El presente de un antiguo sueño: El tren de desarrollo social y sanitario

En 1946, Eva Perón, a través de su fundación y Ramón Carillo por parte del Estado Nacional, dieron inicio a una revolucionaria idea: Poner en funcionamiento el Tren de Desarrollo Social y Sanitario. En el acto inaugural realizado en el edificio de Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires, Carrillo dijo: “La Salud Pública no debe tener límites en sus gastos. El límite lo ha de dar la necesidad de curar a todos los enfermos que el país tiene. El objetivo es hacer accesible las políticas sanitarias en cada lugar de la Argentina”

Fotos y texto Darío Cavacini

Casi ochenta años después, ese viejo anhelo sigue en marcha y los objetivos no han cambiado: el Tren es la posibilidad de mejorar la accesibilidad al sistema sanitario y dejar una mayor capacidad instalada en cada lugar que visita. Durante dos semanas, este dispositivo territorial, perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, recorre distintas zonas del país, con un grupo de más de cincuenta trabajadores y trabajadoras de diversas áreas del Estado.

Esta formación de nueve vagones cuenta con consultorios preparados para la atención primaria de la salud y el asesoramiento en políticas sociales. En este dispositivo itinerante se brindan diferentes herramientas para que las comunidades puedan acceder a las políticas del Estado. Profesionales de oftalmología, niñez y adolescencia, salud mental, pediatría, género y diversidades, trabajo social, nutrición, ginecología, enfermería, educación y cultura, más un equipo impresionante de logística ponen el cuerpo para acercar la salud al territorio.

Su recorrido prioriza pequeños territorios, parajes y localidades cuyas comunidades ven obstaculizados uno de sus derechos más elementales, como lo es el acceso a una salud pública, gratuita y de calidad, por encontrarse aisladas o alejadas de centros urbanos. La pandemia ha profundizado esas dificultades, generando que un sector amplio de la población quede al margen del sistema sanitario, ampliando la desigualdad social entre los que más tienen y los que cada vez tienen un poco menos.

La articulación entre ministerios y programas del Estado, ya sean nacionales, provinciales y/o municipales, con organismos no gubernamentales como cooperativas, sociedades de fomento, asociaciones civiles, hogares y otros, permite abordar la complejidad de cada situación desde una mirada integral e interdisciplinaria.  La diversidad de saberes y experiencias trabajando en conjunto para ir en busca de la demanda y no esperando que ésta (no) llegue a los consultorios, subsana, al menos en parte, lo dañado que ha quedado el tejido social durante este último año especialmente.

La importancia de este dispositivo territorial es acrecentada por el enorme compromiso de sus trabajadores y trabajadoras quienes dejan sus vidas de lado durante algunas semanas para adentrarse en los territorios más postergados del país, haciendo que éste sea un lugar menos injusto y desigual. El Tren de Desarrollo Social y Sanitario es aquella vieja utopía de Evita y Carrillo transformada en realidad.