“Lamentablemente para los policías, el cuerpo habla”

“Lamentablemente para los policías, el cuerpo habla”

Por Josiana García, desde Mar del Plata. Así lo afirmó Teresa Tisera, agente de la Policía Bonaerense y hermana de Damián Sepúlveda, un joven que apareció muerto en el calabozo de una comisaría de General Madariaga a comienzos de este año.

 

 

El domingo 13 de enero por la mañana Damián Alejandro Sepúlveda tomaba una cerveza en la esquina de la casa de un amigo en General Madariaga. Alrededor de las 10 de la mañana efectivos de la policía Bonaerense se lo llevaron detenido por una contravención. A las 19 del mismo día le avisaron al padre que Damián se había “suicidado” en el calabozo. El fiscal de Pinamar a cargo de la causa, Juan Carlos Calderón, apartó a la bonaerense y a la policía científica de la investigación y envió el cuerpo al Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora. El informe de esa primera autopsia dice que Sepúlveda murió por ahorcamiento y que el cuerpo no presentaba otros signos de violencia. Pero el resultado del informe no convenció a los familiares de Sepúlveda, mucho menos después de conocer que el director del Instituto de Ciencias Forenses de Lomas de Zamora es policía retirado de la policía científica.

Teresa Tisera, sargento de la Comisaría 15 de Mar del Plata y Anabella Taborda, enferma del Hospital Interzonal General de Agudos son dos de las siete hermanas que tiene Damián. Desde el principio la familia sospechó del relato policial sobre su muerte. “El día anterior me mandó un mensaje que decía que la otra semana iba a venir a visitarnos”. “No tenía motivos para suicidarse”, contó Anabella. Además, dijo que Damián tenía una discapacidad en uno de sus brazos que hasta le dificultaba prender un cigarrillo. “¿Cómo hizo para atarse el nudo solo?”, se preguntó.

Con el asesoramiento del abogado Julio Hikkilo y acompañados por la Comisión Provincial por la Memoria, los familiares de Damián lograron que se volviera a realizar una autopsia. Esta se realizó en La Plata y estuvo a cargo de la titular de la Dirección de Coordinación de Institutos de Investigación Criminal y Ciencias Forenses de la Procuración General, Virginia Creimer.

Los resultados de la segunda autopsia fueron reveladores. “Lamentablemente para los policías el cuerpo habla”, afirmó Teresa; y es verdad. Porque el cuerpo de Damián presentaba 60 hematomas, hundimiento de cráneo y una costilla fracturada. “VASO NO SE ENCUENTRA” salta en mayúsculas del informe pericial. “Es un órgano que con una patada o una piña lo reventás de nada”, explicó Anabella mientras su dedo marcaba el lugar en donde se había detenido la lectura del informe de los forenses.

También, la segunda autopsia reveló que los restos de Sepúlveda fueron manipulados sin cuidado durante la primera autopsia y que hubo intenciones de que se pudriera. “Un cuerpo masculino con manifestaciones externas de putrefacción”, reza el documento. Los peritos describen que la bolsa en la que estaba guardado no estaba rotulada, tenía el cierre roto -lo que provoca que el aire descomponga el cuerpo más rápido- y lo habían tapado con una frazada. Teresa está segura de que “quisieron destruir la única prueba”.

La familia solicitó un cambio de carátula. Pero todavía restan los resultados complementarios de la segunda autopsia. Y eso es porque de cada uno de los hematomas que se encontraron en el cuerpo de Damián se le quitó una muestra de tejido. Esos resultados van a tardar algunas semanas más y son necesarios para que el fiscal analice el cambio de carátula. Según las hermanas de Sepúlveda, el funcionario judicial dijo que “la causa está abierta” y que aún no hay ningún imputado.

La impunidad con sello policial

Además de los resultados de la autopsia, las contradicciones se desprenden del propio accionar policial que quedó plasmado en algunos documentos:

 -A Damián lo ingresan la mañana del 13 de enero como “NN contraventor” cuando los efectivos, según sus hermanas, sabían quién era Damián. No era la primera vez que estaba detenido por una contravención.

-A Sepúlveda, según la policía, lo detienen porque estaba protagonizando una pelea en la calle. Sin embargo, el precario médico que le realizan cuando lo ingresan a la comisaría dice que no presentaba lesiones y que sólo tenía un poco de olor a alcohol.

-Los policías declaran que Damián vestía un jean con una remera verde. Pero ese día Sepúlveda llevaba una bermuda cuadrillé y una chomba amarilla. La remera que tenía en el cuello, cuando lo encuentran los policías, no era la remera que llevaba Damián al momento de la detención.

“El ayudante del fiscal, Atilio Canale me dijo que la ropa de Damián tiene que estar, que no puede desaparecer. Yo le dije que si desapareció Julio López delante de todos nosotros cómo no va a desaparecer la ropa de mi hermano” describió Anabella como una cruel verdad.

Para que no haya otro Damián

“Derogación del Código Contravencional ¡YA!” exige un cartel al lado de una de las últimas fotos que le tomaron a Damián. En la imagen, el joven aparece sonriendo con un vaso de cerveza en la mano.

“El Código Contravencional se tiene que derogar. Lo de Damián tiene que servir para eso. Demorar a una persona sin una orden judicial les da a ellos (los policías) el poder para demorar a una persona, hostigarla, amenazarla y golpearla”, afirmó Teresa. Es que después de la muerte de Damián sus hermanas se enteraron que Sepúlveda estaba cansado de que la policía se lo llevara detenido por contravenciones. “Mi hermano tenía terror de andar solo”, insiste Tisera y cuenta que su hermano una vez estuvo detenido 27 días, de los cuales 7 lo incomunicaron por no tener dinero para pagar unas contravenciones que se le habían acumulado.

Anabella relató que en Madariaga la metodología que aplica la policía consiste en que “te hacen las contravenciones. Si vos no las pagás, se te juntan y te mandan tantos días detenido para pagarlas. Pero eso no queda ahí: cuando salís las tenés que pagar con plata como sea, aunque sea en cuotas”.

“Queremos aportar nuestro grano de arena para que no haya otro Damián”. De fondo, una remera con la cara de su hermano espera colgada y exige “justicia”.