Fuego en Mascardi: Continua avanzada sobre territorio ancestral Mapuche

Una nueva avanzada se perpetra sobre las comunidades mapuches. En los últimos meses se han evidenciado reiterados ataques sobre la Lof Buenuleo, la Lof Lafken Winkul Mapu, a la que pertenecía Rafael Nahuel, y otras. Estado, medios de comunicación y fuerzas represivas vuelven a presentar el mismo coctel explosivo de plomo y sentido común.

Por Iván Barrera y Vivian Palmbaum

Puelmapu, el territorio ancestral mapuche ubicado en el lado este de la cordillera vuelve a sufrir reiterados embates. En una nueva acción coordinada, el Estado, los medios hegemónicos de comunicación y las fuerzas represivas suman fuerzas para perpetrar un ataque sobre los territorios recuperados, operando sobre el sentido común para justificar el accionar. Una fórmula que ya conocemos. 

El accionar represivo

La cuarentena no detiene a quienes buscan apropiarse de las tierras ancestrales del pueblo mapuche a través de la violencia y con las complicidades de los poderes del Estado. El 29 de abril pasado, en pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio se produjo un brutal ataque a la Lof Buenuleo. Una patota ingresó en territorio ancestral mapuche, golpeó a mujeres y niños e hirió a una persona de la comunidad con arma blanca. Fueron reconocidos encabezando la agresión Emilio Friedrich y Víctor Sánchez acompañados de la abogada Laura Zanoni (ex presidenta del Instituto de Tierras municipal de Bariloche) y el empleado Alejandro Vera, junto a un diverso grupo de personas. Los agresores contaron con tal impunidad que hasta filmaron el acto delictivo. Friendrich detenta la propiedad de esas tierras que están habitadas por la comunidad desde hace muchos años. La recuperación territorial de las comunidades mapuches afecta intereses de usurpadores y especuladores. 

El  15 de octubre pasado, la Pu Lof había elevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un pedido de medidas cautelares en demanda de protección frente a las reiteradas situaciones de violencia de las que son objeto y frente al desamparo en que se encuentran. Pasadas algunas semanas luego del ataque, la CIDH se expidió con una resolución del 14 de mayo pasado que recomienda al Estado argentino que “adopte las medidas necesarias y culturalmente adecuadas para proteger los derechos a la vida e integridad personal de los miembros de la comunidad mapuche Lof Buenuleo”.

Sin embargo, la avanzada sobre el territorio recuperado no se detiene y también resiste la Lof Lafken Winkul Mapu, ubicada en Lago Mascardi. Esta comunidad comenzó su proceso de recuperación territorial hace pocos años con su correlato de violencia represiva estatal. Uno de esos episodios terminó con la vida de Rafael Nahuel por un disparo de los tantos que realizó el grupo Albatros de Prefectura Naval sobre la comunidad. A dos años de aquel episodio, que aún se mantiene en la impunidad, la familia de Rafael y su comunidad vuelve a sufrir las balas de plomo del aparato estatal.

El pasado jueves, fuerzas represivas que responden a la Comisaria 42 irrumpieron en la comunidad propinando insultos y amenazas a sus miembros y a las lamien, a las que les siguieron balas de plomo de pistolas 9mm y de escopeta. La comunidad respondió con su autodefensa y, si bien no hubo heridos, la retirada de las fuerzas represivas coincidió con el incendio de una de las cabañas.  

Un integrante de la comunidad detalla: “Ellos tienen zona libre, vienen, disparan. Nosotros usamos la autodefensa, defendemos el territorio. Lo que pasó hoy es que vino la policía, vino a disparar e incendiaron una cabaña Uno de los peñi vio policías cuando se iban retirando con los bidones en la mano, dos policías. Justo empezó a llegar la gente del INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) y comenzamos a ver el fuego que salía de las cabañas”.

El conflicto comenzó hace dos años y medio a partir de la recuperación Mapuche del territorio ubicado en Lago Mascardi. En ese proceso de recuperación sucedió el ataque en el que asesinaron a Rafael Nahuel. Respecto a este suceso, un integrante de la comunidad relata que “Dispararon al cuerpo. Los newenes nos acompañan y por suerte no salió nadie herido, así que estamos acá y vamos a seguir acá. El gobierno provincial viene insistiendo en que haya violencia policial. Tendría que haberse puesto primero a pensar y a solucionar el tema del asesinato del Peñi Weichafe Rafael Nahuel que ya van 2 años y medio y la justicia no hace nada. Desde la comunidad se quiso hablar con provincia, la provincia no quiso hablar, pero ahora salen en defensa de los burgueses que viven en nuestros lugares”.

Las responsabilidades apuntan al gobierno provincial y al accionar en conjunto con el poder judicial que permite ingresos de fuerzas represivas en las comunidades para perpretar estos ataques. La historia del accionar policial y militar nos enseña que cuando las fuerzas represivas quieren, pueden. Si ante estos ataques no hubo muertos y heridos, es porque no hubo intención.  

Entonces, ¿por qué disparan con postas de plomo? La única respuesta es el terrorismo de Estado que se ejerce en forma ininterrumpida sobre las comunidades Mapuche para alejarlos de sus territorios ancestrales. “Nosotros hace 3 años que estamos acá. Para ellos debe ser una pérdida de capital que nosotros vivamos acá. Nosotros siempre estuvimos acá, nuestros apellidos son mapuche, nuestro linaje es mapuche. Vivimos muchos años en los barrios marginados, vivimos en la pobreza, en espacios infértiles, donde no pueden vivir animales, donde no puede tener una siembra. Nosotros recuperamos este territorio, no nos importa el interés inmobiliario, queremos tener nuestros animales, nuestra cosecha, vivir tranquilos en este territorio tan sano”, respondieron desde la comunidad. 

El accionar mediático

El accionar represivo fue acompañado de una ola mediática que busca desprestigiar al pueblo Mapuche, su lucha por la recuperación de las tierras y su real pertenencia al Territorio Ancestral Mapuche. Algunas semanas antes del ataque a la Lof Lafken Winkul Mapu, los medios hegemónicos de comunicación venían anticipando el ataque a fin de perpetuar el sentido común del Mapuche malo, el Mapuche extranjero y el Mapuche delincuente. Discriminación y xenofobia es parte del sentido común que intentan instalar en la conciencia colectiva, la amenaza del diferente, del extranjero, del negro y del indígena. 

“Avanzan las tomas de tierras Mapuche” avecinaba La Nación en diciembre del año pasado. “Temor por una ola de violentos ataques en Villa Mascardi”. “Vecinos denunciaron nuevos actos vandálicos de mapuches en Villa Mascardi”, anticipaba ese mismo multimedio e Infobae, en una especie de premonición de lo que sucedería semanas después.

El accionar de los medios no es nuevo ni sorpresivo. Se puede ver desde la irrupción de la cuestión Mapuche que durante el gobierno cambiemita sufrió el constante y sincronizado  desprestigio hacia las comunidades, que se agudizó durante la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado y el posterior asesinato del mencionado Rafael Nahuel. 

Desde la comunidad denunciaron que “Estas últimas dos semanas comenzaron a salir montajes desde los medios de comunicación que trabajan para el capitalismo, para la sociedad burguesa, comenzaron a sacar montajes para nuestra comunidad. Son los mismos medios de comunicación que vienen trabajando desde la campaña del desierto. La intención es crear un miedo para que la sociedad y la gente vengan a reprimir y desalojar del territorio. Quieren que nos vayamos del territorio, pero acá estamos conscientes, estamos firmes en el territorio y vamos a seguir acá. La lucha no es contra la sociedad, que por ahí nos cree chilenos, es una lucha contra el Estado Argentino que tiene escrita la grilla católica, tiene escrita la masacre que hicieron en nuestro territorio desde hace 150 hasta hace 2 años y medio que fue la última muerte. ”  

El accionar estatal

La tercera pata del ataque hacia las comunidades Mapuche es la piedra angular del conflicto. La coordinación estatal responde necesariamente a los intereses inmobiliarios y extractivistas de la zona. Los distintos ataques tienen la similitud de la complicidad estatal y judicial para el violento accionar de fuerzas represivas y de grupos parapoliciales bajo la excusas de la propiedad de esas tierras. 

En La Lof Buenuleo fue el mismo Emilio Friedrich, quien dice ostentar el título de 90 hectáreas, quien irrumpió en la comunidad, amenazó, atacó, filmó el ataque y hoy camina impunemente. ¿Qué estado de leyes puede permitir eso? Solo uno cómplice a los negocios inmobiliarios y exctactivistas de la zona. 

En Lago Mascardi la situación no dista demasiado. Los intereses turísticos pueden más que la soberanía de una nación que ya había sido reconocida desde antes de 1810. Desde la comunidad comentan que “nosotros vivimos tranquilos, no molestamos. La gente de la playa tampoco tuvo problema nunca. El Estado no pudo lucrar más con este territorio y tiene mucha pérdida”.

La deuda del Estado Argentino para con la nación Mapuche va mucho más allá del reconocimiento del territorio. “Nosotros reconocemos a nuestros Pu Lonko, a nuestras autoridades espirituales, y vamos a seguir estando por ellos, por los newenes que viven en nuestro territorio. No nos vamos a ir, este lugar no lo van a utilizar nunca para lucrar, nosotros no queremos lucrar con nuestro territorio, queremos vivir como mapuches, como vivieron nuestros antepasados. Este territorio es mapuche y vamos a seguir acá, pase lo que pase. Protegiendo de que el capitalismo, el winka, no venga a destruirlo”.

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