Los juguetes del infierno

Una lectura de No juegues con eso, de Fabián García.

Por Cezary Novek

Las narraciones de Fabián García tienen como rasgo dominante el hábil manejo del humor irónico y la fantasía macabra situadas en un contexto de total verosimilitud cotidiana. Son historias que pueden suceder en el barrio, el campo o el centro, ya que no hay paisaje que esté libre de convertirse en portal hacia un universo de dolor y espanto. En las solapas de sus dos colecciones de relatos publicados hasta el momento, el autor declara la preferencia total por Borges, aunque sus trabajos tienen una visible afinidad con lo mejor de la literatura fantástica europea de entreguerras (Ewers, Meyrink, Strobl, por ejemplo).

Publicado por Miércoles 14 Ediciones, No juegues con eso (2021) continúa con la estela de horror iniciada por La lengua de los geckos (Muerde Muertos, 2019): una serie de cuentos que descollan por lo imaginativo y siniestro en cada página.

Es cierto que en los últimos años se ha comenzado una suerte de invención colectiva de una tradición vernácula de horror y fantástico. Hay un antecedente importante en la novela El mal menor (1996), de C.E. Feiling, cuya muerte truncó un ambicioso proyecto literario de renovación de géneros populares que haría palidecer a muchas producciones contemporáneas. Los libros de Enríquez y Lamberti han tomado la antorcha muchos años después y, a partir de entonces, se ha sucedido una catarata de nuevos autores y editoriales que pretenden representar al género entre la multitud. La gran mayoría de estas propuestas hacen aguas por falta de lecturas y de un imaginario propio que se abstenga de robarle a Lovecraft y sus mitos. Afortunadamente, el caso de Fabián García es justamente lo contrario a todo lo antedicho: en apenas dos libros nos presenta un mundo de atrocidades y anomalías que esquivan a las influencias más obvias (Poe, Lovecraft) y se centran en otras menos conocidas, además de proponer su propio mundo interior en una prosa impecable.  Pablo Martínez Burkett dice acertadamente en la contratapa como “escribe con soltura, elegancia y un infrecuente estilo que lo emparenta con lo más clásico del fantástico rioplatense”

Para ejemplo, un breve comentario de los diez relatos que componen No juegues con eso:

Caí sobre mi diestra cuenta una escena nocturna en una iglesia. Un sacerdote siente ruidos y tiene un encuentro con un ser o sustancia que cambiará todo.

No juegues con eso, el relato que da nombre al libro es sobre un hombre cuya hija encuentra una lombriz en el jardín que se resistirá a ser desechada o ignorada.

La vida imperceptible es un perturbador cuento sobre el extremo de lo micro y lo macro, las fobias y la locura.

La torre del agua es una historia de iniciación, una apuesta entre amigos preadolescentes les cambiará la vida para siempre.

Reír a oscuras, una historia muy en la línea de Clive Barker sobre la búsqueda eterna del placer absoluto y de las cosas que se pueden encontrar en el camino.

Lo antiguo, lo múltiple. Uno de los mejores cuentos del libro, se sitúa en una imprecisa edad media en la que un horrorizado monje copista es testigo del advenimiento de un nuevo ser colectivo y temblequeante. Otra pesadilla en sintonía con Clive Barker y con los comics de Salvador Sanz-

Porque éste es mi cuerpo eleva a la categoría de leyenda urbana al estereotipo de la mujer de los gatos.

Arde Jeremías, un extraño ritual, un niño quemado y una familia retorcida que lo rechaza.

Somos lo que comemos. En una peculiar secta ascética, se busca la purificación total de las formas más literales posibles.

Ni el día ni la hora. El relato que cierra el libro lo hace en la misma locación en la que abre: una iglesia. En esta ocasión, un grupo de fanáticos católicos vuelve de la cripta para traer el fin del mundo más conservador posible.

Mención aparte merecen las exquisitas ilustraciones de Pablo Castillo, que en sus trazos contienen reminiscencias de los trabajos que hizo Paul Granger para la colección Elige tu propia aventura y, de alguna manera, evoca ese terror setentoso y cotidiano que tan caro es a quienes crecimos leyendo estos géneros.

Fabián García

(Buenos Aires, 1973) Vive en Ramos Mejía. Ha publicado un libro de cuentos llamado La lengua de los geckos  (Editorial Muerde Muertos, 2019), y forma parte de la Antología Literaria 2020 de la revista La Balandra con su cuento La otra hermana. En 2021 publicó su segundo libro de cuentos, No juegues con eso. Tiene una novela inédita, titulada El Santo de la Astilla, que espera publicar a mediano plazo.