Ley de medios: los poderosos de siempre (Parte I)

Por Nicolas Cannone y Andrea Sosa Alfonzo

Los candidatos presidenciales le esquivaron el bulto y se refirieron poco y nada al tema. La década ganada tampoco dejó cambios sustanciales en el mapa comunicacional. Qué le depara al sistema de medios en nuestro país.

En primera fila

Argentina estuvo durante todo este año inmersa en un proceso electoral presidencial que fue atravesado por los ejes centrales de la agenda kirchnerista, así como de la opositora. La carrera hacia el sillón de Rivadavia se acentuó en el último tramo con la gran presencia de publicidad de campaña en los canales de la tv pública así como privados, tal como lo establece la Dirección Nacional Nacional Electoral. El debate presidencial 2015, sin penas ni glorias a nivel político, tuvo incluso el faltazo con aviso de Daniel Scioli. Aun así, con 14,5 puntos de audiencia, el debate tuvo menos raiting que Tinelli.

Si bien los candidatos en carrera se expresan más o menos sobre modificar o no la Ley de medios vigente (26522) y cuya autoridad de aplicación es la Afsca, el debate trasciende lo meramente electoral. La percepción sobre el rol del periodismo y el lugar que tuvieron los medios en la construcción de opinión pública e instalación de “temas” en los últimos años, acentuó un proceso de segmentación en las lecturas a la par de un proceso de concentración en los grupos económicos, incluso en la era Afsca. Podríamos entender que estos hechos se dan como primera consecuencia de la polarización oficialismo – oposición, lo que determinó también la agenda-setting de los últimos meses.

Por otro lado, los anuncios y las cadenas nacionales con presencia de candidatos kirchneristas junto a la presidenta Cristina, sumaron minutos. Mientras que la troupe kirchnerista hizo su recorrido por los medios cercanos, la oposición hizo lo propio con la corpo y su aliado intransigente el Grupo La Nación. Encuestadoras, marketing y programas de chismes devenidos en derroteros del showbiz político argento, son algunos de los nuevos tips infaltables para candidatos y medios. Somos meros espectadores frente a la concentración de los sistemas de medios que se acentuó en los últimos años, no sólo en Argentina sino en toda América Latina. Se consolidó un escenario dominado fuertemente por los grupos económicos, que como señala el especialista en comunicación, Martin Becerra, mutó hacia una convergencia entre medios, telecomunicaciones e internet. Dicho esto, la concentración de este sistema no se plantea ya así sino que “está protagonizada por grupos económicos que desbordan las actividades mediáticas y tienen intereses en las redes digitales y en otras áreas como los mercados financieros”.

A seis años de la Ley de medios

Finalizando la década ganada, la Ley de medios deja un saldo incompleto que será necesario revisar por el próximo responsable, a nivel nacional, del futuro de los argentinos y las argentinas.

Si bien se avanzó por primera vez en términos federales en la regularización de los medios sin fines de lucro, uno de los principales objetivos de la ley. A la luz del ordenamiento del sector, la Afsca tomó ciertas decisiones al menos cuestionables. Por un lado, avanzó en adjudicaciones directas a diferentes operadores del tercer sector. En este sentido, es notable la adjudicación y regularización de cablesoperadores por sobre emisoras de FM y AM sin fines de lucro. Por otro lado, nunca se realizó el Plan Técnico que regularice y reconozca a los medios sin fines de lucro y la reserva del 33% del espectro. En cambio, se lanzaron programas de financiamiento como el FOMECA, que si bien actúan como punta de lanza para medios autogestivos, resultan incompletos porque no hacen más que evidenciar la cantidad de medios sin licencias. Por último, tampoco se realizaron aperturas de concursos públicos para licencias de radio AM y FM sobre todo, que diseñen con equidad un mapa nacional.

Todo esto sucedió a la par del allanamiento y secuestro de equipos técnicos a Antena Negra TV, un canal de televisión alternativo de la Ciudad de Buenos Aires, a comienzos de septiembre de 2015. La señal que integra la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), enfrentó el secuestro inaudito de sus equipos por parte de personal de la Policía Federal, en lo que se leyó, para el sector de medios alternativos, comunitarios y populares, como una brutal manifestación del orden político actual. Allí se conjugaron los estamentos de persecución y control de las fuerzas de seguridad, de la Justicia porteña y de quien debe velar por la libertad de expresión y los derechos de los sin voz, el Estado a través de Afsca y la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y la Comunicación (AFSTIC).

Fue a través de iniciativas de presión ejercidas por redes como la RNMA, FARCO y AMARC, que la Afsca convocó en diciembre de 2014, por medio de la resolución Nº 1478, a un empadronamiento de operadores de radiodifusión, FM, sin fin de lucro. Esto permitió el primer paso hacia un marco de reconocimiento e institucionalidad. Si bien en términos legales el empadronamiento no significa más que un nuevo censo, en este caso específico puso de manifiesto la vocación de las radios comunitarias en la búsqueda de la regularización.

Pero lo cierto es que estas decisiones políticas tuvieron corto alcance y desde 2009 el conflicto con el Grupo Clarín, dominó la escena nacional. Cuando compró Nextel, nadie se asombró. Y como señala Becerra, el Grupo es anfibio. “Desde la perspectiva económica, es un actor de telecomunicaciones; desde la perspectiva política, es un actor mediático”. Y si bien su desconcentración atravesó distintas instancias judiciales, la Corte Suprema fue otro aliado más y la afanada desinversión sigue pendiente. Así como la reserva del 33% de frecuencias para los medios sin fines de lucro.

Los candidatos y su relación con los medios

Esta coyuntura que traza un mapa del sistema de medios, las relaciones de poder con los grupos económicos y el lugar que ocupan los medios sin fines de lucro, tuvo un pequeño y desdibujado lugar de cara a las elecciones de este próximo domingo. Los principales candidatos en la disputa presidencial, Sergio Massa por el Frente UNA, Mauricio Macri por Cambiemos, Daniel Scioli por el FPV, Margarita Stolbizer por el frente Progresistas y Nicolás Del Caño por el FIT, manifestaron posiciones tibias frente a la LSCA y qué políticas trazar hacia el futuro.

Banderas en tu televisión

A lo largo de estos últimos meses, Daniel Scioli mostró una política sinuosa en torno a las relaciones tanto con grupos económicos concentrados como con los defensores de los derechos a la libertad de expresión. A mediados del año pasado asistió al Foro organizado por el CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, que preocupó a CFK y generó fuertes críticas dentro del kirchnerismo. Sin embargo al mismo tiempo, el candidato por el oficialismo aseguró en el programa 6,7,8, que respetará el fallo que declaró constitucional y obliga por ley a Clarín a desinvertir. Y aclaró filas adentro que “los que dudan de mi posición en este tema deben recordar que mi vicegobernador es Gabriel Mariotto, que fue autor de esa Ley que sancionó el Congreso”

Es decir que a medida que avanzó el año se fueron moviendo las fichas en el mapa de relaciones con los empresarios del sector. Mientras que en 2014, el secretario de Comunicación de la provincia de Buenos Aires y flamante presidente del Consejo Consultivo de Medios Públicos, Juan Courel, participó del encuentro de la Asociación Argentina de Televisión por Cable (ATVC), en lo que se leyó como uno de los principales encuentros de lobby de comunicación de la Argentina. Este año no pasó lo mismo, Courel no asistió y en cambio sí lo hicieron los macristas Fabián Rodríguez Simón y  Gabriel Mihura Estrada de UNA.

Por caso si el próximo presidente es Scioli, habrá que seguir de cerca lo que sucede con el papel y el crecimiento económico que tuvieron los conglomerados privados cercanos al oficialismo como, Grupo Indalo de Cristóbal López, Grupo Uno de Vila y Manzano y Grupo TeleCentro de Alberto Pierri. Y el manejo de la financiación a estos medios afines con la designación indiscriminada de partidas públicas a través de la publicidad oficial.

A días del domingo, ningún candidato del oficialismo especificó cómo profundizar el camino hacia la democratización y el reconocimiento de los medios sin fines de lucro.