El regreso de Marambio

El regreso de Marambio

Por Francisco Soriano. Tras la renuncia de Víctor Hortel como director del Servicio Penitenciario Federal el gobierno nacional designó a Alejandro Marambio quién ya estuvo al frente de esta institución. Las denuncias de los organismos de derechos humanos y sus antecedentes auguran un futuro poco venturoso en las cárceles argentinas.

Alejandro Marambio regresa al frente del Servicio Penitenciario Federal (SPF). Estuvo a cargo de la fuerza en el período 2007-2011.Fue el primer civil en ocupar un cargo que siempre fue ocupado por militares. Proveniente de la Procuración Penitenciaria y del ámbito académico del garantismo penal, trajo esperanzas de desmilitarización y de protección a los derechos humanos de las personas privadas de su libertad y sus familiares. Sin embargo nada de esto ocurrió.

Durante su gestión, lejos de resguardarse los derechos humanos de los presos y las presas detenidos en cárceles federales, aumentaron las denuncias por torturas y malos tratos. Según las cifras de la Procuración Penitenciaria Nacional (PPN), organismo cuya misión es controlar al SPF, las muertes violentas se ubicaron en el 30% del total de fallecimientos registrados intramuros. En el año 2011, cuando Marambio se desempeñaba como secretario de Gestión Penitenciaria del Ministerio de Justicia, las muertes violentas se duplicaron.

Uno de los primeros actos del flamante director en su anterior gestión fue el nombramiento de Hugo Sbardella al frente del penal de Devoto. Este personaje es conocido como el “carnicero” y fue enjuiciado por dejar ciego a un interno a golpes durante una requisa. La causa finalmente prescribió, como suele suceder en estos casos, gracias a la ayuda del juez de instrucción Facundo Cubas. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Procuración Penitenciaria y varios organismos de Derechos Humanos denunciaron la designación. El mismo Marambio había sido parte de la investigación realizada por la PPN que logró reactivar la causa tras el primer archivo ordenado por el Juez Cubas.

Se ve que Marambio olvido rápidamente de donde venía. Su gestión se caracterizó por la confrontación con la PPN. Obstaculizó permanentemente las visitas de los agentes del organismo de contralor, denegándoles ingreso a los penales e impidiendo la entrada de cámaras fotográficas y de filmación utilizadas para registrar las condiciones de detención. Esta situación fue denunciada extensamente en el informe anual relativo al año 2010 emitido por la PPN. “El saliente Director Nacional -por Marambio- ha generado una situación de una gravedad institucional sin precedentes en cuanto a la relación del SPF con su organismo de control externo” sostenía el informe.

La obstaculización no fue solo para la Procuración Penitenciaria. Los organismos de derechos humanos que visitan las cárceles también se vieron imposibilitados de ingresar durante la gestión de Marambio. Es el caso de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, cuyo titular Jose Schullman repudió la nueva designación del ex director al frente del SPF.

Sin duda uno de los hechos más graves ocurridos durante su gestión fue, en 2010, el ataque al Centro Universitario Devoto (CUD), espacio de la Universidad de Buenos Aires donde las personas privadas de su libertad acceden a la educación universitaria. En pugna permanente con el SPF, el CUD sufrió el peor ataque en sus 25 años de existencia. Fue allanado mientras se dictaban clases, 11 computadoras fueron robadas y permaneció clausurado durante 4 meses.

Ante el cierre del Centro Universitario 7 internos iniciaron una huelga de hambre que se prolongó durante más de 40 días poniendo en grave riesgo sus vidas. Las autoridades de la UBA  pidieron explicaciones y el Consejo Superior de la Universidad se manifestó por unanimidad en repudio al accionar del SPF.

La senadora Morandini presento en el Congreso un pedido de explicaciones por la interrupción de las clases. La Federación Universitaria de Buenos Aires junto miles de firmas y se movilizó junto a familiares de los detenidos en varias ocasiones requiriendo la reapertura del Centro Universitario.  Nada de esto conmovió a Marambio que no recibió a nadie y dio como única respuesta un vergonzoso comunicado del área de Prensa del servicio en el que acusó a los profesores de la Universidad de introducir celulares y de poner en riesgo la seguridad del penal. Una vez más hizo alarde de su falta de memoria, ya que él fue estudiante y profesor de esa casa de estudios.

Las cárceles de nuestro país son una gran deuda en materia de derechos humanos. La gestión de Hortel abrió las puertas a los organismos de derechos humanos, a las organizaciones y a la PPN. Sin embargo, no revirtió la violencia sistemática y estructural que continuó aumentando desde la primera gestión de Marambio. Evidentemente no alcanza con poner a un civil al frente del SPF, es necesario un cambio total de la fuerza penitenciaria. La desmilitarización de la institución y el ingreso ilimitado de personal civil a las cárceles sería un paso adelante.

Marambio llega a su segundo mandato cuestionado por prácticamente todos los que visitan las cárceles en defensa de los derechos humanos: Adolfo Perez Esquivel, Francisco Mugnolo –titular de la PPN-, las autoridades, los profesores y los estudiantes de la UBA. El mensaje del Gobierno Nacional parece ser que los derechos humanos en las cárceles no están en agenda.