Feliciana Bilat: una madre protectora que reclama credibilidad y reparación

Por Andrea Nathalie Mila

Mañana, Feliciana Bilat y su hija enfrentarán la audiencia de Casación Penal donde integrantes del poder judicial ratificarán o no el fallo absolutorio a Nicolás Balerdi, el abusador de su niña.

Feliciana Bilat es una mamá protectora que desde hace 6 años comenzó un recorrido judicial en búsqueda de justicia por su hija y ella. Es protectora porque desde ese momento, decidió hacer frente a cada una de las instancias de la justicia heteropatriarcal para que su hija pueda tener reparación y protección ante aquel daño que su progenitor abusador le había causado.

Como una leona salió a luchar frente cada una de las revictimizaciones, frente a cada palabra puesta en duda por parte de ex amigxs, de ex familiares. Porque la realidad del abuso sexual divide pero también da claridad. A Feliciana la hizo ver quiénes iban a estar apoyándolas y quienes se iban a posicionar del lado de Nicolás Balerdi, aquel quebrantador de la infancia de su propia hija.

“No podemos permitir que sigan absolviendo pedófilos”

Feliciana nunca pensó que después de 5 años de recorrer pasillos, abogadxs y especialistas el fallo judicial iba a absolver al agresor sexual. Nunca pensó que en toda la etapa de elevación de juicio se la iba a estar enjuiciando a ella como mamá, como mujer, como persona.

El Tribunal Oral en lo Criminal nº 17 a cargo de Vega, Noceti Achaval y Giudice Bravo pactó implícita y explícitamente con aquel varón blanco, de clase media, trabajador y “buen padre”. Decidieron darle lugar a todas las acusaciones que la defensa presentó en cambio de escuchar en primera medida la voz de la niña que manifestó todos esos actos abusivos que sufrió y en segundo lugar la voz de profesionales especializadxs que lo corroboraban.

Nada de eso les fue suficiente al Tribunal para darle credibilidad a la voz de la niña, tal es así que desde la mirada adultocéntrica y de poder decidieron dar por sentado que la niña si podría haber mentido y no solo eso sino que esas “mentiras” eran devenidas de la madre.

Indudablemente ese pacto de varones ya se encontraba sellado mucho antes de que Balerdi cometiera los ilícitos. Ese pacto que lo sobrepasa a él y que se encuentra de antemano con casi la totalidad de varones que ejecutan violencia hacia niñas, niños, adolescentes, mujeres y cuerpos disidentes.

Seguir soportando las violencias

Como si fuese poca la violencia recibida en todo este recorrido, Feliciana y sus hijas tuvieron que lidiar desde el día uno con agresiones constantes por parte de Balerdi, su familia y amigxs. Agresiones que violan la medida de protección pero que al parecer al pedófilo no le importa como así tampoco a todo el sistema que debería de protegerlas.

Hace pocas semanas una vez más y en contexto terapéutico de una de las niñas se aparece el agresor para violentarlas. Feliciana como mamá protectora salió a defender a sus hijas con la paradoja que termina ella detenida, imputada e incomunicada con la carátula de “lesiones reciprocas” en la Comisaría 10 de la Ciudad  Autónoma de Bs As.

Y una vez más, fue la gran movilización del feminismo y las mujeres, la intervención de diferentes organizaciones la que logra que sea liberada después de 3 horas. Pero, ¿quién reparará los daños vividos en esas niñas frente a la presencia del abusador?, ¿quién reparará las amenazas de muerte recibidas por Feliciana?

Días atrás, luego de presiones de sus abogadxs y entidades de DDHH, el juzgado decidió caratular la causa como “Balerdi s/ resistencia o desobediencia a funcionario público “, expediente nº 29276/16, quedando finalmente como único imputado. Y por primera vez, después de 6 años tendrá que hacerse cargo de la violencia ejecutada.

Con este mínimo avance judicial, sería esperanzador pensar que algo de esto se pueda ver reflejado en la audiencia de Casación Penal que se llevará a cabo este jueves, 1 de septiembre, en Talcahuano 612 a las 9.

Sería esperanzador no solo para ellas, sino para todas las madres protectoras, víctimas y sobrevivientes que los jueces, por primera vez, puedan enfocarse en las palabras de la niña y madre dándoles no solo la credibilidad que se les merece, sino la reparación judicial necesaria.

 

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