían conseguido que las jóvenes pudieran acceder en el Hospital Tornú a un hisopado que evitaba la posibilidad de contagio, si bien no hay posibilidad de contagio porque se trata de ámbitos separados y sin contacto. Tampoco fue suficiente para que las jóvenes adolescentes puedan acceder a este único ámbito de protección.

“Finamente el Estado de la Ciudad de Buenos Aires termina siendo responsable de la vulneración de derechos de niñas, niños y niñes, es bastante grave” afirmó Alvarez y expresó: “esto es el vaciamiento de la política publica. Claramente es el cierre del Hogar, están recortando cada vez mas las políticas públicas, y además con perspectiva de género”.