Me matan si no trabajo…

Me matan si no trabajo…

Por Dina Meza (*), desde Tegucigalpa. Panorama sobre la situación laboral en una Honduras que sigue padeciendo los coletazos del golpe de 2009. Desempleo, precarización, persecución y desmantelamiento de las organizaciones sindicales son el combo fatal para las y los trabajadores hondureños.

En 1954, los trabajadores bananeros llevaron a cabo una huelga general que logró importantes conquistas para el sector laboral, con el objetivo de terminar con extenuantes horas de trabajo sin ningún control estatal, la violación al derecho a la libre organización y otros graves abusos a los derechos humanos de las y los trabajadores.

Se estableció el Código de Trabajo, que en su Artículo 1 expresa: “El presente Código regula las relaciones entre el capital y el trabajo, colocándolas sobre una base de justicia social a fin de garantizar al trabajador las condiciones necesarias para una vida normal y al capital una compensación equitativa de su inversión”.

Para vigilar su cumplimiento se creó el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, hoy con el rango de secretaría. Esta institución ha estado controlada  a los largo de los años por el sector empresarial y la balanza se inclina a sus intereses, precarizando las condiciones de trabajo de miles de personas.

Pero nunca como en la actualidad esta situación se ha agudizado tanto. Con el golpe de Estado  de 2009, los empresarios apostaron a no dejar ni un derecho de los trabajadores en pie. Uno de sus principales objetivos fue frenar las conquistas del sector trabajador que de por sí se habían deteriorado con la implementación del modelo neoliberal a través de medidas de ajuste estructural de la economía, en la década del 90.

Aunque se estableció que el aumento salarial sería de acuerdo al nivel inflacionario, casualmente los cálculos económicos nunca le dieron el valor real a la inflación y por ende los aumentos siempre fueron raquíticos.

Los dueños de todo

Con el Gobierno del presidente Manuela Zelaya Rosales, que aumentó el salario mínimo casi el 50%, los empresarios se crisparon. Hicieron marchas y otras acciones de presión para que no se aplicara la medida. Al final, ellos fueron uno de los sectores que apostaron al desmantelamiento de la poca institucionalidad del país.

Casi de inmediato procedieron a amedrentar a los trabajadores y les pusieron a escoger entre el desempleo o a continuar con el mismo salario precario que ya tenían, y en muchos casos menos que eso.

Con el golpe, en el Gobierno de Porfirio Lobo Sosa se estableció el denominado “Plan Solidario de Empleo Anti crisis”, el 5 de noviembre de 2011, el cual consistía en la flexibilización del empleo, creando puestos de trabajo “por hora” o  jornadas de medio día, como parte de la aplicación del modelo neoliberal para flexibilizar el mercado laboral e impulsar y consolidar el trabajo temporal.

De fondo, el objetivo del Programa de Empleo por Horas es permitir contrataciones temporales y precarias, que disminuyan los derechos adquiridos y flexibilicen las relaciones laborales al margen del Código del Trabajo.

Con este plan, los empresarios minimizaron el salario y aumentaron las horas de trabajo. Además, a trabajadores que tenían muchos años de labor los cambiaron de categoría, pasando de permanente a temporal, y se quedaron con sus derechos por antigüedad. Estas medidas se iniciaron en los locales de comida rápida, donde a las y los trabajadores les pagaban unas 20 lempiras por hora, con la advertencia de que si no les gustaba se iban a tener que ir.

Esta nueva relación de trabajo, violatoria del Código de Trabajo y de convenios y tratados internacionales, modificó de forma ilegal el propio código y la relación obrero-patronal. De esta forma, los empleadores hicieron el negocio del siglo, fortalecieron el terror al desempleo para que los trabajadores y las trabajadoras se sometieran a los más crueles vejámenes, aceptando cualquier propuesta de pago a cambio de tener un empleo.

Al que quiera organizarse…

También se agudizó la represión contra los sindicatos, violentando el derecho a la libre organización, con despidos, persecución legal hacia la dirigencia, violación al fuero sindical, amenazas de muerte, vigilancia y ataques directos a líderes del sector, tanto en la empresa privada como en las instituciones del Estado, donde todavía hay en pie sindicatos beligerantes, como es el caso del Sindicato de Trabajadores del Patronato Nacional dela Infancia(SITRAPANI), el Sindicato de Trabajadores dela Universidad NacionalAutónoma de Honduras (SITRAUNAH) y el sector magisterial del país.

Este año, el Gobierno de Juan Orlando Hernández -quien fue presidente del Congreso Nacional, responsable de la aprobación del empleo por horas-, creó el plan “Con chamba vivís mejor”, el cual fue una bandera de campaña electoral de su candidatura. Este programa está orientado al empleo para los jóvenes y ofrece crear 100 mil puestos en los próximos cuatro años, pero sin salvaguardar los derechos laborales.

Además de eso, procedió a fusionar instituciones, donde miles de trabajadores y trabajadoras se quedarán sin empleo. En algunos casos, sindicatos históricos, como el SITRAPANI, han sido víctima de represión constante.

El tema principal es el desmantelamiento de la organización sindical, variando un poco la estrategia de los `90, cuando gobernaba con el presidente también nacionalista Rafael Leonardo Callejas, que procedió a asaltar las organizaciones sindicales y montarles paralelas para desarticularlas.

La flexibilización del trabajo ha traído graves consecuencias. Los empresarios están felices, ya que previo al golpe paraban cualquier inspección o si llegaban los inspectores no les permitían la entrada a los centros de trabajo. Hoy no necesitan eso, porque el gobierno les ha dado vía libre para hacer y deshacer.

Doble precarización

En este contexto, las mujeres trabajadoras se llevan la peor parte: sus salarios son menores, sus contratos no llegan a los 60 días y los empresarios ni siquiera se toman el costo de inscribirlas al Programa de Empleo por horas y en su reglamento.

Las mujeres trabajan jornadas extenuantes a través de metas de producción en las maquilas, sin el pago de las horas extras si no han cumplido con la meta. En el caso de que terminen su tarea en las ocho horas, se les asigna una nueva producción, reproduciendo el cuento de nunca acabar.

En un estudio del Centro de Derechos de Mujeres (CDM) denominado “Globalización neoliberal, modelo de precarización laboral. Caso mujeres trabajadoras en Honduras” (1), las obreras denuncian que “las metas son inalcanzables” y que cuando las logran se aumentan día a día; todo esto bajo una constante presión, restringiéndoles los tiempos para tomar alimentos e ir al baño para sus necesidades fisiológicas.

La investigación del CDM detalla que son frecuentes las infecciones urinarias, las hemorragias, las amenazas de aborto y los abortos; o simplemente les violan sus derechos de maternidad, atentando contra su vida.

A esto se suma que las mujeres están sujetas a malos tratos, golpes, intimidación, en suma, a la reproducción de la violencia, contraviniendo normativas nacionales comola Leyde Igualdad de Oportunidades parala Mujeryla Convenciónsobre todas las formas de Discriminación contrala Mujer.

Esta situación se agudiza por la poca vigilancia y fiscalización del cumplimiento de los derechos laborales por parte de las instituciones gubernamentales.

El sector obrero anunció el primero de mayo, Día Internacional del Trabajo, la conformación de una única central obrera y el cambio de estrategias de lucha para poder contrarrestar este panorama.

Los trabajadores están escépticos en esto, ya que algunos de sus sindicatos responden a los intereses empresariales y del gobierno, y la lucha se avizora muy dura.

A principios de abril de este año,la Comisión Interamericanade Derechos Humanos (CIDH) decidió iniciar un proceso para la creación de una Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), y es seguro que tendrá muchas denuncias contra el Estado de Honduras con relación a estos derechos donde se incluye el derecho al trabajo digno.

 

*Periodista hondureña

(1) Ver el estudio del CDM:

http://www.derechosdelamujer.org/tl_files/documentos/maquila/globalizacon%20neoliberal.pdf