Llueve sobre inundado

Por Ignacio Saffarano

La utilización del término “renovación” es un fetiche histórico de los publicistas de las campañas electorales. No importa cuál es el programa que busca llevar adelante el candidato de la “renovación”, porque lo importante es que cambie la desgastada cara, de quien ejerce el poder en la actualidad. Algo así sucedió en la ciudad de La Plata, este domingo 25 de octubre.

Luego de 24 años ininterrumpidos de gobiernos del Partido Justicialista, Cambiemos logró hacerse con la intendencia de la ciudad. Julio Garro, ex rugbier y abogado recibido en la Universidad Católica, es el Presidente de PRO La Plata. Inició su militancia, como varios políticos actuales (del PRO y también del Frente Renovador y el Frente Para la Victoria), en la UCeDé de Álvaro Alsogaray. En el 2009 ingresó a la Cámara de Diputados Provincial, producto de la alianza entre el PRO y el espacio conducido por Eduardo Duhalde. En el 2011 disputó la Intendencia nuevamente como aliado del duhaldismo, logrando un magro quinto lugar, con menos del 7 % de los votos. Este sinuoso camino, lo depositó el domingo en el Palacio Municipal de calle 12, con el 41.34 % de los sufragios.

El triunfo del Voto Bronca

Con un número cercano al 28% de los votos, el Frente Para la Victoria perdió alrededor de un 6 %, respecto a las PASO. En el mes de agosto, la interna fue protagonizada entre el actual intendente Pablo Bruera, y la concejal Florencia Saintout. Es necesario recordar que la decana de la Facultad de Periodismo, que es la expresión del núcleo más radicalizado del kirchnerismo en la ciudad, hizo una gran elección, sacando casi cincuenta y cinco mil votos; perdiendo por escaso margen las internas.

¿Cómo se explica entonces la enorme cantidad de votos perdidos en sólo unas semanas? A pesar del esfuerzo desesperado de Bruera por conseguir la foto abrazado con Saintout inmediatamente después de las PASO, ésta se hizo esperar varios días. Si bien cerraron filas todas las agrupaciones que apoyaron a la concejal, el descontento era generalizado, lo que llevó a un exiguo énfasis militante. Por otro lado, al igual que sucedió con Julián Domínguez y Aníbal Fernández, hubo un importante sector que intervino en las internas, con el único objetivo de que el voto funcione como un dique de contención a una presentación de Bruera.

Aquí empieza a vislumbrarse el crecimiento de 8 puntos, por parte de Cambiemos. A los dos puntos retrocedidos por el espacio encabezado por Sergio Massa (que tuvo una importante fuga de dirigentes en el intervalo entre ambas elecciones), hay que sumarle el punto que perdió Gastón Crespo, candidato de Progresistas. A todo esto, se efectivizó lo que era una sospecha de muchos, y una gran parte de los votos obtenidos por Florencia Saintout, fueron a parar finalmente al representante local de los globos amarillos.

Una de las hipótesis del claro triunfo de Garro en la ciudad, se debe a que en las PASO, se perfiló cómo la única opción viable para sacar a Bruera de la Intendencia. Sumado al acierto táctico de parte de PRO, que contó en su campaña con mucha de la militancia del radicalismo platense, el flamante intendente, supo interpelar a un amplio sector del casco urbano de la ciudad que sufrió la trágica inundación de abril de 2013. Sin embargo, la victoria se hizo visible en casi todas las localidades de la ciudad, incluso en aquellas donde el bruerismo tiene un alto despliegue clientelar con una fuerte presencia de punteros, como Villa Elvira o Altos de San Lorenzo.

No se trata de cambiar de collar

Un compañero escribió, pocas horas después de que se haya hecho conocida la noticia de la derrota de Bruera, que “no hay justicia en las urnas, hay justicia en las calles”. Y vaya si es cierta esa afirmación: quienes vivimos en esta ciudad, no hemos podido evitar regocijarnos  – un poquito por lo menos – por saber que el 70 % del electorado, decidió que Pablo Bruera no continúe gestionando la Intendencia. Claro está que Garro no representa a otra gran parte de la ciudad; sobre todo a aquellos sectores  que fueron quienes pusieron el cuerpo y dejaron las lágrimas pausadas para otro momento, para llevar la solidaridad a la práctica concreta, cuando el agua se llevó vidas, historias, esfuerzos de una amplísima capa de los sectores populares y medios.

Esos mismos sectores, a través de las organizaciones populares, políticas, sociales y culturales; fueron quienes denunciaron incansablemente la responsabilidad de Bruera por la desidia que sufrió el pueblo platense, por la falta de un plan de contingencias, y por haberse escondido atrás de un tweet falso mientras teníamos el agua por el cuello. Fueron estos sectores quienes denunciaron que el Código de Ordenamiento Urbano (COU) fue hecho a pedir de los grandes grupos inmobiliarios que operan en la ciudad, tal como Dacal y Moragues; y que no se hicieron ni las mínimas obras hidráulicas y cloacales para contener tanta construcción. Estos mismos sectores, son quienes en el día a día ponen el pecho para paliar el terrible déficit habitacional que tiene la capital bonaerense.

Podríamos seguir enumerando, y la lista sería cada vez más larga, pero lo importante a destacar aquí es lo siguiente: el PRO nunca se manifestó contrario a estas terribles prácticas. Junto con el massismo, dieron los votos necesarios para aprobar el COU y para rechazar la interpelación a Bruera, propuesta por el Bloque del Frente Amplio Progresista. El triunfo de Garro, es un remedio de corta duración, para quienes tenían como único objetivo derrotar a Bruera. A ambos los une el mismo modelo de ciudad, y esos resultados van a ser visibles en escasos meses.

Resta preguntarnos porque las organizaciones que dieron la batalla más fuerte, no fueron una opción viable para la mayoría de los platenses. Una primera respuesta surge a partir de que un importante abanico de organizaciones que actúan a diario en la política local, no se presentaron a elecciones. Entre las opciones electorales, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, que contó en sus filas con candidatos de Pueblo en Marcha, sacó 5.76% de los votos, que a pesar de ser un número interesante, no le permitió llegar al Concejo. Un poco más atrás, con el 3.74% se ubicó Patria Grande.

De aquí en adelante se abre un nuevo desafío para las organizaciones populares de la ciudad. Urge la necesidad de combinar el trabajo en los diferentes territorios, con amplios espacios de coordinación y articulación entre organizaciones; la coyuntura nos exige más y más unidad para resistir y avanzar en el período que se viene. Porque al fin y al cabo, como dijo Jauretche “no se trata de cambiar de collar sino de dejar de ser perro”.