Elecciones Honduras: Del Golpe a la necesidad de refundación

El noviembre electoral cierra este domingo 28 con las elecciones presidenciales en Honduras. Serán las cuartas después del Golpe de Estado en 2009 y estarán antecedidas por las denuncias de fraude durante la elección de 2017, en la que Juan Orlando Hernández (JOH) logró un segundo gobierno bajo la mirada cómplice de Estados Unidos y la OEA.

Por César Saravia/ Foto: cierre de campaña LIBRE

Honduras escapa de la verborrea que los medios internacionales lanzan todos los días para dividir a los países entre “democracias” y “dictaduras”. Nada casual. Lo que vino para el país centroamericano luego de ser “salvados” de la amenaza “Castrochavista” fue un progresivo deterioro de las condiciones de vida de la población, una sistemática persecusión y pérdidas de derechos. Solo entre 2010 y 2017, la organización internacional Global Witness denunciaba que en Honduras habían sido asesinadxs más de 120 defensorxs del territorio o activistas, incluyendo a Berta Cáceres. Cifras que aún hoy convierten a Honduras en el país más peligroso para defender el territorio y el medio ambiente. 

La pandemia del COVID-19 profundizó las ya difíciles condiciones de vida de lxs hondureñxs. Según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la pobreza en el país fue del 70% durante 2020 y podría escalar hasta un 75% en 2021. En ese contexto, la migración se ha convertido en la única alternativa para miles de hondureñes que día a día intentan llegar hasta Estados Unidos, a través de caravanas, una modalidad que desde 2018, en que se generó una auténtica crisis en la frontera con México, no ha parado de crecer. 

Caravana Migrante: Apuntes sobre la migración centroamericana

Durante estos 12 años después del Golpe de Estado, el régimen no ha logrado ni mejorar las condiciones de vida de la población, ni tampoco lograr estabilidad política y social. Y es que desde 2009 a la fecha, la presencia de los movimiento sociales, estudiantiles, feministas e indígenas, ha sido permanente en las calles. Las protestas contra la corrupción en 2015, el pedido de justicia por Berta, la revuelta popular contra el fraude en 2017 y las protestas estudiantiles de 2018,  fueron algunos de los momentos claves que resumen la resistencia durante estos años. Estas protestas, además, dan cuenta de la poca legitimidad del gobierno y de como éste ha tenido que recurrir a la represión y la persecución como única herramienta para sostener su hegemonía. 

Sobre lo que se juega en estas elecciones, conversamos con  Zulmit Rivera, quien es la Secretaria Nacional de Juventud Libre, quien nos señaló que:

 “lo que se juega es un momento histórico. No solo porque estamos a las puertas de elegir a la primera mujer presidenta del país, sino porque también hemos estado, desde hace 12 años, construyendo, desde la calle, desde lo colectivo, desde la base, el futuro de Honduras. Lo que nos jugamos el domingo es el futuro del país. Estamos sumidos en la peor crisis económica que hayamos podido tener, en la historia de este país. 

Honduras, y la posibilidad de la primera presidenta en su historia 

Si todas las encuestas se cumplen, el lunes Honduras podría amanecer con la primera presidenta electa de su historia. Se trata de Xiomara Castro, de izquierda, quien compite por segunda vez a la presidencia y que ha sido, desde la fundación de LIBRE, la apuesta para liderar el proyecto de cambio. Sin embargo, los fantasmas del fraude de 2017 siguen presentes en el imaginario del pueblo hondureño, por lo que desde LIBRE llaman a estar alertas y vigilantes. 

La Honduras post Golpe no solo ha representado un retroceso en las condiciones materiales de la población y en la institucionalidad del país, también se observa una avanzada conservadora contra las mujeres que incluye la prohibición de la pastilla de “el día después” como método anticonceptivo y el blindaje constitucional a la prohibición del aborto. En este sentido, no deja de ser esperanzado la posibilidad de que una mujer llegue a la presidencia en un país donde históricamente la participación de mujeres en política ha sido poca.

Xiomara Castro es una política reconocida y de mucha trayectoria. Como esposa de Mel Zelaya, vivió de cerca la experiencia del gobierno derrocado en 2009, algo que le permite entender a lo que se enfrenta y al mismo tiempo un conocimiento cercano de las problemáticas hondureñas y las formas en que operan las élites. 

Para lograr ser presidenta, Xiomara únicamente necesita sumar la mayoría de los votos, y es que en Honduras la segunda vuelta no existe y gana automáticamente quién obtiene la mayoría. Su principal adversario es el empresario conservador Nasry Asfura, que busca ser el sucesor de JOH y dar continuidad al Partido Nacional en el gobierno, una tarea nada fácil tomando en cuenta los múltiples escándalos en que el actual presidente se ha visto involucrado, incluyendo denuncias por vinculación al narcotráfico, luego de que su hermano Juan Antonio Hernández, “Tony”, fuera condenado a cadena perpetua en Estados Unidos por el delito de narcotráfico a inicios de 2021. 

Sobre los desafíos que enfrentará un eventual gobierno de Xiomara Castro, Zulmit señala que la lucha contra la corrupción, impulsar el crecimiento económico y estabilizar la economía de los hogares, crear un sistema de salud y educación que se ajuste a las necesidades de la gente, así como garantizar la redistribución de las riquezas, como los principales desafíos. 

 Además de elegir presidenta, el pueblo hondureño acudirá a las urnas para elegir a 128 diputados y diputadas al Congreso Nacional, 20 diputados y diputadas al Parlamento Centroamericano y 298 alcaldes y alcaldesas. 

Lxs hijxs del Golpe se hacen presentes

El rol de las juventudes durante estos 12 años ha sido clave. Desde los territorios, en los movimientos feministas y universitarios, la generación que creció posterior al Golpe de Estado ha puesto el cuerpo varias veces en la calle y hoy buscará, a través de las urnas, ponerle fin a la dictadura. También se trata de uno de los sectores más golpeados. Las caravanas migrantes tienen, en su mayoría, rostro de jóvenes que salen del país buscando un futuro mejor. 

Sobre este punto también reflexionamos junto a Zulmit:

“El papel de la juventud es sumamente importante. Quienes ahora somos jóvenes, éramos niños durante el Golpe de Estado. Entre nosotros nos hacemos llamar “los hijos del Golpe”.

Esta generación es la más golpeada, sin lugar a dudas. Número uno porque hemos sido discriminados, hemos sido perseguidos, privados al acceso de derechos básicos, educación, salud, empleo. Han atentado contra todos esos derechos fundamentales. Ahora estamos, junto a Xiomara, construyendo lo que aspiramos: un país que sea para todos y todas, que construya democracia, que construya ciudadanía activa, en un sector poblacional que ante la política siempre se ha mostrado apático. Pero la realidad del país es tan cruda, tan dura, que nos hemos volcado a apoyar una propuesta alternativa y de izquierda”, señaló.

El camino a la refundación de Honduras

Algunas organizaciones como el COPINH llamaron a votar en contra de la dictadura, pese a reconocer las limitantes que la vía electoral tiene para alcanzar la tan ansiada y necesaria refundación de Honduras. Sin embargo, reconocen que se trata de un paso importante y que el domingo será el pueblo cansado de tanto agravio quien se expresará votando. La refundación, sin embargo, será un proceso más largo. En palabras de Berta Cáceres, esta pasa también por “desapegarnos del patriarcado, del racismo, del capitalismo y fortalecer nuestras propuestas de vida que son contrarios a ese proyecto de muerte y dominación”.

Todo parece indicar que el “Ahora sí se van”, que desde la Alianza Opositora han popularizado, será una realidad y Honduras tendrá, por primera vez, una mujer al frente del gobierno. El triunfo de Xiomara Castro representaría, además, un cambio en la correlación regional en Centroamérica, en un contexto en que Estados Unidos ha perdido progresivamente influencia. También representará el triunfo de la alternativa que surgió luego del Golpe, 12 años después, en un ejemplo de la necesidad de perseverar en la derrota y de cómo los procesos sociales y populares se construyen desde la lucha y la esperanza que no se rinde.