“Hay una responsabilidad sobre las muertes, y es del Estado”

Por Noelia Leiva // Foto por Verónica Canino Vázquez

La Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito respondió a la consulta de Marcha sobre el sentido político de la marcha de hoy y el aporte que el movimiento de mujeres realiza a ella. Las muertas por interrumpir su embarazo en la clandestinidad también son víctimas de femicidio.

Unos 500 mil abortos se practican al año en la clandestinidad y muchas de quienes se los practican mueren, como otrora morían quienes luchaban por un mundo nuevo, secuestrados y secuestradas por el aparato represivo del Estado. Para la Campaña Nacional por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, ahora también hay una responsabilidad estatal, porque hace diez años -los que llevan en lucha- la voluntad política mira para otro lado. Por eso, en la movilización que reclamará “Ni Una Menos” recalcarán que sólo se logrará esa consigna cuando las mujeres puedan decidir sobre su propio cuerpo.

Una convocatoria heterogénea puede tener costados positivos desde la participación autoconvocada pero hay que prestar atención: “Nos interpelamos todos y por lo tanto a nadie”, señaló Celeste MacDougall, militante de la Campaña y autora de la “Guía para docentes sobre el derecho al aborto” que elaboró esa colectiva. Acerca de qué sostienen que hay que reclamar para que se dé fin a la violencia machista.

 

-¿Con qué consigna marchará la Campaña en la movilización por el #NiUnaMenos?

-La consigna con la que nos sumamos es “Ni una menos muerta por aborto clandestino”, es nuestra reivindicación porque no podemos decir lo que decimos si siguen muriendo mujeres por abortar. La Campaña está formada por más de 300 organizaciones que permiten complejizar la problemática. Creemos que hay una responsabilidad en las muertes denunciadas en el “Ni Una Menos” y es la del Estado, que es responsable de todas las muertes pero en particular de las que son provocadas por abortos clandestinos. Deben garantizarse políticas de aplicación de la Ley (por la erradicación de) Violencias de la que el Consejo Nacional de las Mujeres es órgano ejecutor. Estamos exigiendo que el proyecto de ley para el aborto legal, seguro y gratuito sea tratado y aprobado. El jueves cumplimos diez años y, si bien es un momento de celebración, no queremos cumplir más porque la cantidad de muertes que produce abortar en la clandestinidad es evidente. La clandestinidad genera miedos, muchas cuestiones que queremos evitar.

-Por ejemplo, criminaliza el derecho a decidir.

Es que en el fondo luchamos por el derecho de las mujeres a decidir sobre nuestro propio cuerpo. No decimos ‘aborto para todas’, decimos que cada una decida si quiere tener hijos, cuándo, cómo y con quién.

La convocatoria de hoy es heterogénea. ¿Qué significa eso para la Campaña?

Creemos que es positivo que todos y todas la apoyen. Sin embargo, hay cierto nivel de hipocresía entre quienes sostienen el cartel de “Ni Una Menos”. Parece que cualquiera se puede sumar a la convocatoria, cuando acá hay responsables de que esta situación se perpetúe. Ahí está primero el Estado en todas sus aristas: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

-Por ejemplo, el jefe de Gabinete Alberto Fernández se tomó una foto con el cartel.

Sí, el mismo que dio declaraciones sobre que el aborto no se iba a discutir. También hay otros personajes que fomentan el lugar subordinado de la mujer como Marcelo Tinelli. Pero por eso tantas organizaciones se van a concentrar en las campañas, tanto en la nuestra como en la (que lucha contra) las Violencias, porque queremos tener un perfil diferenciado. Si no, se plantea una consigna donde nos interpelamos todos y por lo tanto a nadie.

-La lucha contra el femicidio es una bandera de hace muchos años del feminismo popular. ¿Por qué creen que en este momento obtuvo tantas adhesiones?

-Hay un tratamiento mediático muy importante y está la lucha histórica del movimiento de mujeres que, justamente, hizo un trabajo de hormiga durante mucho tiempo. Hay compañeras que trabajan en los medios rompiendo los paradigmas, marcando que los femicidios no son crímenes pasionales. También se le dio tratamiento parlamentario a la figura del femicidio y hay casos que sensibilizaron a la gente a través de las redes sociales, como el de Chiara. Una convocatoria tan amplia hace que cualquiera se pueda adherir, es positivo que se reclame pero también que se hagan cargo los responsables. Como Campaña, vimos que nos interpelaba esta movilización y teníamos algo para decir. Muchas compañeras van a estar con el pañuelo verde, en una reivindicación que tiene que ver con el fin de una de las formas más graves de violencia hacia las mujeres.

El pañuelo verde se ve en la mayoría de las acciones del movimiento de mujeres, aunque no sean específicamente en defensa del aborto. ¿Por qué es?

-Porque el aborto tiene que ver con muchas formas de violencias: las que se dan en el plano de la sexualidad, las que obstaculizan el derecho a decidir. En el fondo, como feministas, nos planteamos defender la autonomía de las mujeres.

El movimiento trans pidió que sus muertes también sean denunciadas como femicidios y que se piensen en ellas al pedir “Ni Una Menos”. ¿Qué representación tiene en la Campaña otros cuerpos con útero, que no se reivindican mujeres?

Hay compañeros trans que adhieren a la Campaña y son parte activamente. Focalizamos nuestro discurso en las mujeres porque somos la mayoría de las que padecemos las muertes por aborto en la clandestinidad. Es cierto que hay que reformar el proyecto de ley para incluir otras identidades, pero en la Campaña se tienen en cuenta.

-¿En qué estado se encuentra el proyecto de ley?

-Tenemos un problema, que es que si bien está firmado por más de 60 diputados y diputadas de casi todos los bloques, para el debate y sanción dependemos de la mayoría, que la tiene el Frente para la Victoria. Sabemos que no hay voluntad política, que emana directamente desde el Ejecutivo. Eso nos hace seguir exigiendo que se debata. Se calcula que se practican 500 mil abortos por año; es una realidad innegable.