Guantánamo, huelga de hambre y denuncia

Guantánamo, huelga de hambre y denuncia

Abogados de presos de la base naval de Guantánamo, que llevan adelante una huelga de hambre desde febrero de este año, presentaron una demanda ante la Justicia de Estados Unidos. Denuncian que mediante métodos tortuosos y “grotescos” obligan a comer a los huelguistas.

Este domingo la organización Reprieve pidió a una corte federal en Washington D.C. poner fin a la “práctica grotesca” de alimentación forzada contra sus clientes que se encuentran presos en la base estadounidense de Guantánamo, ubicada en el este de Cuba. Entre las peticiones de los huelguistas se encuentra también el cese a la medicación forzada, mezclada con la comida. La jueza Rosemary Collyer le dio tiempo al gobierno estadounidense hasta este miércoles para responder a la petición.

Los cuatro ayunantes que iniciaron la demanda son los argelinos Ahmed Belbacha, de 44 años, y Nabil Hadjarab, de 33, el saudita Shaker Aamer, de 46, y el sirio Jihad Dhiab, de 41. Todos fueron detenidos durante operaciones de “lucha contra el terrorismo” sin embargo no cuentan con ninguna acusación formal. Esta situación es similar para la mayoría de los extranjeros detenidos en la base que, según el propio gobierno estadounidense, ascienden a 166.

Desde el pasado 6 de febrero, presos de Guantánamo iniciaron una huelga de hambre después que el personal de la prisión se apoderó de sus pertenencias, incluyendo el Corán (libro sagrado musulmán), así como también en rechazo a vejaciones y abusos contra los familiares que visitan el centro de detención. Los datos no son certeros pero todas las fuentes (incluido el gobierno estadounidense) afirman que son más de 100 los detenidos que están llevando adelante esta medida de protesta.

Alimentación y medicación forzada

Las autoridades de la base naval informaron que este lunes se mantenían en la lista de alimentación forzada 44 presos y que el Pentágono tiene alrededor de 140 médicos, enfermeras y socorristas de la Marina en apoyo a estas labores.

Para suministrar los alimentos los internos son inmovilizados y atados a una silla dos veces al día y se les coloca una sonda nasogástrica que les llega al estómago, a través de la cual se envía el suplemento nutricional.

En la presentación judicial los abogados dieron cuenta de las declaraciones de sus representados. Según fue transcripto en el documento, uno de los detenidos, Nabil Hadjarab, comentó que la silla donde debe sentarse “parece a una silla de condenado” debido a que están “atados a piernas, brazos y hombros” y que además los obligan a alimentarse a través de sondas.

De esta forma los prisioneros han descrito el proceso como “doloroso y degradante”. Sus abogados dicen que es “grotesco” y constituye tortura y trato inhumano, vetados por la ley internacional.

Los demandantes pidieron una decisión rápida debida también al temor a que el personal penitenciario realice esta práctica a detenidos musulmanes durante el mes sagrado del Islam, el Ramadán, en el que ayunan durante el día y que este año comienza el 8 de julio. En caso de que se les impida el ayuno se estaría violando la Convención de Ginebra sobre los derechos de los prisioneros de guerra.

Respecto a este tema un portavoz del Pentágono dijo que “el departamento otorga sistemáticamente todos los ajustes religiosos razonables que estén dentro de los límites de las consideraciones de seguridad necesarias”.

Los huelguistas también exigen el fin de la medicación forzada que les suministran junto con la comida, sobre todo por un medicamento que impide vomitar, llamado Reglan. La presentación señala que dicho fármaco puede generar a largo plazo, daños neurológicos.

Por todos estos motivos el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) calificó la alimentación forzosa en Guantánamo de “tortura”, mientras que la Asociación Médica Americana, aseguró que esta práctica viola la ética médica.