Elecciones en el episcopado: lejos del progresismo

José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe, fue designado como nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en reemplazo de Jorge Bergoglio. Una pequeña radiografía del nuevo jefe de la Iglesia Católica en la Argentina.

Nacido en Buenos Aires en 1940, Arancedo fue ordenado sacerdote en 1967 y obispo en 1988. En 1991 el papa Juan Pablo II lo designó obispo de Mar del Plata y en 2003 asumió como arzobispo de Santa Fe en reemplazo de Edgardo Storni. Este último dejó el cargo por denuncias de abuso a menores, caso por el que luego fue encontrado culpable y condenado.

Arancedo también cuenta con una sólida formación académica. Es Licenciado en Teología y Doctor en Derecho Canónico.

El flamante presidente de la CEA y primo hermano del fallecido ex presidente Raúl Alfonsín, fue presentado por la gran mayoría de los medios como un “moderado y dialoguista”, de buena relación con el gobierno nacional. Si bien es verdad que no pertenece al sector más conservador de la Iglesia Católica Argentina encabezado por Héctor Aguer, obispo de La Plata, Arancedo se encuentra lejos de ser un progresista.

Hace pocos días se refirió en una alocución radial a la problemática del aborto y a los sectores que defienden la despenalización del mismo asegurando que “parecería que las razones biológicas y científicas, que no dudan en hablar de vida humana desde el embrión, no son suficientes. Les cuesta reconocer esta realidad humana del embrión, es más, tratan de evitar que se presenten sus imágenes por la crudeza que tienen”. Para luego agregar “nunca es una actitud humana y responsable resolver el problema quitando una vida”.

En relación con el matrimonio entre personas del mismo sexo sostenía en el año 2009: “El matrimonio como relación estable entre el hombre y la mujer, que en su diversidad se complementan para la transmisión y cuidado de la vida, es un bien que hace tanto al desarrollo de las personas como de la sociedad. No estamos ante un hecho privado o una opción religiosa, sino ante una realidad que tiene su raíz en la misma naturaleza del hombre, que es varón y mujer”.

En 2010, ante la inminente aprobación de la ley de Matrimonio Igualitario declaró que “en Europa, sacando el caso de España que aún tiene una reacción post franquista, aún no se atreven al matrimonio gay. En Francia lo están discutiendo hace 9 años. Acá, en Argentina, en 3 meses se pone en agenda, se junta la mayoría y estamos a punto de modificar una ley que hace a la esencia de la sociedad”.

Por último, hablando de la política nacional luego de las elecciones legislativas de 2009 declaró que “El revanchismo no forma parte de la política grande. Acordar en el marco de un proyecto no es debilidad, sino moverse en un plano de intereses superiores”.

Estas declaraciones recientes dan un panorama de cuál es la visión que tiene el nuevo presidente del episcopado, en momentos en que la sociedad comienza a debatir la despenalización del aborto y la ley de identidad de género. Es poco probable que se den grandes cambios en la política impulsada por la Iglesia Católica Argentina de acá a 2014, año en que finalizará el mandato de José María Arancedo.