La Justicia finalmente llegó a Tandil

La Justicia finalmente llegó a Tandil

En histórico fallo, el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata condenó a tres militares y dos civiles por el asesinato del abogado Carlos Moreno en 1977. También ordenó que se inicie una investigación a los directivos de la empresa Loma Negra por la sospecha de incitar el asesinato.

Carlos Alberto Moreno, era el abogado de AOMA y representante de empleados de la Fábrica de cemento Loma Negra en la Ciudad de Olavarría. A raíz de su trabajo descubrió que en el área de embolsado de la empresa muchos trabajadores sufrían problemas pulmonares y la gran mayoría morían antes de jubilarse. Luego de una serie de investigaciones llegó a la conclusión de que padecían de silicosis, enfermedad pulmonar producida por la aspiración continua de silicio, y que se producía por la falta de seguridad e higiene en Loma Negra. Por este motivo es que se iniciaron una serie de juicios laborales en contra de la ya fallecida Amelia Lacroze de Fortabat. 

El 29 de Abril de 1977, en la esquina de su casa de Olavarría, Carlos Moreno fue secuestrado por dos hombres y trasladado hacia la Ciudad de Tandil, a unos 120 kilómetros de distancia para ser alojado en una quinta propiedad de dos reconocidos ciudadanos de la ciudad de Tandil, Julio y Emilio Mendez. En esa propiedad fue torturado durante días, hasta que logró escapar, para luego ser recapturado y asesinado.

Después de 35 años de espera, el viernes 16 de Marzo, en el Auditorium de la Universidad Nacional del Centro, los magistrados Néstor Parra, Roberto Falcone y Mario Portella, por fallo unánime resolvieron “condenar a Julio Alberto Tomassi, Roque Italo Pappalardo, José Luis Ojeda a cadena perpetua, inhabilitación absoluta perpetua, suspendiéndose el goce de toda jubilación, pensión o retiro que pudieran percibir más las costas del proceso, por resultar autores directos penalmente responsables por su condición de funcionario público de los delitos de privación ilegal doblemente agravada, por tratarse de funcionarios públicos y haber sido cometidos con violencia, imposición de tormentos doblemente agravados por tratarse de funcionarios públicos contra un perseguido político, y homicidio calificado por alevosía en perjuicio de Carlos Alberto Moreno”.

Al mismo tiempo, y por primera vez en nuestro país, dos civiles son acusados por crímenes de lesa humanidad representando el principio de lo que será juzgar a todos los civiles cómplices de lo que según el fallo fue “un genocidio perpetuado por una dictadura cívico-militar”. Fueron condenados también Emilio Felipe Méndez a la pena de 15 años de prisión y Julio Méndez a 11 años de prisión, más accesorias legales, con la limitación referida a la incapacidad civil más las costas del proceso, por resultar partícipes necesarios en el delito de infracción de deberes especiales, privación ilegal de la libertad agravada por haber sido cometida por funcionarios públicos, con violencia, imposición de tormentos agravados en perjuicio de un perseguido político, lo que concurre realmente entre sí. Recordemos que estos hermanos hasta el día anterior al inicio del juicio, estaban libres y se paseaban tranquilamente por el centro de la ciudad.

Al mismo tiempo que se condenó a los cinco acusados por el crimen de Moreno, el Tribunal dictaminó iniciar una investigación contra el Directorio de Loma Negra por haberse tenido suficientes sospechas de que instigaron el asesinato del abogado. Los jueces ordenaron también la instrucción de un sumario penal contra el teniente coronel Aníbal Verdura, jefe del Ejército en Olavarría durante la dictadura y contra los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, que en mayo del 77 habrían actuado en connivencia con las fuerzas militares para emitir un documento falso donde se fraguaron las condiciones de muerte de Moreno

Por último y “por  la magnitud de los cargos y las interferencias de todo tipo que desde que se cometió el hecho han dificultado su esclarecimiento, se impone la detención preventiva de todos los imputados que deberán ser alojados en unidades dependientes del Servicio Penitenciario Federal” negándose la prisión domiciliaria que habían pedido los acusados.

El fallo se escuchó respetuosamente en el interior de la Sala y con mucha ansiedad en la esquina del mítico edificio de la ciudad de Tandil, donde diferentes organizaciones sociales y vecinos se reunieron para ese histórico momento. Luego de la sentencia una explosión de alegría contenida recorrió a todos los presentes, que entre abrazos, llantos y cánticos festejaban la llegada de la justicia. “Mi papá ganó otro juicio” dijo el hijo de Carlos Moreno, Martín, frente a todo el público al canto de “como a los nazis los iremos a buscar”.

Se espera, después de este fallo histórico, que también se inicien las causas para aclarar lo sucedido en los otros centros clandestinos que hubo en la ciudad.