Marcha indígena en Jujuy: “Por la vida en nuestros territorios”

Por Gabi Olga Burgos (desde Jujuy)

Desde el 16 de marzo y hasta el 24 de marzo, los pueblos originarios se han largado a la caminata por la ruta nacional N°9 con el objetivo de llevar su reclamo a la casa de gobierno de la capital jujeña. Si bien no fueron recibidos, presentaron una carta abierta para el gobierno y la sociedad.

La caminata fue de siete días: pasaron por las comunidades indígenas de Puna y Quebrada, donde fueron recibidos por distintas personas que abrazaban su causa y les brindaban hospedaje para descansar unas horas, así como alimentos y refrigerios. En cada pueblo al que entraban pedían permiso a la madre tierra, la pachamama, ofreciéndole hoja de coca, tabaco y alcohol; símbolos ancestrales de espiritualidad y respeto con la naturaleza. También realizaron constantes asambleas en cada comunidad a lo largo de la caminata para decidir cómo se continuaba día a día.

La Asamblea de los Pueblos Libres (como han decidido proclamarse, para diferenciarse de los indígenas que continúan sometidos y dominados por pequeños y grandes opresores locales y mundiales) del pueblito de Purmamarca, conocido por sus cerros de siete colores, determinó que el martes 21 de marzo harían un corte de ruta informativo para informar el motivo de la larga caminata. El corte se dio durante la mañana y tuvo una enorme repercusión, algo que los caminantes buscaban al saber que la única noticia que circulaba en Jujuy era la de que el Gobernador jujeño Gerardo Morales inauguraba la realización de “el plan Belgrano”, un tren que pretende llevar “el oro blanco” (el litio jujeño) al extranjero.

El corte de ruta ayudó a que se expandiera con más fuerza la protesta, a la que denominaron “marcha indígena” o “el malón indígena”, una marca histórica del pueblo jujeño.

El día 23, llegaron a la capital, a San Salvador de Jujuy. Con el mismo respeto que realza su cosmovisión andina, pidieron permiso a la mamita tierra, ofreciéndole los elementos necesarios que ella necesita para abrazar y fortalecer a sus hijos e hijas.

Más de cincuenta comunidades indígenas de Puna y Quebrada jujeña entraron a la ciudad agitando su máximo orgullo milenario: la wipala. Al sonido de instrumentos autóctonos y canciones al ritmo de coplas fusionadas con redoblantes, las y los caminantes expresaron un total descontento con el gobierno provincial, que va de la mano con el nacional. Sus pancartas, al igual que su petitorio, denunciaban la Mega Minería a cielo abierto, causante de sequías, derroche de agua, contaminación de ríos, aguas subterráneas, suelo y aire.

La nación Qolla no calló y se hizo ver y sentir en cada uno de sus legítimos derechos que son, a su vez, los derechos de todas y todos: los derechos de la vida, el agua y la armonía equilibrada con la naturaleza.

Frente a la casa de gobierno, se plantaron a pesar de las ordenanzas anti protesta y dijeron a viva voz: “Esta plaza es nuestra. Nuestros abuelos la fundaron y aquí nos quedaremos para que se nos escuche y nos vean, para que todos sepan que en la tierra de los 15000 años de historia las cosas no están tan bien como la muestran los gobernantes. Nos están matando y sacándonos de nuestros territorios, están comerciando nuestras tierras. No tenemos agua, tiran misiles antilluvia las minerías para sacar el litio. Si nos sacan nuestra mamacocha (agua), nos sacan la vida”. Un grito a viva voz por parte de quienes son los guardianes milenarios de nuestra casa.

El acto finalizó por la tarde. Ningún funcionario político gubernamental recibió a los caminantes, pero sí abundaba los policías del Gobernador Morales, quienes rodeaban el césped de la plaza para que ningún “indio protestón” se acostara o la pisara.

Ante este escenario irrespetuoso por parte del gobierno, la asamblea elaboró una carta abierta  para el gobernador y la sociedad en general. Invitaron a todas y todos los presentes a sumarse a la asamblea provincial que se realizará en abril, donde se reúnen los pueblos libres para continuar con este camino de lucha y resistencia uniendo a todos los seres que defienden la vida y son atropellados por políticas de esclavitud y destitución.