El Salvador: 39 años sin Monseñor Romero, el cura de las y los pobres

Por Francesa Mata desde El Salvador

Este 24 de marzo El Salvador conmemoró el 39 aniversario del martirio de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, asesinado en 1980, por escuadroneros de la muerte, en lo que fuera el inicio de la guerra civil en El Salvador.

Monseñor” nombrado Arzobispo Metropolitano de San Salvador el 3 de febrero de 1977 ocupó dicho cargo con la responsabilidad cristiana que para él significaba la opción preferencial por los pobres. En las homilías pronunciadas en la época inmediatamente anterior a su asesinato, el Arzobispo de San Salvador denunciaba publica y masivamente los hechos de violencia y la cruel represión sufrida por el pueblo salvadoreño. Como consecuencia, se erigió en un reconocido crítico de la violencia y la injusticia en El Salvador y era percibido como un enemigo peligroso en ciertos círculos civiles y militares. Los personeros del Gobierno y la Fuerza Armada consideraban su actuación como favorable a la subversión. Los medios de comunicación, fieles a los militares le señalaban como “… un Arzobispo demagogo y violento que estimuló desde la Catedral la adopción del terrorismo…” al tiempo que se largó la campaña “haga patria, mate un cura”.

Al tiempo de dichas campañas de odio, las palabras de Monseñor Romero se convirtieron en semilla para su pueblo y las comunidades de base. Su mensaje se convirtió en fuente inspiración para sus seguidores. En ese marco, en el acto realizado el día de ayer, 23 de marzo, en el monumento al Salvador del Mundo, en el corazón de San Salvador, José Salvador Ruíz, de las comunidades de base del Bajo Lempa, instó a los cristianos y seguidores de Monseñor Romero a unirse y alzar la voz en contra de la invasión al hermano país de Venezuela. El reino de Dios para nosotros los cristianos es libertad, no es opresión no es esclavitud, debemos alzar la voz y repudiar el golpe de Estado que se quiere dar en Venezuela. (…) Tolerar la opresión es lo contrario del evangelio”

Otra de las oradoras, la hermana Nohemy, llamó y señaló que “los creyentes en el Dios de la vida no pueden permitir la privatización del agua ni que haya más corrupción en este país” asimismo se hizo un llamado a solidarizarse con los países oprimidos del mundo, a ser solidarios con los problemas de otros pueblos. “Hay que cambiar el sistema de raíz” es uno de los clamores de Monseñor que fueron replicados en el acto. De acuerdo a una de las voceras “sí queremos que cese la violencia hay que ir a la raíz y la raíz es la injusticia social”. Por otro lado, José Ruíz solicitó a las cristianas y cristianos a no permitir una ley de Reconciliación Nacional que tenga como base la injusticia, por eso, señaló, “los romeristas debemos decir no a la ley de reconciliación nacional sin tener en cuenta a las víctimas”.

La vigencia del mensaje de Monseñor es evidentemente válida para el país centroamericano. Hace un par de días, los partidos de derecha (GANA, ARENA, PCN y PDCE) votaron a favor de que el ente administrativo del agua sea integrado por 7 entidades. De esas, 4 corresponden al sector privado, 2 al público y 1 autónoma. Esta conformación daría poder de decisión a las entidades privadas que conformarían la junta directiva del ente rector del agua.

Como si lo anterior fuera poco, la Asamblea Legislativa creó una comisión ad hoc para la formulación de una Ley de Reconciliación Nacional la cual fue requerida por la Sala de lo Constitucional de ese País al derogar la infame ley de Amnistía de 1993 que permitió que los delitos de lesa humanidad ocurridos durante la guerra civil en la década de los 80 quedarán sin verdad y justicia durante años. 26 años después de esa amnistía absoluta, con la ley fuera del sistema y con la posibilidad de investigar los casos que señala el informe de la Comisión de la Verdad, Rodolfo Parker (uno de los señalados como responsable de encubrir y ocultar información para esclarecer el caso de la masacre de la UCA -1989-) fue designado presidente de la comisión ad hoc y propuso una ley de Reconciliación en la que se busca que todas esas investigaciones judiciales –sobre los casos del informe de la Comisión de la Verdad y similares- tengan el “propósito único” de esclarecer la verdad y los responsables, sin la posibilidad que los responsables sean castigados con prisión o que sean perseguidos por su responsabilidad civil.

Décadas después de firmada la primera ley de Amnistía, el Estado salvadoreño, a través del órgano legislativo vuelve a ignorar a las víctimas sobrevivientes y a familiares de víctimas: en el 93 la ley de amnistía para nada recogía la exigencia de verdad y justicia de las víctimas. En 2017 víctimas y sobrevivientes lograron presentar una propuesta INTEGRAL de reparación, justicia y verdad sin embargo la asamblea legislativa decidió dar prioridad al estudio de la ley presentada por el diputado Parker.

El Salvador tiene un santo cuyo asesinato sigue en la absoluta impunidad. En el país centroamericano, la impunidad, el olvido y la injusticia hacen parte de las decisiones cotidianas de la mayoría de los políticos. Frente a esa dirigencia política que insiste en oprimir a las grandes mayorías, el augurio de Monseñor Romero de “sí me matan resucitaré en mi pueblo” se hace realidad en cada lucha, en cada marcha, en cada organización que día a día resiste y busca cambiar el sistema de raíz.