Feliciana Bilat: después de que la Justicia absolviera al abusador de su hija, volvieron los hostigamientos de la familia del violento

Por Andrea Nathalie Mila, Jesica Farías y Laura Salomé Canteros

“Mis hijas ya saben que los jueces decidieron no creerles”, dijo Bilat en diálogo exclusivo con Marcha. Además, denunció que el martes 4, el mismo día en que se conocieron los fundamentos de la sentencia, volvieron los acosos por parte de familiares del imputado, Nicolás Balerdi, a quien su hija señaló como su violador.

 

El 14 de julio pasado el TOC 31 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires absolvió a Nicolás Balerdi, acusado por el abuso sexual de la hija que tuvo con Feliciana Bilat. Los jueces Alejandro Nocetti Achával, Pablo Daniel Vega y Juan Giúdice Bravo fallaron a favor de un padre abusador y descreyeron del relato de la niña, del de su hermana y del de su madre. Todas mujeres. ¿Vale preguntar cuán profundo es el vínculo del sexismo y la Justicia? Porque las respuestas sobran.

Después del atropello judicial para las niñas y Feliciana, había que esperar la fundamentación escrita: finalmente, llegó el martes 4. En ese marco, dialogamos con Bilat sobre la sentencia. La mujer denunció que a pocas horas de conocerla, volvieron los hostigamientos por parte del hermano de quien fuera acusado por su hija por abuso pero liberado por un tribunal. Las nenas, al regresar del colegio junto a su madre, fueron interceptadas por el familiar de Balerdi quien –junto a otro varón-, las obligó a saludarla pero ellas, entre gritos y llantos, se negaron. Una espiral de violencia que no para de girar.

-¿Qué dice la fundamentación de la sentencia que absuelve a Nicolás Balerdi por el abuso sexual a tu hija?

La fundamentación dice que yo invente todo y le llene la cabeza a mi hija, con capacidad de inducir a los profesionales que confirman el abuso sexual, en conclusión, que es todo una falsa denuncia. Pero además expresa que también mentí en la denuncia de violencia de género, anteriormente a esta denuncia, o sea, yo no fui víctima de violencia de género para este Tribunal, que tampoco es lo que está juzgando, pero dice que todo lo que hice desde que empecé a denunciar es mentira

-¿Por qué crees que la fundamentación no se dio el día que se tendría que haber dado?

Porque el Tribunal no quiere exponerse más, aunque en realidad están expuestos desde el momento en que asumen sus cargos, son funcionarios públicos, es parte de su trabajo. Aunque hay cosas que no puedo entender como que el día del veredicto se hayan ido por la terraza. Si están capacitados para ocupar el cargo que ocupan entiendo que hicieron bien su trabajo y tienen que salir por la puerta grande. Esto de jugar a las escondidas y después, en escritos de expedientes tratarme de todo lo que me están tratando.

-¿Cómo fue el proceso de preparación de las niñas para enfrentarse al poder judicial?

A las niñas, lamentablemente, las tuve que ir preparando de a poco, al principio, cuando empecé con todas las denuncias, hace más de cinco años mi discurso era “hay jueces que nos creen, que las van a escuchar, las van a proteger y no va a pasar más que esta persona vaya presa”, pero con los años éste fue cambiando por los castigos judiciales que recibimos. Ya cuando el fiscal Ghirimoldi no acusó (a Balerdi), que es su trabajo además, desde ese momento empecé a prepararlas para esta absolución, que no nos llamó la atención, porque el fiscal les preparó todo el terreno a los jueces.

Mis hijas ya saben que los jueces decidieron no creerles, la menor fue la que demostró más indignación con palabras ese día y me dijo “si los jueces están para protegernos porque le creen a Nicolás que nos hizo cosas malas”. Les expliqué que estos jueces no les creyeron pero que vamos a seguir luchando y que hay otros jueces que van a escuchar la voz de mi hija. Yo no estoy pidiendo un favor, mis hijas, como todos los niños y las niñas tienen derechos y uno de ellos es a ser oídos.

-¿Qué le está diciendo la justicia con esta sentencia a los niños y niñas que se animan a hablar ante un abuso?

La justicia dice que nos callemos, que no denunciemos, que tenemos que tener miedo, esconder la mugre debajo de la alfombra y hacer de cuenta que nada pasó. También creo que se le está dando un gran mensaje a los pedófilos que es, sigan violando, sigan abusando de niños y niñas que nosotros los vamos a proteger.

-¿Y a las mamás que están empezando a atravesar el camino de búsqueda de justicia?

Que no se callen, que es lo que el sistema judicial patriarcal quiere. Y no es que no hay que callarse para no darles el gusto al sistema judicial, no hay que callarse porque tenemos que cuidar a nuestros hijos e hijas, sino esto va a seguir sucediendo, los pedófilos cada vez van a abusar con más libertades y nosotras nos vamos a tener que esconder cada vez mas.

Entonces, denunciar y alentar un cambio donde se dé crédito a la palabra de los niños y las niñas para darnos cuenta que esto sucede más de lo que parece, sobre todo cuando hablamos de abusos sexuales intrafamiliares. Estamos en una época histórica en Argentina y es el momento para que la sociedad empiece a levantarse y marcar un antes y un después en la lucha contra todo tipo de violencia.

 

La historia de Feliciana y sus hijas es dura. Las agresiones de Belardi habían empezado durante el noviazgo. Siguieron después hasta que en 2009 la mujer decidió separarse. Más tarde, la golpeó una amenaza: “Te voy a sacar a las nenas”, situación que la decidió a realizar la acusación en la Oficina de Violencia de Género, organismo que emitió una cautelar por tres meses. A finales de abril de ese año, notó que una de las nenas manifestaba rasgos de abuso. Inmediatamente inició la denuncia al padre de la niña en el Juzgado de Instrucción en lo Criminal nro. 21 de Capital Federal, causa que luego pasó al Tribunal Oral en lo Criminal nro. 17. Allí, los jueces desoyeron relatos certeros, validándose en falsos síndromes que solo son usados por quienes abusan, para tapar el aberrante delito.

-¿Cuál es tu próximo paso en lo judicial?

Vamos a apelar la sentencia e iremos a Casación, donde esperamos que no haya jueces patriarcales y misóginos. Confío en que va a ser así.

 

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