La agenda migrante 2020: expectativas y urgencias

Se realizó el encuentro “La agenda migrante 2020”, con organizaciones migrantes, de derechos humanos y sectores académicos para discutir las necesidades más urgentes. El resultado fue la creación de un documento que será presentado a distintos funcionarios, desde el Jefe de Gabinete hasta la Directora Nacional de Migraciones.

Por César Saravia y Vivian Palmbaum  / Foto: Marcha

En el marco del Día Internacional de lxs Migrantes y en el contexto de la asunción de un nuevo gobierno en Argentina, se realizó la actividad “La Agenda Migrante 2020”, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), para discutir sobre las principales necesidades. A la reunión se convocaron académicxs e integrantes de organismos de derechos humanos y de organizaciones migrantes.

Tras cuatro años de gestión de Cambiemos, caracterizados por la persecución, estigmatización y criminalización de las personas migrantes, el cambio de gobierno genera expectativas entre las organizaciones que participaron del encuentro. Así lo señaló Pablo Cossio, integrante del Bloque de Trabajadorxs Migrantes, al señalar que: “se ve con esperanza y expectativa a la nueva gestión. Se hizo una evaluación de que es una gestión con la que se puede dialogar y en donde las organizaciones migrantes tienen la intención de aportar para solucionar los innumerables problemas que dejó la gestión macrista en cuanto al tema migratorio en Argentina”. 

El discurso oficial del gobierno de Cambiemos construyó la imagen del migrante como delincuente, pese a que los datos siempre mostraron la poca validez  de ese imaginario racista. Fue una política que se instaló en consonancia con las de otros gobiernos de la región y con discursos xenófobos como el del mismo Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, que persigue a lxs migrantes. 

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En este sentido, el cambio de gobierno ofrece la posibilidad de revertir retrocesos en materia de derechos de la población migrante. Pero además, abre la posibilidad de avanzar en demandas que hace años están pendientes en las agendas de los sucesivos gobiernos. 

La agenda 2020: expectativas, demandas y urgencias 

Entre las demandas a las nuevas autoridades nacionales aparece como central la derogación urgente del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2017, que ha sido la principal bandera de las organizaciones migrantes  y que representó un retroceso en la Ley de Migraciones 25.871. El DNU ha sido fuertemente cuestionado por distintas instancias judiciales a nivel nacional. También fue señalado por distintos organismos internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el Comité contra la Tortura, el Comité de los Derechos del Niño y el Comité sobre Trabajadores Migratorios y sus Familiares de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), quienes instaron a la Argentina a derogar este decreto por considerarlo violatorio de los derechos humanos.

Entre las demandas urgentes, aparecen algunas como la necesidad de revisar el Sistema de Radicación a Distancia (RADEX), que trajo innumerables problemas, como destaca Pablo Cossio, ya que “más que apuntar a la regularidad fue una gran caja de recaudación que tuvo Migraciones, que se centró más en la cuestión económica que en la cuestión regulatoria. Quedó claramente establecido que fue un sistema para juntar plata del bolsillo de lxs migrantes”.

En este sentido, las organizaciones plantearon una serie de puntos necesarios para establecer una política que tenga como foco la regularización y no la persecución. Entre estos puntos se encuentran: restablecer el Programa de Abordaje Territorial, suprimido durante la gestión macrista; abrir nuevas delegaciones de la Dirección Nacional de Migraciones, que respeten el carácter federal del país; asegurar la coexistencia de dos sistemas de radicación, uno presencial y otro virtual, cuya elección sea optativa; reducir las tasas migratorias y ajustarlas a la inflación; eliminar disposiciones administrativas como la de “nacionalidades sensibles” que estigmatizan según origen; eliminar la Disposición de falso turista, impulsada por el actual Ministro Seguridad bonaerense, Segio Berni, durante el mandato de la presidenta Cristina Fernández Kirchner, entre otras. 

Otro de los temas centrales y de amplia preocupación refiere a las expulsiones, el racismo y la violencia institucional. En cuanto a las expulsiones, el documento a presentar demanda como medida urgente la suspensión de todas las órdenes de expulsión mientras siga vigente el DNU, así como la revisión de todas expulsiones realizadas durante la vigencia de este decreto ilegítimo, de tal forma en que se pueda retroceder sobre ellas, como ocurrió en el caso de Vanesa Gómez, una joven quien regresó al país luego de haber sido expulsada junto a su pequeño hijo. 

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En lo que se refiere al racismo y la violencia institucional, principalmente la sufrida por la comunidad senegalesa, las organizaciones exigen que se ponga  fin al uso excesivo y racista de la fuerza policial en contra de lxs vendedorxs ambulantes y se promueva la capacitación de las fuerzas de seguridad en derechos humanos de las personas migrantes. Así mismo, se debe garantizar la presencia de un traductor desde el primer momento de una detención.

Resistir y construir

La resistencia de los y las migrantes fue clave en estos años para frentar proyectos como la Cárcel de Migrantes y el cobro de servicios fundamentales como la salud y la educación a nivel nacional. La nueva coyuntura abre la posibilidad no solo de recuperar lo perdido durante los años macristas. En este sentido, las expectativas pasan por garantizar la derogación de la Ley 6.166 en Jujuy y el decreto 488/2000 en Misiones, que garanticen la gratuidad de la salud a lxs migrantes en tránsito. También la necesidad de adecuar la normativa de pensiones y asignaciones familiares a los estándares internacionales y dar un debate amplio por la aprobación del voto migrante a nivel nacional. 

Fue la organización migrante la que permitió que en 2004 Argentina se convirtiera en el primer país en el mundo en reconocer constitucionalmente la migración como un “derecho humano”, y la que consiguió una de las leyes más progresistas a nivel mundial, en materia de política migratorio. La expectativa de las organizaciones pasa por la creación de una mesa permanente de diálogo, en la que nunca más la política migratoria sea utilizada como instrumento de persecución y creación de un enemigo interno. Frente al avance de discursos xenófobos y racistas en el mundo, los movimientos sociales demandan la construcción de sociedades que respeten los derechos más allá de las fronteras. Donde el odio construye muros, la lucha social construye puentes.