De la cuna cordobesa a la contundencia bohemia

De la cuna cordobesa a la contundencia bohemia

Por Sebastián Tafuro. En una nueva entrega de las “Historias mínimas del ascenso”, recorremos el capítulo que vinculó a los hermanos Soriano con Atlanta, el equipo de Villa Crespo en el que supieron brillar en la temporada 2010/2011, consiguiendo un arrasador ascenso a la Primera B Nacional, tras 12 años en la tercera categoría del fútbol argentino. 

De la panza a conquistar Villa Crespo, la historia de los hermanos Andrés y Abel Soriano tiene varias aristas que la vuelven una lectura imprescindible para los fanáticos del fútbol de Ascenso. Para empezar, la definición de si son mellizos o gemelos que aún al día de hoy no parece resuelta. Nacidos en Córdoba el 30 de octubre de 1983, justo el día en que Raúl Alfonsín ganaba las elecciones presidenciales que le devolvían la democracia a la Argentina, recién a los cinco años les hicieron un análisis de órganos y comprobaron que estuvieron en bolsas separadas, con lo cual el resultado indicaba que eran mellizos. Sin embargo, al ser tan parecidos, los médicos llegaron a la conclusión de que eran indudablemente gemelos.

Esa unión de nacimiento la trasladaron a sus primeros pasos en el fútbol, en las infantiles de General Paz Juniors, uno de los tantos equipos cordobeses que, de lejos, observan el renombre de Talleres y Belgrano, los gigantes de la Docta. Pero su historia grande como dupla recién iba a darse en la temporada 2010-2011 en el porteñísimo barrio de Villa Crespo y con la camiseta de Atlanta, que es casi una redundancia dada la sinonimia entre ambos.

Deportivo Cuenca y Espoli de Ecuador para Andrés; Racing de Córdoba, Luján de Cuyo y Deportivo Español para el más local Abel son algunos de los clubes que tuvieron su capacidad goleadora pero por separado. A mitad de 2010, Abel – que ya había jugado en el Bohemio entre 2005 y 2006 – se sumó a un plantel que venía de quedarse en la puerta del Reducido que otorgaba un lugar para jugar la Promoción contra un equipo de la B Nacional. Andrés lo esperaba para desafiar una historia que venía adversa ya que, a esa altura, Atlanta iniciaba su  duodécima temporada en la tercera categoría del fútbol argentino, un lugar que no se corresponde con su rica historia, principalmente entre los inicios del profesionalismo y 1984 donde, por ejemplo, consiguió un inolvidable tercer puesto en 1973.

De la mano de Javier Alonso, ese equipo haría estragos y a 4 fechas del final lograría un ascenso muy festejado en Humboldt 340. Los gemelos Soriano serían amplios protagonistas de esa conquista, al erigirse en los máximos anotadores de la competencia y convertir entre los dos más del 50% de los goles del conjunto de Villa Crespo.

No existe “la” anécdota de esta dupla que, a diferencia de muchos otros hermanos, tienen una cercanía posicional en el campo de juego. Aunque los dos convirtieron parecido en aquella campaña que devolvió a Atlanta a la B Nacional –un éxito que fue breve ya que sólo estuvo un año allí y ahora nuevamente comanda en la B Metro a 5 fechas del final–, Andrés es de características más amplias que Abel, ya que le gusta bajar para agarrar la pelota, tocar con los volantes y asistir, mientras este último es un clásico 9 de área.

Rubios, pelilargos, no sólo los rivales sino sus propios compañeros se las han tenido que ingeniar para reconocerlos. Andrés comenzó a usar una vincha blanca para diferenciarse, pero ni eso alcanza para determinadas confusiones como la que han tenido con diversos jueces de línea que cobraban un offside de uno y ellos iban a protestar interrogándolos acerca de si sabían efectivamente a quién le habían marcado la posición adelantada. 

No ha sido el único malentendido. “Hace un tiempo en cancha de Los Andes el DT cuando me reemplaza me dice que por dos pelotas que había perdido, el rival armó contraataques. En realidad perdí solo una; la otra la perdió Andrés. Y la ligué yo”, relató Abel. Para fortuna de la gente de Villa Crespo, Atlanta los ligó a los dos en ese éxito que hoy, sólo con Andrés en el plantel (y 15 goles, por cierto), está muy cerca de volver a repetirse. Tiene un par de enemigos: Villa San Carlos, con quien comparte el liderazgo y Estudiantes de Caseros que se encuentra a 3 puntos. El equipo Pincha donde juega, y también convierte bastante, Abel Soriano. Esta vez a los hermanos la historia los puso como enemigos íntimos.