El puente sobre el río Putumayo

El puente sobre el río Putumayo

 Por Tomás Astelarra*. Relato sobre nuestra América profunda.

“Hoy en día todo parece llevar en su seno su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano, provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riquezas recién descubiertas se convierten, por arte de un extraño maleficio, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de cualidades morales.

El dominio del hombre sobre la naturaleza es cada vez mayor; pero al mismo tiempo, el hombre se convierte en esclavo de otros hombres o de su propia infamia. Hasta la pura luz de la ciencia parece no poder brillar más que sobre el fondo tenebroso de la ignorancia. Todos nuestros inventos y progresos parecen dotar de vida intelectual a las fuerzas materiales, mientras que reducen la vida humana a nivel de una fuerza material bruta” (Carlos Marx anticipándose a las futuras disquisiciones de Carlo y Groucho en un discurso pronunciado en el aniversario del People´s Paper en 1856).

 

“Asegúresele un 10 por ciento, y acudirá donde sea; un 20 por ciento, y se sentirá ya animado; con un 50 por ciento será positivamente temerario; al 100 por ciento es capaz de saltar todas las leyes humanas; el 300 por ciento, y no hay crimen a que no se arriesgue. En Colombia las ganancias superaban al 300 por ciento”. (Walter J. Broderick, El Cura Guerrillero).

  

Fue en Mocoa, una de las ciudades capitales más pequeñas de Colombia. Ahí en esa selva donde abundan las frutas, los pueblos, la tierra, el agua, las armas y los planes para hacer grandes carreteras que exporten los tesoros amazónicos. En un barrio en las afueras, justo antes de cruzar el río Putumayo.

Tenía pantalones de yin y el torso descubierto. No recuerdo bien sus pies pero mi imaginario dice que estaba descalzo. En cambio estoy seguro que pude distinguir cada rasgo de su rostro. Cejas gruesas de almacenero gallego o campesino boyaco, papada ancha y pómulos ajustados, unos labios imperceptibles, quizá pálidos, el pelo cortico y recortado a navaja sobre su patilla redondeando unas orejas retorcidas que se le escapaban del cuerpo.

Las patas de gallo surcaban toda la cara, desde el final de los ojos hasta la sien. Su mirada no decía nada. Tampoco sus manos colgando inertes a los costados.

Tenía toda la cara cubierta de pequeños tajos. Como si le hubieran dado de lleno con pala o machete abierto. Su espalda se apoyaba en una construcción apenas esbozada con ladrillos y cemento a la vista. Un cubo cubierto de pasto y humedad tropical. Tenía apenas dos aberturas.

En la que hacía de puerta lo vi fugazmente, todo cubierto de sangre, rodeado de otros hombres que no alcance a distinguir. Con el Pablito habíamos escuchado los disparos desde el puente y seguimos nuestro camino lo más rápido que pudimos.

Poco después, cruzando el mismo puente, con la María vimos aquel niño arrojando un cubo completo de basura a pasos de la roca donde un nativo lanzaba su atarraya al aire con grandes gestos e ilusiones de torero, rogándole respetuosamente al río, fresco afluente del Amazonas, unos pescaditos pa la familia.

A pesar de lo que dicen las conquistadoras estadísticas y noticias, Colombia es uno de los países con la mayor riqueza natural y humana del mundo.  Epicentro geográfico y político de todo este sangrante descalabro, alguna terrible trampa del devenir multinacional hace que, dentro de sus fronteras, la vida, humana y natural, no valga nada.

¿Será cuestión de la oferta y la demanda?

 

*Tomás Astelarra es economista, periodista, escritor y músico. Ha recorrido sudamérica como miembro de la Domingo Quispe Ensamble. Fue corresponsal para Rolling Stone, Hecho en Buenos Aires, Sudestada, Al Margen y otros medios. Escribió los libros Aforismos Ronateros (cuentos patafìsicos, 2003), Haikus Sudakamericanos (postales, 2007)), Polski Slownik (diccionario polaco, 2008), Andanzasenabarcas (cuentos de viajes, 2011) y compiló la antología de crónicas periodísticas Por los Caminos del Che (Sudestada-Ed. Continente, 2012). El presente relato es un adelanto de su libro Colombia Tierra Querida.

 

www.astelarra.blogspot.com

www.domingoquispe.blogspot.com

Bình Luận

Deja un comentario