Guernica: “Desde día cero lo único que proponen es el desalojo”

Hoy venció el plazo judicial que postergaba el desalojo de las y los vecinos de Guernica. Entrevista exclusiva con Yamila Rodríguez de la Coordinación de Delegados y Delegadas de la toma.

Por Agustín Bontempo

Luego de que se postergue en varias oportunidades, finalmente se cumplió el plazo determinado por la justicia para que el gobierno provincial avance en el desalojo de la toma de Guernica.

Desde hace alrededor de tres meses, 2500 familias se alojaron en un sector del sur del conurbano bonaerense, como una medida extrema ante la crisis que pega cada vez más fuerte. Sin vivienda digna ni empleo formal, vivir se hace cada vez más complicado. Frente a un déficit habitacional que se agrave, el gobierno provincial que encabeza Axel Kicillof solo ofrece como solución un desalojo forzoso que, en caso de concretarse, estará a cargo de Sergio Berni y 4 mil efectivos policiales.

En la actualidad, la provincia de Buenos Aires cuenta con más de 1500 villas y asentamientos donde viven aproximadamente 1.500.000 personas. Que en este contexto de agudización de la crisis, la respuesta no puede ser un desalojo.

En el marco del especial “¿Quién defiende a lxs defensorxs”, en conjunto con la Fundación Rosa Luxemburgo – Oficina Cono Sur, entrevistamos a Yamila Rodríguez, integrante de la Coordinación de Delegados y Delegadas del barrio, que nos habla de la situación aunque también de la importancia de la organización.

-Vos integras la Coordinación en el reclamo por vivienda digna en Guernica, ¿cómo se formó y con qué objetivos?

-Soy una de las delegadas generales del predio junto con otros tres o cuatro compañeres. La verdad es que se formó un poco a los topetazos, más teniendo en cuenta de que esto no fue planificado, nos conocimos todos y todas ahí en el predio y bueno fuimos formando un poco lo que es el cuerpo de delegados y delegadas.

Cada manzana tiene sus delegados, cada barrio tiene su delegado general, que somos cuatro. También funciona la asamblea feminista, coordinación de salud y de niñez, entre otras cosas.

-¿Cuál era la situación en materia de vivienda en la que se encontraban las 2500 familias antes de la toma?

-La situación en la que nos encontrábamos en su mayoría es que éramos trabajadores y trabajadoras que a partir de la pandemia y la crisis económica agravada por esta situación, nos quedamos sin trabajo ya que en otros casos éramos trabajadores precarizados y alquilábamos. Muchos y muchas quedaron en situación de calle en ese momento, la urgencia conllevó esta situación.

-¿Cómo se vienen organizando las y los vecinos en la toma y cuál es el rol de las organizaciones sociales y políticas que vienen acompañando el reclamo?

-Nos venimos organizando justamente de manera asamblearia y con cuerpos de delegados y delegadas, responsables de diferentes tareas.

Las organizaciones tanto sociales como políticas vienen acompañando este reclamo desde los primeros días. Ellos y ellas se acercaron luego de que muchos y muchas vecinas que participaban de sus organizaciones llegaron a comentar de lo que estaba pasando en el predio y cómo venía la situación judicial y se preocuparon. Ahí  ingresan las organizaciones en su rol que en este momento es de acompañamiento y de brindarnos un apoyo real del cual carecemos por parte del Estado, más teniendo en cuenta que son quienes nos acompañan. Estamos haciendo una coordinación conjunta, en toda reunión con las organizaciones estamos presentes los delegados y delegadas generales y quien quiera participar de forma más activa.

-¿Más allá de las novedades que se pueden leer en los medios, ¿cuál es el vínculo que vienen construyendo con el gobierno? ¿Creen que le interesa resolver el problema en favor de las y los vecinos?

-El vínculo que venimos construyendo con el gobierno fue prácticamente nulo en este tiempo que estuvimos dentro del predio, más teniendo en cuenta que la única opción que tenían y tienen es el desalojo. Esto es bastante inminente. Desde día cero lo único que proponen es el desalojo. Hace unos 20 días hizo una intervención formal el Ministerio de Desarrollo de la Comunidad de provincia, quienes proponen un desalojo pacífico. Yo la verdad que, a mi criterio, no tengo memoria de ver jamás un desalojo pacífico. No hay propuestas reales y concretas que impliquen de que si nos retiramos de ahí, de forma pacífica, vamos a tener una respuesta inmediata, nos van a poner en una base de datos que supone vamos a tener en algún momento una solución.

Estos días fueron de bastante discusión por su intervención ya que hemos sido amenazados de que si no nos vamos seremos judicializado, algo que ya sabemos desde el día uno, pero ellos cuando llegaron vinieron con esa propuesta de que nadie va a ser judicializade y acá estamos. Están queriendo dividir a las familias, más teniendo en cuenta de que temas como, según ellos, la heterogeneidad corre un poco el eje de que si le das un bolsón de mercadería o 50 mil pesos a la familia, le solucionas todo el problema habitacional. Yo la verdad que disiento en esa cuestión ya que las mismas familias deciden quedarse o irse. Nosotros simplemente somos voceras y voceros que damos a conocer esta posición. Nosotros no decidimos por nadie. Están manejándose de forma bastante de prepo con las familias y eso genera un poco de rupturas en el diálogo entre las dos partes.

-¿Cómo crees que se resolverá la situación y cuáles son los riesgos del desalojo?

-La verdad que la única solución que encontramos nosotros es tierra por tierra ya que si prima la propiedad, la falsa propiedad privada porque la verdad que sí ellos como Estado no hacen respetar la ley y únicamente judicializan y criminalizan al pobre, a quién no tiene la posibilidad, el gobierno popular del que tanto hablan es bastante falso.

Nosotros tenemos un grupo de compas que están colaborando, son quienes están en la parte urbanización, el cual nos comentan de que una solución real puede haber pero bueno, ellos no la proponen y no tienen intención de escucharla. Hay leyes que amparan este tipo de soluciones, como una ley de expropiación, con negocios inmobiliarios que nos den una posibilidad, la compra de algunos de los predios. Algo así llevaría a poder solucionar la totalidad de la situación de las familias en el predio.

Obviamente, es una problemática habitacional. Acá estamos en un complejo de situaciones bastante extenso, pero peleando por la tierra y es lo que no se nos está solucionando.