La pandemia en Alto Valle: la situación sanitaria de la ciudad de Centenario

Una entrevista con Diego Sepúlveda, trabajador de la salud de la ciudad de Centenario, provincia de Neuquén. En las líneas que siguen, la pandemia en los hospitales, la organización de trabajadoras y trabajadores de la salud y la desigualdad que se profundiza.

Por Mauricio Vidal (desde Neuquén)

Diego Sepúlveda es Trabajador Social. Uno de las y los cinco integrantes del equipo de Servicio Social del Hospital “Dr. Natalio Burd” de la Ciudad de Centenario. Afiliado a ATE,  actualmente forma parte del cuerpo de Delegadxs de ATE en el hospital. La elección de su representación se dio en el contexto de la pandemia junto a ocho compañeras y compañeros. En esta entrevista, hablamos de la situación sanitaria de la ciudad de Centenario, la organización que llevaron adelante las y los trabajadores de la salud y las desigualdades que se manifiestan más profundamente desde la llegada del Covid-19

-¿Cómo fue la evolución de la pandemia covid-19 en la provincia de Neuquén, y cómo se manifiesta en la ciudad de Centenario?

-La evolución se puede contar a partir del dato frío de la curva de contagios y la contención que se hizo al principio de la pandemia, pero esta información, si bien es importante, considero que no refleja la realidad social más compleja que están viviendo quienes estaban en el mercado de trabajo informal o con situación de desempleo. Del mismo modo que no refleja el abandono en el sistema público de salud en lo que a recurso humano e infraestructura se refiere.

No es novedad afirmar que con la pandemia se profundizó la crisis social preexistente. Puso de manifiesto que un amplio sector de la población está inserta en el mercado de trabajo informal y que, a partir del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, dejó de percibir sus ingresos económico de subsistencia, lo cual implicó un aumento considerable en las demandas de asistencia directa de usuarias y usuarios de los servicios de asistencia del Estado. Del mismo modo, que la situación de encierro ha generado condiciones más adversas aún para mujeres y niñxs que padecen situaciones de violencias, y este aspecto en particular no ha sido tomado en cuenta por los gobiernos municipal y provincial.

Centenario tiene la característica de ser una ciudad con crecimiento demográfico acelerado, lo cual en gran parte se debe su ubicación en la “Ruta del Petróleo”. En el Censo de 2010 se estableció que es la segunda ciudad más grande la provincia y toda la previsión de este crecimiento demográfico nunca se tradujo en políticas públicas de planificación urbana. Una manifestación concreta de eso es la proliferación de los asentamientos urbanos ante la falta de políticas que garanticen el acceso a la tierra y vivienda. Esto lo destaco porque es donde sale a la luz que gran parte de la población de Centenario no posee los servicios básicos y, mucho menos, viviendas en condiciones de habitabilidad que permitan cumplir con pautas básicas de cuidado frente a la pandemia.

En esta ciudad de por sí el invierno es duro, pero con la pandemia esto se ha complejizado aún más. La política de asistencia del Estado provincial y local dista mucho de ser una política integral que pretenda resolver las situaciones de emergencia, ya que posee la característica de ser altamente burocrática e insuficiente en la resolución de la situación social que atraviesan las personas que poseen sus derechos vulnerados.

A todo ello se le suma el deterioro y vaciamiento de la salud pública, el faltante de recurso humano en la gran mayoría de los servicios, por lo cual no se cuenta con el plantel óptimo y esto, frente a la pandemia, se expresa aún más porque muchas compañeras y compañeros no están acudiendo a trabajar por estar dentro de la población de riesgo.

La tercerización de los servicios de maestranza, cocina y camilleros es sumamente preocupante, dado que son servicios prestados por empresas privadas que en la gran mayoría de los casos ofrecen contrataciones precarias y flexibles.

-En ese sentido, ¿cuáles son las estrategias que han utilizado los gobiernos provincial y municipal para gestionar la pandemia?

-En términos generales se podría decir que la estrategia de la provincia ha pasado por el endeudamiento de la provincia, lo cual fue avalado por la ley de emergencia sanitaria (n° 3230) y el exhaustivo control de la circulación de personas que, en muchos casos, redundó en violencia policial, algunas de las cuales han tomado estado público o fueron denunciadas en las redes sociales.

Respecto al mega endeudamiento, claramente no se reflejó en mejoras para el sistema de salud y menos aún en el sector de la población que con la pandemia padece aún más las desigualdades estructurales de esta sociedad.

Desde el discurso oficial, también se viene apelando a la estrategia de culpabilizar e individualizar la responsabilidad de los contagios en las trabajadoras y los trabajadores, para ocultar las precarias condiciones en las que se trabaja, desde antes de la pandemia, pero que ahora eso constituye un riesgo en cuanto a exposición a los contagios. Lo mismo ocurre en relación a los Elementos de Protección Personal (EPP): al inicio de la pandemia se envió a varios hospitales de la provincia “tapabocas” caseros, lo cual fue rechazado, pero aún hoy podemos ver a gente que está trabajando con esos tapabocas. Desde distintos lugares de trabajo se están solicitando medidas que resguarden al personal de salud, pero eso no está siendo escuchado por las autoridades del ministerio de salud, ni de las direcciones de los hospitales.

-Como parte del plantel de trabajadorxs de la salud pública que está enfrentando la crisis sanitaria, ¿qué transformaciones de índole familiar, laboral y social se produjeron? ¿Cuál es la situación actual y que procesos de organización entre trabajadorxs se están dando?

-Las transformaciones de índole familiar son en términos generales y, por lo que compartimos a diario con lxs compañerxs en las asambleas, las mismas para la mayoría. Principalmente, está presente el miedo de contagiar a alguien de nuestra familia, sobre todo para quienes conviven con personas incluidas dentro de la población de riesgo. Para quienes tenemos niñxs en edad escolar, resulta difícil la reorganización constante para garantizar el cuidado.

En términos laborales, pesan los cambios por el cierre de los dispositivos de intervención grupal, el tener que acudir a otras formas de intervención como las llamadas telefónicas, videollamadas, entre otras.

Este conjunto de cosas viene acumulando mucho desgaste en lxs trabajdorxs de salud, el cual no está siendo tenido en cuenta a la hora de pensar en protección y cuidado. Venimos manifestando que en el tratamiento de la pandemia hay una mirada médica hegemónica que no contempla el nivel de desgaste y agotamiento que atraviesa todo el personal de salud; entonces pareciera ser que si están todos los EPP, no deberíamos contagiarnos y si lo hacemos es nuestra responsabilidad.

Desde el inicio de la pandemia, en el hospital ha quedado en claro la ausencia de una coordinación concreta. En las dos primeras semanas, por órdenes de la dirección del hospital, se hizo reducción de la atención, lo cual implicó que cada servicio se organizara para garantizar la prestación de los servicios y con ello también se evitaba el hacinamiento de trabajadores y trabajadoras. Luego de esto, de un modo incomprensible e infundado, se obligó a la totalidad a volver a trabajar a las jornadas laborales habituales (8 horas diarias), sin considerar la falta de espacios físicos en las oficinas. En simultáneo, se desafectó a la jefa de enfermería por avalar la reducción de la jornada laboral a 30 horas, lo cual estaba fundado en el resguardo de la salud integral de lxs trabajadorxs, en la disminución en tiempo de exposición y también en el cuidado de la salud mental de quienes están en la primera línea.

Esto derivó en un proceso de organización y se empezó a convocar asambleas semanales, donde se fueron definiendo las acciones por desarrollar. Con el recurso de la asamblea se fueron eligiendo delegadxs ATE en distintos servicios, lo cual fortaleció la organización.

-¿En esas asambleas, cuáles salieron como sus demandas y reivindicaciones más urgentes?

-Dentro de las demandas urgentes estamos pidiendo el cumplimiento total de nuestros derechos laborales establecidos en el Convenio Colectivo de Trabajo; la reducción de la jornada laboral de todos los servicios a 30 horas semanales; los EPP en calidad y cantidad para todo el personal de salud; el pago de incremento salarial por el IPC pactado en el mes de febrero y el pago del aguinaldo completo.

¿Y cómo responde está respondiendo la comunidad al reclamo están realizando?

-La comunidad de Centenario es usuaria del hospital y conoce mejor que nadie el deterioro que está atravesando la salud pública. También conoce toda la lucha realizada por la reapertura del servicio de pediatría, entre otras, y por ello es solidaria y manifiesta acuerdo y apoyo con los reclamos que se vienen realizando.