Macri llevó a su gabinete y sus frases al Centro Cultural Kirchner

Por Mauricio Polchi- @maurielbueno

 El presidente Mauricio Macri encabezó una actividad en ese CCK, un lugar completamente inactivo donde fueron despedidos más de 600 trabajadores y trabajadoras. Cuando la Ministra Carolina Stanley fue consultada por la intimación a Susana Trimarco y su Fundación respondió, “lo supe hace un ratito”. De esa forma, evadió el tema.

El Centro Cultural Kirchner está desolado, inactivo, estéril. Da pena tanta austeridad, y hasta molesta el silencio de ese gigantesco edificio que hoy se muestra tan obsoleto como deprimente. Los camarines, vacíos. La salas, peladas. Ya no hay músicos, ni actores, ni artistas, y por eso no hay talleres, ni conciertos, ni exposiciones, ni obras, ni eventos culturales. El gobierno actual, apenas asumió, echó a más de 600 empleados y empleadas del CCK y entonces las nuevas autoridades cerraron sus puertas al público, con la promesa de volver a abrirlas en algún momento. Ya no hay casi nada, solo cuenta con un par de visitas guiadas, para recorrerlo como si fuera un museo que refleja un pasado lejano.

Por ahora, el Centro Cultural Kirchner solo alberga a un puñado de empleados y a los agentes de seguridad privada que protegen y custodian las actividades que el presidente Mauricio Macri realiza, como si fuera un salón de usos múltiples, en ese lugar improductivo. Después de recibir al norteamericano Barak Obama, Macri volvió “al Kirchner” para darle una virtual charla anímica a su “equipo”. Fue este 20 de abril, en medio del escándalo por los Panamá Papers y un día después de la Marcha Contra el Hambre que protagonizaron diferentes organizaciones sociales.

No fue una reunión de gabinete, fue una verdadera sesión de entrenamiento. O mejor dicho, lo que hubo en el CCK fue la mejor representación del coaching empresarial, “un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas”, según explica Wikipedia sobre el tema.

Macri hablaba, y los otros escuchaban. No hubo intercambio de información, balances de gestión, contrapuntos o análisis de datos. Todo lo contrario. Por ejemplo, el Ministro de Transporte no dijo una sola palabra del tarifazo en los colectivos y los trenes; y lo mismo sucedió con el de Energía, quien calló ante la suba en los servicios de luz y gas. No fue una reunión de trabajo interministerial, más bien todo lo contrario. En representación del ejecutivo se expresaron Macri y la gobernadora Maria Eugenia Vidal. El resto, aplaudía ante cada intervención.

Es sintomático, el macrismo reproduce algunos de los métodos que siempre le cuestionó al kirchnerismo, en torno a los actos de su antecesora Cristina Fernández. Casualmente, los miembros de “Cambiemos” se ponderan entre ellos, hay un solo orador, y los otros anotan y replican lo que escuchan de su Jefe.

Desde el escenario, instalado en el auditorio del subsuelo, Macri y Vidal intentaron estimular y motivar a los asistentes. “Se perdió la cultura del trabajo”, expresó él, en un tramo de su intervención, como desconociendo que su acotado y vertiginoso mandato provocó despidos masivos y más de un millón de nuevos pobres desde que se mudó a Casa Rosada. Entre otros fallidos verbales, esa mañana Macri confundió “Japón con Lavallol”. Además, reconoció el rechazo social que genera en la sociedad las medidas económicas que implementan, y por eso les recomendó “comprender y no enojarse” con la ciudadanía y “el que piensa distinto”. Vale aclarar, que también estuvieron en escena los invitados de ocasión, Margarita Barrientos y Héctor Flores, representantes de la clase baja en esa cumbre de elite.

Sin preguntas ni respuestas

El evento se realizó lejos de las y los cronistas, que quedaron aislados en una amplia sala de planta baja. Cuando culminó, el Presidente se retiró sin hacer declaraciones al periodismo. Nada de inflación, ni de cuentas offshore y mucho menos de la Tragedia de Costa Salguero que salpica a varios dirigentes cercanos. Otra vez, el supuesto garante del diálogo, eligió el silencio frente a los micrófonos. Como no se permitieron preguntas, no hubo respuestas.

Esa modalidad ya se repitió varias veces, y todo a partir del “Te lo debo” que tiró Macri hace unos días, cuando fue consultado por Federico Tártara, de la Red92, sobre la muerte de una auxiliar de escuela que sufrió un infarto luego de que se le descontara el 80% del salario. Ese desconocimiento, generó un papelón de impacto nacional.

“Me acabó de enterar”, deslizó la vicepresidenta Gabriela Michetti en la señal TN y así evadió un pronunciamiento sobre la fuerte denuncia que pesa sobre miembros del actual gobierno que se beneficiaron comprando “dólar a futuro” antes de la devaluación de diciembre. “Preferiría saber bien de qué se trata”, agregó.

Con el objetivo de sortear estos ahogos mediáticos, al mandatario y a su vice los esconden. Los protegen de la exposición en vivo. Pese a todo, el manual de las frases inoportunas del PRO se mantiene activo. Sin Macri y Michetti, la conferencia de prensa fue encabezada por Jorge Triaca y Carolina Satanley, responsables de los ministerios de Trabajo y Desarrollo Social.

Con la presencia de Stanley, el eje de la noticia era una obviedad. La intimación a Susana Trimarco para que la Fundación María de los Ángeles devuelva los terrenos pertenecientes al Estado, y que le habían sido cedidos por la anterior administración para contener a mujeres víctimas de violencia de género y trata de personas.

“Con sinceridad, lo supe hace un ratito” confesó la ministra. Stanley reafirmó su voluntad para luchar contra la trata de personas y contó que anteriormente se había reunido con Trimarco. Sin embargo, para referirse a este problema se aferró a una evasiva. “Con sinceridad, lo supe hace un ratito. Y ahora, cuando termine en gabinete, voy a saber, digamos, un poco más”.