Los hijos del tucumanazo

Los hijos del tucumanazo

Por E. Manino, P. Salas y P. Dobry. En medio de la conmemoración por el 37 aniversario de la Noche de los Lápices, en Tucumán, siguen las tomas y se amplían los reclamos. El conflicto ya lleva tres semanas en la universidad. Canales cerrados y apoyo creciente.

Este lunes se realizaron marchas en todo el país a 37 años de la noche de los lápices. Las asambleas de Estudiantes secundarios y universitarios encabezaron las movilizaciones y el reclamo por un Boleto Educativo Nacional que fue la reivindicación que las une.

En la Ciudad de Tucumán se dio en un marco particular. La marcha fue una demostración de fuerza del movimiento estudiantil en el conflicto que se viene desarrollando. Con las facultades de Filosofía y Letras, Psicología, Ciencias Naturales y Artes tomadas y con asambleas en alerta en varias otras, la situación se agudiza.

Los estudiantes se convocaron en el Centro Prebisch y marcharon hacia Plaza Independencia. Se sumaron a la movilización docentes, familiares de los estudiantes y la comunidad en general , ampliando de esta manera el sector y el arco del reclamo. Las columnas de la facultad de Ciencias Naturales, Artes, Educación Física, Derecho, Arquitectura, Medicina, Ciencias Exactas y de varias escuelas secundarias se unieron al acto central que contó con más de 4000 personas.

El color a la marcha lo dieron las pancartas, las intervenciones y la obra de teatro que se realizó en el acto central y que fueron organizadas por las distintas comisiones de las tomas. Una y otra vez se repitió el cántico “qué cagazo, caminan por las calles, los hijos del Tucumanazo”: distintivo en todas las movilizaciones.

El pronunciamiento de los estudiantes

En el documento leído durante el acto se destacó que “la represión desencarnada en los años de la dictadura militar, hoy también sigue vigente y se hace carne en la violencia que sufren sistemáticamente las compañeras en manos de los abusadores, violadores y proxenetas que encubiertos por las instituciones estatales gozan de vía libre para atacar a las mujeres”.

Asimismo, los organizadores aclararon que “como ciudadanos libres somos los responsables de hacer valer la historia y cambiar el presente para que nuestras voces se escuchen, resonantes y altivas en todo rincón en donde se propone la amnesia como solución obligatoria. Hoy la historia está más viva que nunca, no bajamos, ni lo haremos, las banderas que tan alto se alzaron a través de la lucha estudiantil. Siguen siendo nuestro faro. No seremos silenciados, ni tampoco negados. Cuando intentan callarnos es cuando cobramos más fuerza y cada día somos más y más”.

Historia del conflicto

El conflicto estalló el 27 de agosto por una nueva denuncia de abuso a una estudiante en las cercanías del Centro Prebisch -donde se encuentran las facultades de Psicología y de Filosofía y Letras-. Ese día se decidió tomar la facultad de Filosofía y Letras, y al día siguiente la facultad de Psicología.

La medida se fortaleció el pasado viernes cuando los estudiantes del Instituto Lillo -Facultad de Ciencias Naturales- decidieron tomar el edificio. Ayer se sumó a la toma la Facultad de Artes, pasando a ser con esta cuatro las facultades tomadas.

El gobierno provincial y el de la Universidad Nacional de Tucumán se mantienen con canales de diálogo cerrados, mientras que el movimiento parece avanzary ganar en la opinión pública apoyo.

Las reivindicaciones

En la provincia de Marita Verón y Paulina Lebbos, el entramado construido entre narcotráfico, redes de trata, policía y las consecuentes zonas liberadas florece día a día. Se trata de una sociedad netamente conservadora y patriarcal, donde revertir el discurso que sostiene que las víctimas son las culpables es para los estudiantes una fuerte tarea militante. Así el movimiento estudiantil, ha puesto en la tapa de los principales diarios la contradicción, y ha desencadenado un debate que toca de lleno la problemática de la violencia de género.

Como declaró Nataly Dorfmuller, una de las voceras del movimiento estudiantil, “las exigencias de una legislación preventiva a casos de abusos y políticas de género en la universidad para que se incorpore a las curriculas la problemática, no está desligado a los pedidos de boleto estudiantil y comedor que también forma parte de las reivindicaciones”.

El Centro Prebisch está frente al Parque 9 de Julio, con poca circulación en horarios nocturnos, y la construcción del comedor permitiría que los estudiantes no tengan que cruzar todo el parque para volver a comer, y el boleto educativo la posibilidad de tomarse colectivos en la puerta de la facultad.

Edificios limpios, con talleres de discusión, clases de consulta y grupos de estudio durante el día conforman una de las postales mas distintivas de las tomas. Para lograrlo, los estudiantes se organizan en distintas comisiones donde se reparten las tareas. Cultura, seguridad, prensa y comedor son algunas de las comisiones que resaltan los organizadores de la toma donde estudiantes agrupados y no agrupados discuten los pasos a seguir.

Una ex aula-bar, hoy denominado Comedor “Hijos del Tucumanazo” es el lugar de encuentro y discusión. Se proyecta seguir como funcionamiento autogestionadoluego de la toma. Esta es considerada ya una victoria por parte de los estudiantes, que reivindican el funcionamiento del comedor en ese mismo lugar cerrado por la dictadura.