La historia de Janeth: decir basta y organizarse a la par de otras

Por Mariela Velárdez / Foto por En la Vuelta – Acción fotográfica

Aún falta para terminar con la ruta crítica que proponen las instituciones del Estado para la prevención, sanción y erradicación de la violencia hacia las mujeres. Quienes son violentadas, y venciendo las amenazas y los miedos de los machos, se animan a denunciar muchas veces reciben indiferencia o malos tratos de parte de quienes están a su cargo. Así es la historia de Janeth a quien su ex secuestró a su bebé como parte de la violencia que ejerce contra ella.

 

Janeth Quispe Andrade tiene 30 años y un bebé de un mes y medio. Se casó en su país natal, Perú, con Fredy Ojeda Villanueva, y ya sea por la cultura patriarcal o por la costumbre del miedo, aguantaba los golpes y maltratos. Vinieron a Argentina buscando una vida mejor y se radicaron en una villa del barrio Itatí, en Quilmes.

De a poco, Janeth fue encontrando un lugar en un pequeño merendero del barrio, pero los golpes y maltratos continuaron. Con la llegada del bebé, empezó a pensar y sentir las cosas de otra manera. El miedo traspasó su cuerpo, llegando hasta esa nueva vida.

Empezó a dejar de soportar y comenzó a decir basta.

Hasta que el domingo 12 de julio, en uno de sus ataques de violencia machista, Fredy la agarró del cuello y comenzó a ahorcarla. Pudo zafar. Agarró a su bebé en brazos y con lo puesto, se fue de su casa.

La carrera contra el sistema (patriarcal)

Ahí comenzó la recorrida macabra del sistema judicial. Ella ya conocía la Comisaría de la Mujer de Quilmes donde se había presentado a radicar denuncias por maltratos y donde le dijeron que no podían tomársela. Esta vez fue acompañada. Le tomó la denuncia Susana Vacaflor, y de esa forma comenzó el trámite para la restricción.

El lunes siguió con los trámites correspondientes, en la fiscalía, con abogados, entre centenares de mujeres, haciendo colas interminables que continúan al día siguiente. Mientras tanto, Fredy la buscaba, la seguía, la agredía. Ese día, a la vista de todos y todas, mientras servía la merienda a los niños y niñas que acuden al lugar para tomar la leche, la atacó y amenazó con sacarle a su bebé. Las mujeres presentes primero tuvieron miedo, pero luego lograron enfrentarlo y lo echaron del lugar.

Pero él no se fue. Durante toda la noche golpeó las ventanas de la humilde vivienda de una vecina, donde hoy vive Janeth, y a los gritos exigía verla. La esperó afuera. La siguió. Y fue en las inmediaciones de la Estación Don Bosco, donde Fredy la amenazó quitándole a su bebé. “Tuve mucho miedo, me quede quietita, mirando cómo se lo llevaba. Yo tuve miedo, mucho miedo de que él pueda hacerle algo malo, porque es muy violento, se pone como loco y tuve miedo que le haga algo a mi bebé”, contó Janeth cuando relataba el hecho para Marcha.

Inmediatamente volvió a la Comisaría de la Mujer. La mismo de siempre, “No podemos hacer nada, está con su papá” le dijeron. Ante la insistencia, la desesperación y el pedido de ayuda, al final le tomaron la denuncia. “Pero no podemos hacer nada, llamá al 911 a ver si conseguís un patrullero” le dijeron. “O esperá a mañana y andate a la fiscalía directamente”, continuaron.

Ante la llamada al 144, tampoco obtuvieron respuesta. Solo la derivación al programa “Cuida Niños”, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires, donde nunca fue atendida.

No estamos solas, estamos organizadas

Pero Janeth no está sola. Participar del merendero junto a las vecinas de su barrio, muchas de ellas en la misma o situaciones semejantes, logró que se juntaran en un grupo para salir en la búsqueda de su bebé. Volvieron a la comisaría, y exigieron algo de justicia. Sorprendentemente apareció un patrullero, aunque como el policía conductor no se animaba a entrar solo a la villa, tuvieron que pasar a buscar a otro por la casa, antes de comenzar la búsqueda de su bebé.

La primera parada, fue en la casa que compartían. De donde ella escapó. No había nadie.

La segunda parada fue en la casa de los padres de Fredy, donde los atendieron a los gritos y amenazándolas con un arma de fuego “las voy a matar a las dos”, gritaba el hombre dirigiéndose a Janeth y Yene, la vecina que la acompañó. Los oficiales prefirieron el silencio y la quietud frente a semejante situación. No encontraron a su bebé allí tampoco.

La denuncia había quedado asentada como “búsqueda de paradero” y ante semejante situación pasó a “secuestro” y se extendió la búsqueda a todo el territorio nacional. Eran las 22 horas del martes y su bebé, de 45 días de vida, seguía sin aparecer. A las 4.30 de la madrugada, Fredy apareció con el bebé. Se lo dejó a Janeth y se fue.

Y ahora, ¿cómo sigue?

Ayer, Janeth salió bien temprano para continuar el trámite de la restricción de perímetro para el violento pero le dijeron que puede tardar, y que vuelva el lunes.

Una mujer golpeada por su esposo, quien se llevó a la fuerza a su bebé, que denunció maltrato, que actuó como nos enseñan, yendo y viniendo, llevando papeles, aguantando los desplantes en la comisaría y en la fiscalía, una mujer que es acosada por su esposo, perseguida y maltratada… Aún no logró que se dictara la medida de restricción para al menos tener una herramienta legal por si fuera necesario.

“Ya estoy más tranquila, mi bebé está conmigo y está bien, pero no estoy segura, no me siento segura. Él es un hombre violento y si pudiera, lo ayudaría a mejorar, a que reciba un tratamiento, a que mejore”, dijo Janeth, una mujer que en el relato suena tranquila, de voz dulce y clara pero a la vez segura, muy segura de sí misma.

“Yo estoy agradecida, muy agradecida por la ayuda que me están dando tengo un lugar para dormir con mi bebé, esta vecina me está ayudando y todos los vecinos me están dando una mano en esta situación, el acompañamiento que recibo es muy importante. Pero yo soy una mujer que necesita trabajar, yo necesito trabajar para poder salir adelante. Porque para eso vine a Argentina, para tener una vida mejor, y eso es lo que quiero hacer, trabajar para tener una vida mejor”, expresó.