#LibertadParaDayana. Que se termine la costumbre de encerrar a las mujeres pobres

Por Laura Salomé Canteros @laurasalome/ Foto por Julieta Dorín

Dahyana Gorosito fue imputada por una fiscalía especializada en violencia familiar por “homicidio calificado por el vínculo por omisión” tras la muerte de su bebé en manos de su pareja Luis Oroná. Víctima de violencias machistas, le dictaron prisión preventiva y está encerrada hace cinco meses bajo un régimen carcelario. No le permiten ver a su niño de 3 años y podrían darle la misma pena que al femicida ya que dicen, “consintió pasivamente” su accionar. Otra historia de revictimización con la que se ocultan los femicidios vinculados.  

Dahyana Gorosito tiene 20 años y se encuentra privada de su libertad desde el 20 de mayo de este año, fecha en que llegó al hospital Rawson en Unquillo, Córdoba, a atenderse por las consecuencias en su salud que le produjeron la falta de asistencia médica en el parto, ya que Luis Oroná, un macho violento y por entonces su pareja, obligó a Dahyana a parir en un descampado.

Apenas nacida la bebé, Oroná se la arrancó de los brazos y se la llevó, diciendo que no era de él, obligando a Dahyana, débil, asustada y coaccionada producto de las violencias física y psicológica a denunciar, en un primer momento, la desaparición de la recién nacida en el ámbito hospitalario, lo que enseguida llamó la atención del poder judicial y los medios hegemónicos. Pero luego, y ya acompañada, su voz pudo contar la historia, y se evidenció la trama de violencias machistas: el femicidio vinculado, o el asesinato de parte de varones violentos de aquellas personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, con el objeto de castigarla y/o destruirla psíquicamente. Dahyana no supo que su hija estaba muerta hasta que la policía encontró el cuerpo en la casa de la familia Oroná, tras cuatro allanamientos.

Sin embargo, los poderes no ven, no escuchan ni miran cuando se trata de las palabras de mujeres jóvenes y pobres. Y es así que integrantes del poder judicial actuaron de oficio, y mientras Dahyana aún se encontraba en el hospital dictaron su detención e incomunicación. Luego, cuando su salud mejoró, su castigo de hecho empeoró; la encerraron bajo el régimen carcelario sin condena y siendo madre de un niño de 3 años, la llevaron al establecimiento penitenciario Nº3, ubicado en Bower, efectivizando así el pedido de prisión preventiva elevado por la fiscalía el 7 de julio pasado, donde se encuentra hasta la actualidad.

“Dahyana de cualquier manera es víctima”

Melina Canesini es abogada integrante del espacio jurídico Deodoro Roca que lleva adelante la defensa de Dahyana Gorosito. En diálogo con Marcha relató que se enteraron de la historia por un grupo de mujeres de Unquillo que desde el primer momento están acompañando el caso, quienes se contactaron “en un principio por una posible sustracción de bebé”, que fue la versión que la familia Oroná pergenió y difundió luego de que el violento “le diera muerte como se pudo saber después”.

“Elegimos tomar el caso, porque desde los primeros momentos y tras conocer la situación de Dahyana entendimos que de cualquiera manera es víctima”, agregó la abogada quien relató que una vez levantado el secreto de sumario, “no quedaron dudas que Dahyana estaba siendo víctima de múltiples violencias, no sólo las que vivía con su pareja, sino la de la fiscalía y los medios de comunicación hegemónicos que se hicieron eco de la causa ventilando su identidad y condenándola de antemano por un delito que no cometió”.

Dahyana está encerrada y le falta a su hijo de 3 años, otra víctima de esta historia. No recibe visitas dado que no solo no cuenta con vínculos familiares, sino porque además el equipo de psicología del Servicio Penitenciario la privó de ese derecho. Afirman, quienes se dedican a vigilar y castigar, que no es posible “la revinculación con su hijo debido a la carátula por la que se encuentra imputada”. Una negación que la revictimiza y que jurídicamente es violatoria del principio de inocencia contemplado por la Constitución Nacional y a través de Tratados Internacionales de jerarquía constitucional.

La fiscalía interviniente en la causa fue la de Instrucción de Violencia Familiar de Primer Turno a cargo de María de las Mercedes Balestrini. “Se trata de una fiscalía especializada en violencia que imputó a Dahyana por el delito de ´homicidio calificado por el vínculo por omisión´”, agregó su abogada, “de palabras de la fiscalía, ´Dahyana que minutos antes había dado a luz, sabiendo lo que ocurría, consintió pasivamente el accionar de Luis Oroná´”.

Al igual que como sucedió con Yanina González, una vez más, un organismo creado para defender a las víctimas y sobrevivientes de violencias machistas termina, por responsabilidad de sus integrantes, atropellando las libertades de las mujeres jóvenes e incurriendo en procesos de revictimización, violencia institucional de género y mal desempeño de sus funciones. Dahyana lleva detenida casi 7 meses y la pena máxima para el delito del que se la acusa es de 25 años.

Por otra parte, Luis Oroná, el macho violento y presunto femicida de la bebé de Dahyana también se encuentra imputado y privado de su libertad desde el mismo momento que Dahyana. La carátula es de “homicidio calificado por el vínculo”, y “pese a su creencia de que el hijo que Dahyana esperaba no era de él, tras el ADN se comprobó de que sí, razón por la cual se mantiene el agravante”, afirmó Melina Canesini. “La pena que le cabe a Dahyana por un delito que no cometió, y aun sin saber que iba a hacer su pareja con su hija que se llevó por la fuerza, es la misma”.

Hacer oír la voz de Dahyana, acompañar(la)

Soledad Quadri es periodista e integrante de la Red PAR y una de las vecinas de Unquillo que desde el primer momento acompañan a Dahyana en la lucha por visibilizar su historia en un marco de derechos dadas las vulneraciones de los mismos.

“La violencia de género en la causa de Dahyana Gorosito no aparece desde la fiscalía”, afirmó la periodista, quien agregó para ellas (las vecinas y el equipo de defensa legal), la figura que equivaldría sería la de femicidio vinculado dado el contexto machista y su vulnerabilidad social, “nosotras planteamos que es víctima de múltiples violencias, de género, institucional y la que ejercen los medios de comunicación”.

Y adelanta algunas pruebas testimoniales que ocupan la causa, “quienes tuvieron contacto con la joven en el hospital Rawson, donde fue detenida en primera instancia, dijeron que ella manifestaba querer ver a su hija, o sea que ni siquiera sabía lo que le había sucedido, a punto tal que se escapa, no sólo para ver a su hijo, sino también para buscar a esa bebé que su ex pareja se había llevado”.

#LibertadParaDayana

La fiscalía elevó la causa por el asesinato de la bebé de Dahyana a juicio oral, medida a que la defensa de la joven se opuso ante el Juzgado de Control Nº6, que resolvió por la negativa rechazando el recurso, resolución que también fue apelada y que actualmente está a la espera de ser resuelta.

Mientras, sus vecinas de Unquillo y que dieron a conocer la historia en los medios con la versión de Dahyana, y el movimiento de mujeres comienza a hacerse eco. “Se elaboró un documento, que se hizo circular y hoy son más de 80 organizaciones de todo el país que bregamos por un objetivo común que es la liberación de Dahyana”, informó Melina Canesini, una de sus abogadas.

Además, ayer en horas de la tarde la mesa de trabajo por la #LibertadParaDahyana inauguró la página en Facebook desde donde planean organizar un hecho político para el lunes 19 de diciembre. “Por la mañana presentaremos en los Tribunales de la provincia un petitorio y por la tarde realizaremos una acción de visibilización en la Plaza San Martín de la ciudad de Córdoba”, informó Soledad Quadri, “es preocupante la situación de vulneración de derechos que está sufriendo Dahyana”.

Acompañando la acción, el lunes 19 a las 12 habrá un twittazo para romper el silencio también en las redes sociales porque como siempre decimos “si tocan a una, tocan a todas”.

Bình Luận

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