Heavy metal: Un paso más en la batalla

“Nuestra intervención está orientada a multiplicar el número de metaleros que quiera romper con el discurso conservador y regulador de los padres del metal nacional, más puntualmente de Iorio. Nuestro camino es de militancia y más todavía en esta coyuntura.” 

Por Cristian Viera / Foto por Florencia Giuliana

Emiliano Scaricaciottoli es docente en la UBA e integrante del Grupo de investigación interdisciplinaria sobre heavy metal en Argentina (GIIHMA). Este espacio arranca en el 2013 en la primer feria heavy de Buenos Aires y en el 2016  comenzaron con sus primeros seminarios en la Facultad de Filosofía y Letras y desde hace unas semanas para terminar el último en la Facultad de Ciencias Sociales.

Con dos libros editados (Se nos ve de negro vestidos y Parricidas) nos cuenta sobre sus impresiones en cuanto a los seminarios y el futuro del grupo.

Los  últimos seminarios del GIIHMA en sociales agregaron nuevas temáticas de estudio como el metal patagónico y su raíz indígena, incluso invitaron al director de la película “Yo se lo que envenena” y cerrar con un tema como “descontruyendo al heavy metal”, ¿estos ejes intentan visibilizar las luchas en nuestro país para que no quede solo en la música? 

Este último seminario ratificó dos inevitables aspectos de balance. En primer lugar, el GIIHMA sigue instalando en la universidad la agenda de los movimientos sociales y la lectura crítica del metal hacia esos procesos de descomposición social que vivimos en esta etapa neoliberal repugnante. Por otro lado, nuestra intervención está orientada a multiplicar el número de metaleros que quiera romper con el discurso conservador y regulador de los padres del metal nacional, más puntualmente de Ricardo Iorio. Nuestro camino es de militancia y más todavía en esta coyuntura. Si el metal como movimiento no entiende este mensaje, es pura masturbación. El arte por el arte o la supuesta vía “apolítica” del metal es una fantasía.

En uno de los seminarios participaron Alfredo Nieves (Mexico) y Mario Castañeda (Guatemala), que también difunden de algún modo sobre el heavy metal en sus respectivos países. ¿Cómo llegaron a conocerlos? ¿Hay diferencias entre sus seminarios y los de ellos? 

Con Alfredo y Mario conformamos el CIAMHH (Colectivo de Investigación y acción desde el Metal de Habla Hispana) hace ya casi un año. También lo integran compañeros de Puerto Rico y España. El Colectivo nació como una propuesta de amalgamar los estudios sobre metal que no se regocijaban solamente en la arena universitaria y pensar esta oleada de rebeliones en nuestramérica y en el mundo iberérico. En este sentido, el CIAMHH es nuestra “internacional” metalera. Y como GIIHMA lo vamos a defender a muerte.

¿Diferencias? Sí, hay enfoques que desde ya son territoriales pero el objetivo es uno solo: buscar unidad para la acción.

Participaste también de esos seminarios internacionales, ¿cómo fue la experiencia? ¿Piensan alguna vez trabajar en conjunto? 

Gracias a Alfredo Nieves, coordinador del Seminario Permanente de Estudios sobre Heavy Metal de la UNAM pude participar en las Jornadas de Ciudad Juárez, en el mismo Seminario y en el Diplomado de Antropología de la Música del Instituto de Investigaciones Antropológicas. La experiencia fue riquísima, sobre todo la de Juárez, porque es un Estado muy castigado por la cercanía gringa en muchísimos aspectos. Allí fortalecimos lazos con grandes compañeros de todo México y también fue un gran puntapié del CIAHMM porque junto con Mario Casteñada de Guatemala hicimos todo el recorrido que propuso Alfredo. Estamos muy felices de volver en 2020. Nuestra compañera Noelia Adamo está nucleando, junto con las compañeras del Seminario, la organización de unas jornadas sobre metal y género que van a dar que hablar. Vamos a patear el tablero.

¿Tienen pensado los temas sobre el próximo libro que van a editar? 

Sí, se viene el tercero pero creo que en 2021 recién. La idea es amplificar las problemáticas de Parricidas (2018) y observar cuáles son las nuevas referencias del metal contemporáneo. Estamos realizando un barrido zarpado de la escena local que no se hizo jamás en los estudios sobre metal de nuestro país. No puedo spoilear mucho más por las aves de rapiña que pululan, mucho buitre de “salón”, lamentablemente. Hay gente que dice “estudiar” y “escribir” sobre metal a la cual no se le cae una idea que no sea lamerle las botas a Iorio.

En un posteo de su facebook dieron un apoyo a la lucha de los pueblos de Ecuador, Chile y Honduras. ¿Esto habla de acercar el apoyo a los conflictos que vienen transcurriendo en Sudamérica de la misma manera que lo hacen todos los 24 de marzo?

Creo que el clima está para hablar de una ola insurreccional dentro de la cual, a escala continental, el metal tiene que ser un gran motorizador. Pero esa variable se sobredetermina con las conducciones sindicales. Apostamos a construir con todos los movimientos populares y hermanos nuestroamericanos que quieran fracturar los huesos de las democracias burguesas. No nos permitimos estar lejos de las luchas en curso, y no sólo en la “batalla cibernética”, les ponemos el cuerpo, siempre.

El 30 de noviembre participan del panel debate sobre represión y heavy metal donde van a estar gente de CORREPI, Frente Heavy Metal y Unión de Radios Metaleras. ¿Entre todos tienen alguna conexión? ¿Qué piensan de esta fecha que va a cerrar con Malicious Culebra, banda que al igual que el GIIHMA intentan batallar en esta nueva cultura metálica?

Un honor la convocatoria. Siempre construiremos con aquellos compas que caminen en esta senda de resistir, crear, debatir, intervenir. Ojalá no solo el Festival Nunca Más nos hermane, ojalá haya más espacios para comprender de una vez por todas que tenemos que pegar con un solo puño pese a nuestras diferencias. El humor político y social lo amerita. Apostamos a construir con todos y todas desde un lugar de claridad política. El metal no se puede rifar ni a fachos ni a organizaciones oportunistas.

Los Culebra ya han participado de nuestro seminario y es sin duda una de las bandas que lidera la nueva escena del metal argentino. Los bancamos a muerte.