La historia cambia de rumbo: el Norte aprende del Sur (II)

La historia cambia de rumbo: el Norte aprende del Sur (II)

Por Aníbal Garzón*. En esta segunda parte, se analiza el proceso de ebullición social en España desde el 15-M hasta la irrupción política de PODEMOS, impulsado por intelectuales “latinoamericanistas” inspirados en las experiencias de Venezuela, Bolivia y Ecuador.

España, aun siendo a priori país del Norte, ha sufrido un proceso similar a América Latina. Como bien señala Inmanuel Wallerstein en su tesis de Sistema Mundo, la globalización capitalista divide a los Estados en países centrales o potencias económicas, países semiperiféricos y periféricos. España es un Estado semiperiférico donde, al igual que impone su colonialidad del poder sobre Estados más débiles, principalmente los de América Latina reproduciendo la colonización histórica, también sufre la colonialidad del poder de potencias occidentales, principalmente Estados Unidos y el motor alemán como pilar de la Unión Europea.

Al igual que América Latina, España sufrió el Consenso de Washington y sufre las mismas recetas insertadas por la Troika. Estas recetas han generado una supresión del histórico Estado de Bienestar provocando un aumento de la desigualdad y de la pauperización de las clases medias españolas.

Una explosión social como en los países de América Latina, no del mismo calibre pero sí con lectura semejante, surgió como una respuesta al descontento creciente de la crisis económica y los planes de ajuste estructural: el mediático movimiento 15-M. Miles de ciudadanos y ciudadanas, un movimientos transversal con trabajadores, desempleados, estudiantes, amas y amos de casa, etc, salieron a las calles de Madrid y posteriormente por todo el Estado Español, expresando su indignación.

Un movimiento de protesta que tuvo resonancia en los medios de comunicación de todo el mundo ya que representó, junto al Ocuppy Wall Street, un ejemplo de malestar social en lo conocido como país del Norte. Ya no solo algunos de los llamados países subdesarrollados, el Sur, decían NO al modelo neoliberal, sino también una gran masa social de países del Norte, como se representó en España, iniciaban un jaque a ese sistema.

Posiblemente, gran parte de los indignados del 15-M no era consciente de que su experiencia de movilización social de tendencia antineoliberal era una reiteración de lo que sucedió en algunos países del Sur como los bolivarianos venezolanos, los masistas de Bolivia o los de la CONAIE en Ecuador. Los que sí fueron sensatos de la aceleración de las luchas sociales por el deterioro de las condiciones objetivas, crisis económica y política, fue una “élite” intelectual que tenía previas experiencias en el terreno y análisis científico de lo sucedido en América Latina.

Estos intelectuales del Norte aprendieron del Sur para poder leer su mismo norte. Y, más allá de bolivarianismos, del MAS y la CONAIE con Alianza País, nació en España PODEMOS en un momento transcendental gracias a la inspiración de ciertos intelectuales “latinoamericanistas”.

Mirando al Sur

En España, las manifestaciones del 15-M no padecieron 3000 muertos como el Caracazo o 65 asesinados como en la Guerra del Gas en Bolivia, o no se consiguió hacer dimitir a tres presidentes como en Ecuador, pero a pesar de ser experiencias diferentes todas mantuvieron unos principios esenciales: convertirse durante un largo tiempo en el suceso principal de la política nacional, tener un amplio espacio mediático con su cobertura internacional y, sobre todo, quedar marcado ese movimiento en la conciencia social. PODEMOS no tenía líderes sociales como Evo Morales o militares populares como Hugo Chávez, pero supo que el rol del actor intelectual también vendía en las clases populares, estrategia más parecida a la que llevó a cabo el académico prestigioso Correa.

Otra táctica aprendida de otro país, Bolivia, fue hacer el máximo uso personalista de los medios de comunicación del sistema para crear una imagen del líder en la opinión pública. No fue el caso de Evo Morales, pero sí de su vicepresidente Álvaro García Linera, el mismo que fue llamado por el líder boliviano a que le acompañase como número dos a las elecciones presidenciales de 2005 porque se había convertido en un famoso tertuliano crítico que se había ganado prestigio en la opinión pública con sus apariciones permanentes en debates televisivos.

Concretamente, esta estrategia de Evo Morales, que corroboró la importancia del liderazgo intelectual mediático, fue aprendida seguramente por el mismo Pablo Iglesias, líder de PODEMOS, cuando estuvo presente como observador electoral en las elecciones bolivianas de 2006, y por ello era de prevenir la esencialidad de su papel en los programas de televisión. Sin estos medios de comunicación masivos, principalmente audiovisuales, no hubiese existido jamás la imagen de Pablo Iglesias, al igual que tampoco en Bolivia la de García Linera.

América Latina está más cerca de nuestra realidad de lo que nos pensamos, y ya no es la Madre Patria el eje central de las cosmovisiones latinas, aunque prevalezca el castellano como lengua oficial, sino posiblemente hoy sea Abya Ayala. Y por ello, para entender, pero no para copiar, lo que sucede actualmente en España y lo que puede suceder es necesario conocer lo que se vivió en los procesos latinoamericanos.

Desde la llegada al poder de una multitud, las contradicciones de clase en el modelo neoliberal, las divergencias y convergencias entre nueva élite política y la masa social, los procesos de Asamblea Constituyente, los intentos de golpes de Estados o las Injerencias imperiales. Entender la América Latina posneoliberal es necesario para entender y construir nuestro destino.

 

* Sociólogo, comunicador, editor de kaosenlared y analista internacional especializado en temas de América Latina

La historia cambia de rumbo: el Norte aprende del Sur (I)

 

Bình Luận

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