El poder de las mujeres comunes y corrientes

Algunas series como FleaBag, High Fidelity, Run o Valeria, dan cuenta de una nueva narrativa donde las protagonistas son mayormente personajes femeninos. Lejos de las grandes historias, nos introducen en las tramas de personajes comunes, cuyo principal desafío es afrontar sus propias contradicciones, y cuyos cánones de vida están lejos de los estereotipos clásicos del cine.

Por Ana Paula Marangoni

La industria del cine es una de las que pone en mayor evidencia la desigualdad de género. Podría ser un slogan, pero es un hecho. Los actores protagónicos ganan mucho más dinero que las actrices, la mayoría de los directores son varones y esto también se observa en los equipos técnicos. ¿Se cae o no se cae? Al parecer, falta bastante.

Sin embargo, y especialmente en series, cada vez más les personajes protagónicos son de las mujeres (y de a poco, otras identidades van cobrando protagonismo, aunque en general suelen aparecer como personajes secundarios, con algunas excepciones).

Si en lo material todavía estamos muy lejos de la igualdad con perspectiva de género, en el plano narrativo, la grieta se abre y ya no detiene el aluvión. Y eso tal vez nos dice (en un apresurado optimismo) que las mujeres son personajes con una narrativa más interesante. Podríamos decir incluso que hoy, en el universo femenino o feminizado, hay más para contar.

Hay algunas series que, sin la ostentación de ser épicas, históricas o sin revestirse de utopías o distopías, encuentran en personajes femeninos una narrativa de época, sin la necesidad de forzar heroísmos, y recurriendo ante todo al humor ácido.

Se trata de mujeres que están en la mediana edad y que deben enfrentarse a una serie de fracasos y contradicciones, sin echarle la culpa (demasiado) a nadie. Hay un relato de las vidas simples, donde los fracasos amorosos, profesionales y económicos están a la orden del día. Donde el patriarcado se palpa, pero no victimiza. Donde la crisis se manifiesta entre los límites externos y la cadena de errores propios, de los cuales es difícil escapar, mucho más que de fuerzas naturales o ejércitos alienígenas. Hay algo para contar desde lo trunco, lo que se ha roto para siempre, lo que no pudo ser. Crisis y fracaso se encarnan en personajes tan cercanos, que nos cuesta olvidar que no somos nosotras mismas la fuente de inspiración de los guiones.

Aquí mencionaremos algunas de ellas, para quienes disfruten de estas producciones que, con menos ambiciones, van directo al hueso.

FleaBag (2016-2019), y Run (2020)

FleaBag fue creada, escrita y protagonizada por Phoebe Waller-Bridge, a quien ya amamos. La protagonista es una treintañera que parece flotar en el mundo sin aferrarse a nada. Sin embargo, hay detrás de su insensibilidad mucho más corazón de lo que parece. Sin exceso de dramas y desde una perspectiva auténtica, se deja entrever que el asunto de fondo es el duelo por el fallecimiento de la amiga y socia de la protagonista. Un personaje inadaptado, con un negocio obsoleto y una vida sexual sin necesidades afectivas, se encuentra episodio tras episodio con sus errores y miserias, mientras de desanuda la omnipresencia de una ausencia, que la acompaña adonde vaya.

¿Quién dijo que amar sea fácil? El colmo de este personaje es que, una vez que logra enamorarse, lo hace de un sacerdote, manifestando el clímax de su contradicción.

El amor de pareja, como tantas cosas, queda relegado detrás de otros amores más importantes: el de una amiga o el de una hermana. Los vínculos son frágiles y difíciles, como en la vida por fuera de las pantallas. Y si queríamos más cercanía, los planos hacia a la cámara de la protagonista son un clásico imperdible de esta serie. El humor acido nos hace sentir como en casa. Fleabag es una serie feminista, sin tener la arrogancia de ser feministamente correcta, lo que la hace mucho más interesante.

Run es producida por Phoebe Waller-Bridge, e incluso cuenta con su actuación en un papel secundario. Creada por Vicky Jones y dirigida junto a Natalie Bailey y Kate Dennis, esta vez aquí los protagonistas son una ex pareja que se encuentra después de 15 anos en un tren. RUN es el mensaje disparador. Si uno (o una) lo envía y el (o la otra) contesta, se activa el dispositivo de escape.

¿Cuántas veces en nuestra vida hemos querido textear RUN? ¿Cuántas veces hemos sentido que nuestra vida es una farsa? ¿Por qué hay vínculos que permanecen casi intactos, aunque tal vez volver sea ya imposible?

Run, actualmente en emisión, es también una serie que nos habla del propio fracaso, de diálogos imposibles con el pasado, y de la necesidad de sacudir la vida cuando se ha vuelto insoportablemente monótona. Si es una serie sobre el amor, de ninguna manera podrá ser una historia romántica. O tal vez sí. Entreverando géneros, entra y sale de la narrativa de aventuras, del thriller, del policial, del drama y de la comedia. Cuanto menos confiemos en las estructuras, más disfrutaremos de esta historia.

High Fidelity (2020)

En principio, High Fidelity es la reversión de la película con el mismo nombre, solo que el protagonista del film es masculino (lanzada en el año 2000, dirigida por Stephen Frears y protagonizada por John Cusack).

Rob (Zöe Kravitz) es la dueña de un local de discos y fanática de la música. Su viaje es la revisión de su vida sentimental a partir del reencuentro con su ex, Mac, lo que la llevará a preguntarse el por qué de sus fracasos amorosos.

Un personaje que se aferra a lo viejo, en todo sentido, y que experimenta desde una perspectiva retro el mundo actual, sin comprenderlo del todo. Una afición sin tiempo, y la vida amorosa vista desde distintas perspectivas, como una canción vieja que, al escuchar, volvemos a actualizar.

Mientras que la película refuerza un clisé sobre el modelo de conducta del varón heterosexual, la serie rompe esquemas en un universo donde no hay víctimas ni victimarios, y donde la bisexualidad rompe con el enfoque de los vínculos heterosexuales, y promete ir un poco más allá.

Valeria (2020)

Esta serie española cuenta la historia de una impostora. Quiere ser escritora, pero no encuentra inspiración para escribir. Finalmente, su relato comienza a ser interesante, cuando decide hablar sobre su vida, común y corriente, y llena de imperfecciones.

Valeria es una serie donde la amistad es la familia elegida, donde se aborda la distancia entre las expectativas y la realidad, y donde se exploran ciclos que finalizan y no tienen retorno. El duelo de una separación y la búsqueda del camino propio en el arte son algunas de las venas abiertas que la protagonista transita, tratando de cambiar patrones de comportamiento y de vivir siendo fiel a sí misma. La crisis económica y la escasez de oportunidades sobrevuelan en el espacio, sin transformarse en determinación absoluta.