El partido del año es Bolivia vs Chile

El partido del año es Bolivia vs Chile

Por Gerardo Szalkowicz. El conflicto bilateral más caliente del momento en Latinoamérica se juega en La Haya. La demanda marítima de Bolivia a Chile alcanzó su punto más álgido: Bachelet anunció que impugnará la competencia de la Corte y Evo le respondió con todo

En febrero de 1879, las tropas chilenas invadían el litoral boliviano y le amputaban su salida al Pacífico. Poco más de 135 años después, el presidente Evo Morales encabeza una cruzada diplomática y jurídica para reparar ese arrebato histórico. Tras ser ninguneado por el ex presidente Sebastián Piñera, el 24 de abril del año pasado presentó la demanda formal ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). La actitud de Michelle Bachelet ante el tema, a casi cuatro meses de haber reasumido el Gobierno, sigue la misma tónica.

Este lunes, en cadena nacional, la mandataria chilena anunció lo que se esperaba: “Después de un proceso de consulta, he tomado la decisión de objetar la competencia del Tribunal de La Haya”.  Sin eufemismos, explicó que “esta decisión refleja la política de Estado que tradicionalmente caracteriza la conducción de nuestras relaciones exteriores”; su principal argumento fue “la defensa inclaudicable de nuestra integridad territorial y de los intereses nacionales”.

La consulta a la que hacía referencia Bachelet tiene que ver con la maratón de reuniones que sostuvo desde abril con ex presidentes, ex cancilleres, parlamentarios y dirigentes de distintos partidos, que en su gran mayoría apoyaron la idea de impugnar a la CIJ.

DeEvolución

La respuesta del presidente  Morales no se hizo esperar. “Quiero manifestar con firmeza que Bolivia rechaza la pretensión del Gobierno de Chile de desconocer la competencia de la Corte para resolver esta causa -dijo ayer en conferencia de prensa -. El Gobierno de Chile sostiene que es respetuoso del derecho internacional y de la vigencia de los tratados pero no fue esa misma actitud la que invocó para invadir militarmente nuestro territorio, ocuparlo y enclaustrar a Bolivia”.

Y siguió apuntando a La Moneda: “Es contradictorio entonces que el Gobierno de Chile se declare respetuoso de los tratados pero simultáneamente rechace la competencia del principal órgano de justicia en materia internacional para resolver las diferencias que se producen entre estados”.

Además, planteó que “Bolivia es una país pacifista y sus únicas armas son el derecho y la razón que le asiste. La violencia de la invasión no puede generar derechos indefinidos, ni inmutables; la unidad del pueblo boliviano en esta causa se fortalece y me fortalece en la seguridad de nuestra victoria”.

Crónica de un saqueo

El descubrimiento de yacimientos de salitre en el desierto de Atacama había despertado la voracidad de las compañías chilenas y sus aliados británicos. Así es que el 14 de febrero de 1879, la Marina de Guerra chilena ocupó el puerto boliviano de Antofagasta y dio inicio a la denominada “Guerra del Pacífico”, sin previa declaratoria de guerra y contra una nación desprevenida.

En lógica desigualdad de condiciones, y con la cooperación de las tropas peruanas, Chile terminó arrebatando 120 mil km2 de territorio y 400 km de costa. Bolivia perdió así el Departamento del Litoral, sus puertos y quedó huérfano de mar. Bajo presión, en 1904 se firmó el “Tratado de Paz y Amistad”, principal argumento chileno para desacreditar el reclamo.

En el siglo XX hubo tres intentos de conciliación. El primero impulsado por Salvador Allende y abortado por el golpe de Estado de 1973; el segundo fue una búsqueda de acuerdo entre los dictadores Augusto Pinochet y Hugo Banzer, que tampoco prosperó por una cláusula de consulta a Perú; y el tercero, durante el primer mandato de Michelle Bachelet, con una agenda de diálogo de 13 puntos que incluía la demanda marítima, iniciativa que cayó en saco roto durante el gobierno de Piñera.

Lo que viene

Hasta que el tribunal internacional no se expida sobre la impugnación chilena, la demanda central queda suspendida en su tratamiento. Ahora Bolivia deberá responder y luego vendrá una etapa de alegatos orales. El canciller chileno, Heraldo Muñoz -quien presentará la objeción formal en los próximos días-, sostuvo que espera que luego de “un año o un año y medio” la corte de por terminado el caso: “Esperamos que se acoja nuestra intención preliminar y esto se acaba una vez que la corte haya escuchado los alegatos sobre la objeción preliminar”.

Del lado boliviano, lo que sobra también es confianza. Carlos Mesa, ex presidente y portavoz internacional de la demanda marítima, consideró que esa acción evidencia que el Gobierno chileno “no se atreve” a encarar la demanda boliviana. Y aseguró: “La argumentación de Bolivia es sólida. La excepción de incompetencia presentada por Chile no nos preocupa”.